https://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/issue/feed Diagnosis 2020-11-20T08:18:21-03:00 Fundacion PROSAM revistadiagnosis@fundacionprosam.org.ar Open Journal Systems <p><img src="/public/site/images/fp24957936/Portada_Diagnosis_Web_(1).jpg"></p> <p><em>Diagnosis</em> es una revista argentina, editada en Buenos Aires, Argentina, por la Fundación PROSAM dedicada al&nbsp;área de la Salud Mental.</p> <p>Editada desde el año 2004 e indizada en el acopio bibliográfico del Catálogo Latindex y del portal español Dialnet, <em>Diagnosis</em> ha tenido hasta la fecha una aparición ininterrumpida. Desde el año 2013 se edita dos veces por año los meses de julio y noviembre. Este número incluye la 1° publicación online del primer semestre del año 2020.</p> <p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p> https://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/275 Pandemia, comunicación y emociones: aportes para una agenda de investigación interdisciplinar 2020-11-20T08:18:21-03:00 Carina Cortasa carina.cortassa@uner.edu.ar Lucia Lorenzetti carina.cortassa@uner.edu.ar <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fecha de Recepción &nbsp; &nbsp; 22-6-2020</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fecha de Aceptación &nbsp; &nbsp;20-7-2020 &nbsp; &nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El artículo explora el potencial de un enfoque interdisciplinar de las relaciones entre comunicación, emociones y el modo en que los sujetos transitan la pandemia de Covid-19. Se examinan estudios y opiniones sobre los efectos psicológicos de la pandemia y las medidas de aislamiento, incorporando la incidencia de la llamada “infodemia”. Se introducen conceptos básicos de la investigación comunicacional y se analizan evidencias sobre el papel de los medios y otros mecanismos de circulación de información en situaciones análogas. Para finalizar, se destaca el interés de la convergencia inter-teórica para la construcción de una agenda de investigación en la pos pandemia.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>Palabras clave</strong>: pandemia; comunicación; efectos psicológicos; infodemia</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Introducción</strong></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Los primeros casos de enfermedad por un nuevo tipo de coronavirus (en adelante, Covid-19) fueron notificados durante la última semana de diciembre de 2019, en la ciudad de Wuhan (China). Debido a su propagación simultánea en varios países, el 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó al brote como “pandemia”. Para mediados de junio, el epicentro se sitúa en el continente americano, 216 son los países afectados, los casos confirmados se acercan a los nueve millones y los muertos superan los 450.000<sup>1</sup>.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En seis meses, la extrema vulnerabilidad de la especie humana en la sociedad del riesgo global (Beck, 2002) hizo eclosión. Los impactos de la pandemia que alteró el inicio de la nueva década en todos los órdenes –de lo público y lo privado, de lo subjetivo y lo social, de lo nacional y lo global– solo han comenzado a manifestarse de manera superficial: sus alcances y profundidad irán revelándose en toda su magnitud en el mediano y largo plazo. En un escenario de esas características, la investigación en las áreas de las ciencias sociales y humanidades tiene por delante un camino extenso y plagado de desafíos</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En este artículo exploramos el potencial de un enfoque interdisciplinar para el análisis de las relaciones entre la comunicación, las emociones y el modo en que los sujetos hacen frente a circunstancias críticas como las que impone la actual emergencia de salud mundial. En la sección I se realiza un sintético repaso de investigaciones y opiniones de especialistas acerca de los efectos psicológicos de la pandemia y de las medidas implementadas para mitigar su propagación, incorporando entre los factores a considerar la incidencia de la problemática actualmente reconocida como “infodemia”. A continuación (sección II) se introducen ciertos conceptos básicos de la investigación comunicacional –con énfasis&nbsp; en perspectivas del campo de la Comunicación Pública de las Ciencias– y se analizan evidencias de estudios previos sobre el papel de los medios y otros mecanismos de circulación de información en situaciones análogas a las actuales. Para finalizar, se destaca el interés de la convergencia interteórica de los campos de la Psicología y la Comunicación para la construcción de una agenda de investigación común en la post-pandemia.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>I. Pandemia, aislamiento y emociones</strong></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Al momento de elaborar este artículo, el motor de búsqueda de bibliografía académica </span><em><span style="font-weight: 400;">Google Scholar</span></em><span style="font-weight: 400;"> arrojaba 14.300 resultados para los términos “</span><em><span style="font-weight: 400;">covid 19 psychological effects</span></em><span style="font-weight: 400;">” y algo más de 1.500 para la misma expresión en español. Sin intenciones, ni posibilidad, de juzgar la pertinencia, relevancia y calidad de los contenidos, esa aproximación sencilla e intuitiva permite calibrar el interés generado por los efectos sobre la salud mental, tanto de la pandemia en sí, como de las estrategias para enfrentarla adoptadas en distintos contextos<sup>2</sup>.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Esa ingente inquietud es tan comprensible como justificada. La irrupción de la Covid-19 ha sido calificada como “un acontecimiento traumático masivo sin precedentes” que ocasionará “una avalancha de trastornos del ánimo y de ansiedad en los próximos meses y años” (Alfageme, 2020). Según un experto argentino, es probable que a su término, el mundo enfrente una nueva pandemia, la de patologías de salud mental (Brusco, 2020). Dos meses después de implementarse en nuestro país el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO, DNU 297/2020), sin desconocer su valor epidemiológico, once especialistas de diversas ramas de la psicología advirtieron sobre la severidad de los efectos psíquicos de la prolongación del confinamiento (del Moral, 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En este sentido, un temprano meta-análisis de estudios sobre sujetos sometidos a cuarentena durante brotes epidémicos (Brooks, Webster, Smith, Woodland, Wessely, Greenberg y Rubin, 2020) reveló una elevada prevalencia de depresión, estrés, desánimo, temor, angustia, irritabilidad, insomnio, confusión, ansiedad, ira, agotamiento emocional. Las conductas de evitación del contacto social y de los espacios públicos persistieron semanas y meses luego de finalizado el aislamiento; los profesionales de la salud manifestaron síntomas de estrés postraumático de larga duración. Entre los principales factores estresantes durante el transcurso de las cuarentenas se reportaron su duración, el temor a la infección, la sensación de frustración y hastío, las dificultades en el acceso a insumos básicos y </span><em><span style="font-weight: 400;">la falta de información adecuada</span></em><span style="font-weight: 400;">. A posteriori lo fueron las consecuencias económico-financieras y la estigmatización.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Esas evidencias son consistentes con los resultados de un informe producido por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA, Universidad de Buenos Aires), que desde marzo monitorea los impactos del tándem pandemia-cuarentena en la población argentina. Entre los encuestados de la última oleada, “las cuatro emociones-cogniciones negativas de mayor intensidad son: incertidumbre, preocupación, ansiedad y angustia”, directamente correlacionadas con la clase social y más extendidas entre los jóvenes. Motivada por “la creencia de que la pandemia durará mucho, que irá empeorando y el temor al contagio”, la incertidumbre se sitúa como articuladora del eje emocional-cognitivo y escatalizadora de las restantes (OPSA, 2020a: </span><em><span style="font-weight: 400;">passim</span></em><span style="font-weight: 400;">, pp. 42-44).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Entre las dimensiones relevadas en las dos primeras entregas de esa serie se encontraban las principales fuentes de información sobre la Covid-19: en ambas oportunidades, el 60% de los encuestados manifestó que eran los medios de comunicación, y algo más del 35% respondió haber leído información específica sobre el virus (OPSA, 2020b, 2020c). No es aventurado suponer que buena parte –si no la mayoría– de esas “lecturas específicas” correspondan a contenidos accesibles y en circulación en internet.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Esos datos son consistentes con la centralidad que reviste la comunicación masiva en contextos de crisis sanitarias, amenazas o catástrofes ambientales efectivas (OMS, 2005; ONU, 2004), acrecentada en los últimos años a partir de la explosión de las plataformas digitales y redes sociales (OMS, 2016). No en vano una de las preocupaciones actuales de los organismos nacionales e internacionales es precisamente el problema de la “infodemia”: la proliferación de todo tipo de contenidos en circulación, que incluye una elevada proporción de información errónea o falsa, rumores infundados y teorías conspirativas. Para la OMS, la gestión de la infodemia constituye un componente clave de la respuesta global a la Covid-19 (OMS, 2020) –como ya reconociera en oportunidad del brote de gripe A-H5N1 en 2005–, tanto en lo que concierne a las noticias como a las guías, protocolos y recomendaciones de toda índole que se reproducen de manera abrumadora, y muchas veces contradictoria, en los entornos digitales.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Si bien la inquietud por la [cuestionable] validez y la [escasa] confiabilidad de buena parte de la información sobre salud disponible en internet es en modo alguno novedosa (Parmer, Baur, Eroglu, Lubell, Prue, Reynolds, y Weaver, 2016; Eysenbach, Powell, Kuss y Sa, 2002), el fenómeno de la capacidad de diseminación de las noticias falsas </span><em><span style="font-weight: 400;">(fake-news) </span></em><span style="font-weight: 400;">no ha hecho sino profundizar el riesgo para la salud física y mental que entraña su consumo. “La falsedad se difunde significativamente más lejos, de manera más rápida, profunda y amplia que la verdad en todos los ámbitos de la información”: mientras que las historias verdaderas difundidas en la red Twitter raramente alcanzan a más de mil personas, el 1% de las falsas suele difundirse entre mil y cien mil participantes de las cadenas de reenvíos (Vosoughi, Roy y Aral, 2018: 1147).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Para contrarrestar esa capacidad viral –nunca mejor dicho– y la gravedad de sus consecuencias, desde el comienzo de la pandemia se han multiplicado a nivel mundial las iniciativas, tanto individuales como de entidades de diversa índole y organismos públicos, destinadas a identificar y desenmascarar públicamente toda clase de engaños y sus orígenes. En Argentina, la plataforma </span><em><span style="font-weight: 400;">Confiar </span></em><span style="font-weight: 400;">–desarrollada </span><em><span style="font-weight: 400;">ad hoc</span></em><span style="font-weight: 400;"> por la Agencia Nacional de Noticias Télam– indica expresamente que su objetivo es controlar las “noticias poco confiables, maliciosas o falsas que </span><em><span style="font-weight: 400;">aumentan el pánico, alimentan la angustia o promueven conductas incorrectas</span></em><span style="font-weight: 400;">” (la cursiva es propia)<sup>3</sup>.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Nuestro planteamiento en este punto coincide con lo advertido por expertos en diversas ramas de la psicología, la psiquiatría y las neurociencias en artículos periodísticos recientes (v. gr. Brusco, </span><em><span style="font-weight: 400;">op.cit</span></em><span style="font-weight: 400;">.; Fisher, 2020; </span><em><span style="font-weight: 400;">Infobae</span></em><span style="font-weight: 400;">, 12 de marzo de 2020; Manes, 2020; Salas, 2020): en un escenario marcado por la intensidad de la incertidumbre, la preocupación, la ansiedad y la angustia provocadas por la pandemia-cuarentena, el exacerbado flujo de información y contenidos de toda índole que circulan y se consumen, su calidad y fiabilidad, no son dimensiones añadidas, sino inherentes </span><em><span style="font-weight: 400;">a</span></em><span style="font-weight: 400;"> y constitutivas </span><em><span style="font-weight: 400;">de</span></em><span style="font-weight: 400;"> la vulnerabilidad emocional de los sujetos. Y como consecuencia, del modo en que gestionan su tránsito por la crisis. Como se señaló en páginas anteriores, la falta de información </span><em><span style="font-weight: 400;">adecuada</span></em><span style="font-weight: 400;"> aparece entre los principales factores estresantes consignados por los sujetos en situación de aislamiento (Brooks </span><em><span style="font-weight: 400;">et al</span></em><span style="font-weight: 400;">., </span><em><span style="font-weight: 400;">op.cit</span></em><span style="font-weight: 400;">.).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La incidencia de los medios y redes comunicacionales en las percepciones, emociones y actitudes de los sujetos ha sido analizada extensa e intensamente desde, como mínimo, la segunda mitad del siglo pasado. Por razones obvias, en la siguiente sección nos centraremos solo en dos aspectos de la investigación comunicacional –en particular de la comunicación vinculada con las ciencias– que contribuyen a comprender esas relaciones en términos generales, pero sobre todo, en circunstancias críticas como las que actualmente atravesamos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>II. El papel de la comunicación&nbsp;</strong></span></p> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">Fijación de la agenda y encuadres significativos</span></em></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por su pregnancia, las representaciones construidas por los medios de comunicación constituyen elementos prácticamente imprescindibles al momento de entender de qué manera los sujetos configuran su experiencia de la realidad y elaboran sus vínculos con ella. En este apartado abordamos dos aspectos básicos relacionados con esa cuestión: en primer lugar, qué convierte a un hecho fáctico en un hecho “noticiable”; en segundo lugar, qué papel desempeñan los encuadres significativos (</span><em><span style="font-weight: 400;">frames</span></em><span style="font-weight: 400;">) en el modo en que las audiencias dan sentido a esos hechos y, eventualmente, actúan en consecuencia.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las teorías del periodismo han identificado una serie de criterios profesionales estables y compartidos, los “valores-noticia”, que operan de manera rutinaria en el trabajo de selección y jerarquización de ciertos acontecimientos que pasan a formar parte de las agendas mediáticas. Entre los principales valores-noticia se encuentran la </span><em><span style="font-weight: 400;">temporalidad </span></em><span style="font-weight: 400;">(novedad que caracteriza a toda noticia); la </span><em><span style="font-weight: 400;">proximidad</span></em><span style="font-weight: 400;"> (cercanía geográfica, social, psicológica, ideológica); la </span><em><span style="font-weight: 400;">cantidad de personas implicadas</span></em><span style="font-weight: 400;"> (de manera real o potencial); la </span><em><span style="font-weight: 400;">conflictividad</span></em><span style="font-weight: 400;"> (disputas, con o sin violencia, entre individuos, grupos, gobiernos, corporaciones); la </span><em><span style="font-weight: 400;">significatividad o trascendencia </span></em><span style="font-weight: 400;">(magnitud y alcances del hecho, proyección y consecuencias para la evolución de una cuestión); la </span><em><span style="font-weight: 400;">singularidad</span></em><span style="font-weight: 400;"> (carácter único, excepcional o difícilmente repetible en determinada escala temporal); la </span><em><span style="font-weight: 400;">prominencia </span></em><span style="font-weight: 400;">de los involucrados (relevancia, proyección social); el </span><em><span style="font-weight: 400;">interés humano</span></em><span style="font-weight: 400;"> (historias de vida, sucesos que impactan de forma particular sobre individuos o comunidades) (Major &amp; Atwood, 2004).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">No es difícil advertir que la Covid-19 desborda largamente todos esos criterios. En el caso de los medios de comunicación occidentales esto se percibe sobre todo a partir de su propagación mundial, dado que la noticiabilidad es contextual y está ligada al alcance de los mismos<sup>4</sup>.</span><span style="font-weight: 400;"> Mediante la puesta en juego de esos parámetros, sumados a la impronta de la orientación política e ideológica empresarial, los medios fijan la agenda de la sociedad (</span><em><span style="font-weight: 400;">agenda-setting function</span></em><span style="font-weight: 400;">), poniendo de relieve los temas y problemas que van a acaparar el interés y atención de la opinión pública. Al mismo tiempo, plantean ciertos marcos de referencia (</span><em><span style="font-weight: 400;">frames) </span></em><span style="font-weight: 400;">destinados a orientar su percepción e interpretación (Nisbet, 2009; Scheufele, 1999). Ese proceso implica “seleccionar algunos aspectos de una realidad percibida y destacarlos en un texto comunicativo, de manera tal de promover una definición particular del problema, una interpretación causal, una evaluación y/o ciertas sugerencias para su tratamiento” (Entman, 1993: 52). Los encuadres son esquemas conceptuales que permiten transmitir, interpretar y juzgar un tema, y proporcionan pautas para</span><em><span style="font-weight: 400;"> cursos de acción</span></em><span style="font-weight: 400;"> (de Vreese, 2005).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En resumen, los medios construyen las agendas públicas mediante recortes parciales de la realidad y la revisten de ciertos rasgos que indican también qué significan los hechos. Si bien esa atribución de sentidos no se replica de manera lineal en los esquemas cognitivos de los individuos, ciertas evidencias indican que ambas dimensiones se hallan vinculadas (Price, Tewksbury y Powers, 1997). En todo caso, los </span><em><span style="font-weight: 400;">frames</span></em><span style="font-weight: 400;"> mediáticos constituyen una de las fuentes más influyentes a partir de las cuales se construyen las representaciones y actitudes colectivas: proveen marcos de referencia para la comprensión de conceptos, procesos o responsabilidades, y para la orientación de decisiones y acciones. En nuestro caso, por ejemplo, eso justifica la insistencia con la que Brooks </span><em><span style="font-weight: 400;">et al</span></em><span style="font-weight: 400;">. (</span><em><span style="font-weight: 400;">op.cit</span></em><span style="font-weight: 400;">)<sup>5</sup></span><span style="font-weight: 400;"> señalan la necesidad de que el discurso público enfatice una dimensión particular de las medidas de aislamiento, el </span><em><span style="font-weight: 400;">altruismo</span></em><span style="font-weight: 400;">, como recurso para promover interpretaciones favorables, en términos de protección y responsabilidad comunitaria, que incrementen la adherencia. Sobre todo teniendo en cuenta que existe un encuadre alternativo poderoso, el del aislamiento como amenaza a las libertades personales, que provoca justamente la reacción contraria frente a las políticas regulatorias (Song, McComas y Schuler, 2018).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La función de encuadre se torna crucial cuando el tema en cuestión involucra métodos y conceptos científico-técnicos de carácter altamente complejo, opiniones de expertos de diversas disciplinas, modelos estadísticos, análisis y proyecciones, cuya comprensión y apropiación social está filtrada en gran medida por las representaciones y claves interpretativas generadas por la comunicación masiva (Lakoff, 2010). La situación de asimetría cognitiva (Cortassa, 2012), propia de las relaciones entre públicos, científicos e interfaces comunicacionales, aparece magnificada en circunstancias en las cuales la incertidumbre es el denominador común, la experiencia vital se percibe amenazada, y la recuperación de la vida cotidiana aparece ligada a algo hasta hace poco tiempo tan extraño y ajeno como la evolución del número R.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Numerosos estudios sobre coberturas de brotes similares recientes no permiten ser optimistas sobre lo que puedan deparar futuros análisis del tratamiento comunicacional de la Covid-19 y sus efectos sobre las percepciones y el equilibrio emocional de la población. Metáforas como la del “asesino fuera de control” que se disemina “cobrando muertes” –común en la prensa británica para referir al SARS-CoV, a despecho de su relativamente baja tasa de mortalidad (Larson, Nerlich y Wallis, 2005)– no parecen del todo apropiadas para contribuir a mantener la calma. Tampoco los encuadres predominantes en la TV brasilera durante la gripe porcina A-H1N1 en 2009, considerados parte activa de la expansión de una “pandemia de pánico” (da Silva Medeiros y Massarani, 2010). En la misma ocasión, en Francia y Quebec se reportó una correlación entre el tenor de las coberturas periodísticas y el incremento sustantivo en llamados a las líneas telefónicas de emergencia por ansiedad, sensación de peligro y pánico, frustración e ira (Rousseau, Moreau, Dumas, Bost, Lefevbre y Atlani-Duault, 2015). Investigaciones sobre el tratamiento mediático del Ébola en África (Thompson, 2019) y de la gripe aviar A-H5N1 (Ungar, 2008; Dudo, Dahlstrom y Brossard, 2007) coinciden en similar sentido. La imagen </span><em><span style="font-weight: 400;">a priori</span></em><span style="font-weight: 400;"> de que en circunstancias como esta la prensa contribuye a diseminar el pánico conduce a situaciones paradójicas: durante la pandemia de 2009, en Noruega, el discurso predominante –incluso en los propios medios– era que la prensa estaba “creando” el miedo a la gripe aviar cuando, en realidad, el tratamiento informativo era mucho más sobrio y contenido de lo que se le achacaba (Bjørkdahl y Carlsen, 2017). Algo así como “hazte la fama, y échate a dormir”.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">La certidumbre imposible</span></em></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La segunda dimensión de las relaciones entre la comunicación y las percepciones y necesidades emocionales de los sujetos en las actuales condiciones es tanto o más problemática que la ya descrita. Pone en juego distintas versiones de la dupla certidumbre-incertidumbre en un escenario de difícil solución: cuando la comunicación gira en torno del conocimiento científico, y se hace con arreglo a ciertos criterios, es </span><em><span style="font-weight: 400;">per se </span></em><span style="font-weight: 400;">imposible que aporte las certezas, los asideros firmes que demandan los públicos, cuya ausencia representa una fuente mayúscula de perturbación y ansiedad. Para abordar esta cuestión es preciso enfocarnos en aportes propios de los estudios de Comprensión y Comunicación Pública de las Ciencias.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La comunicación científica ha estado, y sigue estando, anclada en una concepción epistemológica del conocimiento como algo dado, fijo y certero, y se ha centrado en la transmisión de contenidos conceptuales y metodológicos, de hallazgos y descubrimientos. Lo que Hilgartner (1990) llama “la perspectiva dominante de la popularización” contribuye a reproducir una imagen celebratoria, funcional, de las ciencias como exponentes del progreso, y autónomas frente a todo tipo de intereses y valores considerados extra-epistémicos. Desde esa perspectiva idealizada se las muestra como una empresa heroica, apolítica e intrínsecamente racional, separada de otros emprendimientos humanos. Todo lo cual no hace sino reforzar y retroalimentar una representación social hegemónica tan sólida y expandida como distante de las condiciones reales (Cortassa, </span><em><span style="font-weight: 400;">op.cit</span></em><span style="font-weight: 400;">.) de producción y validación del conocimiento científico.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Frente a ello, una serie de enfoques críticos a la visión dominante sostienen la necesidad de:</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">“[…] hacer menos impenetrables y opacos los muros de los laboratorios. Eso se logra contándole a la gente cómo se hace ciencia. […] Y no estoy pensando en la fábula del método, tan amada por quienes escriben manuales, sino en la ciencia real, con sus defectos y virtudes” (Shapin, 1992: </span><em><span style="font-weight: 400;">passim</span></em><span style="font-weight: 400;"> 28).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por un lado, la ciencia-en-proceso no solo no es aséptica ni neutral, sino una práctica de naturaleza intrínsecamente social y, como tal, ligada de manera indisoluble a cuestiones políticas, económicas, sociales, culturales e institucionales. Que la cotización de las acciones de las corporaciones farmacéuticas en los mercados financieros internacionales suban o bajen al ritmo de los avances y retrocesos en los laboratorios de las vacunas para la Covid-19 no es algo excepcional ni justifica una visión conspiracional: es, sencillamente, el modo en que funciona la tecnociencia contemporánea. Que los gobiernos conformen consorcios con empresas privadas para desarrollar líneas de investigación tampoco es una cuestión de coyuntura, sino algo habitual y frecuente en las políticas científicas de cualquier país.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por otro lado, el conocimiento científico es todo menos absoluto y fijo. Por el contrario, es por definición provisorio, controversial, incorpora en sus formulaciones la incidencia de la incertidumbre, los sesgos probabilísticos o la llana ignorancia y el error. Mientras que en las corrientes epistemológicas contemporáneas esos rasgos se encuentran integrados en el análisis desde hace décadas, la comunicación de las ciencias todavía tiene serias dificultades para lidiar con ellos: continúa depositando en la evidencia científica condiciones de certeza e incuestionabilidad que no se corresponden con los alcances y limitaciones de los aportes que esta puede realizar. Eso se agudiza en los escenarios arquetípicos de lo que Funtowicz y Ravetz (1993) llaman “la ciencia posnormal”: las problemáticas ambientales y de salud pública. Para decirlo claramente, las modelizaciones matemáticas no permiten predecir de una vez la evolución de la pandemia pues son eso, “modelos” que incluyen cierto número de variables, no todas las variables que determinan la progresión definitiva de una situación compleja. Por eso, tampoco se puede definir de manera taxativa cuándo, cómo y dónde se puede flexibilizar o acabar el aislamiento que tanto malestar produce.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Tenemos entonces un nudo gordiano difícil de desatar. La neutralidad y la certeza son atributos nucleares de la representación social de la ciencia y el conocimiento experto. Los sujetos esperan de ella que sea una entidad impoluta, incontaminada, que brinde respuestas definitivas y rápidas; cuando todo eso parece desmoronarse ante sus ojos, la sensación de desamparo e indefensión se incrementa, conjuntamente con la falta de credibilidad y confianza en todo (o casi todo). La comunicación científica, por su parte, ha fallado históricamente en mostrar a la “ciencia real”, bastante alejada de esa representación, y las consecuencias de esa falencia se revelan en toda su crudeza. Forzados por las circunstancias, hoy los medios muestran que la investigación científica es parcial, no concluyente, que avanza a los tumbos y no en línea recta, que está sujeta a controversias y limitaciones de diversa índole, atravesada por toda clase de intereses, en nada ajena a la geopolítica y a los mercados financieros. Paradójicamente, cuando al fin la comunicación de la ciencia se acerca a lo que para muchos es su “deber ser”, el cambio es tan abrupto que profundiza el malestar psicológico individual y colectivo. La información es juzgada como confusa y contradictoria, cuando en muchos casos simplemente no puede ser otra cosa, y se convierte en un factor estresante adicional.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Al comienzo de la pandemia, la OMS indicó que los barbijos no eran recomendables parapersonas sanas; a instancias de la misma institución, pronto su utilización pasó a ser mandatoria. Las noticias sobre pruebas de laboratorio y ensayos clínicos acotados un día ponen al remdesivir, la cloroquina, la hidroxicloroquina, la azitromicina, en el centro de todas las esperanzas y días después las echan por tierra. Las previsiones en cierto momento situaron el pico de contagios en la Argentina en el mes de mayo, luego en julio, y ahora quién sabe. ¿Mienten la OMS, los científicos, las corporaciones, los gobiernos, los medios? A veces puede que sí, para qué negarlo, pero en general lo que ocurre es más sencillo: las evidencias cambian, los resultados preliminares no se confirman, emergen variables que alteran el curso de los modelos y predicciones.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Para finalizar, volvamos por un momento al problema de la viralización de contenidos falsos o poco fiables. Lo dicho hasta el momento no disminuye la legitimidad de la inquietud que provocan las </span><em><span style="font-weight: 400;">fake news</span></em><span style="font-weight: 400;">, pero en todo caso, permite relativizar la relevancia cuasi-excluyente que se le asigna en este contexto y situar el problema en un marco de análisis de mayor complejidad.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Como se afirmó previamente, mostrar a las ciencias-en-proceso en ocasiones trae aparejado el corolario –no deseado– de la disminución de su credibilidad y confianza públicas, pone en entredicho la autoridad epistémica y moral de los expertos, porque sus procedimientos y mecanismos jamás habían sido expuestos bajo ciertas premisas. En tales condiciones, ¿cabe presuponer de las personas el ejercicio de un escepticismo razonable que de partida sea capaz de discernir lo verosímil de lo inverosímil, la puesta en juego de un juicio crítico entrenado para diferenciar lo fiable de lo no fiable, lo improbable de lo imposible? Podría esperarse que cualquier ciudadano/a con una cultura científica media rechazara de plano la afirmación de que la causa de la CoVid-19 no es un virus sino un exosoma contaminado por las ondas electromagnéticas de las tecnologías de 4G y 5G; y, como consecuencia, como mínimo se abstuviera de participar de una cadena de reenvíos en redes sociales. Pero si todo tratamiento bajo escrutinio permanece incierto, ¿por qué no podría ser el caso de que el consumo de bebidas calientes, de desinfectantes, de alcohol, de cocaína, o de la “siempre-buena-para-todo” vitamina C se revelara a la postre efectivo? ¿Y si nos lo perdimos todo este tiempo?</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>III. Reflexiones finales</strong>&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En su versión original, este artículo abordaría la incidencia del tratamiento mediático de los movimientos anti vacunas sobre las percepciones y actitudes de los públicos. Pero los intereses epistémicos no siempre son discernibles de las experiencias vitales, y la irrupción de la Covid-19 alteró ambas cosas: la vida y aquello que nos interpela. En cualquier caso, el desplazamiento de la formulación inicial no modificó de manera sustantiva el eje de la reflexión, más bien contribuyó a poner de relieve el valor de una agenda de investigación interdisciplinar como la que proponemos.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La hipercomunicación constituye uno de los rasgos característicos de las sociedades contemporáneas; pocas esferas de las experiencias subjetivas y colectivas escapan a su influencia. En situaciones críticas ese rasgo aparece elevado a su máxima potencia: el propio concepto de infodemia y la inquietud que provoca lo demuestran. La convergencia de enfoques provenientes de los campos de la Psicología y la Comunicación puede resultar altamente provechosa para la comprensión del fenómeno y sus implicaciones para la salud y el bienestar psicosocial de las personas. Como se afirmó en la introducción, frente a nosotros tenemos solamente la punta de un iceberg. Sus consecuencias inmediatas son notorias, pero la magnitud de sus impactos en todos los órdenes será profunda y duradera. Desafortunadamente, las ciencias sociales y las humanidades tienen por delante el arduo esfuerzo de desentrañarlas.</span></p> <p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span><span style="font-weight: 400;">Buenos Aires, Junio 2020 &nbsp; &nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Referencias</strong></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Alfageme, A. (20 de abril de 2020).&nbsp; Un mundo con ansiedad, miedo y estrés. </span><em><span style="font-weight: 400;">El País. </span></em><span style="font-weight: 400;">Recuperado de: </span><a href="https://elpais.com/sociedad/2020-04-20/un-mundo-con-ansiedad-miedo-y-estres.html"><span style="font-weight: 400;">https://elpais.com/sociedad/2020-04-20/un-mundo-con-ansiedad-miedo-y-estres.html</span></a><span style="font-weight: 400;"> (último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Beck, U. (2002). </span><em><span style="font-weight: 400;">La sociedad del riesgo global</span></em><span style="font-weight: 400;">. Madrid: Siglo XXI.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Bjørkdahl, K. y Carlsen, B. (2017). Fear of the fear of the flu: Assumptions about media effects in the 2009 pandemic. </span><em><span style="font-weight: 400;">Science Communication</span></em><span style="font-weight: 400;">, 39(3), pp. 358-381.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Brooks, S., Webster, R., Smith, L., Woodland, L., Wessely, S. Greenberg, N. y Rubin, G. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. </span><em><span style="font-weight: 400;">Lancet</span></em><span style="font-weight: 400;">, 395, pp. 912-920. </span><a href="https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30460-8"><span style="font-weight: 400;">https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30460-8</span></a><span style="font-weight: 400;"> (último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Chavez, V. (6 de marzo de 2020). Paranoia versus peligro real: cómo reacciona el cerebro ante la avalancha de información que circula sobre coronavirus. </span><em><span style="font-weight: 400;">Infobae</span></em><span style="font-weight: 400;">. Recuperado de </span><a href="https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2020/03/06/paranoia-versus-peligro-real-como-reacciona-el-cerebro-ante-la-avalancha-de-informacion-que-circula-sobre-coronavirus/"><span style="font-weight: 400;">https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2020/03/06/paranoia-versus-peligro-real-como-reacciona-el-cerebro-ante-la-avalancha-de-informacion-que-circula-sobre-coronavirus/</span></a><span style="font-weight: 400;"> (último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cortassa, C. (2012). </span><em><span style="font-weight: 400;">La ciencia ante el público. Dimensiones epistémicas y culturales de la comprensión pública de la ciencia</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: Eudeba.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">da Silva Medeiros, F., y Massarani, L. (2010). Pandemic on the air: a case study on the coverage of newinfluenza A/H1N1 by Brazilian prime time TV news. </span><em><span style="font-weight: 400;">Journal of Science Communication, </span></em><span style="font-weight: 400;">9(3), pp. 1-9.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">de Vreese, C. (2005). News framing: Theory and tipology. </span><em><span style="font-weight: 400;">Information Design Journal</span></em><span style="font-weight: 400;">, 13(1), pp. 51-62.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">del Moral, M. (25 de mayo de 2020). La angustia como pandemia: las reflexiones de 11 psicólogos sobre los efectos del confinamiento en la salud mental de los argentinos.</span><em><span style="font-weight: 400;">Infobae</span></em><span style="font-weight: 400;">. Recuperado de: </span><a href="https://www.infobae.com/sociedad/2020/05/25/la-angustia-como-pandemia-las-reflexiones-de-11-psicologos-sobre-los-efectos-del-coronavirus-en-la-salud-mental-de-los-argentinos/"><span style="font-weight: 400;">https://www.infobae.com/sociedad/2020/05/25/la-angustia-como-pandemia-las-reflexiones-de-11-psicologos-sobre-los-efectos-del-coronavirus-en-la-salud-mental-de-los-argentinos/</span></a><span style="font-weight: 400;"> (último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Dudo, A., Dahlstrom, M. y Brossard, D. (2007). Reporting a potential pandemic. A risk-related assessment of Avian Influenza coverage in U.S. newspapers. </span><em><span style="font-weight: 400;">Science Communication</span></em><span style="font-weight: 400;">, 28(4), pp. 429-454.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Entman, R. (1993). Framing: Toward Clarification of a Fractured Paradigm. </span><em><span style="font-weight: 400;">Journal of Communication</span></em><span style="font-weight: 400;">, 43(4), Autumn, pp. 51-58.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Eysenbach, G., Powell, J., Kuss, O y Sa, E. (2002). Empirical studies assessing the quality of health information for consumers on the World Wide Web: a systematic review. </span><em><span style="font-weight: 400;">Journal of the American Medical Association JAMA</span></em><span style="font-weight: 400;">, 287, pp. 2691–2700.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ferguson, N. et al. (2020). </span><em><span style="font-weight: 400;">Impact of non-pharmaceutical interventions (NPIs) to reduce COVID-19 mortality and healthcare demand. </span></em><span style="font-weight: 400;">Imperial College COVID-19 Response Team. Londres: Imperial College. Recuperado de: </span><a href="https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/mrc-gida/2020-03-16-COVID19-Report-9.pdf"><span style="font-weight: 400;">https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/mrc-gida/2020-03-16-COVID19-Report-9.pdf</span></a><span style="font-weight: 400;">(último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">First Covid-19 case happened in November, China government records show – report. (13 de marzo de 2020). </span><em><span style="font-weight: 400;">TheGuardian</span></em><span style="font-weight: 400;">. Recuperado de: </span><a href="https://www.theguardian.com/world/2020/mar/13/first-covid-19-case-happened-in-november-china-government-records-show-report"><span style="font-weight: 400;">https://www.theguardian.com/world/2020/mar/13/first-covid-19-case-happened-in-november-china-government-records-show-report</span></a><span style="font-weight: 400;">(último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fisher, M. (08 de abril de 2020). Why Coronavirus Conspiracy Theories Flourish. And Why It Matters.</span><em><span style="font-weight: 400;">The New York Times</span></em><span style="font-weight: 400;">. Recuperado de: </span><a href="https://www.nytimes.com/2020/04/08/world/europe/coronavirus-conspiracy-theories.html%201/3"><span style="font-weight: 400;">https://www.nytimes.com/2020/04/08/world/europe/coronavirus-conspiracy-theories.html%201/3</span></a><span style="font-weight: 400;">(último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Funtowicz, S. y Ravetz, J. (1993). </span><em><span style="font-weight: 400;">Ciencia posnormal</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hilgartner, S. (1990). 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Recuperado de: </span><a href="https://elpais.com/ciencia/2020-03-22/coronavirus-y-la-pandemia-de-miedo-y-ansiedad.html"><span style="font-weight: 400;">https://elpais.com/ciencia/2020-03-22/coronavirus-y-la-pandemia-de-miedo-y-ansiedad.html</span></a><span style="font-weight: 400;">(último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Major, A. y Atwood, E. (2004). Environmental risks in the news: issues, sources, problems, and values. </span><em><span style="font-weight: 400;">Public Understanding of Science</span></em><span style="font-weight: 400;">, 13, pp. 295-308.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Nisbet, M. (2009). Communicating climate change: Why frames matter to public engagement. </span><em><span style="font-weight: 400;">Environment</span></em><span style="font-weight: 400;">, 51(2), pp. 514-518.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">ONU (2004). </span><em><span style="font-weight: 400;">Living with risk. </span></em><em><span style="font-weight: 400;">A global review of disaster reduction initiatives</span></em><span style="font-weight: 400;">. Ginebra: ONU.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">OMS (2020). Infodemic management: a key component of the COVID-19 global response. </span><em><span style="font-weight: 400;">Weekly Epidemiological Record</span></em><span style="font-weight: 400;">, 95 (‎16)‎: pp. 145 – 148. Recuperado de: </span><a href="https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/331775/WER9516-145-148-eng-fre.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y"><span style="font-weight: 400;">https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/331775/WER9516-145-148-eng-fre.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y</span></a><span style="font-weight: 400;">(último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">OMS (2016). </span><em><span style="font-weight: 400;">Evidence Syntheses to Support the Guideline on Emergency Risk Communication. Final Report. </span></em><span style="font-weight: 400;">Ginebra: OMS. Recuperado de: </span><a href="https://www.who.int/risk-communication/guidance/process/Q10-Final-Report.pdf?ua=1"><span style="font-weight: 400;">https://www.who.int/risk-communication/guidance/process/Q10-Final-Report.pdf?ua=1</span></a><span style="font-weight: 400;">(último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">OMS (2005).&nbsp; </span><em><span style="font-weight: 400;">Effective Media Communication during Public Health Emergencies. A WHO Handbook</span></em><span style="font-weight: 400;">. Ginebra: OMS</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">OPSA (2020a). </span><em><span style="font-weight: 400;">Crisis Coronavirus Estudio Nº 8. </span></em><span style="font-weight: 400;">Buenos Aires: Observatorio de Psicología Social Aplicada, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. Recuperado de: </span><a href="https://www.psi.uba.ar"><span style="font-weight: 400;">https://www.psi.uba.ar</span></a><span style="font-weight: 400;"> (último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">OPSA (2020b). </span><em><span style="font-weight: 400;">Crisis Coronavirus Estudio Nº 1, op.cit</span></em><span style="font-weight: 400;">.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">OPSA (2020c). </span><em><span style="font-weight: 400;">Crisis Coronavirus Estudio Nº 2, op.cit.</span></em></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Parmer, J., Baur, C., Eroglu, D., Lubell, K., Prue, C., Reynolds, B. y Weaver, J. (2016). Crisis and emergency risk messaging in mass media news stories: Is the public getting the information they need to protect their health? Health Communication, 31(10), pp. 1215-1222.<br>Price, V., Tewksbury, D. y Powers, E. (1997). Switching trains of thought: The impacts of news frames on reader’s cognitive responses. Communication Research, 24, pp. 481-506.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pueyo, T. (19 de marzo de 2020). The hammer and the dance. </span><em><span style="font-weight: 400;">Medium. </span></em><span style="font-weight: 400;">Recuperado de </span><a href="https://medium.com/@tomaspueyo/coronavirus-the-hammer-and-the-dance-be9337092b56"><span style="font-weight: 400;">https://medium.com/@tomaspueyo/coronavirus-the-hammer-and-the-dance-be9337092b56</span></a><span style="font-weight: 400;">(último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Rousseau, C, Moreau, N, Dumas, M.P, Bost, I., Lefebvre, S. y Atlani-Duault, L (2015). Public media communications about H1N1, risk perceptions and immunization behaviours: A Quebec-France comparison. </span><em><span style="font-weight: 400;">Public Understanding of Science</span></em><span style="font-weight: 400;">, 24(2), pp. 225-240</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Salas, J. (11 de marzo de 2020). Rutina y pocas noticias para frenar la ansiedad y el pánico por el coronavirus. </span><em><span style="font-weight: 400;">El País</span></em><span style="font-weight: 400;">. Recuperado de: </span><a href="https://elpais.com/ciencia/2020-03-11/rutina-y-pocas-noticias-para-frenar-la-ansiedad-y-el-panico-por-el-coronavirus.html"><span style="font-weight: 400;">https://elpais.com/ciencia/2020-03-11/rutina-y-pocas-noticias-para-frenar-la-ansiedad-y-el-panico-por-el-coronavirus.html</span></a><span style="font-weight: 400;"> (último acceso: 19 de junio de 2020).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Schlesinger, P (1977). Newsmen and their time machine. </span><em><span style="font-weight: 400;">British Journal of Sociology, </span></em><span style="font-weight: 400;">28(3), pp. 336-350.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Scheufele, D. (1999). Framing as a Theory of Media Effects. </span><em><span style="font-weight: 400;">Journal of Communication</span></em><span style="font-weight: 400;">, Winter 1999, pp. 103-122.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Song, H., McComas, K. y Schuler, L. (2018). Source effects on psychological reactanceto regulatory policies: The role of trust and similarity. </span><em><span style="font-weight: 400;">Science Communication</span></em><span style="font-weight: 400;">, 40(5), pp. 591-620.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Thompson, E. (2019). Communicating a health risk/crisis: exploring the experiences of journalists covering a proximate epidemic. </span><em><span style="font-weight: 400;">Science Communication</span></em><span style="font-weight: 400;">, 41(6), pp. 707-731.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ungar, S. (2008). 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En este caso, al sitio web de la OMS&nbsp;</span><span lang="ES-AR"><a href="https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019&amp;source=gmail&amp;ust=1605956620049000&amp;usg=AFQjCNF3Y7EWldMZRpvb7kY1HvrmYXUHMQ">https://www.who.int/<wbr>emergencies/diseases/novel-<wbr>coronavirus-2019</a></span><span lang="ES-AR">.&nbsp;<u></u>&nbsp;</span></span></p> <p>[2]&nbsp;En ausencia de vacuna o tratamientos farmacológicos probadamente eficaces, el grueso de las estrategias se orientó hacia “intervenciones no farmacéuticas” tendentes a mitigar el número de reproducción de la infección (R<sub>0</sub>) o a la supresión drástica de casos, que se logra cuando R<sub>0</sub>&nbsp;es menor o muy cercano a 1. Las medidas adoptadas fueron diversas, se aplicaron de manera alternativa o combinada en función de la evolución de la situación: aislamiento de casos sintómaticos; cuarentenas voluntarias, sectoriales, flexibles; confinamientos masivos y estrictos;&nbsp;distanciamiento social de grupos de riesgo o de la población en su totalidad; reducción o interrupción de la circulación&nbsp;<em>en</em>&nbsp;y&nbsp;<em>entre</em>&nbsp;ciudades, regiones y países; cancelación de actividades o restricciones a la cantidad de participantes (Ferguson et al.,2020; Pueyo, 2020).&nbsp;</p> <p style="font-weight: 400;">[3] Fuente: <a href="https://www.argentina.gob.ar/noticias/confiar-la-plataforma-oficial-para-combatir-la-infodemia" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://www.argentina.gob.ar/noticias/confiar-la-plataforma-oficial-para-combatir-la-infodemia&amp;source=gmail&amp;ust=1605956620049000&amp;usg=AFQjCNE5llpRH7BOXlpJYK4nfRQSXx6Oiw">https://www.argentina.gob.ar/noticias/confiar-la-plataforma-oficial-para-combatir-la-infodemia</a>. Acceso a Confiar:&nbsp;<a href="https://confiar.telam.com.ar/" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://confiar.telam.com.ar/&amp;source=gmail&amp;ust=1605956620049000&amp;usg=AFQjCNEMqB_w7zoJOR3qDe6wAcAjQTWNUQ">https://confiar.telam.com.ar/</a>. La curación de contenidos es&nbsp;realizada por el grupo “Ciencia Anti Fake News - COVID-19”, integrado por investigadores/as del CONICET:&nbsp;<a href="https://twitter.com/anti__fakenews" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://twitter.com/anti__fakenews&amp;source=gmail&amp;ust=1605956620049000&amp;usg=AFQjCNHxRkA0zQXqQZT7SyyJ5FCPQAsuzw">https://twitter.com/anti__fakenews</a>&nbsp;<br>[4]&nbsp;Eso se complementa con lo que se conoce irónicamente en las teorías del periodismo como&nbsp;<em>Ley de McLurg</em>&nbsp;(Schlesinger, 1977), que establece una gradualidad en la noticiabilidad de los desastres según un “sistema de equivalencias” que relaciona la cantidad de personas implicadas con la proximidad geográfica: cuanto más lejano el hecho, más muertes son necesarias para convertirse en noticia, y a la inversa.&nbsp;&nbsp;</p> <p>[5]&nbsp;Y varios de los especialistas consultados por la prensa.&nbsp;</p> 2020-10-23T14:49:57-03:00 Derechos de autor 2020 Diagnosis https://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/277 Los Nuevos Parámetros Culturales de los Adultos Mayores y Pandemia 2020-11-05T14:27:58-03:00 Monica Burstein moniburs60@gmail.com Laura Santillán laura0466@yahoo.com.ar <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La presente investigación se realiza en Buenos Aires con personas de 60 a 85 años, en una franja de clase social media. Comenzamos a tomar encuestas en el mes de noviembre de 2019 y finalizamos en abril de 2020, utilizando una metodología mixta cuanti-cualitativa&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El trabajo está pensado para indagar acerca de los nuevos parámetros culturales de los adultos mayores A partir de la decisión gubernamental del aislamiento social preventivo y obligatorio, por la pandemia de coronavirus, agregamos un objetivo que luego se mencionará.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Durante la cuarentena, modificamos la forma de tomar las entrevistas convirtiéndolas exclusivamente en encuentros </span><em><span style="font-weight: 400;">on line</span></em><span style="font-weight: 400;">.&nbsp; Obtuvimos ciento cuatro cuestionarios con respuestas sobre los valores culturales importantes para los adultos mayores y veinte entrevistas comparativas cualitativas con preguntas abiertas, que tomamos a los mismos encuestados, con el nuevo objetivo de comprender si hubo un cambio en sus valores al ser afectados por el aislamiento social.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Al finalizar, además de las conclusiones, se señalan nuevos interrogantes que nos surgen al aproximarnos a las personas que afrontan una situación disruptiva que modificó su cotidianidad.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>Palabras clave:</strong> Adulto mayor, longevidad, calidad de vida, cultura, valores, pandemia, investigación cuanti-cualitativa.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fecha de Recepción 12/6/20&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fecha de Aceptación</span> <span style="font-weight: 400;">15/7/20</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Introducción</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El presente trabajo aborda la temática de una nueva cultura de los adultos mayores en la era de la posmodernidad. Si nos remitimos a la historia y observamos el lugar simbólico que antiguamente tenían los ancianos –etimológicamente, los que van antes–, podríamos decir que entonces eran los sabios y fuertes. En las sociedades cazadoras-recolectoras, antes de la escritura, fueron los trasmisores de las tradiciones. En las sociedades agrícolas y ganaderas, los que se encargaban de tareas de preservación del grupo: fabricaban herramientas, cuidaban el ganado, trasmitían saberes de la agricultura y organizaban las ceremonias religiosas. En la sociedad industrial en cambio, aislados de la producción, pasaron a ser los abuelos o los viejos. Es decir, de fuertes a dueños de saberes y de dueños de saberes a la invisibilidad y la anomia. En esta investigación, queremos sondear si en esa invisibilidad, y en algunos segmentos, se instituyen nuevos valores culturales. Si así fuera, además nos preguntaremos cuáles son las particularidades de este acontecer.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Planteo del Problema</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la posmodernidad, los avances científicos permitieron que la edad cronológica se prolongara, y que la calidad de vida, en algunos segmentos sociales, aumentara<sup> 1</sup>.</span><span style="font-weight: 400;"> De esta manera, hallamos que hasta ayer la jubilación implicaba “el descanso”, pero hoy ya no es así. Actualmente, ellos cantan, bailan, encuentran pareja estable o circunstancial en páginas de citas, estudian maestrías, hacen deporte, se divorcian, conforman familias ensambladas, a veces los hombres tienen un último hijo a la edad de la abuelez, descubren nuevas formas de encuentros sexuales y otros transcursos vitales <sup>2</sup>.</span><span style="font-weight: 400;"> Entonces nos preguntamos: ¿Cuáles son los nuevos valores que guían la existencia de los adultos mayores? ¿Cuál es el lugar de estos últimos en el imaginario social? Sorprenden con ciertas conductas, que algunas décadas atrás hubieran sido diagnosticadas como patológicas. ¿Qué cambios hay en sus ideales, sus aspiraciones y sus creencias, comparados con los llamados “abuelos” de generaciones anteriores? Más adelante se retoman estas preguntas con mayor especificidad.&nbsp; Justamente, nos proponemos el estudio y análisis de las tendencias yuxtapuestas halladas en sus valores culturales. Es decir, nos llama la atención la libertad y jovialidad que parecen ser parte de su estilo de afrontamiento. Sin embargo, por otra parte, también observamos que los mismos adultos mayores están atravesados por los prejuicios hacia la vejez, ya que estos últimos aún habitan en nuestra sociedad.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Finalmente consideramos que una mayor comprensión de los cambios acaecidos en este segmento etario, en estas épocas posmodernas, nos permitirá aplicar estos conocimientos en la atención de pacientes y en los trabajos de prevención en salud mental</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Estado del arte</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se toman publicaciones de los últimos doce años. Se presentan reunidas en documento internacional, documentos nacionales, revistas científicas y congresos.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Documentos internacionales</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><strong>Organización Mundial de la Salud (2015)</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">En un documento denominado Informe Mundial sobre el Envejecimiento y la Salud, la OMS focaliza en el concepto de Envejecimiento saludable, y ofrece un mensaje optimista: con las políticas adecuadas, el envejecer puede ser una nueva oportunidad.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>National Institute on Aging y el National Institute of Health (2007)</strong><span style="font-weight: 400;">. Las tendencias emergentes como resultado del envejecimiento mundial son: “• Una población envejecida • El aumento en la esperanza de vida • El creciente número de ‘personas realmente viejas’ (de 85 años y más) • El aumento de enfermedades crónicas • El envejecimiento y descenso de la población • La cambiante estructura familiar (la gente vive más y tiene menos hijos) • El cambio en los modelos de trabajo y jubilación • La evolución de los sistemas de seguridad social • Nuevos desafíos económicos emergentes”.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Documentos y publicaciones nacionales</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><strong>Longevidad y Cuidados de larga duración en la Argentina. Propuestas para el 2020 a 2030 Fundación Navarro Viola</strong><span style="font-weight: 400;">.</span><strong>&nbsp; </strong><span style="font-weight: 400;">El documento indaga y ofrece conclusiones, sobre la población</span> <span style="font-weight: 400;">de adultos mayores y sus cuidados. Realiza propuestas para el próximo decenio con una mirada optimista sobre los adultos mayores.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Ricardo Iacub. Seminario Diversidad cultural y envejecimiento: la familia y la comunidad compilado por Ricardo Iacub. (2014)</strong><span style="font-weight: 400;">. Iacub, Ricardo, 1.</span><span style="font-weight: 400;">a</span><span style="font-weight: 400;"> ed. compendiada, Buenos Aires: Larna Argentina, 2016. Libro digital, PDF Archivo Digital: descarga y online ISBN 978-987-42-1283-2. Hace una recopilación de distintos autores. La Licenciada Marina Canal relata acerca de los paradigmas del AM en el siglo XXI y sus nuevas identidades y plantea la idea de pensar los nuevos modos del envejecer, como una creación. Nota como pasó a ser importante el plus de placer de las experiencias, por sobre la exigencia y la capacidad de disfrutar. Niega la pasividad y el aislamiento, un mito instituido en parte de nuestra sociedad.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Sergio Fajn. Consideraciones sobre el duelo y el juego en el envejecimiento normal. Capítulo de libro: Viejos nuevos, nuevos viejos</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">El autor plantea una nueva mirada sobre el adulto mayor. Se trata de un adulto mayor que lo sorprende. “Dispuestos a las cosas más insólitas, insólitas para mí, para mi cabeza que no alcanzaba a imaginarlos capaces de hacer y de pensar un montón de cuestiones, hallazgo que, tiempo después, descubriría con el nombre de envejecimiento normal. Esto provocó unas cuantas rupturas: de suponerlos frágiles, impotentes y dependientes a sorprenderme de que ahí había deseos de vivir, de ir para adelante, de búsquedas, de querer divertirse, la avidez por la alegría y el baile, por salir, pasear, conocer, consumirse la vida, de que no les alcance el tiempo”.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Oddone, María Julieta. Los trabajadores de mayor edad: empleo y desprendimiento laboral. Buenos Aires: Clacso. Documento de Trabajo 38. Jubilación; </strong><a href="http://biblioteca"><strong>http: //biblioteca</strong></a><strong> clacso.edu.ar/ Argentina/ceil-conicet/ 20110414123417/ oddone-1.pdf</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">La autora analiza las características del empleo y de la jubilación. Expone un claro panorama de lo que sucede al llegar a la edad de jubilarse, con la esfera de la Actividad. Si bien no se trata del tema que vamos a investigar exactamente, podemos inferir la importancia de los mitos y prejuicios que pueden verse en relación con adelantar la edad de retiro. Se transcriben las conclusiones finales: “A lo largo del presente trabajo hemos podido obtener información que consideramos ilustrativa sobre los temas referidos a envejecimiento, empleo y retiro laboral. La población activa muestra un envejecimiento como consecuencia del correspondiente a la estructura demográfica del país.&nbsp; Se puede inferir una regulación del mercado laboral, que adelanta las edades del retiro, donde la jubilación aparece como variable de ajuste de la desocupación. Surge de este estudio el estigma que pesa sobre los trabajadores de mayor edad en cuanto a la disminución de sus capacidades y rendimiento”.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Hernán Otero. Datos según Anuario del Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti”, Córdoba (Argentina), año 13, NÚM. 13, 2013, pp. 93-108. ISSN 1666-6836</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">Este texto analiza las múltiples dificultades teóricas y metodológicas del estudio histórico de ese colectivo etario. En segundo término, recorre la principal producción historiográfica existente con el fin de proponer una agenda de investigación, atenta a las fuentes y problemas específicos del caso argentino.&nbsp;</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Revistas Científicas</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><strong>Arrubia, Eduardo. “Viejos Humanos y Sexuales”. Intersecciones en Comunicación; Olavarría; vol. 9, pp. 67-89, (2016)</strong><span style="font-weight: 400;">. Se trata de una reivindicación jurídica antropológica de la sexualidad en la vejez. El autor habla de una postgerontología y nos muestra un estudio político, cultural y ético del envejecimiento humano, con foco en la diversidad sexual.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dabove, M. Isolina y Arrubia, Eduardo.</strong> <strong>¿Demasiado vieja para el sexo?</strong> <strong>Artículo publicado en la Revista Digital Derecho y Ciencias Sociales <sup>3</sup></strong><span style="font-weight: 400;">. Se trata de un caso del derecho que evidencia el cambio de valores culturales Una mujer lesionada en su vagina en una operación ginecológica, hubiera recibido menos indemnización considerando que ya era madre y tenía más de cincuenta años. El tribunal, finalmente, falló a su favor, otorgándole lo que le correspondía, sin discriminar por edad o por ser madre.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Gutiérrez Cuéllar, Paola Carmina.</strong> <strong>Percepciones, imágenes y opiniones sobre la vejez desde la mirada de los adultos y jóvenes en México,&nbsp;(2019)</strong><span style="font-weight: 400;">. Espiral (Guadalajara),&nbsp;26(75), 197-237.&nbsp;</span><a href="https://dx.doi.org/10.32870/eees.v26i75.7024"><span style="font-weight: 400;">https://dx.doi.org/10.32870/eees.v26i75.7024</span></a><span style="font-weight: 400;">. Muestra que esta etapa es definida por los jóvenes, a través de las debilidades físicas y las pérdidas, junto con opiniones contradictorias sobre el papel de la familia y el Estado.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Newsletter: Hacer frente a los retos globales del envejecimiento, (2019)</strong><span style="font-weight: 400;">. Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría. </span><em><span style="font-weight: 400;">Aging News</span></em><span style="font-weight: 400;">, vol. 4, NÚM. 2, Enero. El artículo coincide con otros ya mencionados al decir que, en los países desarrollados, la esperanza de vida se ha duplicado en los últimos doscientos años gracias a las mejoras en el estilo de vida, a los mejores hábitos alimenticios y al progreso médico. Al mismo tiempo indaga acerca de cómo envejecer ya que la creciente proporción de personas ancianas enfermas, en muchas poblaciones, es un desafío social global.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Contexto conceptual&nbsp;</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En los años 1980-2000, diversos autores confluyeron en lo que en ese momento fue una novedosa teorización acerca de lo humano. Los nuevos paradigmas de la ciencia, al derribar las columnas que sostenían las lógicas de la modernidad, abrieron las puertas a una nueva convergencia interdisciplinaria. Así, los descubrimientos de la física cuántica y de la biología, las ciencias cognitivas post-racionalistas, la segunda cibernética, la teoría de los sistemas y otras perspectivas del postmodernismo permitieron la elaboración de una nueva epistemología.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Sin dejar de lado las ideas del psicoanálisis freudiano y tomando en cuenta los escritos de Salvarezza <sup>4</sup></span><span style="font-weight: 400;"> y de Iacub <sup>5</sup></span><span style="font-weight: 400;">, el contexto teórico en el que se apoya este proyecto integra autores con propuestas de esa nueva epistemología. A continuación, se enumeran los conceptos que hacen al sustento teórico de la investigación.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Cultura y Parámetros culturales</strong><span style="font-weight: 400;">. A los fines de este trabajo definimos la cultura como un conjunto de valores, creencias, sistema de signos y símbolos, procesos, modos de vida, costumbres, tradiciones, hábitos, patrones, herramientas y conocimiento que orientan una sociedad en un momento histórico determinado. Tomaremos el concepto Valores como un conjunto de ideales y aspiraciones de un grupo social, para investigar el segmento elegido.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Metodología Transdisciplinaria</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">Dice el Dr. Ernesto César Liendo, que para mantener la psicología actualizada es necesaria la convergencia de diferentes disciplinas de la ciencia. Para que las teorías acompañen la evolución, según este autor, se requiere apelar a la contribución de conocimientos de otras disciplinas que enriquecen la realidad simbólica. En este trabajo se toman aportes de la antropología cultural, de la psicología social, del psicoanálisis y de la nueva epistemología que fundamenta diversas escuelas psicológicas.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Crisis evolutiva</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">Frank Pittman, focalizando en las etapas vitales de una familia, habla de Cuatro Categorías: Crisis de Desarrollo. Desgracias inesperadas. Crisis Estructurales. Crisis de Desvalimiento. Las características de la etapa que nos proponemos estudiar son parte de una crisis del desarrollo que se resuelve con un salto a un mayor bienestar, en el mejor de los casos. Por supuesto, durante este tramo evolutivo, al igual que en otros, puede darse cualquiera de las otras crisis.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>Constructos simbólicos personales.</strong>&nbsp;El psiquiatra y psicoterapeuta italiano Vittorio Guidano, (1944-1999) es un referente de la psicología cognitiva constructivista. Este autor, influenciado por la teoría del apego afectivo, le dio importancia a lo racional y a lo emocional subjetivo. Utiliza el concepto Organización del Significado Personal para referirse a una organización específica de los procesos de conocimiento personales que gradualmente emergen a lo largo del curso del desarrollo individual, y de acuerdo con cómo construye la persona su realidad, en otras palabras, de acuerdo a sus constructos personales simbólicos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>El ser humano social</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">Humberto Maturana, biólogo chileno, ganador de varios premios científicos, argumenta que el ser humano es social y lo social es humano. Según su perspectiva, los seres vivos somos determinados por nuestra estructura y nuestra realidad se construye en el lenguajear (con-versaciones). Es muy sugerente al respecto, el título de su libro </span><em><span style="font-weight: 400;">Realidad, ¿objetiva o construida?</span></em><span style="font-weight: 400;">. A partir de sus descubrimientos la realidad humana comenzó a ser vista como la construcción activa de un sistema estructural desde un contexto de conversación.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>La realidad construida en la cultura</strong><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">Paul Watzlawick –autor de la </span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_la_comunicaci%C3%B3n"><span style="font-weight: 400;">Teoría de la comunicación</span></a><span style="font-weight: 400;"> e iniciador de la psicoterapia familiar sistémica– afirma que en las relaciones humanas no existen verdades únicas. Para este pensador, lo “normal” en una cultura es lo diverso. Se refiere a la diversidad de formas de acción e interpretación de los individuos. La comunicación es la clave. La formulación de los axiomas de la comunicación aportaron a la comprensión de los sistemas humanos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Imaginario Social</strong><span style="font-weight: 400;">. Para Cornelius Castoriadis, un imaginario social tiene un doble modo de existir: lo instituido y lo instituyente. La primera se refiere a que las significaciones sociales descansan sobre instituciones cristalizadas. Lo instituyente en cambio, se refiere a ese colectivo anónimo que dinamiza ciertas transformaciones sociales. Lo instituyente es la creación, la invención, en su significado más profundo del término, de una forma histórico / subjetiva que hasta ese preciso momento no existía (Bonano). Los adultos mayores, como instituyentes, están creando nuevas imágenes sociales.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Objetivos de la Investigación</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Los objetivos de este trabajo de investigación se centran en analizar e indagar acerca de los valores de los adultos mayores que subyacen a esta nueva forma de estar en el mundo. Nos parece importante comprender esta etapa etaria a la luz de las nuevas épocas, como ya mencionamos, para aplicar estos conocimientos en la psicología clínica y en la prevención de la salud mental. Ahora, nos formularemos las siguientes preguntas:</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">- ¿Cuáles son los valores de los adultos mayores del segmento a estudiar que sostienen su modo de estar en el mundo?</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">- ¿Qué cambios hubo en estos valores a partir del impacto de la situación de cuarentena y aislamiento?</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">- ¿Qué diferencias encontramos comparativamente en los adultos mayores de estas épocas posmodernas, en relación con aquellos de las épocas modernas?</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">- ¿Qué importancia les dan los mismos adultos mayores a los prejuicios sociales respecto del envejecimiento?&nbsp;</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Metodología</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En este trabajo se realiza una selección de una muestra de 104 personas durante 2019 y 2020, antes y durante la cuarentena. Se toma un segmento de 60 a 85 años, de clase sociocultural media, sin deterioro cognitivo y con deterioro cognitivo leve, en CABA y provincia de Buenos Aires (zona sur y zona oeste). Luego se realiza una Entrevista individual breve a cada participante de la muestra, que incluye la toma del Cuestionario (Ver Anexo I). Se realizan también cuestionarios vía internet con conversaciones individuales y grupales sobre temas pertinentes al objetivo planteado.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">A la semana de declarada la cuarentena se realiza una muestra comparativa con veinte entrevistas cualitativas con los mismos participantes, tomados al azar, en la que se incluyen dos preguntas abiertas y el mismo cuestionario. Se continúan las entrevistas hasta abril de 2020 con toma de cuestionarios, exclusivamente en forma remota, respetando el aislamiento social.&nbsp;</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Trabajo de Campo&nbsp;</strong></h2> <h2 style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Recolección de la información. La relación con los participantes se estableció a través de:</span></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">-Grupos de talleres de memoria</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">-Grupos de actividades recreativas</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">-Grupos de deportes</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">-Cursos de computación para adultos mayores</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Instrumentos</strong></h2> <ol style="text-align: justify;"> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Cuestionario de Valores culturales para Adultos Mayores (Anexo I). Se incluyen los nuevos valores culturales investigados por otros autores (ver Estado del Arte), y manifestados por ellos mismos en entrevistas tomadas en una prueba piloto y los prejuicios de acuerdo con documento del INADI <sup>6</sup>.</span><span style="font-weight: 400;">&nbsp;&nbsp;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Entrevista Cualitativa abierta. La entrevista en profundidad presencial o remota se construye a partir de un encuentro entrevistador/entrevistado con el objetivo de adentrarse en su intimidad y comprender los relatos.&nbsp;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Entrevista Cualitativa abierta, para la muestra comparativa, de una hora cada una, tomadas al azar del grupo que ya había sido encuestado. Estas entrevistas (telefónicas) se basan en la escucha a la persona y además se les pregunta:</span></li> </ol> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">-Si el estado de aislamiento modificó los valores que le resultaban importantes cuando respondió la primera encuesta. Si hay algún ítem nuevo que se agrega debido a la situación disruptiva de la cotidianeidad.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">-Cuál es su estado de ánimo en esta situación y su percepción de bienestar.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Resultados</strong></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Los resultados revelan un nuevo paradigma cultural en los mayores, diferente del que imperaba hace algunas décadas y que estaba impregnado de estereotipos, como lo expresa la gráfica de la Figura 1. Al comienzo de la cuarentena, y encuestada</span> <span style="font-weight: 400;">la mitad de la muestra, el orden de prioridades de los principales valores seleccionados como “muy importantes” es el siguiente: “Tener amigos”, “La familia (hijos, nietos)”, “Gozar de buena salud física y mental”, “Realizar actividades significativas y deseadas (deportes, viajes, bailar, cantar, etc.)”, “Gozar del descanso y la tranquilidad”, “Tener un proyecto de vida nuevo: algo que siempre quise hacer”, “Vivir de un modo seguro y sin sobresaltos”, “Ser amado/a, la intimidad y el erotismo”.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Los ítems menos elegidos son los que apuntan a los mitos y prejuicios: “Aceptar y ocupar un lugar más pasivo”, “Contar con hijos o familiares de quienes depender”, “Estar con gente de la misma edad, ya que nos parecemos”.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las veinte entrevistas cualitativas comparativas, con preguntas abiertas que se muestran en la Figura 2, despliegan una diversidad de respuestas, de acuerdo con la personalidad y situación vital. En cambio, los valores que son importantes y en algún caso se viven como sostén anímico, aún se mantienen sin variaciones; los prejuicios también y no afectan la autopercepción del bienestar. En el contexto de restricción ambiental a una semana de la cuarentena, esencialmente los valores no cambiaron, y en todo caso, se intensifica su importancia. Si pensamos en los valores como lo más estable, los resultados cobran este sentido.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Un 50% dice haber logrado una calidad de vida satisfactoria en aislamiento, apoyándose en actividades significativas, modificadas de acuerdo a la situación, por ejemplo: sostener los vínculos de amistad a través de diferentes plataformas que permiten encuentros virtuales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La mayoría de los entrevistados manifiestan la necesidad de estar activos y con proyectos, rechazan a la palabra viejo/a y “abuelo/a”, así como también rechazan depender de los hijos. En cambio, les surge la necesidad de sentirse útiles para la familia. Quienes tienen nietos manifiestan el deseo de verlos y hay necesidad de encuentros –al menos virtuales– y de ternura en estas relaciones afectivas.&nbsp; &nbsp; &nbsp; Encontramos una persona con patología psicológica severa que mejora al cambiar el contexto (“ahora todos estamos impedidos”, sería su creencia). También lo contrario, personas con patologías psicológicas severas que empeoran gravemente.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">A cincuenta días del aislamiento social, encuestada y entrevistada el total de la muestra, como puede observarse en la Figura 3, siguen siendo elegidos los valores nuevos de la cultura, pero en diferente orden: “Gozar de buena salud física y mental” y “La familia, hijos y nietos” pasaron a ser muy importantes y están en primer lugar, luego “Los amigos”, “Gozar del descanso y tranquilidad”, “Realizar actividades deseadas”, “Vivir de un modo seguro y sin sobresaltos”, “Tener un proyecto nuevo de vida, algo que siempre quise y hasta ahora no lo había hecho” y “Ser amado, la intimidad, el erotismo”. Y vuelven a ser rechazados los valores que tienen relación con mitos y prejuicios provenientes de creencias de la cultura del siglo pasado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Luego de haber entrevistado a personas con deterioro cognitivo leve –10% del total de la muestra– y a personas sin deterioro cognitivo alguno, observamos que la presencia de deterioro cognitivo no incide en definir los valores culturales. Asimismo, tampoco conduce necesariamente al agravamiento de la calidad de vida en este contexto.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las personas que refieren cuadros de malestar psíquico aumentaron de un 10% a un 20%. Incluimos en esta cifra cuadros psicopatológicos, es decir, descontamos a las personas que presentan signos aislados esperables derivados del encierro –tristeza, miedos, temor a enfermarse, irritabilidad, dificultades para dormir–.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Figura 1. Resultados en el mes febrero, antes de la cuarentena</strong></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> <img src="/public/site/images/fp24957936/28-10-2020_11-34-10_a-m-.png"></span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Figura 2. Resultados de 20 Entrevistas comparativas tomadas al azar dentro de la muestra a la semana de la cuarentena</strong></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> <img src="/public/site/images/fp24957936/28-10-2020_11-34-45_a-m-.png"></span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Figura 3. Resultados después de 50 días de cuarentena, con el total de la muestra</strong></p> <p style="text-align: justify;"><strong><img src="/public/site/images/fp24957936/28-10-2020_11-35-09_a-m-.png"></strong></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Referencias:</strong></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Muy importante Poco importante Nada importante</strong></p> <ol style="text-align: justify;"> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Trabajar</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">La familia. Hijos, nietos</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Realizar actividades deseadas: bailar, viajar, cantar, deporte, otras</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Gozar del descanso y tranquilidad</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Gozar de buena salud física y mental</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Ser amado. La intimidad y el erotismo</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Ser tecnológico: manejar aplicaciones, estar en las redes</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Ser espiritual: en la iglesia, templo, lectura, grupos de oración, meditación</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Tener un proyecto nuevo de vida, algo que siempre quise y hasta ahora no…</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Ser consciente de los problemas en el mundo y ser activo/a para ayudar a…</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Vivir de un modo seguro y sin sobresaltos</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Respetar las tradiciones familiares</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Los amigos</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Aceptar y ocupar un lugar más pasivo</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Cuidarme de la depresión más que antes</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;">Estar con gente de la misma edad, ya que nos parecemos</span></li> <li class="show"><span style="font-weight: 400;"> Contar con hijos o familiares de quienes depender</span></li> </ol> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Nuevos interrogantes</strong></h2> <ol style="text-align: justify;"> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Un tema que provocó nuestra inquietud es la falta de denominación para este segmento etario. El término “anomia” puede definirse como desorganización social por falta de normas, así como un trastorno del lenguaje que implica la imposibilidad de nombrar las cosas.&nbsp; Si la realidad humana se construye en el lenguaje (Maturana) y aún no tenemos un nombre para el sector de la población mayor de 60 años de edad, a los que se ha llamado viejos, ancianos, sexagenarios, abuelos, adultos mayores, ¿podríamos suponer que en el imaginario social se está dando un proceso de fundación en el que los instituyentes plasman palabras para la creación de nuevas formas de estar en el mundo? Asimismo, nos preguntamos: ¿hay una realidad de los adultos mayores co-construida en contextos de conversación, aún en medio de los prejuicios sociales respecto de envejecer? Aunque no tenga validez estadística, a partir de esta observación, comenzamos a preguntarles a los entrevistados cómo les gustaría que los llamen en esta etapa. La mayoría respondió “no sé”, mientras que algunos dijeron “de alguna forma respetuosa” y unos pocos optaron por “mayores” <sup>7</sup>.</span><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Llama la atención, el bajo puntaje que se observa en las respuestas sobre el ítem “sentirse amado/a, la intimidad y el erotismo”. Teniendo en cuenta que el ser humano es un ser deseante desde el comienzo hasta el final de la vida, nos preguntamos si evitaron elegirlo por ser un tema del que “no se habla” en la sociedad. Sin embargo, aquellos que están pasando la cuarentena satisfactoriamente acompañados, manifiestan estar con mejor estado de ánimo que aquellos que están en soledad.</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Otro tema considerado poco importante, a diferencia de lo que esperábamos, fue el “ser tecnológico”. Ellos mismos nos dicen que al no ser nativos tecnológicos, privilegian los encuentros presenciales antes que las redes, y si pasan horas frente a una pantalla es porque se adecúan a los tiempos que corren y no porque sea un ideal. “Me llena más el alma charlar unos minutos con la empleada de la panadería que horas frente a la computadora” (Encuestado 72 años, jubilado, que está aprendiendo a utilizar las redes).</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Como dijimos, luego de cincuenta días de aislamiento social, las personas que configuran cuadros psicopatológicos con ansiedad, irritabilidad, insomnio, agobio, hipocondría, fobias, melancolía, etc. aumentaron de un 10% a un 20%. Si bien es una tendencia considerable, la cifra es menor que el 30% que indican otros estudios realizados a la población en general <sup>8</sup> .</span><span style="font-weight: 400;"> Se podría plantear alguna hipótesis al respecto de la fortaleza de este segmento etario frente a las adversidades, pero no es el objetivo del presente trabajo, por lo tanto, lo consignamos como interrogante para próximas investigaciones.</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">En las entrevistas realizadas con los entrevistados con cuadros psicopatológicos severos, ellos refieren que la pandemia no les permite dar continuidad a la cotidianeidad <sup>9</sup>.</span><span style="font-weight: 400;"> Es decir, ven desmejorada su calidad de vida al no encontrar un espacio para desarrollar sus costumbres y sus rutinas de la misma forma que antes, de acuerdo con sus creencias más arraigadas y a los valores subyacentes. En el segmento mencionado pueden inferirse duelos, expresados en agotamientos y un cansancio abrumador. Hemos observado que entre las dificultades para la elaboración de los duelos incide la situación de ambigüedad que les genera el no saber cuándo terminará el aislamiento. La fantasía que evocan es de una situación psíquica incierta e interminable, cobrando importancia el concepto de “continuidad” que alude a que una ruptura en la historia de algunos adultos mayores provocaría un impacto importante en la psiquis.&nbsp;</span></li> </ol> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Conclusiones&nbsp;</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">A partir de este estudio concluimos que los adultos mayores de 60 a 85 años, de una franja de clase social media de Buenos Aires, evolucionan hacia nuevas formas culturales, yuxtapuestas con expresiones prejuiciosas en la sociedad. Por ejemplo, el deseo de aventurarse a un nuevo proyecto se yuxtapone con el prejuicio de que el mayor es un ser pasivo, ganando espacio lo primero sobre lo segundo, es decir, el deseo sobre el mito.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En función de los resultados obtenidos, consideramos que los mayores están construyendo una nueva forma de estar en el mundo, abriéndose paso, ya no tan silenciosos, entre estereotipos. Con relación a lo dicho, la anomia –interpretada como ausencia de palabras para denominar algo– podría estar ocultando un proceso de creación de sí mismos para pasar de la invisibilidad a tener un nombre.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Notamos que en el aislamiento y frente a un hecho disruptivo, la tendencia descripta se mantiene igual. En otras palabras, refieren mejor calidad de vida si se sienten bien acompañados, usan el humor, tienen un estilo de afrontamiento basado en la resiliencia, son selectivos a la hora de elegir la información que reciben y practican la creatividad. Por el contrario, observamos que un estilo de afrontamiento excesivamente estructurado puede devenir en un desmejoramiento de cuadros psicológicos previos o en un surgimiento de síntomas. Pero tanto en uno como en otro caso, los valores citados se mantienen relativamente estables.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Para finalizar, entonces, diremos que más allá del contexto, la situación vital y la personalidad de cada mayor entrevistado, se profundiza en las personas estudiadas, su convicción en los valores que conforman la nueva cultura que le da sentido a su existencia.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;">Buenos Aires, mayo de 2020</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Referencias Bibliográficas</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Aulagnier P. (1975) La Violencia de la interpretación. Del pictograma al enunciado. Buenos Aires: Amorrortu, 1991.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Arrubia, Eduardo. (2016) “Viejos Humanos y Sexuales. Una reivindicación jurídica antropológica de la sexualidad en la vejez.” Intersecciones en Comunicación; Olavarría; vol. 9 pp. 67-89.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Bateson, Gregory. (1972)&nbsp; Pasos para una ecología de la mente. University of Chicago Press, Nº OCLC:&nbsp;42309905.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Burstein, Mónica. (2007) “El encuentro de la oferta con los constructos simbólicos de los clientes”. Cap. II: Del Positivismo al Posmodernismo. Buenos Aires: Praia.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Castoriadis, C. (1975) La institución Imaginaria de la Sociedad, Barcelona: Tusquets, 1999.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Umbarger, Carter C. (1983) Terapia Familiar Estructural. Carácter, Contexto y Cambio.&nbsp; Buenos Aires: Amorrortu.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fajn, Sergio. “Consideraciones sobre el duelo y el juego en el envejecimiento normal”. En: Zarebski, Graciela y Knopoff, René (comp.). (2000) Viejos nuevos, nuevos viejos. Buenos Aires: Tecne.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Franco, Yago. (2003) Magma. Cornelius Castoriadis: psicoanálisis, filosofía, política. Buenos Aires: Biblos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Freud, Sigmund. (1914) “Introducción del Narcisismo”, Obras Completas, Buenos Aires: Amorrortu. Tomo XIV. </span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Guidano, Vittorio. (1994) “The Self in Process”. Guilford Press. En: Caro, Isabel (comp.). (1997) </span><em><span style="font-weight: 400;">Manual de psicoterapias cognitivas</span></em><span style="font-weight: 400;">, Barcelona: Paidós.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">_______. (2001). </span><em><span style="font-weight: 400;">El modelo cognitivo post-racionalista. Hacia una reconceptualización teórica y clínica</span></em><span style="font-weight: 400;">. Compilación y notas de Álvaro Quiñones. Bilbao: Desclée De Brouwer.&nbsp;&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Iacub, Ricardo</span><strong> (</strong><span style="font-weight: 400;">comp.). (2014) </span><em><span style="font-weight: 400;">Seminario Diversidad cultural y envejecimiento: la familia y la comunidad</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: Larna Argentina. Libro digital, PDF Archivo Digital: descarga y online.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Kaës, René. (1999) </span><em><span style="font-weight: 400;">Las teorías psicoanalíticas del grupo</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: Amorrortu, 2000.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Liendo, Ernesto; Gear, María del Carmen; Oris de Roa, Fernando. (1999) </span><em><span style="font-weight: 400;">Solvencia Emocional</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: ECUA (Ediciones Culturales Universitarias).&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Maturana, Humberto. (1995) </span><em><span style="font-weight: 400;">La realidad: ¿objetiva o construida?.</span></em><span style="font-weight: 400;"> México: Anthropos.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><a href="http://repositorio.uchile.cl/browse?authority=5ead2d80-989e-49e6-b77d-2a80a1d6dd39&amp;type=author"><span style="font-weight: 400;">Maturana, Humberto</span></a><span style="font-weight: 400;">; </span><a href="http://repositorio.uchile.cl/browse?authority=917b267b-6f1d-4853-8495-5ae94d013103&amp;type=author"><span style="font-weight: 400;">Varela G., Francisco</span></a><span style="font-weight: 400;">. (2009) </span><em><span style="font-weight: 400;">El árbol del conocimiento: las bases biológicas del entendimiento humano</span></em><span style="font-weight: 400;">. </span><span style="font-weight: 400;">19.ª ed.</span><span style="font-weight: 400;">, </span><span style="font-weight: 400;">Santiago de Chile: Universitaria.</span><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Minuchin, Salvador. (1981) </span><em><span style="font-weight: 400;">Técnicas de Terapia Familiar</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: Paidós.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">_______. (1985) </span><em><span style="font-weight: 400;">Calidoscopio Familiar</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: Paidós.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pittman, Frank. (1990) </span><em><span style="font-weight: 400;">Momentos decisivos. Tratamiento de familias</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: Paidós.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Salvarezza, Leopoldo. (2002) </span><em><span style="font-weight: 400;">Psicogeriatría: Teoría y Clínica</span></em><span style="font-weight: 400;">. 2.ª ed. Buenos Aires: Paidós.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Salvarezza, Leopoldo. (2001) </span><em><span style="font-weight: 400;">El envejecimiento: psiquis, poder y tiempo</span></em><span style="font-weight: 400;">. Buenos Aires: EUDEBA.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><a href="https://www.todostuslibros.com/autor/verdugo-alonso-miguel-angel-rodriguez-aguilella-alba-sanchez-gomez-maria-cruz"><span style="font-weight: 400;">Verdugo Alonso; Rodríguez, Miguel Ángel; Aguilella, Alba; Sánchez Gómez, María. (2009) </span></a><a href="https://www.todostuslibros.com/libros/familias-y-personas-con-discapacidad-intelectual-en-proceso-de-envejecimiento_978-84-9756-656-8"><em><span style="font-weight: 400;">Familias y personas con discapacidad intelectual en proceso de envejecimiento</span></em></a><span style="font-weight: 400;">. </span><em><span style="font-weight: 400;">La doble dependencia</span></em><span style="font-weight: 400;">. Madrid: Síntesis.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Watzlawick, Paul. (2003) </span><em><span style="font-weight: 400;">¿Es real la realidad?</span></em><span style="font-weight: 400;">.&nbsp; Barcelona: Herder.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">__________. (2009) </span><em><span style="font-weight: 400;">Teoría de la comunicación humana.</span></em><span style="font-weight: 400;"> Barcelona: Herder.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><a href="https://www.casassaylorenzo.com/resultados.aspx?c=ZAREBSKI+++KNOPOFF&amp;por=AutorEstricto&amp;aut=828374&amp;orden=fecha"><span style="font-weight: 400;">Zarebski / Knopoff</span></a><span style="font-weight: 400;"> (2000) “Viejos nuevos, nuevos viejos”. Sergio Fajn. Cap. Consideraciones sobre el duelo y el juego en el envejecimiento normal. Editorial Teckne&nbsp; Buenos Aires,&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Revistas Científicas</strong></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Alfonso Urzúa, M.; Caqueo-Urízar, Alejandra. (2012) “Calidad de vida: Una revisión teórica del concepto”. Revista </span><em><span style="font-weight: 400;">Terapia Psicológica.</span></em><span style="font-weight: 400;"> Vol. 30, núm. 1, 61 a 71. Depto. de Filosofía y Psicología, Universidad de Tarapacá, Chile.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Castro Solano, Alejandro y Nader, Martín. (2006) “La evaluación de los valores humanos con el Portrait Values Questionnaire de Schwartz”. Revista de Psicología </span><em><span style="font-weight: 400;">Interdisciplinaria</span></em><span style="font-weight: 400;">, 23, 2, pp. 155-174. Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines. Buenos Aires, Argentina.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span><span style="font-weight: 400;">Dabove, M. I., &amp; Arrubia, E. (2018). “¿Demasiado vieja para el sexo?”.&nbsp;</span><span style="font-weight: 400;">Revista Digital </span><em><span style="font-weight: 400;">Derecho y Ciencias Sociales</span></em><span style="font-weight: 400;">, (19), 63-74. Fac. de Ciencias Jurídicas y Sociales, UNLP. https://doi.org/10.24215/18522971e039</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Etkin, Eugenia María. (2017) “Las Organizaciones de la Sociedad Civil como imaginarios instituidos e instituyentes. Reflexiones desde la perspectiva de Cornelius Castoriadis”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Revista Científica</span></em><span style="font-weight: 400;"> de UCES, Vol. 21, núm.1.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">García, Fernando; Lezcano, Barbero; Abella, Víctor; Casado Muñoz, Raquel. (2017) “Evaluación de la jerarquía de los valores humanos de Schwartz en la adolescencia. Diferencias de género e implicaciones educativas”. Universidad de Burgos, España.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Guidano, Vittorio F. (1990) “De la revolución cognitiva a la intervención sistémica en términos de complejidad: la relación entre teoría y práctica en la evolución de un terapeuta cognitivo”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Revista de Psicoterapia</span></em><span style="font-weight: 400;">, 1, 113-129.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><a href="http://revistadepsicoterapia.com"><span style="font-weight: 400;">http://revistadepsicoterapia.com</span></a></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Gutiérrez Cuéllar, Paola Carmina. (2019) “Percepciones, imágenes y opiniones sobre la vejez desde la mirada de los adultos y jóvenes en México”.&nbsp;Espiral (Guadalajara),&nbsp;26(75), 197-237.&nbsp;</span><a href="https://dx.doi.org/10.32870/eees.v26i75.7024"><span style="font-weight: 400;">https://dx.doi.org/10.32870/eees.v26i75.7024</span></a><span style="font-weight: 400;">.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Jorge, José Eduardo. (2016) “La estructura de valores de Schwartz”. Revista </span><em><span style="font-weight: 400;">Cambio Cultural</span></em><span style="font-weight: 400;">. https://cambiocultural.org/cultura-politica/la-estructura-de-valores-de-schwartz/</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Moltedo, Andrés. (2008) “La Evolución de la obra y el Modelo de Vittorio Guidano: Notas Histórico Biográficas.” </span><em><span style="font-weight: 400;">Revista de Psicología</span></em><span style="font-weight: 400;">, November 2011,17(1), Universidad de Chile.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Oddone, María Julieta. “Los trabajadores de mayor edad: empleo y desprendimiento laboral”. Clacso Buenos Aires. Doc. de Tbjo. 38 Jubilación; </span><a href="http://biblioteca"><span style="font-weight: 400;">http: //biblioteca</span></a><span style="font-weight: 400;">. Clacso. edu.ar/ Argentina/ceil-conicet/ 20110414123417/ oddone-1.pdf.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Otero, Hernán. (2013) Anuario del Centro de Estudios Históricos Prof. Carlos S.A. Segreti. Córdoba (Argentina), año 13, núm. 13, pp. 93-108.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Placeres Hernández, José F.; Rosales, Lázaro; Delgado Hernández, Inés. (2011) “La familia y el adulto mayor”. Revista Médica Electrónica, 33(4),</span> <a href="http://instituciones.sld.cu/cpicmmtz/"><span style="font-weight: 400;">Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas,</span></a><span style="font-weight: 400;"> Cuba.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Robles, Bernardo. “La entrevista en profundidad: una técnica útil dentro del campo antropofísico”, Cuicuilco,&nbsp;vol.18,&nbsp;núm. 52,&nbsp;México,&nbsp;sep./dic.&nbsp;2011.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">INADI. “Discriminación por edad, vejez, estereotipos y prejuicios”. Contenido digital: </span><a href="http://www.inadi.gob.ar/contenidos-digitales/wp-content/uploads/2017/06/%20Discriminacion-por-Edad-Vejez-Estereotipos-y-Prejuicios-FINAL.pdf"><span style="font-weight: 400;">http://www.inadi.gob.ar/contenidos-digitales/wp-content/uploads/2017/06/ Discriminacion-por-Edad-Vejez-Estereotipos-y-Prejuicios-FINAL.pdf</span></a></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Anexo I.&nbsp;</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cuestionario sobre los valores que dan sentido positivo a la vida cotidiana del adulto mayor, costumbres y creencias. </span><strong>Consigna</strong><span style="font-weight: 400;">: Señale con una cruz los ítems que para usted son importantes, algo importantes y poco importantes.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><img src="/public/site/images/fp24957936/28-10-2020_04-16-38_p-m-.png"></span></p> <h2><strong>Anexo II</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><strong>Tabla 1.</strong><span style="font-weight: 400;"> La siguiente tabla muestra la cantidad de respuestas que obtuvo cada uno de los valores culturales del cuestionario, incluyendo el total de la muestra.</span></p> <p><img src="/public/site/images/fp24957936/28-10-2020_04-17-13_p-m-.png"></p> <p><span style="vertical-align: super;"><sup>Notas</sup><br><sup>1 </sup></span><span style="font-weight: 400;">&nbsp;<sup>Según la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores 2012, INDEC. Con referencia al tiempo libre, casi 6 de cada 10 entrevistados realizó ejercicios o actividades físicas -como salir a caminar, trotar, nadar, hacer un deporte, gimnasia, yoga, baile, etcétera- en los últimos tres meses, y en su mayoría la práctica es de más de una vez a la semana (78%).</sup></span></p> <p><span style="font-weight: 400;"><sup>2</sup> </span><sup><span style="font-weight: 400;">&nbsp;El Censo Nacional de Población y Hogares del Bicentenario, INDEC, 2010 dice “se destaca el incremento de la participación de los adultos mayores (65 años y más) a lo largo de los años censales. Esto ubica a la Argentina entre los países más envejecidos de la región, con una proporción de 10,2% de población adulta mayor en el total nacional”.</span></sup></p> <p><sup><span style="font-weight: 400;">3 Dabove, M. I., &amp; Arrubia, E. (2018). ¿Demasiado vieja para el sexo?.&nbsp;<em>Derecho y Ciencias Sociales</em>, (19), 63-74. Fac. de Ciencias Jurídicas y Sociales, UNLP. https://doi.org/10.24215/18522971e039</span></sup></p> <p><sup><span style="font-weight: 400;">4&nbsp;</span><span style="font-weight: 400;">Leopoldo Salvarezza, Médico especialista en Psiquiatría y Geriatría, Psicoanalista, pionero de la Psicogerontología en la Argentina.</span></sup></p> <p><sup><span style="font-weight: 400;">5 Ricardo Iacub: preside la AAGG, Asociación Argentina de Geriatría y Gerontología. </span></sup></p> <p><sup><span style="font-weight: 400;">6 El Cuadernillo del INADI “Discriminación en la vejez” enumera ejemplos de estereotipos y prejuicios hacia las personas adultas mayores, a saber: no son independientes, no pueden manejarse por sí mismas. Tienen limitadas sus capacidades. Son pasivas e improductivas. No tienen actividad sexual. Siempre tienen alguna enfermedad. Tienen trastornos cognitivos. Se resisten a los cambios. Se llevan mal con las personas jóvenes.</span></sup></p> <p><sup><span style="font-weight: 400;">7 Maturana descubre que nos realizamos en un mutuo acoplamiento lingüístico, no porque el lenguaje nos permita decir lo que somos, sino porque somos en el lenguaje, en un continuo ser en los mundos lingüísticos y semánticos que traemos a la mano con otros"</span></sup></p> <p><sup><span style="font-weight: 400;">8&nbsp;El Instituto de Neurociencia Cognitiva (Conicet/Ineco/Universidad Favaloro) encuestó a más de diez mil personas de 14 a 84 años. El trabajo concluyó que alrededor de un tercio de los encuestados atravesaba un estado depresivo o ansioso significativo.</span></sup></p> <p><sup><span style="font-weight: 400;">9 Benyakar, M.; 2003: “Lo Disruptivo cualifica la capacidad potencial de un fenómeno fáctico de desestabilizar los procesamientos psíquicos. Y como fenómeno fáctico relacional, nos permite remitirnos, analizar las cualidades y evaluar la dinámica de un accidente, una violación, una crisis, o cualquier tipo de relación movilizante para el psiquismo, desde su perspectiva fáctica. Así, podemos adjudicarle un mayor o menor potencial de disruptividad a lo sucedido fácticamente”.</span></sup></p> 2020-10-28T11:41:28-03:00 Derechos de autor 2020 Diagnosis https://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/281 Pandemia y rol del equipo de Salud Mental en Atención Primaria de la Salud 2020-11-05T14:28:13-03:00 Silvina Pedernera silvi_pedernera@yahoo.com.ar <p style="text-align: right;"><em><span style="font-weight: 400;">“Se escribe siempre para dar vida, para liberar la vida allí donde esté presa, para trazar líneas de fuga”&nbsp;&nbsp;</span></em></p> <p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;">Gilles Deleuze&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el presente artículo se describe el funcionamiento habitual de un efector del primer nivel de atención (Centro de Salud y Acción Comunitaria) en CABA y las prácticas de Salud Mental en dicha institución.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se detallan las modificaciones surgidas en el trabajo a partir de la pandemia CoVID-19 y se aproximan conceptos y estrategias para comprender y acompañar la situación del equipo de salud.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por último, se enumeran distintas situaciones que promovieron la consulta en salud mental haciendo especial hincapié en el acompañamiento a familiares de personas fallecidas por CoVID y las acciones instrumentadas para sostener este desafío.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se sostiene una posición ético-política donde el trabajador de salud mental es integrante de un equipo de salud que garantiza el derecho a la atención aún en situaciones tan adversas como las vividas en pandemia.</span></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Palabras clave:</strong> Pandemia, Salud Mental, Atención Primaria de la Salud, Accesibilidad, Duelos.</p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Introducción&nbsp;</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La irrupción del nuevo coronavirus </span><span style="font-weight: 400;">SARS-CoV 2 y</span><span style="font-weight: 400;"> la declaración de pandemia por parte de la OMS significó un fuerte e inesperado impacto en la humanidad.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Gracias a las nuevas tecnologías vimos, como nunca antes en nuestra historia, los estragos de la enfermedad en el mundo en tiempo real.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Antes que el virus llegara a nuestro país nos sorprendimos con imágenes inéditas que nos sumieron en la perplejidad y el desconcierto, imágenes que hoy naturalizamos.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La pandemia nos interpela evidenciando nuestra finitud y ubica en un lugar de extrema vulnerabilidad a toda la humanidad al mismo tiempo. Los medios difunden números de infectados y muertos de todo el planeta.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Vivenciamos la amenaza de un virus de altísima contagiosidad y baja letalidad, pero como es nuevo, los descubrimientos sobre el mismo se producen al mismo tiempo que su expansión. Al momento de escribir este texto no existe tratamiento efectivo ni vacuna para su prevención.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La pandemia altera profundamente la vida cotidiana y desafía los vínculos familiares y sociales, el trabajo, la economía, la relación con el medio natural, entre otras cuestiones.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En este contexto, se produjeron tanto modificaciones en la atención en salud como nuevos desafíos para los profesionales de salud mental, entre ellos el acompañamiento telefónico a familiares de personas fallecidas por COVID. Estos cambios y el impacto producido en las prácticas de un efector de salud estatal y específicamente en las de los trabajadores de salud mental, serán los temas, entre otros, a desarrollar en el presente artículo.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Trabajo en salud&nbsp;</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El relato de la experiencia se desarrolla en un Centro de Salud y Acción Comunitaria –en adelante CeSAC– en CABA, en un barrio donde vive una población vulnerada en sus derechos. El CeSAC es la puerta de entrada o el primer nivel de atención en el sistema de salud, de complejidad tecnológica creciente. Está integrado por muchas disciplinas –medicina general, clínica pediátrica, clínica ginecológica, salud mental, enfermería, trabajo social, odontología, fonoaudiología, terapia ocupacional, psicopedagogía, nutrición, kinesiología, antropología, obstetricia, y es sede de la residencia de medicina general, enfermería comunitaria y educación para la salud–. Se realizan consultas ambulatorias y se interconsulta con un hospital de referencia cuando no existen las especialidades o si es necesaria la internación.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Trabaja con múltiples problemáticas de la comunidad y tiene un lazo muy fuerte con ella y las organizaciones e instituciones locales.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las prácticas son acordes a la estrategia de Atención Primaria de la Salud –en adelante APS – (OMS, 1978) y a la concepción de salud integral tal como la define la corriente de la Medicina Social / Salud Colectiva Latinoamericana</span><strong>. </strong><span style="font-weight: 400;">En dicha corriente, la salud integral es considerada como un proceso en interacción con las prácticas del sector salud y el cuidado de los sujetos. Intenta trascender el modelo médico hegemónico –en adelante MMH– (Menéndez, 1987) y por eso concebir los problemas y las prácticas desde múltiples miradas disciplinarias y también desde otros saberes.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El MMH plantea una asistencia centrada exclusivamente en el saber médico, que ejerce un poder que objetiva al sujeto que padece. Esto conlleva un reduccionismo que excluye las dimensiones&nbsp; socio históricas, culturales y subjetivas en la producción de la enfermedad.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La práctica de APS se basa en tres pilares fundamentales: la accesibilidad, el trabajo interdisciplinario e intersectorial, y la participación de la comunidad.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La accesibilidad al primer nivel de atención garantiza el derecho a la atención en salud de la comunidad ya que el CeSAC es la puerta de entrada al sistema de salud. Se trata de favorecer la oferta de servicios –eliminando trabas geográficas, simbólicas, culturales, económicas y burocráticas– y también, incluir en el análisis los vínculos que la población establece con los profesionales y la institución de salud. Como desarrollamos en otro trabajo (Pedernera, 2014), se sabe cuán preciadas son las prácticas de salud para los sujetos; la accesibilidad es la garantía de su obtención. Un profesional “accesible” es alguien dispuesto a escuchar, atender la problemática del sujeto. Es un referente en la vida cotidiana de la comunidad.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La accesibilidad así considerada, no solo es la que permite el ingreso de los sujetos al sistema de salud, sino que es una posición ético-política, en tanto que garantiza el derecho a la salud de la población.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>La pandemia y el equipo de salud</strong></h2> <h3 style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Reorganización del trabajo</span></h3> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cuando el gobierno nacional decretó el Aislamiento Preventivo Social y Obligatorio (ASPO) –una semana después de que la OMS declarara la pandemia– definió un grupo de trabajadores, denominados esenciales, que continuarían con sus tareas, mientras el resto debía permanecer en sus domicilios. Los trabajadores de la salud fueron, obviamente, considerados esenciales.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Debido a la declaración de emergencia sanitaria, se planteó como posibilidad la relocalización de profesionales, y se suspendieron todas las licencias –salvo las de los trabajadores que estaban en grupos de riesgo–.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En este contexto, el problema fundamental fue que el centro de salud dejó de ser un referente para la comunidad dado que la accesibilidad estaba limitada. Se suspendió toda actividad grupal, territorial y consultas de algunas especialidades.</span><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se ubicó un triage en la puerta del CESAC para diferenciar pacientes febriles de no febriles. Se priorizó la atención de personas con síntomas relacionados con Covid y dengue, aunque se continuó realizando seguimiento de embarazo, acceso a métodos anticonceptivos e interrupción legal del embarazo (ILE), entrega de medicación de crónicos, y de leche, vacunas y urgencias por violencia de género, salud mental, ginecológicas y odontológicas.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cabe consignar que en ese momento la CABA contaba con una gran cantidad de casos de dengue que continuaban en aumento.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La aparición de la pandemia generó un cambio radical y constante en la planificación y en la organización del trabajo local y en nuestro sistema de salud.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se sintetizan algunas características que se produjeron en el CeSAC:</span><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></p> <ul style="text-align: justify;"> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">Reconfiguración de equipos por licencias de profesionales que pertenecen a grupos de riesgo, que poco tiempo después comenzaron a realizar trabajo remoto de seguimiento de pacientes con COVID y de sus contactos estrechos;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">transformación del espacio físico: creación de consultorios de aislamiento, por ende, sectorización de un espacio “limpio” y otro “sucio”, modificación de la circulación de los pacientes en el interior del CeSAC y apertura de nuevas puertas de entrada;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">aparición en un CeSAC de equipos de protección personal –en adelante EPP– y el aprendizaje de su uso.</span> <span style="font-weight: 400;">Temor al riesgo de contagio al no contar con&nbsp; insumos suficientes y/o adecuados;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">velocidad e intensidad de cambios, escenario excesivamente dinámico, que dificulta la posibilidad de capacitación y reflexión conjunta y al mismo tiempo implica la exigencia de lectura permanente: nuevos protocolos, definición de caso, escritos científicos;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">demandas incesantes de toda índole por distintas vías –presencial y a distancia: teléfono, redes sociales–;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">autoexigencia de rápido funcionamiento como equipo –que implica tiempo en la conformación– y simultáneamente atención a distintas problemáticas de la comunidad;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">trabajo contra la infodemia1.</span><span style="font-weight: 400;"> Intensificación de la comunicación por redes, redacción de contenidos claros y pertinentes para la difusión. Construcción de un lugar de información y consulta confiable para la población, promoviendo cuidados comunitarios,</span><span style="font-weight: 400;"> y </span><span style="font-weight: 400;">ayudando a generar los comportamientos necesarios para prevenir, enlentecer o frenar la enfermedad de acuerdo con las políticas públicas de salud;&nbsp;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">comunicación con la comunidad por mensajes de Facebook e Instagram, para sostener el ASPO; y&nbsp;</span></li> <li class="show" style="font-weight: 400;"><span style="font-weight: 400;">rápida reorganización de las dinámicas intrafamiliares de los profesionales –cuidado de niños, ancianos, etc– teniendo en cuenta que la mayoría somos mujeres.</span></li> </ul> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Esta situación generó –y lo sigue haciendo– a los trabajadores de salud un forzamiento o esfuerzo adaptativo inédito que produce síntomas diversos, tanto en el trabajo como por fuera de él. A diferencia de una urgencia, que es aguda y por un corto tiempo, la duración de la pandemia reactualiza una situación traumática constantemente, porque no cesa ni tampoco se sabe cuándo va a terminar.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Los trabajadores de Salud Mental en el CeSAC</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el CeSAC, los profesionales de salud mental trabajan en equipo con otras disciplinas, lo que significa su participación en acciones integrales de salud. Se interviene en todo el proceso de </span><em><span style="font-weight: 400;">salud-enfermedad-atención</span></em><span style="font-weight: 400;"> desde la estrategia de APS, que incluye la promoción de la salud y los tres tipos de prevención –primaria, secundaria y terciaria–.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El rol del psicólogo en APS es muy versátil, ya que depende de las demandas prioritarias de la comunidad, de la creatividad de los equipos interdisciplinarios y de la relación con organizaciones barriales. Incluye la asistencia clínica, la atención de la demanda de los usuarios, de los compañeros del equipo interdisciplinario y de las instituciones del territorio. Se atiende todo tipo de problemáticas de salud mental haciendo hincapié en la dimensión subjetiva en los procesos del enfermar y utilizando la categoría de sufrimiento psíquico como el padecimiento ligado a procesos socio histórico y que no remite necesariamente a entidades psicopatológicas. Asistimos a niños, adolescentes, adultos, parejas, familias con distintas y variadas problemáticas.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Adquirimos una clínica “generalista” –en alusión a la especialidad medicina general– donde trabajamos con diversidad de “problemas”, que en un hospital o segundo nivel de atención atendería un equipo especializado. En general no derivamos a “especialistas” ni a otros niveles de atención porque muchas veces</span> <span style="font-weight: 400;">acciones que apelan a la “especificidad o especialización'' o a solicitudes muy estrictas a un encuadre, operan como exclusión a la atención del sufrimiento.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Asimismo, asumimos una postura crítica frente a la tendencia a la medicalización, la estigmatización y la manicomialización (Stolkiner &amp; Solitario 2007). Entendemos que las acciones de salud mental en APS pueden evitar la institucionalización de las personas, ya que pueden operar tempranamente con los padecimientos subjetivos y en el mismo territorio, y dar así una respuesta pertinente.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>La pandemia y los trabajadores de Salud Mental&nbsp;</strong></h2> <h3 style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Gestión del CeSAC</span></h3> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se trabajó activamente en la reorganización de la institución desde la gestión del CeSAC, dado que la misma está conformada por un Comité de Gestión de Calidad en la Atención que acompaña a la jefatura del CeSAC en la toma de decisiones. Funciona desde el año 2019 y está conformado por distintas disciplinas siendo un espacio de discusión y participación en las decisiones de gestión. En contexto de pandemia, aumentó la frecuencia de sus reuniones y por ende de la toma de decisiones en función de la excesiva y dinámica transformación de definiciones, protocolos y actividades.</span></p> <h3 style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fortalecimiento de la comunicación por redes y confección de contenidos</span></h3> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">S</span><span style="font-weight: 400;">e trabajó sobre contenidos en redes con recomendaciones para el cuidado de la salud mental sugeridos por organismos internacionales (OPS, 2020), adaptados a la realidad local. Se comunicó, con distintos formatos, la idea de que en este contexto </span><em><span style="font-weight: 400;">el aislamiento potencia lo colectivo</span></em><span style="font-weight: 400;">,</span> <span style="font-weight: 400;">aunque parezca una paradoja. Se puso especial atención en visibilizar y evitar la violencia</span> <span style="font-weight: 400;">que conlleva la estigmatización/segregación de los enfermos y/o profesionales contagiados.</span></p> <h3 style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Acompañamiento al equipo de salud</span></h3> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se participó en el acompañamiento al equipo de salud. A partir de la evidente vivencia de los profesionales de permanente alerta y el relato de la intensificación de distintos síntomas: olvidos, confusiones, angustia, dificultades para dormir, se interpretó un exceso de dispersión por la hiper atención permanente –aunque suene paradójico–.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Para pensar en esas vivencias se utilizó el concepto de síndrome de </span><em><span style="font-weight: 400;">burnout:</span></em><span style="font-weight: 400;"> el “estar quemado” (Maslach y Jackson, 1982, en Zaldúa </span><em><span style="font-weight: 400;">et. al</span></em><span style="font-weight: 400;">., 2000):</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">[...] una entidad clínica caracterizada por un estrés crónico, propio de los profesionales de servicios humanos cuya tarea exige una atención intensa y prolongada con personas en situación de necesidad o de dependencia (168, 2000).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el contexto de pandemia, las modificaciones en el trabajo mencionadas anteriormente –los cambios en los equipos, en el espacio físico, en la atención, la demanda y exigencia de actualización permanente, el uso de EPP– sumadas a la evidencia de la enfermedad y la muerte de pacientes y trabajadores, se vuelven nuevos y potentes factores de producción de malestar que incrementan el síndrome de </span><em><span style="font-weight: 400;">burnout</span></em><span style="font-weight: 400;">.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se sugirieron “estrategias de afrontamiento”, que sostendrían la implicación de los profesionales sin que eso signifique sobreadaptación –a un escenario excesivamente dinámico–. Estas estrategias se basaron en la promoción del cuidado y sostén del trabajo en equipo, la comunicación clara y oportuna, limitación del exceso de información, el acompañamiento y estímulo a la expresión de preocupaciones, ansiedades, temores, compartir estrategias personales de resolución de conflictos y la oferta de espacios de escucha personales y grupales.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se revisitaron los conceptos: primera ayuda psicosocial (Cohen, H., 2020), apoyo social en catástrofes, e incidente crítico expuestos por la Dra. Silvia Bentolila (2020), trastornos de estrés postraumático (OMS, 2013), para pensar la problemática de la pandemia y la respuesta de los equipos de salud. La construcción de intervenciones posibles está ligada directamente a la observación de las necesidades singulares de salud mental de los sujetos de Consultas en Salud Mental.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el contexto de pandemia COVID-19 el equipo de salud mental nunca dejó de atender de manera presencial urgencias en salud mental, situaciones ligadas a la violencia de género ni interrupciones legales del embarazo. Al mismo tiempo, se asistió de manera virtual o telefónica toda demanda que no entrara en esa categoría. Así, aumentó muchísimo la cantidad de pacientes atendidos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde el comienzo de la pandemia la idea de la muerte sobrevoló en todas las consultas. Se produjo la reactivación de duelos detenidos o congelados, relatos de experiencia de muertes cercanas que buscaron ser escuchadas y resignificadas. Se incrementaron los temores a morir más allá del COVID y apareció la ILE como la “muerte” de un bebé.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Asimismo, aparecieron multiplicidad de duelos: por la vida conocida, por el porvenir, por la vida social. También, síntomas ligados al repliegue libidinal por el aislamiento: sintomatología orgánica diversa y situaciones de violencia.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Como situación repetida significativamente, cabe destacar que el estar en casa, aumentó la disponibilidad de escucha de las madres a los niños o jóvenes, quienes pudieron explicitar situaciones de violencia sufridas en épocas pasadas.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">También se acompañó vía telefónica a los pacientes infectados en la internación o aislamiento y a sus familias o contactos estrechos. Se escuchó el padecimiento psíquico singular asociado al </span><span style="font-weight: 400;">COVID</span><span style="font-weight: 400;"> y las trayectorias, a veces muy complejas, de su atención.</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Acompañar en procesos de duelo&nbsp;</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">“¿Cómo dicen de volver a la ‘vida normal’, a la ‘nueva normalidad', si en muchas familias falta una persona o dos o más? ¿Cómo sería eso normal?”, dice Martha, una mujer del barrio.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Comenzó a llegar al CeSAC información sobre personas que habían perdido a sus seres queridos internados por COVID y en situaciones muy dramáticas.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">De un momento a otro, todas las fotos de los perfiles de Facebook de los amigos del CeSAC se transforman en una cinta negra. La muerte es un hecho en el barrio.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Durante tres semanas solo escuché a personas que lloraban a sus muertos. En el primer nivel de atención no es habitual el acompañamiento en los últimos días de vida o a deudos. Hasta ahora, esta situación se había dado en casos de jóvenes muertos en situaciones de extrema violencia o suicidios.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En ese momento no existían protocolos para despedir a los familiares internados en situación de últimos días de vida. Releímos, entonces, sobre cuidados paliativos y nos encontramos con que mucho de lo escrito era muy directivo, prescriptivo, mencionaba el acompañamiento compasivo y el concepto de resiliencia (Instituto Pallium, 2020).</span> <span style="font-weight: 400;">Nos resultaba útil pero insuficiente, ya que no llegaba a dimensionar el efecto de masividad de muertes. Entonces, empezamos a cuestionarnos por esta nueva práctica.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las entrevistas con deudos debían ser telefónicas, ya que estaban en aislamiento, la circulación del virus era comunitaria y en aumento permanente, por eso continuaba el ASPO. El acompañamiento con la voz de un desconocido a otro desconocido. ¿Cómo operar cuando nunca estuvo la mirada y tampoco están los cuerpos? ¿Cómo realizar un trabajo de duelo cuando no se ve el cuerpo del fallecido, cuando no hay rituales de despedida? Nos rememora rápidamente a la dictadura y los desaparecidos. Comenzamos por ofrecer la escucha en el Ce</span><span style="font-weight: 400;">SAC</span><span style="font-weight: 400;">. Apostamos a la tramitación vía la palabra de la profunda y profusa variedad de sentimientos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Si bien reconocemos la multiplicidad de narrativas sobre la pandemia, no existen narrativas públicas, en los medios de difusión masivos, de relatos de personas que transiten duelos por COVID. Los medios difunden números, pero nunca aparecen familiares que recuerden al fallecido. Esta situación está totalmente invisibilizada.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por esa razón, decidimos hacerla visible a nivel local y explicitamos en las redes sociales del CeSAC la situación de fallecimiento de personas del barrio. En la comunidad conocen a los muertos, nosotros debemos comunicar nuestro saber y manifestar nuestra disponibilidad para el acompañamiento.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">No todos piden ser escuchados. Sabemos por otras situaciones de muerte, el papel activo que desarrollan los curas del barrio en el sostén espiritual. También, nos enteramos de que existen grupos de oración por WhatsApp. Aparece así, como muy importante, el sostén en redes sociales. Dado que no es posible realizar velatorios ni reuniones porque continúa vigente el distanciamiento social, es fundamental facilitar y acompañar ritos de despedida.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El rito mortuorio es una ceremonia social, es celebración en algunas culturas –por ejemplo, en Santiago del Estero realizan comidas con invitaciones a los amigos del fallecido–. Es evidente que la ceremonia del velorio y el entierro involucra al lazo social. Los rituales apelan a un orden simbólico imprescindible para transitar el trabajo intrapsíquico que involucra el duelo. Son significaciones compartidas cultural y socialmente. ¿Cómo se realiza un duelo sin ningún ritual permitido, sin poder abrazar o ser abrazado en una situación de tanta tristeza?</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Apelamos entonces a la palabra, favoreciendo el relato de lo acontecido y la expresión de sentimientos. Apuntamos al reconocimiento de la invención subjetiva, comunitaria, cultural, escuchamos distintas representaciones sobre la muerte. Acompañamos lo singular de cada situación y estimulamos elaboraciones subjetivas.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Fundamentalmente sostenemos la idea de despatologizar el duelo, especialmente, cuestionando ciertos supuestos que plantean que “si no habla ahora, hará un duelo patológico” o que pautan tiempos y etapas esperables para la situación de duelo.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Si bien la muerte es un hecho singular y el duelo es un proceso íntimo, intrapsíquico, que comienza con rituales, cuando las muertes son colectivas –como en una pandemia–, se debe pensar en instancias de duelos colectivos sostenidas por un Estado que ampare la situación con políticas públicas que tiendan a la reparación posible. Resulta imprescindible seguir promoviendo desde el Estado políticas de cuidados, potenciando redes solidarias. Políticas públicas que reconozcan la fragilidad</span> <span style="font-weight: 400;">de los familiares y evidencien que su pesar singular es una situación que atraviesa a la comunidad en su conjunto.</span></p> <h3 style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Algunas viñetas clínicas:</span></h3> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">Clara consulta porque nació muerto su bebé en abril, su parto fue en el contexto de la pandemia. Comenzamos a trabajar en julio, cuando es derivada por su médica de referencia, por su angustia por esta situación y en la segunda sesión telefónica es aislada con sus tres hijas por ser COVID positivo. Su madre y sus hermanos también son COVID positivo. Su padre de 63 años está internado en UTI y fallece en agosto. Relata todo el proceso de la internación de su padre, sus aparentes mejoras, su recepción de plasma. Se muestra esperanzada y también desesperada. Su abuelo paterno había fallecido en mayo. Los dos por COVID y en el mismo lugar. Se le ofrece dialogar por teléfono al día siguiente de la muerte del padre. No quiere hablar y nunca más se comunica. Poco tiempo después, vuelve al CeSAC para solicitar asistencia en salud mental para su hija adolescente.</span></em></p> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">Naila, 19 años, busca medicación crónica para su hermana en el CeSAC y relata&nbsp; que ha fallecido su padre de 53 años, sin comorbilidades, hace dos días. Los profesionales del triage le solicitan su teléfono para que la llamemos desde el equipo de salud mental. Se realiza entrevista por teléfono y muy angustiada relata que su padre, que no tenía ningún problema de salud previo al COVID, comenzó a sentirse sin aire el segundo día de aislamiento en un hotel. Ella se asustó mucho, estaba con sus hermanas menores y su padre en un hotel alejado del barrio donde viven. Se lo llevó el SAME a un hospital cercano al hotel. Pudo comunicarse por teléfono con él unos días. Supuso que lo habrían “puesto boca abajo, intubado” cuando dejó de comunicarse. Ningún profesional la llamó y ella fue al hospital cuando terminó su aislamiento. Fue sola desde el hotel al hospital. Ahí se enteró de que su padre había muerto el día anterior. También relata muy conmocionada cuando tuvo que ir a reconocer el cuerpo en la morgue, “en una bolsa cerrada que así va al ataúd, me pidieron que reconozca el cuerpo, pero no se puede abrir la bolsa roja donde estaba, no pude ver su cara, tuve que suponer que era él por el tamaño del cuerpo en la bolsa”. Dice que lo hizo ella porque temía por la salud de su madre. Pide que hable con su madre y ella deja de comunicarse después de algunas entrevistas.</span></em></p> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">Su madre, Esther, 56 años, además de angustiada se siente muy culpable porque&nbsp; teme haberlo contagiado. Angustiada, llora durante las entrevistas, es la primera vez que habla con un profesional de salud mental. Relata que una semana antes de la muerte de su marido, habían fallecido la hermana de él, una mujer de 70 años, sana y muy activa, que había funcionado como su madre, y el esposo. Comenta que era “un tormento” la idea de darle la noticia de esas muertes. A su cuñada le “habían pasado plasma y ya estaba bien”, mientras estaban en el entierro de su cuñada murió su cuñado. En la familia eran ocho y quedaron cinco. Fueron tres entrevistas: también pide que atienda a sus otras hijas. La muerte de su esposo y sus cuñados se produce cuando todos estaban en aislamiento. “Recuerdo su espalda cuando se iba del hospital, no lo dejaron acompañarme el día que me hisoparon, estaba bien, nunca pensé que esa sería la última vez que lo vería”. Dice tener problemas para dormir, tener pesadillas y despertarse muy angustiada. Se trabaja sobre los sentimientos contradictorios que aparecen en la situación de duelo actual. Un mes después solicita atención su hija de 15 años.</span></em></p> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">Luis, 46 años, solicita atención en junio porque está a cargo de sus hijos y tiene problemas con ellos. Poco tiempo después, se lo llama en repetidas oportunidades y siempre entra el contestador inmediatamente. “Sí, cuando me llamó estaba en terapia intensiva, estuve muy mal, casi no salgo de esa, me pasaron plasma y reviví”. Poco tiempo después comentará que consulta porque está triste por la muerte de su madre, acontecida hace menos de un año. “Cuando se murió estuve muy mal, no quería levantarme de la cama, no tenía ganas de nada”. A los quince días relata que su padre está internado en otra provincia, muy lejos de CABA. Dice que no es por COVID y comenta aliviado que le darán el alta. Cuando es externado, fallece al día siguiente. Sigue en comunicación con entrevistas telefónicas.</span></em></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">De la experiencia en estos casos observamos: los deudos deciden sostener pocas entrevistas –entre tres y ocho–. En ellas, destacan el “desahogo” que implica hablar con alguien externo a la familia </span><em><span style="font-weight: 400;">a quien esa muerte no conmocione</span></em><span style="font-weight: 400;">. Se reitera la creencia de que hace mal recordar al muerto, que es mejor “pensar en otra cosa”. Aparece la preocupación sobre cómo seguir en un contexto donde está </span><em><span style="font-weight: 400;">prevista</span></em><span style="font-weight: 400;"> la muerte propia o de otros como un hecho ineludible. Se observa la importancia de la fe como salvoconducto.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">También, se destaca el descalabro del tiempo, una noción profundamente alterada en general en todas las consultas por el excesivo acontecimiento cotidiano.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se decide, por lo conmocionante que nos resulta a los profesionales este acompañamiento en soledad, promover encuentros por Zoom con colegas para compartir las experiencias, poder reflexionar y pensar colectivamente. Estos encuentros quincenales, a los que asisten cada vez más trabajadores de la salud, nos permiten compartir las ideas y dispositivos creados por colegas que sirven como anticipación. Los profesionales juntos nos sostenemos, construimos un nosotros, dado que el desamparo podría pensarse como una forma del trauma. El cuidado de nosotros y los otros aparece como importante respuesta al desamparo.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la pandemia ha aparecido, como nunca antes, la imperiosa necesidad de prever sus efectos para disminuir el monto de lo traumático. El trauma está indefectiblemente ligado a la historia previa, pero se activa con la irrupción de lo imprevisible y produce conmoción comunitaria. Así, resulta imprescindible organizar respuestas frente al impacto de la pandemia. El paradigma inmunológico asocia la expansión del virus a la guerra –desde las ciencias sociales aún no hemos encontrado otra metáfora que sea mejor– y sabemos que el combate genera cohesión, pero también pánico y parálisis.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En este espacio, además de compartir experiencias intentamos articulaciones teóricas que también nos sostengan.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">¿Serán nuestros encuentros los rituales que nuestros pacientes no pueden hacer?&nbsp; ¿Operarán como la suplencia posible frente a las privaciones que provoca la pandemia?</span></p> <h2 style="text-align: justify;"><strong>Consideraciones finales</strong></h2> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Los trabajadores de salud mental fuimos declarados esenciales en el decreto nacional del ASPO, como todos los trabajadores de salud. Esa mención revela en acto una concepción de salud amplia, no ligada solamente al enfermar orgánico. Si un psicólogo no era necesario, ¿para qué iría a trabajar?</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Aunque los medios de comunicación mencionen fundamentalmente a los médicos y enfermeros, el equipo de salud no puede trabajar sin todos sus integrantes, sin todas las disciplinas que aportan sus conocimientos específicos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Si bien todas las disciplinas no médicas fueron arrasadas en el comienzo por las directivas del MMH –en algunos CeSAC, los trabajadores de Salud Mental participan en el triage, plan Detectar y entrega de medicamentos o leche–, se pudo hacer un lugar al trabajo disciplinar. Así, pudimos escuchar, pensar y poner palabras allí donde solo había mucha acción en función de normativas a seguir: definiciones de casos, protocolos, usos de EPP. Pudimos pensar que las palabras y la expresión de emociones también son EPP para el equipo de salud.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pudimos generar acompañamiento a colegas, planificación y gestión incluyendo la dimensión subjetiva, pensar contenidos saludables para redes sociales, acompañamiento a personas infectadas y familiares de personas fallecidas, continuar tratamientos y recibir nuevos consultantes. Se sostuvo la accesibilidad para la población con el contacto por redes, telefónico y cuando lo requirieron, de manera presencial. Pudimos encontrar un lugar, muy incómodo –somos vulnerables al virus y al sufrimiento extremo–, pero aun así operar. En definitiva, pudimos trabajar como profesionales de salud mental, ese es y será nuestro compromiso ético con la salud pública.</span></p> <h1 style="text-align: justify;"><strong>Bibliografía</strong></h1> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Augsburger, C. (2002) “De la epidemiología psiquiátrica a la epidemiología en salud mental: el sufrimiento psíquico como categoría clave”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Cuadernos Médico Sociales</span></em><span style="font-weight: 400;">, </span><em><span style="font-weight: 400;">81</span></em><span style="font-weight: 400;">, 61-76.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Belmartino, S. ó (1987) Modelo Médico Hegemónico. In: </span><em><span style="font-weight: 400;">Primeras Jornadas de Atención Primaria de la Salud</span></em><span style="font-weight: 400;">.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Bentolila, S. (2015, noviembre). Hacia la prevención del desgaste y stress laboral. </span><em><span style="font-weight: 400;">Los talleres. Cuidar al que cuida</span></em><span style="font-weight: 400;">, </span><em><span style="font-weight: 400;">año 1</span></em><span style="font-weight: 400;">(2), 11 a 32.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ceunite, 2020. </span><em><span style="font-weight: 400;">Auto-Cuidado y Cuidado de la Salud Mental de Trabajadores y Trabajadoras de Hospitales Nacionales</span></em><span style="font-weight: 400;">. [video] Disponible en:</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">&nbsp;https://www.youtube.com/watch?v=ajXcPd-BWgY&amp;t=1257s [Acceso: 1 julio 2020].</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cohen, H., 2020. </span><em><span style="font-weight: 400;">Salud Mental Y Apoyo Psicosocial En Desastres</span></em><span style="font-weight: 400;">. [video] Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=vS_hBrek1Pk [Acceso: 26 marzo 2020].</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Comes, Y., Solitario, R., Garbus, P., Mauro, M., Czerniecki, S., Vázquez, A., Sotelo, R. y Stolkiner, A. (2006) “El concepto de accesibilidad: la perspectiva relacional entre población y servicios”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Anuario de Investigaciones</span></em><span style="font-weight: 400;">, XIV, pp. 201-209.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Granda, E. (2004) “¿A qué llamamos salud colectiva, hoy?”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Revista Cubana de Salud Pública</span></em><span style="font-weight: 400;">, (30).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Instituto Pallium. (n.d.). “Protocolo ¡AUCH! Activemos un Cuidado Humanizado”. Instituto Pallium Latinoamérica Medicina Paliativa. </span><a href="https://www.pallium.com.ar/"><span style="font-weight: 400;">https://www.pallium.com.ar/</span></a></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Iriart, C., Waitzkin, H., Estrada, A., Merhy, E. y Breilh, J. (2002) “Medicina social latinoamericana: aportes y desafíos”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Revista Panamericana de Salud Pública</span></em><span style="font-weight: 400;">, 12(2), pp.128-136.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Menéndez, E. (1987) “Modelo Médico Hegemónico, Modelo Alternativo Subordinado. Modelo de Autoatención. Caracteres estructurales”. In: </span><em><span style="font-weight: 400;">Primeras Jornadas de Atención Primaria de la Salud</span></em><span style="font-weight: 400;">.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Menéndez, E. (2003) “Modelos de atención de los padecimientos: de exclusiones teóricas y articulaciones prácticas”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Ciência &amp; Saúde Coletiva</span></em><span style="font-weight: 400;">, (8).</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Organización Mundial de la Salud. (1978) </span><em><span style="font-weight: 400;">Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud</span></em><span style="font-weight: 400;">.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">__________. (2013, Agosto 6). </span><em><span style="font-weight: 400;">La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos</span></em><span style="font-weight: 400;">.</span></p> <p style="text-align: justify;"><a href="https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2013/trauma_mental_health_20130806/es/"><span style="font-weight: 400;">https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2013/trauma_mental_health_20130806/es/</span></a></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Organización Panamericana de la Salud. (2020) “Entender la infodemia y la desinformación en la lucha contra la COVID-19”.</span><em><span style="font-weight: 400;"> Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XIX Jornadas de Investigación. VIII Encuentro de Investigadores del MERCOSUR. “Desarrollo Humano. Problemáticas de la Subjetividad y Salud Mental. Desafíos de la Psicología Contemporánea”. </span></em><span style="font-weight: 400;">Facultad de Psicología. UBA. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Instituto de Investigaciones de la Facultad de Psicología, UBA, pp.120-123.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pedernera, S. (2014) “Práctica del Psicólogo en Atención Primaria de la Salud”. In: </span><em><span style="font-weight: 400;">VI Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XXI Jornadas de Investigación. Décimo encuentro de investigación en Psicología del MERCOSUR. “Adicciones: desafíos y perspectivas para la investigación científica y la práctica profesional”.</span></em><span style="font-weight: 400;"> Buenos Aires.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Poder Ejecutivo Nacional. (2020) </span><em><span style="font-weight: 400;">Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio</span></em><span style="font-weight: 400;">. Ciudad de Buenos Aires.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Rojas Ochoa, F. y Márquez, M. (2009) </span><em><span style="font-weight: 400;">ALAMES En La Memoria. Selección de Lecturas</span></em><span style="font-weight: 400;">. La Habana: Caminos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Rousseaux, F. </span><em><span style="font-weight: 400;">et al</span></em><span style="font-weight: 400;">. (2020) </span><em><span style="font-weight: 400;">Cuerpo, Políticas, Luchas y Memoria en tiempos de Pandemia</span></em><span style="font-weight: 400;">.</span><span style="font-weight: 400;"> https://tecmered.com/eventos/cuerpos-politicas-luchas-y-memoria-en-tiempos-de-pandemia/</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Stolkiner, A. y Solitario, R. (2007). “Atención Primaria de la Salud y Salud Mental: la articulación entre dos utopías”. In D. Maceira (Ed.), </span><em><span style="font-weight: 400;">Atención Primaria en Salud. Enfoques interdisciplinarios</span></em><span style="font-weight: 400;">.&nbsp; Buenos Aires: Paidós, pp. 121-146.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Zaldúa, G., Lodieu, M. T. y Koloditzky, D. (2000) “La salud de los trabajadores de la salud. Estudio del síndrome de burnout en hospitales públicos de la ciudad autónoma de Buenos Aires”. </span><em><span style="font-weight: 400;">Revista del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá</span></em><span style="font-weight: 400;">, 19 (4), 167-172.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Disponible en: </span><a href="https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=912/91219406"><span style="font-weight: 400;">https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=912/91219406</span></a><span style="font-weight: 400;"> [Acceso: 25 marzo 2020].</span></p> <p style="text-align: justify;">Notas</p> <p style="text-align: justify;">1<span style="font-weight: 400;">Infodemia entendida como la excesiva</span> <span style="font-weight: 400;">información, muchas veces falsa, que puede funcionar como una amenaza para el cumplimiento de las recomendaciones de los organismos de salud y los expertos (OPS, 2020).</span></p> 2020-10-28T14:32:01-03:00 Derechos de autor 2020 Diagnosis https://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/284 La Prueba Pericial Psicológica en los Tiempos de Pandemia 2020-11-05T09:48:59-03:00 Viviana Mandich vcmandich@yahoo.com.ar Margarita Olavarría margaolavarria@hotmail.com Florencia Grinspun florgrinspun@hotmail.com <p class="Normal1" style="text-align: justify; text-indent: 0cm; line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 6.0pt 0cm;"><span style="font-family: Arial;">La situación de pandemia implica un hecho inédito e inesperado que impacta de manera desfavorable en el quehacer pericial. El objetivo de este trabajo es dar cuenta de cómo y en qué medida se ven afectadas las distintas etapas del proceso de producción de prueba psicológica en el presente contexto. Se realizó una búsqueda bibliográfica en diferentes bases de datos y se participó de distintos encuentros científicos con colegas del país y de Latinoamérica. Al momento, existe una serie de razones por las cuales es apropiado reflexionar si es factible desarrollar pericias psicológicas confiables y válidas en la situación actual. De la reflexión se evidenció que tanto el encuadre del proceso de prueba psicológica como el encuadre del proceso legal resultaron seriamente afectados.</span></p> <p><strong>Palabras claves</strong>: Pandemia, Pericia psicológica, Encuadre, Proceso legal.</p> <p>&nbsp;</p> <p>El proceso psicodiagnóstico forense es un campo de acción profesional claramente delimitado. Es decir, la puesta en marcha de un proceso de investigación que utilizapara ello entrevistas, técnicas instrumentales de exploración psicológica, y la lectura psicológica forense de autos para dar respuesta a los puntos periciales encomendados. Este proceso se desenvuelve en fases, se trata de un conjunto de etapas sucesivas de un fenómeno, que se afectan mutuamente. Para esto es sumamente importante mantener constantes ciertas variables para lograr datos observacionales objetivos y confrontables, pero al mismo tiempo, proveer un campo abierto para favorecer la interacción con el sujeto a evaluar, su producción y su interacción con la realidad externa.</p> <p>Siguiendo a Lunazzi, quien apunta a una noción estructuralista y abarcativa, que no excluye del proceso psicodiagnóstico las macrodimensiones siempre activas de la demanda y la derivación, y que además toma en cuenta el contexto más amplio que afecta manifiestamente o no, a posibles aspectos de la evaluación; es necesario en la actual situación no perder de vista cómo el contexto macro de pandemia interviene en el encuadre legal y en el encuadre psicológico,dado que el contexto cualifica y resignifica los componentes implicados, por lo cual se desaconseja la implementación de modelos provisorios u opiniones preliminares en los que “las cosas pueden entenderse aisladamente”, pudiendo arribar a conclusiones erróneas.&nbsp; (Lunazzi. H., 1992)</p> <p>La prueba pericial es definida como la opinión fundada de una persona especializada o informada en ramas del conocimiento que el juez no está obligado a dominar, siendo el perito aquella persona dotada de tales conocimientos, especializada o informada en alguna rama del conocimiento, y su opinión fundada es el dictamen. Por lo tanto, el informe pericial es el resultado de la intersección entre dos áreas de conocimiento, el jurídico y en este caso el psicológico. (Travasio, 1997;Ghiso, C., 2018). Es parte de la etapa de prueba dentro del proceso legal, y por tal motivo se encuentra regulada en los códigos procesales que establecen los criterios y requisitos que debe cumplir el perito al momento de producir la prueba y elaborar su dictamen. La pericia presenta los siguientes caracteres: a) Es un acto procesal o un conjunto de actos que se cumplen por encargo judicial. b) La tarea encomendada debe ser realizada en forma personal por el perito designado. c) Se trata de una prueba indirecta, ya que el juez tomará contacto con los hechos por su intermedio. d) Las conclusiones del perito se emiten por medio de un dictamen que se incorpora al expediente. e) El perito es un tercero, extraño al proceso y que reviste el carácter de órgano de prueba. f) La peritación constituye una declaración de ciencia, porque el perito emite su dictamen sobre la base de lo que conoce por percepción, inducción o deducción respecto de los hechos (Ferreyra de la Rúa, A., 2009).</p> <p>Otro factor a considerar en el informe pericial es que la psicopatología detectada debe ponerse en relación con el asunto jurídico demandado, donde algunos conceptos jurídicos, como el de demencia, emoción violenta, no tienen traslación directa a los sistemas diagnósticos utilizados en la evaluación psicodiagnóstica, siendo el abordaje en el primer caso, descriptivo y funcional antes que categorial. (Ackerman, 2010).</p> <p>De lo señalado se desprende que el dictamen contiene una declaración de ciencia, se trata de un documento objetivo, que debe estar desprovisto de intencionalidad, ya que no se trata de una simple narración, sino que debe tener un sustento técnico y científico,y debe ser fundamentado. Requiere de una presentación en forma clara y sencilla de los antecedentes de orden técnico que se tuvieron en cuenta para opinar, debe identificar las cosas o personas que haya examinado y señalar el camino lógico para arribar a las conclusiones. Debe responder estrictamente al encargo judicial, no puede omitir responder a algún punto de pericia, pero tampoco puede opinar sobre puntos diferentes a los solicitados. Cuando el órgano de prueba está integrado por varios sujetos es necesaria la deliberación de los mismos. Cabe destacar que el Juez tiene amplia libertad para apartarse del dictamen cuando encuentre que este no está debidamente fundamentado o sea carente de credibilidad (Constitución Nacional. Código Procesal Civil.&nbsp; Comercial, Código Procesal Penal).</p> <p>Una de las etapas del proceso de prueba pericial psicológica indispensable es la entrevista diagnóstica que es un procedimiento de observación en condiciones controladas. De esta manera, la entrevista puede ser considerada, en cierta medida, de la misma manera que el tubo de ensayo para el químico (Bleger, 1985). Se espera que a lo largo de la entrevista se pongan en juego o se exteriorice la sistematización de la personalidad que cada ser humano posee. La entrevista funciona como una situación en la que se observa una parte de la vida del entrevistado, que se desarrolla en relación connosotros y frente a nosotros. Ninguna situación puede lograr la emergencia de la totalidad del repertorio de conductas de una persona, y por lo tanto, ninguna entrevista puede agotar la personalidad del entrevistado, sino solo un segmento de esta. La entrevista no puede reemplazar ni excluir otros procedimientos de investigación de la personalidad, pero estos últimos tampoco pueden prescindir de la entrevista.</p> <p>Para lograr el objetivo que persigue el uso de la entrevista, debemos contar con un encuadre fijo, que consiste en una transformación de cierto conjunto de variables en constantes. En términos generales, el encuadre constituye un conjunto de prescripciones y de prohibiciones que enmarca un límite de espacio-tiempo donde es posible que se desarrolle una tarea. Bleger, postula que: "Ningún proceso puede darse si no hay algo dentro de lo cual pueda transcurrir, y esos carriles por donde se desplaza el proceso son el encuadre” (Bleger, 1964/1985). Así entonces armamos el encuadre en función de las necesidades, en este caso, de los puntos periciales que se deben responder; debe sereste el escenario que ha de ser adecuado a los objetivos propuestos. Los límites del encuadre, como su mantenimiento, han de ser aquellos bajo los cuales el perito puede hacerse responsable de los objetivos a cumplir. Si el encuadre se modifica –por ejemplo, porque la entrevista se realiza en un sitio diferente–dichamodificación tiene que ser considerada como una variable sujeta a la observación tanto como lo es el mismo entrevistado. Cada entrevista tiene un contexto definido –conjunto de constantes y variables–en función del cual se dan los emergentes y estos últimos solo tienen sentido y significación en relación y en función de dicho contexto.</p> <p>Específicamente en el ámbito forense se suele realizar en dos tiempos la entrevista diagnóstica, en un primer encuentro se efectúa la entrevista tendiente a recabar datos, antecedentes personales, modalidad de relación, etc., y en segundo momento, luego de haber efectuado la lectura psicológica forense del expediente, se profundiza respecto de los datos aportados en la primera entrevista. El entrevistador podrá así detectar las contradicciones y omisiones que se vayan produciendo en la declaración, pediraclaraciones y la provisión de más detalles, lo cual redundará en una mayor cantidad de información. Nadie más que los peritos y el entrevistado deben estar presentes: la presencia de terceras personas significativas y/o con intereses en el caso puede condicionar las respuestas. Debe asegurarse confidencialidad al entrevistado, debe contarse con su consentimiento luego de haberle comunicado que se realizará un dictamen pericial y que este será elevado a la autoridad judicial requirente (Garrido <em>et al</em>., 2006).</p> <p>Las técnicas instrumentales de exploración psicológica para su implementación requieren también de un encuadre riguroso que deberespetar las “Pautas Internacionales para el uso de los tests y la evaluación en general”, que implica al código de ética, que obviamente no avala la utilización de pruebas diagnósticas no contrastadas, o que no gocen de reconocimiento científico en la comunidad de profesionales, del mismo modo que no avala el elaborar informes/dictámenes carentes de rigor científico o extraer conclusiones sin que existan argumentos científicos que las avalen y en consecuencia, sin que se puedan probar. (Maffioletti&nbsp;Celedón&nbsp;<em>et al.</em>, 2005).</p> <p><strong>El contexto actual de pandemia</strong></p> <p>La situación actual se caracteriza por ser inédita, inesperada, impredecible y por todo ello alarmante, contexto que es denominado por Benyakar (Benyakar, M., 2006)como “Entorno Disruptivo”, definido por el autor como aquel que tiene el potencial de promover de manera continua y permanente alteraciones profundas en el psiquismo de quienes lo habitan. En este contexto amenazante, donde el temor al contagio, entendido como algo que en cualquier momento puede irrumpir en forma violenta, instantánea e incierta, produce un “estado de ansiedad permanente y generalizada” que atenta contra los recursos subjetivos, lo que conlleva la dificultad de la correcta implementación de estrategias de afrontamiento y mecanismos de defensa.A su vez, el contacto permanente con los distintos medios de comunicación retroalimenta y potencia los sentimientos displacenteros&nbsp; al incrementar la sensación de&nbsp; amenaza, ansiedad y confusión.</p> <p>Este entorno disruptivo es el quese impone hoy al quehacer profesional forense, y es este marco el que fija los alcances y limitaciones que pueden tener los dictámenes periciales producidos en estos tiempos. Es decir que ante la situación de evaluación pericial, que conlleva <em>perse</em> necesariamente sentimientos de incertidumbre y ansiedad, se agrega un entorno disruptivo, que potencia e induce efectos tan ansiógenos que tienen el potencial de producir alteraciones profundas en el psiquismo, lo que obliga por un lado a despejar variables estructurales del sujeto, de aquellas propias de la situación de evaluación, además de las que hacen al contexto de pandemia. Y por otro, tener que analizar qué es lo que ocurre en ese psiquismo, mientras el contexto está actuando y realizando modificaciones. Tarea muy difícil de llevar a cabo en la actualidad, debido a que no se pueden implementar los recursos necesarios que el campo de la evaluación psicológica brinda. Otro elemento a considerar es que justamente este entorno disruptivo es el que puede colocar al perito en el sitio de posible “amenaza de contagio”, lo que va en desmedro del vínculo necesario que se debe entablar para una adecuada evaluación. (Etchevers, M., 2015)&nbsp;</p> <p>Debido al contexto de pandemia el Gobierno Nacional dispuso en un primer momento el “Aislamiento social, preventivo y obligatorio” (ASPO) para luego flexibilizar la medida a “Distanciamiento Social” (Decreto N° 297/2020 y sus modificaciones), a fin de poder minimizar los riesgos de posibles contagios no se efectúan entrevistas presenciales –traslado de personas por medios de transporte público, traslado de detenidos, traslado de funcionarios, encuentros en los que por sus características no puede mantenerse la distancia sugerida para evitar la transmisión del virus y que además suelen durar un tiempo que excede el sugerido para minimizar riesgos, etc.–.&nbsp; A dichosriesgos que implican las entrevistas se agrega la imposibilidad de responder de manera apropiada a los puntos de pericia que solicitan magistrados, fiscales y defensores, que apuntan a deslindar los distintos aspectos o perfiles de personalidad, como lo que hace a la modalidad de la relación, a los mecanismos de defensa que implementan los causantes, el posible daño psicológico, retractación, simulación, etc., ya que para ello es imprescindible la administración de pruebas de personalidad y gráficos los cuales no pueden ser usados sin el riesgo de posible contagio que ello conlleva para los Peritos y para las personas a evaluar (OPS, 2020. MSAL, 2020).</p> <p>Ante esta dificultad, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires (SCJBA) dispuso el uso de la Plataforma Teams (PT) para la realización de audiencias y entrevistas dentro del ámbito Judicial. En el marco de esta disposición es que vamos a desarrollar los alcances y limitaciones que representa el uso de este tipo de dispositivos en el ámbito de la prueba pericial psicológica.</p> <p>Para la realización de este trabajo, se realizó una búsqueda bibliográfica en diferentes bases de datos (Science Direct, PubMed, EBSCOhost, MEDLINE y ELSEVIER) utilizando palabras clave relacionadas con la temática. A la vez que se indagó bibliografía específica del área de evaluación psicológica, del derecho y de la psicología forense. También y desde la Asesoría Técnica se convocó a reuniones a través de dispositivos virtuales en la que participaron las Secciones de Psicología de los distintos distritos de la provincia de Buenos Aires. El objetivo fue efectuar un relevamiento sobre las demandas efectuadas respecto de los pedidos de pericia psicológica y conocer qué respuestas se estaban brindando en función de los recursos con los que se contaba al momento del encuentro<em>. </em>Por otro parte se brindaron las pautas a seguir dentro del marco del ASPO y se puso en conocimiento cuáles son los recursos que la SCJBA dispuso para atravesar esta crisis. A su vez, se participó en distintas disertaciones enlas queintervinieron dependencias judiciales de diferentes provincias y países latinoamericanos, con motivo de conocer cómo se está abordando el trabajo pericial en el actual contexto. (Coloquio, Universidad Diego Portales, Chile. Webinar Alar. Espacio de intercambio, AAPRO).</p> <p><strong>La Prueba pericial en el Contexto actual de Pandemia</strong></p> <p>En el contexto actual la SCJBA dispuso el uso de herramientas tecnológicas (PT) para la realización de una Evaluación Psicológica y /o Entrevista en el marco de una prueba pericial. Es necesario mencionar las restricciones que pueden presentar el uso de estos dispositivos, debido a las dificultades que puedan darse en su aplicación, en el funcionamiento de la red, en el acceso que tengan los usuarios, en sucalidad de imagen y sonido, etc. Esta última dificultad interfiere de manera negativa en la posibilidad de realizar el análisis psicosemiológico, que complementa las entrevistas y que requiere una observación detallada/minuciosa del sujeto a evaluar –conducta, postura corporal, gestos, tono de voz, modalidad que establece en el discurso e interacción con el evaluador, etc.–.</p> <p>A su vez, la implementación de la modalidad remota obliga al experto a tener que tomar conocimiento del caso a través de la lectura previa del expediente, lo cual produce una mirada sesgada generando juicios <em>apriori</em> sobre el hecho que se investiga, además esta lectura suele ser incompleta dado que se remite copias digitalizadas parciales, siendo este recorte efectuado desde un marco jurídico el cual difiere significativamente de los criterios que sigue una lectura psicológica forense de autos.&nbsp;</p> <p>Del mismo modo, las condiciones del encuadreantes descriptas, no se respetan con el uso de PT, ya que no cumplen con las normas de resguardo y confidencialidad del secreto profesional, garante imprescindible de la práctica psicodiagnóstica, por ello los resultados obtenidos a partir de esta modalidad de intervención carecen de validez científica e incumplen las normas éticas y de buena praxis. Tampoco podemos asegurar que el sujeto evaluado se encuentre solo, en condiciones cómodas y sin interlocutores que puedan inducir o coaccionar sus respuestas. Lo mismo para el caso de que sean presentados Peritos de Parte, se hace imposible asegurar la confidencialidad de la información y el uso responsable del material por las partes intervinientes, y a su vez, esto puede alentar argumentos que propicien pedidos de nulidad de la prueba pericial. Igualmente es imposible la administración de Técnicas de Evaluación Psicológicas tanto verbales como visuales a través de esta modalidad virtual, ya que ambas requieren pautas de la observación –formales y de contenido–, la precisión en la imagen y el sonido, además de la observación psicosemiológica del entrevistado duranteel desarrollo de la entrevista. Todos elementos que de no contar con ellos, de manera acabada, originarían resultados poco confiables, distorsionados y falaces, carentes de validez metodológica y científica.</p> <p>Al no poder utilizar en forma válida y confiable las herramientas diagnósticas es imposible determinar cómo impacta el entorno disruptivo en el campo del proceso psicodiagnóstico a fin de poder deslindar aquellas variables correspondientes al estado psíquico del examinado, de aquellas que conforman los rasgos de su personalidad de base. Por ejemplo: determinar si la ansiedad paranoide se debe a la situación propia del examen pericial o al incremento de estímulos amenazantes producto de la pandemia o sí esta ansiedad corresponde a una estructuración de una personalidad paranoide. Asimismo, no es posible descartar factores de simulación por parte del entrevistado, al no poder realizar la administración y el análisis de la totalidad de las variables, como se ha especificado <em>ut supra</em>, lo cual no nos permite garantizar la fidelidad en las conclusiones del dictamen. Las herramientas diagnósticas utilizadas a través de PT no respetan las “Pautas Internacionales para el uso de los tests y la evaluación en general” porque hasta la fecha no se encuentran validadas para ser usadas de manera online.</p> <p>Con respecto al encuadre legal el uso de PT tampoco respeta los requerimientos que establecen los códigos procesales para la producción de prueba y dictámenes periciales,&nbsp; lo que puedeser causa de futuras nulidades del proceso. Asimismo, el marco legal de nuestro ejercicio profesional es muy riguroso respecto dela confidencialidad, del consentimiento y delas buenas prácticas de la labor pericial.&nbsp;</p> <p>El abordaje de la prueba pericial a través del PT interfiere en un punto esencial y de encuentro entre ambos encuadres; tanto en el marco de la evaluación psicológica como en la prueba pericial se requiere del contacto personal, presencial y directo del profesional con el sujeto a evaluar.&nbsp;</p> <p><strong>Discusión</strong></p> <p>Ante este contexto y mediante la utilización de medios remotos no es posible establecer un encuadre fijo adecuado y necesario para la evaluación psicológica dentro del marco forense. Por esto no se estaría brindando una respuesta efectiva a los magistrados, fiscales y defensores que lo requieran. Tanto la imposibilidad de realizar entrevistas presenciales, como la utilización de PT presentan una limitación en común al momento de dar respuesta de manera apropiada a los puntos periciales con el fin de deslindar distintos aspectos o perfiles de personalidad. Brindar una respuesta adecuada implicaría la administración presencial de herramientas diagnósticas imprescindibles que al requerir intercambio de materiales, incrementaría el riesgo de contagio tanto para peritos como para las personas a peritar, a su vez, la implementación de instrumentos a través de PT aún no han sido validados, lo que descartaría su uso.&nbsp; A su vez, el someter a un sujeto a un proceso de evaluación y más en el marco judicial, moviliza e incrementa la ansiedad, lo cual produce malestar psíquico, situación potenciada por el contexto de pandemia. En consecuencia, desde una postura ético profesional, producir estos costos subjetivos en los causantes, sin poder dar una adecuada respuesta, contradice estos principios, sería iatrogénico y actuaría en desmedro del proceso judicial. Tanto el producir opiniones preliminares como dictámenes parciales podría anticipar conclusiones erróneas, como exponer a los peritados a múltiples evaluaciones desaconsejables para un adecuado abordaje pericial.</p> <p>Esta postura es avalada por aquellos teóricos como Bleger, Lunazzi, Ackerman, Casullo, Leibovich de Duarte, Liporace y Garrido que destacan la importancia del encuadre y la relación presencial como marco imprescindible para una adecuada praxis, siendo este requisito indispensable para brindar validez, confiabilidad y respetar los principios éticos de la labor profesional.</p> <p>A pesar de esto, en distintos órganos jurisdiccionales, tanto en el orden nacional, como en algunos países de Latinoamérica, se están implementando dispositivos remotos y/o entrevistas presenciales sujetas a estrictos protocolos que se desconoce en qué medida y forma interfieren en los resultados obtenidos. Por otra parte, el efectuar entrevistas presenciales, aun siguiendo las rigurosas normas establecidas por los ministerios de salud no ha evitado el contagio de los profesionales intervinientes, desconociéndose en qué medida esta situación puso en riesgo a la población peritada y su entorno cercano.(Jusino &nbsp;Aldarondo, O., 2020.Angélica&nbsp;<em>Quiroga Garza. A., 2020)</em></p> <p>De acuerdo conlo desarrollado, las Ciencias Jurídicas y la Psicología Forensedeberían aceptar las limitaciones del abordaje de la prueba pericial psicológica en el presente contexto, para garantizar un adecuado acceso a la justicia y evitar un accionar iatrogénico.</p> <p><strong>Conflicto de intereses</strong></p> <p>Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.</p> <p><strong>Agradecimientos:&nbsp;</strong>A la Dra. María Gabriela Sánchez Negrete y a la Dra. Jesica Custodio, por los valiosos aportes.</p> <p>Resultados presentados en el XIII Congreso Argentino de Salud Mental, AASM, 2020 y en el Primer Congreso Virtual de Psiquiatría y Salud Pública. Narrativas en Tiempos de Pandemia, APSA 2020.</p> <p>&nbsp;</p> <p><strong>Referencias Bibliográficas</strong></p> <p>Acero, P., Cabas, K., Caycedo, C., Figueroa, P., Patrick, G.yRudas, M.M. (2020) <em>Telepsicología: Sugerencias para la Formación y el Desempeño Profesional Responsable.</em> Asociación Colombiana de Facultades de Psicología y Colegio Colombiano de Psicólogos.[Página en línea] Recuperado de: https://www.colpsic.org.co/aym_image/files/GUIA%20TELEPSICOLOGIA%20COLOMBIA%20PRIMER%20DOCUMENTO%20final.pdf</p> <p>Ackerman, M.J. (2010). <em>Essentials of forensic psychological assessment</em>. Nueva York: John Wiley y Sons.</p> <p>Decreto 297 de 2020. Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. 20 de marzo de 2020. DECNU-2020-297-APN-PTE – Disposiciones. 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Psicoanálisis y género: versiones de una clínica contemporánea </span></em><span style="font-weight: 400;">de la Mg. Graciela Beatriz Reid, meses después de haber participado de su presentación en noviembre de 2019 en la Facultad de Psicología (UNLP), junto a las Licenciadas Claudia Orleans y Roxana Frisón, es una ocasión propicia para acercar la lectura de un libro que significa un claro aporte a la construcción de marcos conceptuales y prácticas pensadas desde nuestra realidad y territorio.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Escribir esta reseña permite valorar nuevamente las problemáticas tratadas por la autora en el claroscuro de la situación de pandemia y las medidas sanitarias de distanciamiento obligatorio, que les otorga mayor transparencia. Como otros órdenes de desigualdades operantes en la sociedad, las referidas al género, en situación de pandemia resaltan a plena luz del sol y alertan a instrumentarnos para la intervención sobre el sufrimiento de las personas. Desde los estudios de género, e​n el entrecruzamiento entre psicoanálisis y feminismos, la autora brinda conceptualizaciones valiosas para abordar los malestares en plus que producen las desigualdades de género en torno a los deseos/no deseos de hijxs y sus cuidados.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Graciela Reid es Licenciada en Psicología y Magister en Psicoanálisis, Docente y Coordinadora del Equipo de Investigación de la Catedra de Introducción a los Estudios de Género de la Facultad de Psicología de la UBA, Docente invitada a cargo del Seminario “Género, subjetividad y salud: de las teorías a las prácticas” de la UNR y del curso “Salud mental y géneros, aportes a la formación de grado” de la UNLP, conjuntamente&nbsp; su labor académica es psicoanalista y supervisora clínica.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El título de su libro condensa la novedad que nuestro tiempo porta en libertades, tensiones y/o padecimientos en el encuentro de las mujeres con sus deseos y no deseos de maternidad. La maternidad aún continúa anudada al valor de ideal al cual obedecer en términos de estar a cargo con exclusividad de las áreas que conforman la vida de lo íntimo, siendo subversiva la posibilidad de expresión en las mujeres de la vinculación con otros deseos o distintas modalidades en su ejercicio.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Graciela Reid presenta cómo el encuentro con los modos deseantes de tener hijxs es siempre singular y de allí surge a su vez, la posibilidad singular y colectiva de las mujeres de transgredir los mandatos de ser madre para ser. Asimismo,&nbsp;observa&nbsp;cómo la sobreinvestidura social de la maternidad invisibiliza los deseos y no deseos de hijxs en los varones.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la intersección interdisciplinar de su hacer como psicoanalista e investigadora, presenta conceptualizaciones que permiten abordar las maternidades en plural, al distinguir distintos modos de subjetivación de género femenino y subjetividades sexuadas contemporáneas, así como las distintas configuraciones familiares, estructuras marentales y parentales. Poder pensar las maternidades en interrelación con las paternidades y las distintas configuraciones familiares, pone en el centro la desigualación de género respecto a los cuidados y realza la importancia del abordaje de la crisis de los cuidados en tanto categoría política. En sus palabras, al ser entrevistada recientemente, la autora refiere que los cuidados "deberían perder la generización y ser una función humana que todes podamos cumplir como ética con el otre” (Reid, 2020).&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde una concepción de la constitución subjetiva y la producción de subjetividad que incluye las relaciones con otrxs reales, con sus propias historias libidinales y con quienes se juegan relaciones de poder, Graciela Reid propone no solo profundizar en una redefinición de lo que significa para una mujer ser madre hoy, sino también apostar a una redefinición de lo familiar, de las redes y los lazos sociales que rodean el ejercicio de los cuidados primarios, con la legitimidad que lo nuevo requiere, incluyendo las feminidades, masculinidades e identidades generizadas en sus más diversas manifestaciones de deconstrucción de lo hegemónico y construcción de configuraciones.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El estudio riguroso que realiza la autora muestra un estilo narrativo comprometido con la construcción de referencias y transmisión de un hacer clínico contemporáneo sobre los malestares de personas concretas.&nbsp;Se aprecia el detenimiento y despliegue de la articulación entre deseo y poder en las distintas problemáticas abordadas en los capítulos del libro. Así como expone su implicación con el miramiento sobre la práctica clínica en la toma de posicionamientos teóricos y subjetivos, al comprender que las transformaciones sociales sitúan tanto a pacientes como analistas como sujetos de una contemporaneidad.&nbsp; El maridaje de los campos de la subjetividad, género, salud y psicoanálisis, en el trabajo con distintos niveles de análisis que realiza la autora, produce un saber situado que aloja la singularidad. La lectura de las situaciones clínicas abordadas en el libro convida y realza al método psicoanalítico como herramienta eficaz a partir de crear condiciones de escucha lucida y ética respecto a la dimensión política de la subjetividad.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En síntesis, en el abordaje de las “maternidades des (e) obedientes” y el despliegue que a partir de su problematización realiza, Graciela Reid comparte con lxs lectorxs, una caja de herramientas que permite pensar e intervenir sobre el padecimiento, dificultades, como así también las potencialidades de las personas en atención. Entusiasma a su vez la lectura del libro la sensibilidad y la inteligencia de una psicoanalista que dice a través del jugar metafórico-poético con las palabras –como en su título– y acompaña su escritura –a modo de epígrafes, en resonancia con sentires o expresiones de sus analizantes y su pensamiento analítico– con la de lxs poetas.&nbsp;</span></p> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></em><span style="font-weight: 400;">“Lo que puede el sentimiento</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">No lo ha podido el saber</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ni el más claro proceder</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Mi el más ancho pensamiento</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Todo lo cambia el momento</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cual mago condescendiente</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Nos aleja dulcemente</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">De rencores y violencias</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Sólo el amor con su ciencia</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Nos vuelve tan inocentes.”</span></p> <p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">Violeta Parra</span></em></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> 2020-10-28T17:31:35-03:00 Derechos de autor 2020 Diagnosis