Diagnosis http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis <p><img src="/public/site/images/fp24957936/Portada_Diagnosis_Web_(1).jpg"></p> <p><em>Diagnosis</em> es una revista argentina, editada en Buenos Aires, Argentina, por la Fundación PROSAM dedicada al&nbsp;área de la Salud Mental.</p> <p>Editada desde el año 2004 e indizada en el acopio bibliográfico del Catálogo Latindex y del portal español Dialnet, <em>Diagnosis</em> ha tenido hsta la fecha una aparición ininterrumpida. Desde el año 2013 se edita dos veces por año los meses de julio y noviembre. Este número incluye la 1° publicación online del primer semestre del año 2018.</p> <p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p> Fundación Prosam es-ES Diagnosis 1668-5474 SISTEMA ACOSADOR Y SUBSISTEMAS ASOCIADOS A LA VIOLENCIA LABORAL* http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/100 <p>Con este trabajo nos proponemos presentar una red categorial y su proceso de construcción como instrumento para el análisis cualitativo de datos en un proyecto de investigación que tiene como área de problematización las condiciones, formas y estructuración de un sistema acosador en el ámbito laboral.<br>A partir del estudio de los procesos de hostigamiento, se focalizó la indagación en los incidentes críticos como situación puntual y disruptiva en los que se origina el acoso. El análisis para detectar la emergencia del incidente crítico a partir del modelo relacional de redes semánticas permitió visualizar las combinaciones entre distintos subsistemas dentro del sistema acosador, profundizando en la comprensión de los procesos de emergencia del acoso y abriendo posibilidades de intervención institucional temprana para modificar la situación.</p> <p><strong>Palabras Clave: incidente crítico, analisis de contenido, intervenciones tempranas.</strong></p> <p>&nbsp;</p> <p align="JUSTIFY">Pensar las posibilidades de intervención institucional a fin de modificar las condiciones al interior de las organizaciones nos coloca necesariamente ante sus particularidades históricas, características construidas y sostenidas en el tiempo, modalidades de organizar el patrimonio de sus saberes, las reglas y los pactos que les son propias. También nos remite a un contexto en el que la organización se inscribe, es decir, a sus circunstancias y a toda significación que la rodea, otorgándole su sentido y su valoración. Entendida de este modo, toda intervención no estará dirigida solamente al punto problemático sino que resulta orientada y a la vez constreñida por el contexto institucional en su conjunto, que es la cuestión central del presente estudio.</p> <p align="JUSTIFY">Con este trabajo nos proponemos presentar una red categorial y su proceso de construcción como instrumento para el análisis cualitativo de datos en un proyecto de investigación que tiene como área de problematización las condiciones, formas y estructuración de un sistema acosador en el ámbito laboral, ya sea grupal o individual, y la relación que pueda establecerse con responsables y gerenciadores, sindicatos y la organización en su conjunto, haciendo especial énfasis en relevar el incidente crítico en que el acoso se origina.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <h3>Metodología</h3> <h3>Objetivo&nbsp;de estudio:</h3> <p>Diseñar una red categorial como instrumento para el análisis cualitativo de datos.</p> <h3>Diseño:</h3> <p>En un primer paso del estudio, se diseñó una red categorial para el análisis cualitativo. A partir del mismo, se utilizó como metodología el análisis de contenido, que permitió conocer en profundidad los diversos estados y escenarios en los que surgen las situaciones críticas propiciadoras de acoso.&nbsp;Por otra parte, por ser flexible e interactivo (Maxwell, 1996), el diseño cualitativo permite indagar el material de las entrevistas con mayor plasticidad en su recorrido, reformular y/o ampliar las preguntas que llevaron a la formulación del problema.</p> <h3>Instrumento:</h3> <p>Las técnicas de recolección de datos son entrevistas en profundidad.</p> <h3>Procedimiento:</h3> <p>Para el diseño estructural del sistema de investigación del acoso se definió un núcleo temático central, articulado a una red de subsistemas configurados a partir de las formulaciones de los objetivos específicos y las hipótesis centrales de este estudio. El sistema de acoso está conformado por los siguientes subsistemas: poder (Bertoni, 1981; Crozier y Friedberg, 1990; Kaufmann, 1995), comunicación (Ocampo Villegas, 2007), afiliación (Aulagnier, 1976; Ávila-Toscano, 2009), orientación a resultados&nbsp;(Dejours, 1998; Dejours, 2012), y condiciones y medio ambiente de trabajo (Sistema de Análisis Triangular del Acoso, 2006/09). Dichos subsistemas abarcan aspectos diferenciados, pero comparten la propiedad común que los identifica al sistema mayor. Las categorías relevadas se centrarán en identificar los elementos, procesos y modalidades que caracterizan a cada subsistema.&nbsp;<br>El proceso consistió en una lectura sistemática de las transcripciones de las entrevistas que permitió la identificación y el análisis de redes semánticas referidas a, o en marcadas en, los subsistemas antes expuestos.</p> <p>&nbsp;</p> <h3>Análisis</h3> <p align="JUSTIFY">Una estrategia para abordar el problema de la emergencia del incidente crítico que da lugar al acoso es la de estudiar la conformación del sistema acosador desde la perspectiva de las redes semánticas, entendiéndolas como estructuras relacionales de organización informacional y procesamiento de acciones. En tanto este trabajo tiene como objeto el análisis de contenido para conocer en profundidad los diversos estados y escenarios en los que surgen las situaciones críticas propiciadoras de acoso, la metodología utilizada permitió una lectura de enlaces posibles entre los estímulos y las acciones dentro del espacio organizacional. Desde esta perspectiva, la utilización de las redes semánticas&nbsp;como herramienta de investigación facilitó la comprensión del sistema acosador sin agotarlo en una clausura explicativa de los procesos implicados (Urzua, 2008).</p> <p align="JUSTIFY">Una red semántica consiste de un conjunto de&nbsp;<strong>nodos</strong>, los cuales pueden representar por ejemplo conceptos, situaciones, grupos, individuos, objetos u otro tipo de categorías, y<strong>enlaces</strong>, que representan las relaciones existentes entre los nodos. Los nodos consisten en representaciones organizadas en unidades semánticas que expresan un significado y un sentido lógico, es decir, una idea. La relación entre los nodos se formula por medio de una expresión verbal que define una acción. Los nodos se van asociando entre sí, formando proposiciones y constituyendo la retícula o red semántica (Forte, 2005).</p> <p align="JUSTIFY">En los procesos de acoso, a medida que se activan o se encubren los nodos de significación que conforman la red de representaciones, surgen prácticas diversas y agrupaciones de sentidos. Hay elementos comunes entre los subsistemas y el sistema acosador, y otros que no son compartidos. La red semántica así construida genera las condiciones para la emergencia de las actitudes de hostigamiento.</p> <p align="JUSTIFY">A continuación se presentarán ejemplos –en base a fragmentos de entrevistas– de procesos de acoso para cada uno de los subsistemas, analizados a partir de la red semántica tal como ha sido definida.&nbsp;</p> <p align="JUSTIFY">Ejemplo tomado de entrevista referido al subsistema comunicación:&nbsp;<br><em>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Nosotros los invitamos a tomar un café, a comer un asado, y cuando llegó acá criticó a mis hijos, pensando que yo nunca me iba a enterar. A mí molestó. Mi hijo tiene dislexia y es bastante hiperactivo, el más grande, como que era insoportable. Si él se siente acosado, más hiperactivo se pone. Se ve que se sintió acosado porque la verdad estaba… Lo reconozco yo. Pero yo voy a una casa, me invitan, jamás iría a decirle a nadie “el hijo es insoportable, la nena no, pero el hijo…”.</em><em>&nbsp;</em></p> <p align="JUSTIFY">Esta categoría nos remite a los modos en que se vinculan las personas en la organización y el carácter y contenido de los mismos. Los procesos de comunicación informal tienden a saturarse de significaciones adicionales, que resignifican a su vez las relaciones formales que la organización ha definido. Así, lo que se dice informalmente da sentido a los comportamientos formales y los vuelve, en muchos casos, objeto de crítica. Las “verdaderas” motivaciones de los actores se recrean en el espacio de la confidencia y de la ruptura de la misma, proporcionando argumentos para la interpretación de futuros encuentros y acciones.</p> <p align="JUSTIFY">Las contradicciones múltiples en la difusión de estos contenidos y el surgimiento de escenarios conflictivos potencialmente generadores de hostigamiento pueden visualizarse en distintas situaciones.</p> <p align="JUSTIFY">Por ejemplo, la activación de prácticas de aislamiento en lugares en los se propone el trabajo grupal o colectivo, es un comportamiento contraproductivo respecto del repertorio de ese campo semántico organizacional. Sin embargo, su efectividad puede apoyarse en modalidades de distribución del poder que favorecen el surgimiento de actitudes de exclusión al servicio de una competitividad que oculta hostilidades subjetivas.</p> <p align="JUSTIFY">Otro ejemplo frecuente son las corrientes de repudio encubierto a figuras de poder organizacional, a pesar de ser símbolos de autoridad, y que ponen en marcha actitudes de resistencia pasiva individuales o grupales ante la comunicación operativa de órdenes e instrucciones que esa figura imparte.</p> <p align="JUSTIFY">Ejemplo tomado de entrevista referido al subsistema afiliación:&nbsp;<br><em>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Gracias a los ingresos o a los ascensos o a mis viajes por el Interior, porque viajo mucho por el Interior, conozco a todo el mundo, y todo el mundo me trata bien, soy una persona de tratar. Me parece que si yo pretendo que me respeten tengo que respetar al otro como ser humano, entonces, tengo un buen trato con todo el mundo, no me llevo mal con ningún área con la que trabajo. Al contrario, y eso se ve que le molesta mucho. Él no tiene esa relación, él no conocía a ningún jefe de región, se los presenté yo a todos. Porque yo voy al Interior y a mí me atiende un jefe de región.</em></p> <p align="JUSTIFY">En el subsistema de afiliación, se establecen los modos por los cuales se distingue la membresía, la fuerza o debilidad de la pertenencia, las condiciones de la exclusión y también las de la baja aceptación.</p> <p align="JUSTIFY">Desde el discurso de la potencial víctima, se establecen algunas de las características que, en términos de competencias, la ubican en un rango de manejo de relaciones más efectivo que el de su superior y más propio de la tarea de éste aunque se trate de una habilidad de la que carece. Estas habilidades, que por comparación dejan en posición de menor capacidad a quien dirige, son las elegidas por la potencial víctima para explicar la molestia y luego el ataque.</p> <p align="JUSTIFY">Por otra parte, el fundamento de la molestia está situado en una comparación que también hace referencia al subsistema de poder. La asimetría en el caso de la víctima no es tal, pues ella se trata con otros del mismo nivel que su jefatura con una efectividad propia de un rango que no tiene. Esto mostraría que la emergencia de los incidentes críticos puede tener diferentes características que dependen del subsistema predominante en el que se ocasionan. Las combinaciones pueden abarcar dos o más subsistemas aunque la predominancia de alguno indique su modo de inicio (Wettengel &amp; Napoli, 2013).</p> <p align="JUSTIFY">En cuanto al subsistema que hemos denominado “de resultados”, el mismo está caracterizado por los procesos individualizantes e individualizadores del rendimiento, y por los formatos de gestión del estilo del “liderazgo de presión”. Como modalidades de circulación y enlaces de significaciones en red, se encuentran las que se propician por medio de la evaluación de desempeños de rendimiento individual y, en un segundo caso, las que provienen de un estilo de gestión con alta exigencia o carga de trabajo (Dejours, 2013). Esta última genera, a partir de la presión cognitiva, psíquica y física, una particular fragilidad en los procesos relacionales, ocasionando despliegue de violencia en las interacciones entre trabajadores y grupos.</p> <p align="JUSTIFY">Ejemplos tomados de entrevista referido al subsistema de poder, aplicado al desempeño individual:</p> <p align="JUSTIFY"><em>Exactamente. Sí. Bueno, así es con todo. Ahora me calificó. Para mi punto de vista, nosotros tenemos una calificación anual, que depende: o un ascenso directo en los dos primeros años de la calificación o un ascenso cada dos años, o cada tres, según el grado en el que estés. Yo ascendí el año pasado. No ascendí por él, no me puso el “muy destacado” él, se lo obligaron a poner desde el Instituto. Nadie me lo dijo, pero me consta porque siempre fue un “destacado” y de un día para el otro me dijeron “ascendiste”. Es decir, alguien le dijo cambiá la nota.</em></p> <p align="JUSTIFY"><em>Bueno, entonces dentro del Decreto está previsto que si yo no estoy conforme con la nota que me ponen puedo recusar, hacer un recurso de reconsideración, entonces le advierto que voy a hacer el recurso. Me dijo: “hacé lo que quieras pero no va a prosperar”; “Está bien, no importa, yo lo voy a hacer”.</em></p> <p align="JUSTIFY">En cuanto al subsistema de condiciones y medio ambiente de trabajo, hemos definido más arriba un aspecto denominado “liderazgo de presión”. Un segundo aspecto a considerar, cuando se habla de liderazgo de presión, es el relativo a cómo las personas comparan sus aportes, su actividad y el volumen de su trabajo con otros. En este sentido, la presión parece ser parte de su campo de exigencias y no sólo provenir del sistema de organización del trabajo. Su aporte en más, en la medida en que no pueda ser reconocido en su desempeño, será interpretado como descalificador e inequitativo con sus aspectos meritocráticos y fundará una nueva base de conflicto entre lo que da y lo que la organización le reconoce.</p> <p align="JUSTIFY">Ejemplos tomados de entrevista referido al subsistema condiciones y medio ambiente de trabajo:</p> <p align="JUSTIFY"><em>Para expedientes y dictámenes médicos está el Área de Junta Médica. Nosotras ya en ese sector no estamos pero sí es muchísimo trabajo porque, por ejemplo, cuando se hace, para aptitud anual del año pasado, nosotras evaluamos a 450 personas, nada más que de Dirección Nacional. Pero del interior del país llegaron las actas, las notificaciones y todo eso hubo que pasarlo a Recursos Humanos y para eso, nosotras sacamos fotocopias, hacemos la base de datos de lo que nos llega, más que nada para tener un registro por si en algún momento se necesita datos de esas personas.</em></p> <p align="JUSTIFY"><em>El año pasado, los primeros siete meses, estuve sola, y todo eso lo hice yo. Trabajaba de lunes a sábado. No trabajaba de lunes a viernes. Y además soy la única profesional de la salud dentro de la Dirección, que somos nueve entre psicólogos, médicos y psiquiatras, que cumple horario.</em></p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <h3>Conclusión&nbsp;preliminar</h3> <p align="JUSTIFY">Los ejemplos tomados en este trabajo muestran que en el entorno de algunas organizaciones los diferentes subsistemas que pueden predisponer el surgimiento del acoso laboral tienen características propias, pero que al mismo tiempo se interrelacionan y confluyen en el sistema acosador.</p> <p align="JUSTIFY">Desde esta perspectiva se observó cómo los incidentes críticos encontraban su modo de inicio en la circulación de contenidos imprecisos en el subsistema comunicación, los conflictos asociados a la competencia en el subsistema afiliación, la evaluación de desempeño influida por el subsistema poder, la precariedad de las condiciones y medio ambiente de trabajo, así como el énfasis en la orientación a resultados.</p> <p align="JUSTIFY">Teniendo en cuenta el análisis de datos de entrevistas presentado en este trabajo se puede concluir que el incidente crítico –iniciado en cada subsistema y asociado a su vez al sistema acosador– es un factor que debe ser considerado al investigar el acoso laboral en las organizaciones. De igual forma se deberá ahondar en la influencia de los subsistemas en la configuración del acoso laboral.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <p align="RIGHT">Buenos Aires, junio 2013</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <h3><strong>Bibliografía</strong></h3> <p>Aulagnier, P. (1977).&nbsp;<em>La Violencia de la Interpretación</em>: del pictograma al enunciado. Buenos Aires: Amorrortu.<br><br>Avila Toscano, J. H. (2009). Redes sociales, generación de apoyo social ante la pobreza y calidad de vida.&nbsp;<em>Revista Iberoamericana De Psicología: Ciencia Y Tecnología</em>, 2, 65 – 73.<br><br>Bertoni, E. J. (1981).&nbsp;<em>El poder, los hombres y las organizaciones</em>. Buenos Aires: Contabilidad Moderna.<br><br>Crozier, M. &amp; Friedberg, E. (1990).<em>&nbsp;El actor y el sistema. Las reestructuraciones de la acción colectiva</em>. México: Alianza Editorial Mexicana.<br><br>Dejours, Ch. (1998).&nbsp;<em>El Factor Humano</em>. Buenos Aires: Lumen.<br><br>Dejours, Ch. (2012).&nbsp;<em>Trabajo vivo. Tomo I. Sexualidad y Trabajo</em>. Buenos Aires: Topia.<br><br>Dejours, Ch. (2013). Entrevista. Christophe Dejours en Argentina: La transformación del trabajo provocó la crisis en Europa (Parte I). Extraído 14/05/2013, de: http://www.argenpress.info/2013/05/christophedejours-en-argentina-la.html<br><br>Dessors, D. &amp; Guiho-Bailly, M-P (Comp.). (1998)&nbsp;<em>Organización del trabajo y salud. De la psicopatología a la psicodinámica del trabajo.</em>&nbsp;Buenos Aires: Lumen.<br><br>Falzon, P. (2009). Naturaleza, objetivos y conocimientos de la ergonomía. En Falzon, P. (Dir.).&nbsp;<em>Manual de ergonomía</em>. Madrid: Modus Laborandi.<br><br>Forte, V. (2005).&nbsp;<em>Mapas conceptuales. La gestión del conocimiento en la didáctica</em>. Mexico: Alfaomega.&nbsp;<br><br>Kaufmann, A. (1993).&nbsp;<em>El poder de las Organizaciones</em>. Madrid: Ediciones de la Universida Alcalá de Henares.<br><br>Maxwell, J. (1996).&nbsp;<em>Qualitative research design. An interactive approach</em>. London: SAGE.&nbsp;<br><br>Ocampos Villegas, M. C. (2007).&nbsp;<em>Comunicación empresarial. Plan estratégico como herramienta gerencial</em>. Bogotá: ECOE.<br><br>Urzúa, V. H. (2008).&nbsp;<em>Medir el Significado: las Redes Semánticas como Método de Investigación Sociológica.</em>&nbsp;Trabajo de Tesis. Universidad de Chile. Facultad de Sociología.<br><br>Wisner, A. (1988).&nbsp;<em>Ergonomía y condiciones de Trabajo.</em>&nbsp;Buenos Aires: Editorial Humanitas.</p> Graciela Filippi Luisa Wettengel Maria Laura Napoli Liliana Ferrari Maria Carolina Cebey Marieke Aafjes Derechos de autor 2018-09-17 2018-09-17 OBSERVACIONES CLÍNICAS SOBRE LA FOLIE A DEUX http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/101 <p>Los llamados “delirios comunicados” han despertado el interés de los clínicos desde mediados del siglo XIX. Laségue y Falret, de Clérembault y Lacan se han interesado en ellos. Presentamos aquí sus desarrollos, de modo sumario, para dejar establecido el marco en el que nos interesa comunicar una idea surgida de la observación clínica. Esta idea puede resumirse en los siguientes términos: tanto uno como otro miembro del dúo delirante se benefician por su participación en él, aunque de distintos modos. Para da cuenta del modo de participación de cada uno de los integrantes del dúo, recurrimos a dos ejes de análisis: por un lado, las nociones freudianas de beneficio primario y secundario de la enfermedad; por otro, las conceptualizaciones lacanianas acerca de la realidad del psicótico de 1958 (“De una cuestión preliminar…”). Ellas nos permiten situar distintos tipos de beneficio y de suplencia para cada uno de los participantes.</p> <p><strong>Palabras clave: Folie à deux, beneficio primario, beneficio secundario, esquema I, suplencia..</strong></p> <p>&nbsp;</p> <p align="justify">Hay delirios que parecen configurar un cierto tipo de lazo social. Se los llama delirios colectivos, y su forma más frecuente es el delirio de a dos. Las investigaciones clínicas sin embargo sugieren que tales lazos no tienen exactamente la textura de lo social. Eso puede verse ya en las finas descripciones clínicas de los clásicos de la psiquiatría que se han ocupado del tema, de los cuales cada uno de nosotros ha publicado hace tiempo algunos comentarios, lo que nos permite exponer algunas de las consecuencias que esas notas clínicas implican en este momento para nosotros.*</p> <p align="justify">El texto que sienta el primer antecedente sobre el tema es&nbsp;<em>La folie à deux ou folie communiquée</em>, data de 1877. Fue redactado por dos psiquiatras célebres, Ch. Lasègue y J. Falret, es de lectura ágil, entretenida, reúne el talento clínico con el literario. Sus autores no tardan en plantear la cuestión que nos interesa, la relación del delirio con lo social. “El delirante –escriben– vive extranjero a la opinión de los otros; su creencia se impone con autoridad irresistible, quiera o no alguien seguirlo.” Esa posición respecto del prójimo lleva a los autores a esta notable consecuencia, evidente en las presentaciones de enfermo: “El alienado es relativamente fácil de examinar; él tiene el gusto, el apetito incluso de enunciar las ideas que lo obsesionan, cuando no se decide a un mutismo que no es menos significativo. Pero una vez que uno ha penetrado en su plaza, ella es tanto más fácil de explorar cuanto menos abierta esté al cuestionamiento de los otros.”</p> <p align="justify">Va de suyo entonces que la locura de a dos no reúne a dos delirantes en tal sentido. Si hay en ella un delirante, las posiciones y las aptitudes del otro integrante de la pareja –cómplice, adherente o seguidor–, difieren necesariamente de las del primero. Él ha tomado prestado el tema delirante “de modo involuntario e inconsciente”, y aunque luego parezca muchas veces ser el elemento activo de la dupla, y sobre todo el que realiza el mayor esfuerzo razonante para volver verosímiles las ideas para los demás, su convicción no resiste usualmente la separación física del primero, no sostiene por sí solo el sistema inquebrantable del verdadero delirante” –que no necesita de nadie para asegurar su posición excepcional–.</p> <p align="justify">A continuación, en el primer apartado, sobre los antecedentes de las conceptualizaciones de la<em>&nbsp;folie à deux</em>, presentamos una revisión sumaria de la bibliografía sobre el tema, escandida por los puntos que nos interesan resaltar. En ellos apoyaremos, luego, el desarrollo que nos interesa comunicar en este trabajo.</p> <p align="justify">&nbsp;</p> <h3>I.&nbsp;Antecedentes</h3> <p align="justify">Quienes han llamado la atención en primer lugar sobre la<em>&nbsp;folie à deux</em>&nbsp;son los psiquiatras franceses Ch. Lasegue y J. Falret, con su célebre artículo de 1877. En él, con claridad clínica y una pluma excelente, han logrado elucidar las características del fenómeno. Se trata de la sociedad de dos personas que comparten el delirio, aunque de un modo asimétrico. La relación que ambas mantienen con él es bien distinta. Mientras que una de ellas –“el término alienado”, según el texto de los franceses– sostiene su existencia primariamente en el contexto del delirio, indiferente al mundo circundante, la otra –el&nbsp;<em>partenaire</em>&nbsp;del delirante principal– más bien adopta el delirio, imprimiendo en él algunos matices. Estos sí tienen en cuenta al lazo social, y por eso mismo le dan a la construcción delirante ciertos visos compatibles con algún discurso establecido, lo vuelven más creíble a la consideración de los otros.</p> <p align="justify">En lo que respecta al delirante primario, éste reúne las características de un enfermo mental que trata su síntoma psicótico por medio de un delirio, elaborado en torno de una certeza autorreferencial irreductible. El compañero, en cambio, no posee dicha convicción respecto del delirio, hecho que puede constatarse al separarlos (Lasegue y Falret, 1877).</p> <p align="justify">Por su parte, de Clérembault constata la misma diferencia entre los miembros del dúo delirante. Si hay algo que éste añade a sus antecesores, es la precisión en el modo de detectar el síntoma primario en el delirante principal. El automatismo mental es el fenómeno elemental que el delirio encubre, y que siempre es aislable si se sabe interrogar al enfermo (de Clérembault, 1942). En el&nbsp;<em>partenaire</em>&nbsp;del delirante principal, de Clérembault constata el hallazgo de Lásegue y Falret: se trata de alguien débil, influenciable, que adopta el delirio y se interesa en él acomodándolo más o menos mal –según el caso– a la credibilidad de los otros. El maestro de Lacan aclara, para que no queden dudas: “la cuestión de los delirios colectivos está estrechamente ligada a la de los mecanismos generadores de las psicosis”, es decir a los fenómenos de automatismo mental. Sin embargo, debemos tener en cuenta que “se transmiten los delirios (las convicciones y los sentimientos), pero no las psicosis (los mecanismos genéticos de es s delirios)” (de Clérembault, 1942, p. 157). Basta con que despeguemos el término “genético” del uso organicista clerembaultiano, y tenemos allí la idea de que los fenómenos elementales no son contagiosos, como sí lo es la trama del delirio.</p> <p align="justify">Estos grandes clínicos que han comunicado sus experiencias con dúos delirantes, coinciden en un punto: el delirante secundario adopta el delirio y lo transforma, puliendo las aristas más bizarras y llenando lagunas lógicas para su comunicación, por alguna razón de peso. Esta razón incluye, ineludiblemente, un interés personal: creer y hacer creer que se es beneficiario de una herencia millonaria que solucionará todo tipo de penurias; que se ha sido víctima del perjuicio de los otros y por eso las frustraciones&nbsp;presentes, etcétera.</p> <p align="justify">Lacan, al ocuparse del caso de las hermanas Papin, incluye otros matices (Lacan, 1933). En primer lugar, a modo de continuación de los delirios de tema familiar generados por el complejo fraterno (tema largamente desarrollado en la tesis del ’32 en relación a Aimée y su hermana mayor, y proseguido en 1938 en “La familia”), sienta las bases de lo que desarrollará en 1946 en Bonneval como “agresión suicida del narcisismo” (vg. Aimée y la actriz, Alcestes y Orontes), por el cual el pasaje al acto homicida es en realidad un acto suicida, en el que el paranoico “golpea el&nbsp;<em>kakon</em>&nbsp;de su ser”. Christine Papin, al arrancarle viva los ojos a una de sus víctimas –la otra sufrió el mismo destino a manos de Léa–, según esta idea, arrancó en realidad sus ojos, los propios, por no poder arrancarse ella de la mirada que la volvía objeto miserable. ¿El estatuto de las víctimas? Un sucedáneo del objeto fraterno: “es como si las hermanas no hubieran podido tomar, respecto la una de la otra, la distancia que hubiera sido necesaria para hacerse daño” (Lacan, 1933, p. 345).</p> <p align="justify">Pero tal vez lo más interesante que añade Lacan, con su lectura del caso, es su análisis de por qué la vejación de las partes genitales de las víctimas: “La curiosidad sacrílega que constituye la angustia del hombre desde el fondo de los tiempos es lo que las anima cuando desean a sus víctimas y cuando acechan en sus heridas abiertas aquello que Christine, en su inocencia, llamará más tarde, ante el juez, “el misterio de la vida”. Y así, padeciendo “el mal de ser dos”, aunque dos que hacen uno, como la holofrase, con los recursos limitados&nbsp;de su círculo cerrado, avanzaron en sus curiosas investigaciones.</p> <p align="justify">&nbsp;</p> <h3>II.&nbsp;Observación sobre la distribibución de posiciones de los participantes</h3> <p align="justify">Nuestra idea, surgida no sólo de la lectura de los clásicos, que acabamos de comentar de modo sumario, sino principalmente de nuestra experiencia clínica, y que hoy queremos poner a consideración de nuestros colegas, es la siguiente: tendemos a pensar que la distribución de posiciones en relación a las realidades (son dos: la del delirio y la de los otros), nos muestra ciertos matices, cuya observación tal vez nos aporte alguna consideración de interés para la clínica de la&nbsp;<em>folie à deux</em>. En particular, nos interesa aquí analizar esa distribución en dos ejes. Por un lado, apelando a aquellas nociones freudianas de beneficio primario y beneficio secundario de la enfermedad; por otro, en relación a la doble forclusión planteada por Lacan en “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis”, en particular en relación a lo que dicha concepción implica sobre las relaciones del psicótico con la realidad.</p> <p align="justify">&nbsp;</p> <h3>Distintos&nbsp;beneficios…</h3> <p align="justify">En lo que atañe a las nociones freudianas de beneficio de la enfermedad, primario y secundario, sabemos que se trata de configuraciones cuyos límites a veces no son claros. Comenzaremos por marcar en principio la primera gran diferencia; luego, comentaremos sumariamente aquella dificultad en la demarcación de los límites, no para presentar aquí una tesis sobre esas nociones, sino simplemente para poder avanzar con la idea que nos interesa presentar.</p> <p align="justify">La primera gran diferencia, que salta a la vista de cualquier lector de Freud, es que aquellas nociones de beneficio primario y secundario están originalmente referidas a las neurosis. Por lo tanto, la conocida expresión “huída hacia la enfermedad” que Freud utiliza en algunas oportunidades, más bien relativa al beneficio primario del síntoma, y la noción de “beneficio secundario de la enfermedad”, que comenta como una ganancia posterior en el tiempo y añadida, siempre están referidas a las neurosis. El beneficio primario en cuestión es, por ejemplo, el síntoma del Hombre de las ratas, que se refugia en la enfermedad en lugar de elegir una u otra mujer. En cuanto al secundario, es el ejemplificado con el accidentado y luego discapacitado, que ahora obtiene una ganancia porque utiliza su desgracia como arma para pedir limosna, y esto representa entonces su modo de subsistencia. En este último caso, se trata de una analogía freudiana, que explica por comparación o por metáfora, su idea de “beneficio secundario". Sin embargo, la cuestión se complica, y para hacer un correcto seguimiento de la construcción de dichas nociones, deberíamos llegar hasta la addenda de “Inhibición, síntoma y angustia”, para comprobar allí cómo al considerar al síntoma como una&nbsp;alteración incorporada al yo, los límites se difuminan.</p> <p align="justify">Sin embargo, como decíamos, no nos interesa hoy avanzar sobre ese andarivel. Sí, en cambio, queremos dejar señalado lo siguiente: Freud utiliza las nociones en cuestión referidas a las neurosis, y nosotros proponemos aquí un uso análogo, pero referidas a las psicosis. Además, en lo que respecta a la dificultad clasificatoria entre un tipo de ganancia y la otra, sólo nos interesa apoyarnos en lo siguiente: el beneficio primario corresponde al síntoma, y lo referiremos aquí al síntoma psicótico. Éste se ve reflejado en el extrañamiento de la realidad propio de dicho fenómeno y en la exclusión del lazo social, puesto de manifiesto entre otros modos en el rechazo del orden discursivo. Ese goce del uno que excluye al Otro, si nos atenemos a la ética del psicoanálisis, no puede no ser responsabilidad del sujeto. Y ello es así, aunque éste desconozca el deseo extraño o la coerción enigmática que lo determina. Tal vez en las psicosis es más difícil aún pensar en la distinción entre beneficio primario y secundario, &nbsp;porque incluso el delirio mismo, en caso de tratarse de un psicótico delirante –que hacia allí vamos, ya que se trata del&nbsp;<em>delirio a dúo</em>– está hecho de la estofa de lo uno, de modo autógeno, sin acceso al Otro (o incluso con lo que viene del Otro, pero&nbsp;degradado por el trabajo uniano del delirio a ser más de lo mismo).</p> <p align="justify">Por otra parte, si tenemos en cuenta la addenda de “Inhibición, síntoma y angustia”, al considerar la “lucha defensiva secundaria” como respuesta del yo a la resistencia del ello, al núcleo pulsional que se satisface en el síntoma, deberíamos ocuparnos de elucidar el problema de la pulsión, en este caso, en la psicosis. Si bien ese programa presenta su interés (¿hay pulsión en las psicosis?), a los fines de la construcción de esta comunicación, proponemos quedarnos sólo con la siguiente distinción: el beneficio primario ligado directamente a la satisfacción en el síntoma; el beneficio secundario como algo añadido y ligado a cierta inserción social del síntoma.</p> <h3>…posiciones&nbsp;distintas</h3> <p align="justify">En lo que respecta al otro eje de análisis, proponemos apoyarnos en los fuertes desarrollos lacanianos de 1958 en relación a las psicosis. El texto clave, por supuesto, es “Una cuestión preliminar…”. Nos apoyaremos en particular en los parágrafos III y IV de dicho texto, ya que facilitará las cosas tener presente la construcción progresiva que realiza Lacan del esquema I, partiendo del R (que a su vez surge del&nbsp;<em>Lambda</em>, por supuesto).</p> <p align="justify">Justamente en relación con los esquemas, situemos el lugar arriba a la izquierda, ocupado por S en el&nbsp;<em>Lambda</em>, es decir “el patético sujeto de la realidad” que no sabe quién es, que en su desconocimiento se ofrece al otro en su condición de&nbsp;<em>menos phi</em>&nbsp;(esquema&nbsp;<em>R</em>) queriendo tontamente completarlo. Él se ofrece al otro en condición de falo: “quereme, yo puedo completarte”. Esa posición, a raíz de la forclusión de la significación fálica, no está en las psicosis. En la lectura que plantea Lacan del caso Schreber, vemos que éste suple esa condición fálica por la que no puede orientarse, con la presencia de un “goce transexual”. Este lugar, así como en el esquema&nbsp;<em>R</em>&nbsp;el&nbsp;<em>menos phi</em>&nbsp;es una condición derivada por refracción del Nombre del Padre en el lugar abajo a la derecha, en el vértice principal del triángulo simbólico, en el esquema&nbsp;<em>I</em>, a falta del Padre, por “el retoque en cascada de los significantes”, dicho vértice ha sido ahora ocupado por un significante Ideal. Para el caso de Schreber, “ser la mujer de Dios”, punto de llegada de su elaboración delirante. De ahí se entiende la oferta del sujeto, en la realidad, no como&nbsp;<em>menos phi</em>&nbsp;sino como mujer que se ofrece al otro, sin saberlo, orientado por el goce transexual que avanza sobre el cuerpo.</p> <p align="justify">Estamos caracterizando, por supuesto, ahora en relación a la&nbsp;<em>folie à deux</em>, la condición del “término alienado” del dúo. Es decir que esta posición, la del delirante principal, se destaca como fijada a un significante Ideal que hace las veces de&nbsp;<em>S</em>1, y que tiene la característica –en el caso de los dúos delirantes– de aglutinar bajo su égida, al modo de la holofrase, a los dos participantes.</p> <p align="justify">La posición del&nbsp;<em>partenaire</em>, el delirante secundario, el encargado de adecuar el delirio a las condiciones de algún discurso establecido, aunque sea malamente, es otra. Éste, por lo general, sí parece estar orientado por la significación fálica en el plano de la realidad. Movido por su interés –como decíamos, punto señalado por Laségue, Falret, de Clérembault y Lacan–, aunque no tenga la convicción proveniente de la certeza autorreferencial que anima al delirante principal, adopta el delirio y lo difunde, de modo tal que al menos durante algún tiempo y en ciertos contextos, puede llegar a ser creído por algunos otros.</p> <p align="justify">&nbsp;</p> <h3>III.&nbsp;Una idea surgida de la clínica</h3> <p align="justify">La observación clínica nos dice que el delirante secundario muchas veces es también un psicótico. De acuerdo con este dato, esa orientación en la realidad, aparentemente posicionado como<em>&nbsp;menos phi</em>, lo cual haría suponer una función paterna estabilizadora de la estructura, contradice en el nivel conceptual la observación clínica. Esto mismo, en el estudio de varios casos, nos ha llevado a suponer lo siguiente: el interés del&nbsp;<em>partenaire</em>&nbsp;en sostener el delirio adquirido, suele obedecer a la obtención de algún tipo de suplencia para la función paterna también forcluida en su psicosis, obtenida de algún aspecto del vínculo delirante. Podría tratarse bien de una suplencia simbólica, ligada directamente a la trama del delirio, o bien de una suplencia imaginaria situada en el cuerpo a cuerpo de la relación (eje oblicuo&nbsp;<em>a – a’</em>&nbsp;del esquema&nbsp;<em>I</em>). De este modo, el dúo delirante, cuando se trata de dos psicóticos –como en la mayoría de los casos que he observado–, distribuye sus posiciones, en relación con la doble&nbsp;forclusón propuesta por Lacan en la “Cuestión preliminar”, del siguiente modo: el delirante principal se destaca por la fijeza del significante Ideal que comanda el trabajo del delirio al modo de un&nbsp;<em>S</em>1, constituyendo el delirio un fenómeno elemental que denuncia la forclusión del Padre. El delirante secundario aparece como orientado en la realidad por un remedo de significación fálica –de allí la simpatía de su posición con los discursos establecidos–, porque puede construirse, con su participación en el dúo, una especie de suplencia de la función paterna de la que no dispone. Esto estabiliza su estructura psicótica y le permite, entonces, habitar el plano de la realidad con mayor solvencia en lo que atañe a los requerimientos del lazo social.</p> <p align="justify">Por lo demás, en el eje oblicuo entre<em>&nbsp;a</em>&nbsp;y&nbsp;<em>a’</em>, transcurre en el interior del dúo la confusión típica que hace de la imagen del cuerpo de uno la sede del ser del otro y viceversa, mas sin que se trate de uno y otro sino de lo mismo.</p> <p align="justify">Resumiendo la idea surgida de la observación clínica, intentamos decir lo siguiente: en la&nbsp;<em>folie à deux</em>, la posición del delirante principal está caracterizada por el beneficio primario, la pura satisfacción en el síntoma, y por la fijeza del significante Ideal que comanda el delirio, condición que denuncia la forclusión del Padre. En lo que atañe al&nbsp;<em>partenaire</em>&nbsp;delirante, éste se caracteriza por la obtención de un beneficio secundario del sostenimiento del delirio, y por su desempeño más solvente en el plano de la realidad, gracias a la suplencia que obtiene de su participación en el dúo, para la función paterna ausente.</p> <p align="justify">Esta observación deja abierta la discusión –que planteamos pero no desarrollamos en este trabajo– sobre los distintos tipos de suplencia que los participantes del dúo pueden obtener para estabilizar sus distintas posiciones de sujeto. Al respecto, hemos mencionado la estabilización imaginaria obtenida del “cuerpo a cuerpo” (<em>a – a’</em>), que más bien da cuenta de un remedo del cuerpo del que no se dispone, si sostenemos la hipótesis de psicosis para ambos. Hemos mencionado también la suplencia simbólica, referida al significante Ideal haciendo las veces de S1 que comanda el delirio. Tal vez, de acuerdo con las características del delirio y al uso que cada participante haga del mismo como aparato de goce, si podemos encontrar en él algún orden de sustituciones, como en el caso de Schreber, podríamos pensar en un punto de llegada que funcione al modo de una metáfora, constituyendo un tipo de estabilización sostenido en una “metáfora” delirante.</p> <p align="justify">Como podemos notar, avanzar en el análisis del tipo de suplencia obtenido por cada uno de los miembros del dúo delirante, tomando como punto de partida los desarrollos lacanianos de 1958, dejan la puerta abierta para pensar distintos modos de estabilización de la estructura, para aquellos sujetos que no cuentan con la función paterna. Esto nos conduce a proseguir los desarrollos de este trabajo tomando como referencia principal las elaboraciones lacanianas de 1976, que giran en torno de&nbsp;<em>Joyce, el sinthome</em>, constituido en paradigma de aquel que sin contar con la referencia paterna, supo hacerse un nombre y un tipo particular de lazo social. Simplemente señalamos el punto de partida para desarrollos ulteriores que continúen la elaboración surgida de las observaciones clínicas que hemos comentado.</p> <p align="justify">&nbsp;</p> <p align="right">Buenos Aires, mayo 2013</p> <p>&nbsp;</p> <h3>&nbsp;</h3> <h3><strong>Bibliografía</strong></h3> <p>Alomo, M. (2012).&nbsp;<em>La elección irónica. Estudios clínicos sobre la esquizofrenia</em>. Buenos Aires: Letra Viva, 2012.<br><br>Alomo, M. (2013).&nbsp;<em>Clínica de la elección en psicoanálisis. LibroII. Por el lado de Lacan</em>. Buenos Aires: Letra Viva, 2013.<br><br>de Clérambault, G. (1942).&nbsp;<em>Automatismo mental. Paranoia</em>. Buenos Aires: Polemos, 1995.<br><br>Freud, S. (1926). “Inhibición, síntoma y angustia”,&nbsp;<em>OC</em>, tomo XX. Buenos Aires: Amorrortu, 1985, pp. 71-164.<br><br>Lacan, J. (1932).&nbsp;<em>De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad</em>. México: Siglo XXI, 2005.<br><br>Lacan, J. (1938).&nbsp;<em>La familia.</em>&nbsp;Argentina, 1975.<br><br>Lacan, J. (1946). “Acerca de la causalidad psíquica”. En&nbsp;<em>Escritos 1</em>. Buenos Aires: Siglo XXI, 1988, pp. 142-183.<br><br>Lacan, J. (1958). “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis”. En&nbsp;<em>Escritos 2</em>. Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 1988, pp. 513-64.<br><br>Laségue, Ch. y Falret, J. (1877): “<em>La folie á deux</em>”. En J. C. Stagnaro (comp.):<em>&nbsp;Alucinar y delira</em>r, Tomo I. Buenos Aires: Polemos, 1998, pp. 43-78.<br><br>Lombardi, G. (1999). “La mediación de lo imposible (la frontera entre lazo social y delirio)”. En&nbsp;<em>Revista Universitaria de Psicoanálisis</em>, Vol. 1. Buenos Aires: Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires, 1999, 157-84.<br><br>Soler, C. (2010).&nbsp;<em>La querella de los diagnósticos</em>. Buenos Aires: Letra Viva, 2010.</p> <p>&nbsp;</p> <h3><strong>Nota</strong></h3> <p>* Cf. Lombardi, G. (1999). “La mediación de lo imposible (la frontera entre lazo social y delirio)”. En&nbsp;<em>Revista Universitaria de Psicoanálisis</em>, Vol. 1. Buenos Aires: Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires, 1999, 157-84. Cf. también Alomo, M. (2012).&nbsp;<em>La elección irónica</em>.&nbsp;<em>Estudios clínicos sobre la esquizofrenia.</em>&nbsp;Buenos Aires: Letra Viva, 2012; y Alomo, M. (2013).&nbsp;<em>Clínica de la elección en psicoanálisis. Libro II.</em>&nbsp;Por el lado de Lacan. Buenos Aires: Letra Viva, 2013.</p> Martin Alomo Gabriel Lombardi Derechos de autor 2018-09-17 2018-09-17 ADOPCIÓN DE NIÑOS MAYORES. ESPECIFICIDAD DE LAS FUNCIONES PARENTALES http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/102 <p>Al hablar de adopción de niños mayores me refiero a quienes han perdido prematuramente lo que debería acompañar a un niño: familia, vínculos de protección, confiables y estables que le otorguen amparo para crecer y un lugar de valor para otro sin contar frente a dicha ausencia con un sustituto adecuado. El desamparo y sufrimiento vividos promueven un desajuste muy significativo entre edad cronológica y emocional. Estas experiencias reiteradas de privación afectiva primaria suelen generar dificultad y a veces imposibilidad de armar lazo con un otro que sea reconocido como confiable y que permita mitigar el sufrimiento.<br>Criar un niño grande que encubre a un niño detenido en lo emocional en etapas muy primarias es uno de los grandes obstáculos y desafíos para los padres. Se requiere de cualidades específicas y funciones parentales ampliadas: redes familiares, equipos profesionales, instituciones sociales y educativas que amparen y cobijen al niño y acompañen a los adultos en la sobrecarga que implica la crianza. Cuidar a los que cuidan para que puedan cuidar.<br><br><strong>Palabras clave: Adopción, Niño mayor, Privación temprana, Daño psíquico, Conductas antisociales, Funciones parentales ampliadas, Reparación.</strong></p> <p>&nbsp;</p> <p align="JUSTIFY">Innumerables autores teorizan acerca de la complejidad del ejercicio de las funciones parentales y su protagonismo fundante de la subjetividad (Winnicott 1956, Stern 1977,Spitz 1946).</p> <p align="JUSTIFY">En la adopción de niños grandes los efectos de la privación temprana colocan a padres y terapeutas frente a retos y desafíos de gran magnitud emocional.</p> <p align="JUSTIFY">Winnicott (1956) ha realizado aportes valiosísimos para comprender el daño que estos niños experimentan y cuáles son las funciones necesarias de cumplir para reparar en lo posible lo no habido, “no olvido mi experiencia clínica que afirma la relación entre no ser querido al comienzo de la vida y la tendencia antisocial” (op:cit). Estas afirmaciones hechas por Winnicott a mediados del siglo pasado siguen teniendo absoluta vigencia en nuestra clínica cotidiana.</p> <p align="JUSTIFY">Es en el terreno de la adopción donde muy claramente las funciones parentales se autonomizan de lo biológico y evidencian el valor de la función psicológica.</p> <p align="JUSTIFY">Allí se visibiliza inequívocamente que no todo adulto puede, quiere o posee los recursos emocionales para afiliar.</p> <p align="JUSTIFY">La crianza de un niño es muy compleja, plantea a los padres exigencias emocionales que requieren contar con importantes recursos yoicos.</p> <p align="JUSTIFY">¿De qué depende poder ejercer dicha función estructurante? Desde mi experiencia responde a una multicausalidad que incluye la historia infantil, la experiencia positiva como hijo, la identificación con modelos parentales empáticos y sostenedores, los recursos desplegados por la familia frente a las dificultades, las posibilidades elaborativas de lo traumático vivido, las redes de sostén y la cultura epocal que promueve modos de ejercer o declinar dichas funciones. Podríamos decir que padres se hacen, no se nacen.</p> <h3>&nbsp;</h3> <h3>La&nbsp;adopción</h3> <p align="JUSTIFY">Toda adopción es consecuencia de un desprendimiento, implica un corte y separación. Aun en las adopciones más tempranas hay una pérdida a elaborar para la gestante y el niño.</p> <p align="JUSTIFY">Es muy habitual que en estas situaciones la gestación transcurra con un alto nivel de ambivalencia, estrés y falta de cuidados adecuados. Al desprendimiento del útero materno se agrega el pasaje del niño a otro u otros desconocidos o un tiempo de convivencia con la familia de origen.</p> <p align="JUSTIFY">Innumerables autores sostienen (Winnicott, 1958; Bowlby, 1951), y desde nuestra práctica coincidimos, en el papel fundante e imprescindible de la madre como sostén y proveedora de psiquismo, el lugar de la intersubjetividad y lo devastador de su ausencia.</p> <p align="JUSTIFY">Es innegable en la clínica el peso de dicha función en la constitución psíquica infantil (Bowlby 1969).</p> <p align="JUSTIFY">Función materna, dado que acorde a cambios epocales y revisiones teóricas, el lugar de la madre hoy es también ocupado por sustitutos o figuras que cumplen dicha función princeps independientemente del sexo biológico.</p> <p align="JUSTIFY">En la adopción, las primeras experiencias suelen estar impregnadas de carencias emocionales, ya sea con la familia de origen o en pequeñas instituciones.</p> <p align="JUSTIFY">Quisiera aclarar que la mención de estas fallas ambientales y vinculares primarias no tienen como objeto culpabilizar a los progenitores dado que desde otro lugar diferente al del niño suelen ser y haber sido víctimas de fallas ambientales, vinculares y sociales muy significativas.</p> <p align="JUSTIFY">Cuando estos factores confluyen se dificulta seriamente la posibilidad de ejercer dichas funciones. Hablo de sujetos frágiles y vulnerables con escasos recursos psíquicos y materiales para paternar y maternar sumados a la falta de redes para sostenerse.</p> <p align="JUSTIFY">Diferenciaría los adultos que se desprenden delegando la crianza de un niño de modo responsable de aquellos que lo vulneran con maltrato físico y /o psicológico, abriendo ambas situaciones diferentes alternativas y posibilidades elaborativas para el niño.</p> <p align="JUSTIFY">Es en la adopción de niños mayores dónde el déficit primario de las funciones parentales evidencian claramente el daño que su ausencia o violencia produce y las dificultades psíquicas posteriores para el apego y la vincularidad, área ésta que queda profundamente comprometida.</p> <p align="JUSTIFY">Hay ciertas constantes que, con matices, suelen observarse en la problemática que presenta la adopción de niños mayores y en lo arduo del ejercicio de las funciones parentales.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <h3>La&nbsp;adopción de niños mayores</h3> <p align="JUSTIFY">Para abordar la especificidad de lo parental en las filiaciones de niños mayores se hace necesario precisar ¿por qué llamarlos niños mayores? ¿La categoría niño no es justamente por definición alejada de la de mayor? (Lipski 2007).</p> <p align="JUSTIFY">No hay una edad cronológica precisa que pueda establecerse, es una categoría de infancia que depende de la magnitud y reiteración de traumatismos y fallas ambientales y emocionales que han lesionado la constitución psíquica. Es referirse por un lado a una variable temporal, la edad cronológica, y por otra parte a experiencias de vida no acordes a dicha edad por la falta de recursos para enfrentarlas. Desde el abandono y sufrimiento vividos y la incertidumbre sobre sus vínculos futuros podemos comprender las marcas psíquicas y corporales evidenciadas en el desajuste muy significativo que presentan entre edad cronológica y emocional.</p> <p align="JUSTIFY">Comprender este desfasaje es central en la tarea de crianza. Es uno de los grandes obstáculos y desafíos para los padres, lidiar con un niño grande que encubre a un niño detenido en lo emocional en etapas muy primarias.</p> <p align="JUSTIFY">En este trabajo voy a referirme a aquellas situaciones clínicas recurrentes en estas adopciones que difieren cualitativamente de las adopciones de niños recién nacidos o muy pequeños.</p> <p align="JUSTIFY">La diferencia del proceso es sustancial para los adoptantes y para el niño. Son procesos que convocan a los incipientes padres a ser proveedores de un holding ilimitado frente a niños que manifiestan enojo y resentimiento por desconfianza hacia los adultos ubicados en lugares parentales que históricamente han ocupado sujetos amenazantes.</p> <p align="JUSTIFY">Se rompen los paradigmas clásicos de lo que entendemos por hijo, padres y familia. Es un niño que comienza a ser hijo luego de transcurrir varios años sin ese anclaje identitario y adultos que comienzan a ser padres con un niño o púber ya habitado por otros, con historia, modelos e ideales muy alejados de los propios.</p> <p align="JUSTIFY">¿Podemos pensar a los adultos encargados de las funciones parentales de estos niños con patrones acordes a filiaciones que se inician tempranamente o allí residen parte de las desilusiones, fracasos y devoluciones?</p> <p align="JUSTIFY">Es fundamental comprender y transmitir esta diferencia. Solemos encontrarnos con creencias erróneas acerca de la disposición positiva del niño a encontrar padres, suponer más fácil su crianza por ser ya un niño de cierta edad y que el amor sólo logrará revertir las dificultades esperables (Bleichmar , 2007).</p> <p align="JUSTIFY">Son niños que han sido objeto de vínculos ligados al abandono, maltrato, desprotección y violencia en una edad en la cual no hay defensas adecuadas para enfrentarlas.</p> <p align="JUSTIFY">Han sido víctimas de funciones parentales disfuncionales, carecieron de familia con vínculos de protección confiables y estables para ser amparados y la interrupción de dichos vínculos suele depender del familiar, de la denuncia de otro adulto o de la intervención judicial. Muchos de estos niños han vivido con la familia biológica, otros en hogares o instituciones y por mejores figuras cuidadoras que un niño haya tenido no reemplazan al cuidado íntimo, próximo, individualizado que todo niño necesita y sería deseable que lo encuentre en su entorno familiar.</p> <p align="JUSTIFY">En algunas circunstancias han sido “devueltos” por personas que no han logrado afiliarlos. Han padecido violencia familiar y extrafamiliar.</p> <p align="JUSTIFY">Nos encontramos con vulnerabilidad y fragilidad propia de un niño pequeño, enmascarada frecuentemente de autosuficiencia, pseudoautonomía y sobreadaptación que han posibilitado la supervivencia bajo un falso&nbsp;<em>self</em>.</p> <p align="JUSTIFY">Son niños y adolescentes que se presentan con conductas que nos remiten a los sobrevivientes de catástrofes. Entre el temor y la esperanza, el deseo y rechazo, y la dificultad de confiar en un vínculo con un adulto diferente a los ya vivenciados.</p> <p align="JUSTIFY">Las experiencias padecidas los interrogan ¿Por qué no me quieren? pregunta que refleja la devaluación narcisista, la inseguridad, alerta y desconfianza hacia los adultos. El silencio y la imposibilidad de recordar suele ser una defensa frente al temor a verse culpabilizado por lo vivido y escuchar una frase ya oída “te lo buscaste” y nuevamente no contar con un adulto capaz de contener y acompañar el dolor. Erróneamente los padres suelen suponer que al no hablar sobre el pasado es porque está inactivo y olvidado (Gelman, 2010).</p> <p align="JUSTIFY">Los primeros contactos basados en lo autoconservativo no han sido aptos para satisfacer la necesidad ni para imprimir allí huellas que vayan armando experiencias de placer (Janin, 2010).</p> <p align="JUSTIFY">¿Cómo incorporar autocuidados, cuidado al semejante, espera frente a la necesidad si no hay marca de satisfacción posible? Impaciencia, frustración y agresividad se retroalimentan. ¿Cómo quererse sin haber sido investido libidinalmente? ¿Cómo querer a otro sin haber sido querido?</p> <p align="JUSTIFY">Los niños grandes nos revelan que la bondad y la confianza se hallan en&nbsp;<em>default</em>.</p> <p align="JUSTIFY">La bondad deriva de haber internalizado objetos y vínculos amparadores y de allí frente al daño se puede vivenciar culpa y deseo de reparar.</p> <p align="JUSTIFY">Si el sujeto se constituye en la intersubjetividad y el adulto es proveedor de psiquismo ¿cómo operan las identificaciones con figuras violentas y ligadas al narcisismo de muerte?</p> <p align="JUSTIFY">Las pulsiones de vida se ven debilitadas, las pulsiones de muerte incrementadas.</p> <p align="JUSTIFY">¿Cuáles son los caminos posibles que toma el niño para sobrevivir no solo al desamparo sino también a la violencia?</p> <p align="JUSTIFY">Muchos de estos niños actúan como si el dolor no los conmoviese y manifiestan anestesia emocional ¿o es que el umbral para soportar el sufrimiento es muy alto? Los límites y penitencias frente a transgresiones en intentos de impartir normas parecen no tener efecto y observamos cierta búsqueda y placer en el castigo.</p> <p align="JUSTIFY">¿Se trata de compulsión a la repetición? ¿De identificaciones? ¿De maltratar a otros haciendo activo lo pasivo? ¿Maltratar o ser maltratados como anclados en representaciones pobres y binarias de lo intersubjetivo? la preocupación por el otro y el sí mismo no se ha incorporado.</p> <p align="JUSTIFY">¿El sentimiento de disvalor y autorresponsabilidad por lo vivido lo lleva a buscar castigo? ¿Carece en su repertorio identificatorio de vínculos internos que puedan generar esperanza en el encuentro amoroso con otros?</p> <p align="JUSTIFY">Una referencia teórica y clínica vigente, para comprender estas experiencias y sus efectos&nbsp;psíquicos&nbsp; son los escritos de Winnicott (1954) quien ha realizado aportes sustanciales para abordar las conductas antisociales vinculándolas al deseo de recuperar o robar violentamente de la sociedad lo que ésta le ha quitado y el sentido de dichas conductas como grito esperanzado en busca de ayuda que reclama ciertas potencialidades de las funciones parentales.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <h3>La&nbsp;paradoja que se plantea en la adopción de niños mayores</h3> <p align="JUSTIFY">Adoptar un niño grande no suele ser la opción deseada sino la posible. Paradójicamente en su mayoría se otorgan niños grandes a personas y parejas con menos alternativas de elección y no siempre evaluando los recursos psíquicos necesarios para crianzas más complejas.</p> <p align="JUSTIFY">Esto implica mayor dificultad para la afiliación con mayor propensión a la frustración, desilusión y desinvestimiento, que agrava el traumatismo de los niños que ya han sido violentados con el rechazo. Las fantasías de devolver al niño son muy habituales frente al sobre esfuerzo y el tiempo transcurrido con escasos o insuficientes logros.</p> <p align="JUSTIFY">Para ejercer estas funciones parentales se requieren adultos con posibilidad de empatía, poder ponerse en el lugar del otro, saber del desamparo, ser resilientes a situaciones adversas y sumamente plásticos para adecuar las expectativas al desfasaje entre la edad cronológica y los recursos emocionales.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <h3>El&nbsp;lugar del terapeuta en la adopción de niños mayores</h3> <p align="JUSTIFY">La tarea psicoeducativa previa es fundamental para promover autoselecciones basadas en las reales posibilidades, recursos y límites de cada sujeto y posteriormente es imprescindible el acompañamiento terapéutico para los niños, abordajes vinculares y la orientación a los padres para favorecer la comprensión, fortalecer la función e investir el vínculo a pesar de la complejidad inevitable naturalizando, comprendiendo y acompañando los momentos de desilusión y agobio. El sostén y la empatía con los padres es imprescindible.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <p align="JUSTIFY">Es aquí donde además de un terapeuta winnicottiano estos niños necesitan padres amparadores capaces de comprender su daño y sufrimiento, acompañar narcisizándolos a pesar de las frustraciones afectivas de las que son objeto por parte del niño. La figura de un terapeuta y adultos suficientemente buenos y resistentes a la destructividad continuando allí amorosamente y devolviéndole al niño confianza en su posibilidad de ser querido.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <p align="JUSTIFY">Los adultos que se postulan para estas adopciones necesitan contar con gran capacidad empática y reparatoria, fortaleza yoica, tolerancia a la frustración, baja dependencia a la aprobación social, dado que son convocados a disponer de enorme plasticidad para albergar e investir una trama familiar compleja y esforzada sin autorreferenciar la hostilidad que el niño les destina a pesar de los cuidados que le proporcionan.</p> <p align="JUSTIFY">Es necesario descentrarse y no autorreferir las conductas del niño, comprendiendo que gran parte de las mismas responden a reacciones acordes al pasado vivido, donde las privaciones tempranas producidas por las carencias parentales hacen de destinatarios del enojo a los adultos en ejercicio de esa función.</p> <p align="JUSTIFY">Fundamentalmente deben ser capaces de brindar un ambiente seguro, estable y de permanencia desactivando las creencias negativas que tiene el niño sobre sí mismo, los otros y su futuro ”no soy querible, nadie me va a querer“.</p> <p align="JUSTIFY">Son padres convocados a perdonar y fomentar la reparación frente a la hostilidad.</p> <p align="JUSTIFY">Proporcionar rutinas previsibles y repetidas, ser lo “suficientemente buenos“ para sostener una dependencia prolongada desajustada a la edad cronológica (Rygaard, 2008 ).</p> <p align="JUSTIFY">Se requieren sujetos resilientes que hayan atravesado situaciones traumáticas y contaron con recursos propios y externos para atravesarlas y superarlas (Baroudy, 2006).</p> <p align="JUSTIFY">¿Cuáles son las problemáticas de los niños por las que los padres nos consultan y piden ayuda?</p> <p align="JUSTIFY">-Angustia , miedo y rechazo. Demanda y voracidad.</p> <p align="JUSTIFY">-Conductas desafiantes o extremadamente dóciles y de sobreadaptación para ser querido y aceptado. Desconfianza, temor y certeza de ruptura vincular.</p> <p align="JUSTIFY">-Falta de habilidades sociales para intercambiar con pares.</p> <p align="JUSTIFY">-Dificultades cognitivas no solo por carencias emocionales sino de estímulos.</p> <p align="JUSTIFY">-Dificultad para controlar los impulsos: hostilidad y enojo.</p> <p align="JUSTIFY">-Alteraciones del sueño, pesadillas, regresiones evolutivas (pedido de mamadera, chupeteo, voracidad, enuresis, falta de apetito) como posible intento de ser maternado de modo primario.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <p align="JUSTIFY">La sobreadaptación, el resentimiento, las conductas antisociales y rígidas defensas para no derrumbarse frente a estos sucesivos e intensos traumatismos dificultan y a veces imposibilitan armar lazo con un otro que sea reconocido como confiable y que permita mitigar el sufrimiento.</p> <p align="JUSTIFY">Nuestra primera tarea también implica desplegar funciones parentales muy primarias proporcionando durante un lapso muy extenso el&nbsp;<em>holding</em>&nbsp;necesario para alojar afectivamente el dolor y luego poder poner palabras a lo traumático vivido.</p> <p align="JUSTIFY">El niño en forma espontánea construye teorías que den sentido y expliquen: ¿por qué me sucedió? como necesidad de comprender lo acontecido para estar así alerta frente a otras situaciones similares y poder desde su fantasía evitarlas y/o controlarlas. Es necesario guiarlo para que estos sentidos no sean de autorresponsabilidad, desvalorización y culpabilización por lo que le ha tocado vivir, sino referirlo a la incapacidad de esos adultos para ejercer las funciones parentales y cuidar adecuadamente a un niño.</p> <p align="JUSTIFY">Podemos encontrarnos con una idealización de las figuras abandonantes justificando en causas externas la imposibilidad y guardando un lugar falsamente narcisizado para sí, defensa frente al temor a derrumbarse por la devaluación narcisista frente al rechazo vivido y la culpa de ser responsable de dicho rechazo.</p> <p align="JUSTIFY">Somos requeridos a una co-construcción de una biografía portadora de sentido, y comprender empáticamente el sufrimiento que el revivir y recordar produce.</p> <p align="JUSTIFY">Es un intento de historizar y a su vez discriminar el ayer de las posibilidades del hoy, no solo en palabras sino en el despliegue de afectos que testimonian la existencia de adultos protectores capaces de valorizar y cuidar.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <h3>¿Qué&nbsp;funciones parentales requieren estos niños?</h3> <p align="JUSTIFY">En función de lo expuesto considero que las funciones parentales que requieren desplegarse exceden las posibilidades emocionales de los adultos dispuestos a afiliar.</p> <p align="JUSTIFY">Se requiere de funciones parentales ampliadas con la sumatoria de otros adultos dispuestos a proveer un ambiente facilitador, estable y seguro. Lo familiar y lo extrafamiliar. La provisión ambiental solo desde las funciones parentales es insuficiente, necesitamos familia ampliada, profesionales, instituciones sociales y educativas que amparen y cobijen al niño y acompañen a los adultos en la sobrecarga que implica la crianza. Cuidar a los que cuidan para que puedan cuidar.</p> <p align="JUSTIFY">Es también una responsabilidad social amparar a los niños vulnerados y hoy son pocas, casi inexistentes las instituciones sociales, recreativas y educativas que ofrecen esta posibilidad con lo cual se dificulta la socialización y se retraumatiza al niño con experiencias de exclusión.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <h3>Comentarios</h3> <p align="JUSTIFY">Considero que parte del fracaso de estas adopciones reside en el monto de daño padecido, la escasa preparación de los postulantes, la falta de conocimiento de lo que implica paternar y maternar a un niño mayor y en la carencia de redes y recursos sociales para estas situaciones más complejas.</p> <p align="JUSTIFY">La protección de estos niños a través de la figura de la adopción tardía es insuficiente ya que opera sobre el daño y es necesario implementar políticas en salud para trabajar con sectores vulnerables evitando el abandono, el maltrato y la institucionalización cuando es posible y de lo contrario acortar dichos plazos. Son niños vulnerables y vulnerados que han sobrevivido a situaciones emocionales límite pagando un alto costo psíquico.</p> <p align="JUSTIFY">Sumando redes profesionales, institucionales y fortaleciendo a los padres podemos albergar esperanzas de resiliencia sorteando innumerables decepciones y dificultades con la esperanza de devolverles algo de lo que injustamente fueron privados.</p> <p align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <p align="RIGHT">Buenos Aires, junio 2013</p> <p>&nbsp;</p> <h3>&nbsp;</h3> <h3><strong>Bibliografía</strong></h3> <p>Barudy Jorge, Marquebreucq, Anne-Pascale. (2006)&nbsp;<em>Hijas e hijos de madres resilientes</em>. Editorial Gedisa. Barcelona.<br><br>Bleichmar Silvia. (2007) “Las marcas de la historia” en&nbsp;<em>Revista “Familia y&nbsp;adopción&nbsp;</em>&nbsp;Nº 3. Buenos Aires.<br><br>Bowlby John. (1989) Una base segura. Aplicaciones clínicas de una teoría del apego. Editorial Paidos. Buenos Aires.<br><br>Gelman Beatri. Z (2010) Niños mayores. Trabajo presentado en Congreso APSA. Buenos Aires.<br><br>Janin Beatriz. (2011) “Adopciones tardías”. Trabajo presentado en Jornadas sobre Adopción en APA. Buenos Aires.<br><br>Lipski Graciela. (2007) “Niños mayores” en&nbsp;<em>Revista “Familia y&nbsp;</em><em>adopción</em>” Nº 3. Buenos Aires.<br><br>Rygaard Niels Peter. (2008)<em>&nbsp;El niño abandonado</em>. Editorial Gedisa Stern, D. (1997)&nbsp;<em>La&nbsp;constelación&nbsp;maternal.</em>&nbsp;Editorial Paidos. Barcelona.<br><br>Winnicott Donald W. (1991) Deprivación y delincuencia. Editorial Paidos. Buenos Aires.<br><br>Winnicott Donald W. (1993)&nbsp;<em>Los procesos de maduración y el ambiente facilitador.” Estudios para una teoría del desarrollo emocional.“</em>&nbsp;Editorial Paidos. Buenos aires.<br><br>Winnicott donald w. (1986)&nbsp;<em>El hogar, nuestro punto de partida.</em>&nbsp;Editorial Paidos. Buenos Aires</p> Graciela Lipski Derechos de autor 2018-09-17 2018-09-17 Historias de vida - Conversando con Stefano Cirillo http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/104 <p><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/admin/cirilo.jpg"></p> <p style="text-align: center;" align="JUSTIFY">“<strong><em>…pasamos de una posición reduccionista o que niega uno de los elementos, o el individuo o el sistema, a una perspectiva más compleja, como lo dice el filósofo Edgar Morin, en pensar en y, y, y, no en o, o, o, oscilación de un paradigma al otro, para intentar enfocar con los dos paradigmas…</em></strong></p> <p style="text-align: center;" align="JUSTIFY"><strong><em>…Mara Selvini pensaba que después del libro de epistemología de Gregory Bateson su libro de cabecera era el libro de epistemología de Edgard Morin…</em></strong><em><strong>”.<br><br><br></strong></em></p> <p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><em>Stefano Cirillo es psicólogo y terapeuta familiar. Hace más de veinte años que se dedica a la terapia familiar, la investigación y la formación de terapeutas. Desde diciembre de 1982 se convirtió en miembro del equipo de tratamiento e<br>investigación del Nuevo Centro de Estudios de la Familia de Milán, dirigido por Mara Selvini Palazzoli, es co-autor del&nbsp;</em><em>libro Los juegos psicóticos de la familia. Desde 1983 es miembro del Consejo Editorial de la revista Terapia Familiar. Más tarde se dedicó a la utilización de la óptica sistémico-relacional en el sector social. Inicialmente se acercó a los temas de custodia de la familia del niño, en colaboración con el Centro Juvenil auxiliar en el Tribunal de Menores de Milán (CAM). Desarrolló su experiencia en “Familias en crisis y acogimiento” (Nis 1986), “El cambio en los contextos no terapéuticos” (Cortina 1989) y, posteriormente, trasmitió su experiencia educativa en el ámbito de las familias multi-problemáticas en Niños maltratados: Diagnóstico y terapia familiar (Paidós,1991). Plasmó su investigación en familias con adictos en su libro La familia del tóxico dependiente (Paidos, 1999). Fundó en 1984 el Centro para el niño abusado (CbM) con un grupo de colegas, experiencia expresada en la “La familia abusiva” (con P. Di Blasio, Cortina, 1988) y uno de sus últimos libros es Malos padres (Gedisa, 2005) donde trasmite su enfoque para afrontar la violencia, el abuso y el abandono de los niños por parte de sus padres. Sus libros han sido traducidos al francés, español, alemán, Inglés.</em></p> <p style="text-align: center;" align="JUSTIFY">&nbsp;</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 1:&nbsp;</strong>Dr. le agradezco que nos haya dado la posibilidad de conversar con usted y hacerle llegar a nuestros lectores su pensamiento, porque después de tantos años de clínica, docencia e investigación, es muy enriquecedor lo que nos pueda trasmitir.<br>Voy a estar en esta entrevista con la Lic. Zulema Gorrini, que es una terapeuta sistémica, que ha trabajado con adicciones y actualmente integra el modelo sistémico con el modelo de procesamiento de trauma de EMDR.<br>Quisiéramos saber cómo llegó usted al paradigma sistémico.</p> <p class="p2"><strong>Dr. Cirillo:</strong>&nbsp;Eso se produjo a través del conocimiento directo con Mara Selvini Palazzoli, que ha sido mi profesora en la Universidad Católica de Milán, cuando yo tenía 23 años, muy joven. En aquella época Mara Selvini Palazzoli cambió su enfoque durante un año académico, nos enseñó el enfoque sistémico. Después de su viaje a Estados Unidos nos dijo “Hay que tirar a la basura todo lo que les había enseñado el año pasado”, así que nos enseñó el enfoque sistémico. Yo continué trabajando con ella desde 1985. Cuando me llamó, me invitó con Ana María Sorrentino y con su hijo Mateo a constituir un nuevo equipo.<br><br><strong>Entrevistadora 1</strong>:&nbsp;Usted ha tenido experiencia en implementar el modelo sistémico relacional en los servicios sociales y esto lo ha conectado con las familias multiproblemáticas ¿verdad?</p> <p class="p2"><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Esto lo ha lo llevado a tener una gran experiencia con este tipo de familias. ¿Nos podría contar su trabajo?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Esto fue otra cosa que aprendí de Mara Selvini, que decía que nadie puede tener un conocimiento sobre todos los problemas de la psique humana, que el mundo de la psicopatología del sufrimiento es un mundo demasiado complejo para conocerlo y manejarlo todo. Por eso nos dijo “yo he elegido el tema del misterio de la anorexia, ustedes tienen que elegir otro tema para intentar profundizarlo y comprenderlo bien, hacer que la investigación y el conocimiento científico puedan crecer”. Por eso yo me dediqué a cómo aplicar el modelo sistémico al campo de los problemas sociales, empezando con una ocasión fortuita de ocuparme del acogimiento familiar. Por eso empecé el trabajo con las familias acogedoras y ahí me di cuenta de cómo era difícil entender por qué una familia de origen abandonaba o descuidaba a su hijo.<br>Después me propusieron ocuparme del otro lado del tema, de la familia de origen del niño, que sería la familia maltratadora, la familia que descuida necesidades del niño. Eso me interesó mucho y tuve la suerte de trabajar en Italia en el Centro que se ocupaba de familias con violencia y maltrato hacia los niños. Después de algunos años, yo mismo con otros colegas hemos fundado el primer Centro público, porque aquel era privado. Así nosotros, en la ciudad de Milán, a principio de los años ochenta fundamos el primer Centro público. Allí hemos tenido la suerte de poder trabajar en equipo y aprovechar también muchas ocasiones de formación, de participación en congresos internacionales, para intentar desarrollar algo que fuera más centrado en el conocimiento de cómo las cosas pasan en el seno de la familia, no simplemente qué hacer, pero entender antes que intervenir. De aquella experiencia con una colega, Paola Di Blasio, que ahora es directora del Máster en Maltrato Sexual en la Universidad Católica de Milán, hemos escrito el libro Niños maltratados, que intentaba aplicar el enfoque sistémico sobre los juegos familiares patológicos, que habíamos aprendido con Mara Selvini, a la familia maltratadora, a la familia multiproblemática. Eso ha sido una gran apuesta, un gran desafío, cómo intentar comprender, describir los juegos familiares conectados con violencia, conectados con negligencia, el descuido e intentar modificar el vínculo entre padres maltratadores e hijos, en un contexto coactivo.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 2</strong>: ¿Podría extenderse sobre el contexto coactivo, por favor?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:&nbsp;</strong>La idea ha sido pensar que como en el trabajo con las chicas anoréxicas o los jóvenes toxicómanos no podemos contar sobre la propia motivación de la misma chica o del mismo joven a ser curada o curado, pero tenemos que aliarnos con la motivación de los padres, que están preocupados, que están asustados por el hijo o la hija. En la misma manera con los padres maltratadores, violentos, no podemos contar con su pedido de ayuda, con su motivación al cambio, porque la vergüenza, el temor a ser juzgados, también castigados, impide a estas personas reconocer sus dificultades y están encerrados en una postura de negación, como el joven que puede negar consumir droga o la joven que puede negar que está, por ejemplo, con ataques bulímicos. Por eso la idea ha sido aliarnos con el Juez de Menores, que es la autoridad en Italia que se ocupa de las conductas dañinas hacia los niños en el seno de las familias, para que los jueces puedan empujar a estos padres a un trabajo. Hemos empezado con un experimento de una terapia coactiva que no funcionó, porque trabajar en el contexto pseudoterapéutico como si pudiéramos basarnos en una verdadera motivación al cambio era una trampa. Rápidamente las personas se sustrayeron diciendo “no hay problema, ya no hay problema, todo se solucionó”, y el juez se quedaba sin la convicción de que el resultado fuera efectivamente logrado. Por eso hemos intentado montar un dispositivo que hemos llamado evaluación de la recuperarbilidad. Es decir, que los padres vienen con una descripción clara de lo que no funciona bien, qué tipo de maltrato, qué tipo de descuido, qué tipo de negligencia hay hacia los hijos y la pregunta del juez sería “¿Es posible lograr un cambio? ¿estos padres pueden cambiar o no?”. Por eso, formalmente se trata simplemente de evaluación, pero no es una evaluación fotográfica, no es una evaluación neutra. Es decir, no es que nosotros estamos cerrando si la familia puede o no puede cambiar. Nosotros intentamos proponer una alianza para ver si se logra un cambio. Por cierto, el trabajo se concluye con un informe al juez. Es un informe que incluye a nosotros mismos, un informe que dice: “No hemos logrado conseguir ninguna forma de reconocimiento ni ninguna forma de interrupción del daño, ninguna alianza terapéutica, por eso lamentablemente pensamos que no hay posibilidad de producir un cambio”. O al revés, podemos decir: “Los padres salieron de esta postura de negación, reconocieron su conducta dañina hacia el hijo. Establecieron una relación poco a poco de confianza hacia nosotros. Se puede imaginar una recuperabilidad de su conducta y de su relación con los hijos”.<br>La idea sería que en un dispositivo de este tipo se puede intentar producir los primeros pasos hacia el cambio aunque no sea un contrato de terapia.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;Querría saber cuál es el límite en el que ustedes deciden o perciben que no hay posibilidad de recuperación y qué ocurre cuando es uno de los padres el que acepta y reconoce con responsabilidad y el otro no participa, y qué lugar tiene esto dentro del juego de la familia.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;¿Uno de los dos acepta un procedimiento de cambio y el otro no?<br><br><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;Exacto, a eso me refería, cómo lo incluye dentro del movimiento del juego familiar.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Pero eso pasa a menudo en situaciones que acaban con la separación de los padres, no en una situación de familia donde la pareja continúa viviendo junta, porque al cambio de uno tiene que corresponder de alguna forma el cambio del otro.<br>¿Cómo podría explicarme? Conceptualmente, en un sistema, el cambio de una parte influye sobre la reacción de los otros. No puedo pensar en un caso donde se quedaron juntos pero con un cambio solo de uno de los dos.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;Sí, me refería justamente a las parejas que deciden disolver el vínculo pero aún la presencia del que no participa está influyendo en el juego, cómo lo incluyen, digamos.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Eso pasa muy a menudo. Imaginamos una situación de abuso sexual de parte del padre o del padrastro sobre la niña. Una madre puede pasar de una postura de no protección, de no ponerse al lado de la hija, de no creer a la hija, a una postura de reconocimiento del daño sufrido por parte de la niña, por el hecho de que ella tiene que creerle y apoyarla, esto la conduce a decidir separarse. El marido o el ex-marido se queda en la misma postura de negación, de no admitir nada. Al final, lo que podemos relatar al juez es un informe donde se dice “No hay posibilidad de retomar un vínculo entre el padre y la hija”, no hay que permitir, por ejemplo, ni siquiera visitas monitoreadas, pero simplemente que la hija se quede con la madre; pero cuando el padre sale de la cárcel, después del fin de la sanción, no se puede recuperar una cohabitación, ni siquiera visitas, porque el padre va a continuar diciendo que ha sido una víctima inocente de falsas acusaciones. Eso pasa cuando hay solo uno que acepta un cambio.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Doctor, yo le quería consultar acerca de algo que le escuché decir en su seminario en Chile, sobre de que uno de los trabajos que se hace con los padres maltratadores es favorecer la elaboración del duelo de la familia de origen, a diferencia de otro tipo de intervenciones donde se busca la revinculación. ¿Podría hablar sobre esto?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí, con gusto. La idea sería que nosotros siempre tenemos un prejuicio favorable hacia la reconciliación, pero no siempre esta postura va a encontrar un efecto positivo. Imaginamos, por ejemplo, un esfuerzo de una cita con cada uno de los padres en su propia familia de origen. En un enfoque de perspectiva generacional la idea sería que el padre o la madre con sus propios hijos se comporten como si esperaran de parte del hijo o de la hija una reparación de lo que no pasó bien con sus propios padres, con los abuelos del niño. La idea sería reequilibrar el balance de deuda y créditos de los padres hacia sus propios progenitores. A veces eso pasa, pero no siempre. Si eso no pasa, si los abuelos se quedan en una posición simplemente de rechazo de su propia corresponsabilidad, solo de juzgar y de criticar, de culpabilizar al hijo o la hija, hay que intentar que el hijo o la hija acepten que nunca más su crédito va a ser pagado por parte de los padres, porque ellos no tienen forma de proporcionar lo que no hay. Por eso el riesgo sería que los padres pasen su vida con la cabeza mirando atrás y por eso dar con la cabeza contra un árbol o una pared. Hay que mirar adelante, intentar invertir sobre sus propios hijos, invertir sobre su cónyuge y no cultivar ilusiones o esperanzas que no tienen ninguna posibilidad de ser satisfechas con respecto a los padres. Ese sería el criterio.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;¿Debe ser muy difícil trabajar con este tipo de pacientes? ¿Moviliza mucho al terapeuta, el tipo de problema que están trabajando?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí, efectivamente. Yo siempre digo que el gran problema del trabajo con este tipo de pacientes es que tenemos que soportar la dificultad… estos pacientes son como las figuras ambiguas que hemos visto cuando estudiamos la percepción. Nosotros vemos, por ejemplo, un vaso y ese vaso de repente se transforma en dos perfiles. Eso es algo que no controlamos, es un cambio de percepción que nos pasa, simplemente. No es que una visión sea correcta y la otra falsa, “Ah, no, es un vaso” . No, son ciertas las dos.<br>Por eso, cuando trabajamos con este tipo de pacientes, que han maltratado de una forma severa a sus hijos, siempre empezamos a verlos como verdugos, como malos padres o personas a las cuales miramos con una postura de juicio moral. Hay un momento que no podemos prever, pero que no podemos impedir, en el cual los vemos a ellos mismos como niños que han sido heridos, dañados en su propia infancia. Es la historia de estos adultos que han sido muy descuidados en su infancia la que nos obliga a intentar contener nosotros mismos las dos emociones, las dos vivencias. Por un lado, de verlos como personas que han dañado a un niño o una niña y al mismo tiempo, personas a las cuales la vida les ha dado golpes muy serios y muy graves. Por eso el compromiso emocional es muy fuerte en este trabajo. Necesitamos tener un equipo no solo para tener un pensamiento más claro, más complejo, pero también para ser ayudados para soportar la carga emocional.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;¿Cómo hacen esto? ¿Cómo lo instrumentan? ¿Cómo es hoy en día la interacción del equipo?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Nosotros hemos tenido la suerte en el Centro, de que cada familia es atendida por tres personas. Una trabajadora social, dos psicólogos, que son psicoterapeutas. Eso implica un presupuesto económico muy grande, porque trabajar con tres personas para cada familia es muy pesado. Por eso, cada una de esas tres personas tiene una remuneración muy baja, pero en cambio tenemos la posibilidad de este trabajo compartido. Tenemos para cada familia un tiempo para cada sesión, de dos horas. Sería media hora de preparación de la sesión, con la lectura de las notas de la sesión previa. Después como una 1.15 o 1.20 hora de sesión y diez a quince minutos para concluir. Eso permite que el trabajo sea compartido. Una persona enlazada con la familia y la trabajadora social, el otro terapeuta, detrás del espejo. Eso sería el aspecto cotidiano.<br>Imaginamos una reunión de equipo semanal con todos los trabajadores del Centro, de una media jornada, con un supervisor.<br>Desde hace unos años yo no hago el trabajo terapéutico directo. Trabajé treinta años, ahora solo soy supervisor.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;¿Cómo transmiten ustedes la idea del trabajo en equipo? En la Universidad, en los seminarios ¿cómo lo enseñan, cómo lo transmiten?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Ese ha sido el primer instrumento del trabajo sistémico, a pesar que sea con familias maltratadoras, con familias psicóticas, con familias con hija anoréxica o lo que sea. Mara Selvini ha escrito mucho sobre este tema, que trabajar con una familia con problemas serios no se puede hacer solo. Por eso es algo en lo cual insistimos mucho. Ahora dirijo con Matteo Selvini y Anna María Sorrentino una Escuela de Terapia Familiar, donde los alumnos trabajan con el maltrato, trabajan con otro tipo de problemas familiares, pero todos con esta idea de que no se puede sostener un trabajo tan difícil, trabajando solo. Después, hay que aceptar que no en todas las instituciones se proporcionan tan habitualmente recursos para trabajar en equipo. Pero esa es la enseñanza sobre la cual insistimos mucho. Más, para ser terapeuta sistémico hay que trabajar en equipo. Por ejemplo, los alumnos de la Escuela de Terapia Familiar reciben su título después de una tesis final, que consiste en el relato y también la grabación de un tratamiento familiar. Una de las condiciones para discutir la tesis es que la terapia haya sido gestionada por un equipo, no solo por el mismo alumno que se titula como terapeuta.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Ustedes deben necesitar mucho apoyo de las autoridades, mucho apoyo político para poder llevar a cabo este tipo de programas de asistencia a familias maltratadoras, ¿no?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí, exactamente, porque hemos empezado en otra época, cuando este apoyo era muy fuerte. En ese momento el apoyo era por parte del Tribunal de menores, donde estaban muy entusiasmados con esa idea de recibir una evaluación bien hecha, compleja, confiable y por parte de la Municipalidad, del Ayuntamiento, que tenía en esta forma un servicio especializado para apoyar a sus propios técnicos; que eran asistentes sociales que no sabían con quién gestionar casos tan complejos. Ahora las cosas ya no funcionan así porque la Municipalidad tiene muchos menos recursos económicos y prefiere gestionar los casos de una forma menos sofisticada pero más barata. Por eso ahora, desafortunadamente, hemos regresado no siempre pero algunas veces, a servicios con menos profesionales que trabajan de una forma menos especializada.<br>El Tribunal de Menores también se encuentra en una dificultad, con mucha presión de los abogados, que ahora intervienen para garantizar los derechos de los adultos también, pero de una forma que ha cambiado un poco la postura de los jueces. Antes los jueces de menores se percibían un poco más como aliados de los servicios sociales, de los servicios de Salud Mental. Ahora están más en una postura de tercero, entre los servicios y los padres. Eso complica bastante la alianza y la relación entre nosotros y los Tribunales. Hay en Italia, con la crisis económica, un problema de recursos, nosotros estamos pagados por el presupuesto de la Municipalidad, pero el retraso tan largo con el cual llega el dinero hace que, nosotros que tenemos también un pequeño hogar para diez niños nos veamos en dificultades. Son niños que han sido retirados de la custodia de los padres y por eso tenemos que pagar la comida, los educadores, el sueldo de la trabajadora social del Centro, de los terapeutas del Centro, etc. Y si el dinero llega con seis meses de retraso tenemos que pagar intereses al banco muy altos. Por eso tenemos que intentar cada año solucionar esta falta de dinero de las empleadas, lo que es menos fácil.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Eso es un tema que involucra muchas dimensiones de la sociedad, no solamente a los profesionales que asisten a las familias maltratadoras. Yo quería consultarle si la crisis que hay en este momento en Europa ¿ha afectado o ha incrementado las denuncias por maltrato? ¿han aumentado los casos de drogadicción? ¿cómo impacta en la salud pública la crisis europea?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:&nbsp;</strong>Es una pregunta difícil. Seguramente la crisis ha aumentado la falta de recursos, si además, ha aumentado la violencia en las familias, porque padecen más estrés que se descarga contra sus miembros, no lo sé. Parece muy probable, pero no tengo elementos para decir que sí. Por cierto, si hay más maltrato que antes, eso no sabría decir. No puedo decir más.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Sí, claro, no hay investigaciones todavía al respecto.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Muchos programas de apoyo a las familias se han cerrado, eso sí.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Usted ha hecho una investigación realmente muy rica con respecto a las familias de los toxicómanos, en la década de 1990 ¿verdad?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:&nbsp;</strong>Sí.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Y el modelo que usted y su equipo promueven o proponen, después de su investigación, un modelo de seis etapas, ¿es un modelo vigente en este momento? Porque el problema del consumo se transforma permanentemente a nivel mundial. No sé cómo está el tema en Europa y si el modelo sigue vigente para seguir asistiendo a las familias con toxicómanos.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Eso es un problema. Como siempre, la dificultad de trabajar con un modelo complejo hace que sea fácil regresar a un modelo más reduccionista. Por ejemplo, con la toxicomanía hay una cierta tendencia a pasar a un modelo biologista que proporciona metadonas a los heroinómanos, que trabaja de una forma más centrada en los fármacos que centrada en el sufrimiento. Por eso el trabajo con las familias de toxicómanos es un trabajo para equipos valientes, que tienen recursos. Pero en la red de los servicios públicos para toxicómanos hay también servicios que trabajan de una forma más sencilla, simplemente con el envío del joven a una comunidad terapéutica. Esto en lo que concierne a la toxicomanía de heroína. Es cierto, como usted dice, que el consumo va cambiando, hay que pensar qué hacer con otro tipo de dependencia, que está más integrada en la vida cotidiana y que requiere otra forma de tratamiento.&nbsp;<br><br><strong>Entrevistadora 2</strong>: ¿Se refiere con esto al alcoholismo que forma parte importante dentro del maltrato?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;El alcoholismo en Italia efectivamente es un problema muy serio. Por eso, en los últimos quince a veinte años se difundieron los servicios especializados en el alcoholismo, porque el alcoholismo tiene una cierta connivencia social, porque todo el dinero que se obtiene a través de la venta de las bebidas alcohólicas es un ingreso importante. Por eso no hay la misma posición de condena social hacia el alcohol como con los estupefacientes. Pero ahora hay servicios, no una red tan difundida y tan especializada como con la toxicomanía, pero hay una red de servicios en Italia contra el consumo alcohol.<br>Es cierto que los niños de padres alcohólicos llegan a la atención de los servicios sociales más tarde porque la pareja de padres toxicómanos de heroína es una pareja más joven. Hay niños que nacen con síndrome de abstinencia y que se descubre al nacimiento y por eso la denuncia de un niño hijo de una pareja toxicómana es una denuncia precoz y los servicios se movilizan mucho más. Con la madre alcohólica o la pareja de padres alcohólicos hay una tolerancia y una falta de atención que tarda años. Muy a menudo cuando nos ocupamos de hijos de padres alcohólicos ya tienen aproximadamente diez años o doce años. Es muy difícil poder intervenir muy pronto.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 1</strong>: Sí, ¿quería decir algo más, doctor? Porque yo le quería hacer una pregunta. En la época en que ustedes hacen la investigación, la muestra que utilizan es de varones toxicómanos, de familias de varones toxicómanos.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Por la diferencia cuantitativa que hay entre la cantidad de varones consumidores y la cantidad de mujeres. Esa relación del 80% de varones y el 20% de mujeres que se evaluaba en la década de 1990 ¿sigue vigente, sigue habiendo esta diferencia en el consumo entre mujeres y varones en este momento o se ha modificado?<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Eso sería muy interesante porque, como usted me dice, se podía hacer una suerte de comparación entre la cantidad de varones toxicómanos y de mujeres toxicómanas con lo que pasa en la distribución por género con los trastornos de la conducta alimentaria, que funciona al revés. Eso me parecía algo que mostraba cómo en la mujer había la tendencia a expresar el dolor, el sufrimiento, el problema, a través de su cuerpo y también a controlar a través del cuerpo, a través del ayuno. Al contrario, en el varón había un modelo de funcionamiento en el cual tendía a expresar sufrimiento y a controlarlo a través de la acción. Ahora las cosas se han modificado un poco, pero sigue la diferencia. Me imagino que la proporción ha cambiado un poco, pero todavía, por ejemplo, en las comunidades terapéuticas para toxicómanos hay un porcentaje mucho más alto de varones. Hay que tener en cuenta que los operadores dicen que una mujer toxicómana produce mucho más problema, como diez varones, porque son mucho más graves, con sufrimientos mucho más severos, como si fuera, en cierta forma, más fácil para un varón elegir como medida de autocura la heroína. La mujer se resiste a esta forma de autocura. Le afecta a través de una relación de pareja con un hombre toxicómano, pero muy a menudo son personas con trastornos de personalidad muy severos, con mucha frecuencia estados límite, de personalidad combinada con abuso sexual sufrido en la infancia. Por eso sus condiciones de funcionamiento son muy a menudo más graves que la situación psicológica de los hombres.&nbsp;<br><br><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;Aquí ocurre, o hemos observado, que las familias frecuentemente tienen un hijo con problemas de adicciones y probablemente una hija con trastornos de alimentación. ¿Eso ocurre allí??<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí, sí. Yo diría que la familia que tiene una hija con trastornos alimentarios, con una cierta personalidad, y la familia que tiene un hijo varón con problemas de dependencia de la droga se parecen mucho; no necesariamente tienen que ser hermano y hermana, pero sí tienen el mismo tipo de un padre adultizado tempranamente, una madre con una forma de criar al hijo bastante fría, bastante… no sé cómo se traduciría al español, la madre que hace de buena madre de una forma más profesional, que de una forma de mucha cercanía, algo que se parece mucho de una estructura familiar a la otra.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Nosotros decimos que&nbsp;parece que fuera una buena madre.</p> <p class="p2"><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí.<br><br><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;Es un tipo de apego justamente desapegado, distante.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Doctor, usted es miembro del Comité Científico del Centro de Ayuda de Menores de Milán. Además, es investigador universitario. Evidentemente, toda su trayectoria es una muestra de la importancia que le da a la investigación en Salud Mental.<br>Lo que observé cuando leí su trabajo sobre familias toxicodependientes es que usted y su equipo hacen una distinción sobre el modo de abordar estas investigaciones, que no es exclusivamente cuantitativo, porque los trabajos cuantitativos no aportan a la riqueza de las investigaciones clínicas. Ustedes estudian analogías estructurales. ¿Podría explicarnos un poco esto, para hacerles llegar a nuestros lectores esta distinción que es tan importante para nosotros?</p> <p class="p2"><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí, la idea es que lo que se repite de una situación a la otra ofrece una forma para abordar el trabajo con una familia con una hipótesis que hemos formulado antes. En lugar de entrar a un continente totalmente desconocido estamos como exploradores que tienen un mapa. No es un mapa muy preciso. Es un mapa bastante general pero nos permite investigar, profundizar el funcionamiento de esta familia específica. Si no tenemos en cuenta la analogía y la repetición, es como entrar sin una brújula, cada vez tenemos necesidad de depender totalmente del conocimiento que la familia tiene de sí misma. Pero si tenemos criterios de una cierta probabilidad, podemos ofrecer rápidamente una hipótesis, que la familia puede corregir, acordar, descartar, pero ofrecer otro material para entender mejor. Es una forma muy centrada en la terapia, en la clínica, para transformar los resultados de una investigación en una herramienta de trabajo.<br><br><strong>Entrevistadora1:</strong>&nbsp;Claro, ustedes buscan&nbsp;analogías en las familias ¿verdad?</p> <p class="p2"><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:&nbsp;</strong>Sí, ahora nos parece que lo más correcto sería buscar analogías con respecto a trastornos de personalidad más que analogías entre familias que tienen hijos con el mismo síntoma. Como si fuera más importante ver el sufrimiento que la cura del sufrimiento. Si percibimos el síntoma como una forma para expresar sufrimiento y defenderse de él, lo que encontramos que se repite más de una familia a otra, la dinámica familiar conectada con cómo sale la personalidad del sujeto, después el sujeto va a encontrar en el mundo, en el entorno social, su forma de síntoma.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Sí, claro. Es como este salto que da en algún momento la sistémica, de ser purista y ver solamente lo contextual a empezar a ver la dimensión individual también.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí, es verdad.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Digamos, como si la sistémica hubiera ampliado su mirada, no ver solo lo contextual sino ver a los individuos en contexto, ver cómo se desarrollan.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:&nbsp;</strong>Sí, pasamos de una posición reduccionista o que niega uno de los elementos o el individuo o el sistema a una perspectiva más compleja, como lo dice el filósofo Edgar Morin, en pensar en y y y no en o o o oscilación de un paradigma al otro, para intentar enfocar con los dos paradigmas.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Claro, es un enfoque&nbsp;más transdisciplinario.</p> <p class="p2"><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Zulema, yo no sé si vos&nbsp;querés hacerle otra pregunta al doctor.</p> <p class="p2"><strong>Entrevistadora 2:</strong>&nbsp;Sí Adriana, justamente sobre esto que hablabas ¿qué coincidencias han encontrado hasta ahora en esta investigación sobre lo individual y sobre el trastorno de personalidad subyacente y si han observado la presencia de más trauma o más biología en esta estructura básica?</p> <p class="p2"><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Siempre para llegar a una perspectiva más compleja la idea sería que hay que ver cómo traumas y carencias acompañan lo relacional que sería el apego, como intentar insertar la caída de un trauma sobre el tejido de la personalidad de un individuo. Pero hay que ver también el tejido que había precediendo al trauma, que el trauma desorganiza un apego que ya está presente. Por ejemplo, yo intento decir siempre que hay un individuo con su temperamento, con su biología, que crece con un cuidador que ofrece un apego seguro, ambivalente o evitativo. El hecho de que se presente un traumatismo, el traumatismo va a desorganizar el apego, pero lo desorganiza dentro de su forma, como si rompemos un cristal el cristal se rompe en su línea de estructura. Un apego ambivalente, si hay un trauma puede, por ejemplo, dar lugar a un funcionamiento de trastorno límite de personalidad. Si el trauma se produce sobre un apego evitativo, podría ser una estructura antisocial, pero la forma del temperamento, la forma del apego persisten bajo el efecto del trauma.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Sí, doctor, es clarísimo el tema del abordaje desde la complejidad, desde el paradigma de la complejidad, como usted señala al filósofo Edgar Morín como uno de los epistemólogos de esta transformación de la mirada en Salud Mental.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Sí. Mara Selvini pensaba que después del libro de epistemología de Gregory Bateson su libro de cabecera era el libro de epistemología de Edgard Morin.<br><br><strong>Entrevistadora 1:</strong>&nbsp;Doctor, le agradecemos muchísimo esta posibilidad que nos ha dado de entrevistarlo. Su trabajo es muy valorado en Argentina.<br><br><strong>Dr. Cirillo</strong><strong>:</strong>&nbsp;Gracias a ustedes por permitirme transmitir mis reflexiones, mis opiniones, mis ideas, soy yo quien les agradece.</p> <p style="text-align: center;" align="JUSTIFY"><em><strong>&nbsp;</strong></em></p> Derechos de autor 2018-09-17 2018-09-17 CALENDARIO DE CONGRESOS http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/103 <p><strong>2013</strong></p> <p><strong>Noviembre</strong><br><br>14 – 16 FLAPAG XX Congreso de la Federación Latinoamericana de Psicoterapia Analítica de Grupos.&nbsp;<em>“Clínica de la Diferencia e Interculturalidad”</em>. Buenos Aires, Argentina. www.flapag.org</p> <p>27 – 30 V Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XX Jornadas de investigación de la Facultad de Psicología. Noveno Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR.&nbsp;<em>“El cuerpo y la Psicología. Su dimensión virtual, biológica como lazo social. Prácticas Contemporáneas”</em>. Buenos Aires, Argentina. www.psi.uba.ar , acongreso@psi.uba.ar</p> <p><strong>Diciembre</strong></p> <p>2 – 6 VI Convención Intercontinental de Psicología&nbsp; Hominis 2013. Habana, Cuba. www.hominis2013.com</p> <p>&nbsp;<strong>2014</strong></p> <p><strong>Marzo<br></strong></p> <p>1 – 4 22° Congreso Europeo de Psiquiatría, Munich, Alemania. www2.kenes.com/epa/info</p> <p>22 – 24 XV Congreso Argentino de Psicología.&nbsp;<em>Los atravesamientos en la Salud Mental</em>, El Calafate, Santa Cruz, Argentina. www.fepra.org.ar</p> <p><strong>Abril<br></strong></p> <p>23 – 26 XXIX Congreso Argentino de Psiquiatría.<em>&nbsp;“Psiquiatría y Compromiso social. Hacia una concepción antropológica del sujeto</em>”. Mar del Plata, Buenos Aires , Argentina. www.apsa.org.ar</p> <p><strong>Mayo<br></strong></p> <p>3 – 7 American Psychiatric Association, 167TH Annual Meeting, 2014. Nueva York. www.psych.org</p> <p>14 – 17 V Congreso Latinoaericano de Psicología ULAPSI, La Antigua Guatemala, Guatemala. www.ulapsi.org</p> <p><strong>Junio<br></strong></p> <p>5 – 7 X Congreso de la Asociación de Psicoterapia Sistémica de Buenos Aires. VIII Congreso Panamericano de Terapia Sistémica. X Congreso de ASIBA.&nbsp;<em>Comunicación, los desafíos del Siglo XXI”</em>. Buenos Aires, Argentina. www.asociacionsistemica.com.ar/, congresosasiba@asociacionsistemica.com.ar</p> <p><strong>Julio<br></strong></p> <p>8 – 13 28th International Congress of Applied Psychology. París, Francia. www.iaap.org</p> <p>16 – 18 V Congreso Regional de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP), El Salvador. www.sip2014.org</p> <p><strong>Agosto<br></strong></p> <p>13 – 17 III Congreso Internacional de Psicología y Educación. Perspectivas frente a quién ser o que hacer dentro del paradigma. Panamá, Panamá. www.cienciapsicologica.org</p> <p><strong>Septiembre<br></strong></p> <p>10 – 13 IX Congreso Iberoamericano de Psicologia, Lisboa, Portugal. www.fiapopp2014congresso.pt/es</p> <p><strong>Octubre<br></strong></p> <p>18 – 21 ECNP 2014. 27° Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, Berlín, Alemania. www.ecnp-congress.eu</p> Derechos de autor 2018-09-17 2018-09-17