http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/issue/feed Diagnosis 2019-04-05T13:20:57-03:00 Fundacion PROSAM revistadiagnosis@fundacionprosam.org.ar Open Journal Systems <p><em><img src="/public/site/images/fp24957936/Imagen_Revistas_Diagnosis_(1).jpg" width="810" height="330"></em></p> <p><em>Diagnosis</em> es una revista argentina, editada en Buenos Aires, Argentina, por la Fundación PROSAM dedicada al&nbsp;área de la Salud Mental.</p> <p>Editada desde el año 2004 e indizada en el acopio bibliográfico del Catálogo Latindex y del portal español Dialnet, <em>Diagnosis</em> ha tenido hsta la fecha una aparición ininterrumpida. Desde el año 2013 se edita dos veces por año los meses de julio y noviembre. Este número incluye la 1° publicación online del primer semestre del año 2018.</p> <p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p> http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/69 AVATARES DEL DESEO 2019-04-05T13:20:15-03:00 beatrizmrodriguez@gmail.com <p style="text-align: justify;">Mientras la represión –motor de la cultura- era la estrategia para sostener el deseo, el retorno de lo reprimido daba lugar al síntoma. La Modernidad dio cuenta de ello pagando el precio de la neurosis. A diferencia de la victoriana, nuestra cultura propone gastar la pulsión sin deseo y sin lazos amorosos; nos empuja y exige que gocemos, lo que nos libera de la represión que nos volvía sintomáticos, pero nos condena a satisfacciones engañosas cuyo resultado imperativo será la frustración.El presente trabajo invita a reflexionar sobre la promesa ilusoria de obturar cualquier carencia a partir del consumo, y del devenir objeto en la prosecución de esta satisfacción pulsional, supuestamente irrestricta.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Palabras clave: Deseo - Cultura - Represión - Consumo - Frustración</strong></p> <h3 style="text-align: justify;">A&nbsp;partir de las pulsiones</h3> <p style="text-align: justify;">A fines de agosto de 1883, luego de asistir a la ópera en París, Freud le escribe a Martha Bernais –su novia, por entonces-:&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><em>“Me viene a la mente lo que pensé durante la representación de Carmen: la chusma se permite gozar de la vida sin restricciones, mientras que nosotros tenemos que privarnos. Nos privamos, para mantener nuestra integridad, escatimamos con nuestra salud, con nuestra capacidad de disfrutar, con nuestras excitaciones, nos conservamos para algo, sin saber nosotros mismos para qué; y esta costumbre de suprimir permanentemente nuestras pulsiones naturales nos da el carácter del refinamiento.”<sup>2</sup></em><em>&nbsp;</em></p> <p style="text-align: justify;">Similares reflexiones sobre renuncia pulsional, aunque en términos metapsicológicos, serían luego expresadas en <em>Pulsiones y destinos de pulsión (1915)</em>; en tanto que a partir de <em>El porvenir de una ilusión (1927)</em> Freud volcaría su interés abiertamente en aquellos problemas culturales que alguna vez lo cautivaran en su juventud, y que luego habrían de constituir una preocupación primordial hasta el fin de sus días. En este texto señaló que las representaciones religiosas, al igual que todos los otros logros de la cultura, provienen de la necesidad humana de preservarse del poder hipertrófico de la naturaleza; pero destacó que “estas representaciones –las religiosas- son consideradas el patrimonio más precioso de la cultura, lo más valioso que tiene para brindar a sus miembros”; y se las aprecia más aún que a las artes y las ciencias.</p> <p style="text-align: justify;">En el mismo ensayo, y con la convicción de que toda cultura debe edificarse sobre una renuncia de lo pulsional, destacó que: teniendo tan escasas posibilidades de existir aislados, resulta notable que los seres humanos sientan como una pesada carga los sacrificios reclamados por la sociedad a fin de permitir la convivencia (Freud; 1927).</p> <p style="text-align: justify;">Cierto es, expresó, que la satisfacción pulsional aportada por los bienes existentes ejerce una poderosa influencia en los vínculos entre los seres humanos; y que, además, en esta relación individual de cada ser humano con otro, cualquiera de ellos puede ser considerado un bien en sí mismo, si el otro “explota su fuerza de trabajo o lo toma como objeto sexual”<sup>3</sup>; no obstante Freud (1927) enfatiza:“…<em>los bienes mismos, los medios para obtenerlos y los regímenes para su distribución, no pueden ser lo esencial o lo único de la cultura”</em></p> <p style="text-align: justify;">Detengámonos aquí a reflexionar sobre esta notable afirmación, ya que en principio parece ser precisamente aquello que hoy determina nuestra cultura, a la que puede denominarse “sociedad de consumo”. Tal vez nos cueste advertir cuán inmersos en ella estamos y sin embargo, como ejemplo, debería bastarnos la inclusión de la figura del<em>&nbsp;consumidor</em>&nbsp;–que hace veinte años eclipsó a la de&nbsp;<em>ciudadano</em>- en la modificación de nuestra Constitución Nacional<sup>4.</sup></p> <h3 style="text-align: justify;">Acerca&nbsp;de los medios</h3> <p style="text-align: justify;">Tiempo atrás<sup>5</sup>, la prensa local difundió las recomendaciones de la Asociación Francesa de Pediatría que incluían la regla: “3-6-9-12”, de regulación de contenidos mediáticos para la infancia, propuesta por el psiquiatra infantil, y psicoanalista, Serge Tisseron. La fórmula sugiere reglas simples que enfatizan el valor del acompañamiento de los padres y la limitación del acceso mediático a los niños. Ellas son:&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">• no exponer a menores de 3 años a la pantalla, para permitir el desarrollo sensorio motriz del infante<sup>6</sup>.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">• habilitar la TV recién a los 3 años, aunque sólo con el acompañamiento de adultos y promoviendo la capacidad narrativa del niño al invitarlo a relatar –y explicar- lo visto en la pantalla.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">• no consentir el uso del ordenador –o de una consola de juegos en pantallaantes de los 6 años, tomando la precaución de compartir en familia esta actividad.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">• permitir una navegación controlada a partir de los 9 años, con especial cuidado de los horarios dedicados a ésta<sup>7</sup>.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">• admitir el acceso a redes sociales, así como la posesión de un teléfono celular a los 12 años, edad en que el pasaje a la escuela secundaria da lugar a una mayor autonomía y sociabilidad.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Investigaciones llevadas a cabo en Francia<sup>8</sup>&nbsp;muestran que el buen rendimiento escolar es inversamente proporcional al tiempo de exposición de los niños a la TV; en tanto que afecciones tales como la pérdida de memoria en la infancia y la falta de concentración, la agitación, la agresividad y el insomnio, son directamente proporcionales a dicha exposición.</p> <p style="text-align: justify;">En nuestro entorno, sin embargo, estas recomendaciones del investigador francés fueron rebatidas de inmediato –y con gran energía- por supuestos expertos de cuyos argumentos se hizo eco la prensa y, acto seguido, pasaron al olvido.</p> <p style="text-align: justify;">En 1951 tuvo lugar en Argentina la primera emisión de TV, pero aquellos televisores emplazados en muebles de grandes dimensiones, que ocuparan el centro del hogar, se transformaron con las décadas: pasaron así del <em>living</em> a la cocina, y de ésta al dormitorio; fueron acompañados por videocaseteras; vieron surgir y masificarse la TV por cable, al tiempo que se ampliaron los horarios y la programación; fueron instalados en cada dormitorio, para luego incorporar dispositivos multimediáticos (videojuegos, Internet, TV personalizada).</p> <p style="text-align: justify;">La escalada mediática y su masivo consumo son irreversibles. Esto resulta así por dos motivos relevantes: en primer término porque han dado lugar a procesos productivos de poderoso impacto socioeconómico; y en segundo lugar, aunque no menos importante, pues operan en la dimensión cultural incorporándose al imaginario, cristalizados en estilos que se naturalizan en los discursos y las prácticas.</p> <p style="text-align: justify;">En este sentido, aunque cabe destacar la dificultad –o sencillamente la imposibilidad- de incorporar y procesar el volumen de información que los mismos aportan<sup>9</sup>, el fenómeno más destacado de las últimas décadas es el rol socializador de los medios masivos de comunicación, a cuya influencia resulta prácticamente imposible sustraer nada.</p> <p style="text-align: justify;">En un contexto saturado de mensajes masivos que incitan al consumo permanente, que obligan a los excluidos del mercado a presenciar el derroche ostentoso de otros, y que hasta tratan a los menores como un mercado potencial; pese al ocasional cumplimiento de alguna demanda fortuita, la insatisfacción no cede (Meler; 2013).</p> <p style="text-align: justify;">La omnipresencia mediática ha llevado a Doufour (2007) a calificar como negativa la influencia que las nuevas tecnologías de la comunicación ejercen sobre la función simbólica, y no vacila en afirmar que los efectos adversos de esta cultura de la imagen pueden llevar al derrumbe psíquico.</p> <p style="text-align: justify;">Afirma este autor que en la posmodernidad asistimos al ocaso del&nbsp;<em>sujeto crítico</em>, aquel caracterizado por su capacidad de juicio reflexivo y discriminador. También supone la deserción del&nbsp;<em>sujeto neurótico</em>, atormentado por la culpa, tal como fuera descrito por Freud. Correspondería entonces al neoliberalismo un sujeto acrítico y psicotizante, siempre disponible para conectarse con todo: “Un sujeto flotante, indefinidamente abierto a los flujos comerciales y comunicacionales, permanentemente necesitado de mercancías para consumir” (Doufour; 2007, en Meler; 2013).</p> <p style="text-align: justify;">He dado cuenta de mi parecer al respecto en la presentación<em>&nbsp;Realidad Virtual y Psicoanálisis</em><sup>10</sup>, de modo que ahora solo señalaré sucintamente dos de las conjeturas allí expresadas: en primer lugar, que la facilidad de acceso y uso de los dispositivos mediáticos y comunicacionales es resultado de una configuración que confiere protagonismo al modo de pensamiento denominado Proceso Primario, del usuario; en segundo término, que es precisamente el usuario de dichos dispositivos quien voluntariamente deviene objeto, con y a través de su uso, lo que sencillamente implica ser el<em>&nbsp;promotor del producto</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>producto promocionad</em>o al mismo tiempo.</p> <h3 style="text-align: justify;">Devenir&nbsp;objeto</h3> <p style="text-align: justify;">Los medios tradicionales de comunicación (prensa, radio, TV) operaban a partir de la pasividad del receptor –lector, oyente, televidente-; receptor que hoy es sorprendido por medios digitales convergentes, personalizados, móviles y multimediales, con los que la relación ha devenido interactiva y que han transformado al espectador en productor y consumidor de contenidos.</p> <p style="text-align: justify;">En la actualidad los dispositivos mediáticos han naturalizado la exposición de la violencia más explícita que, sin moderación alguna, irrumpe a través de numerosos videojuegos y dibujos o series infantiles. Asimismo, las barreras del pudor se han derrumbado, de modo que hasta los niños son expuestos a escenas de elevado contenido erótico a toda hora, en desmedro de cualquier posible control parental. Más aún: la pornografía ha devenido un dispositivo pedagógico en el que, tras lo que se supone no más que un simulacro, se ejercitan la violencia, la discriminación y toda suerte de abusos inconfesables<sup>11</sup>. Su naturalización, en términos prácticos, supone el acceso a ésta no sólo de adultos, sino también de adolescentes y preadolescentes que consideran admisible lo visto en este envilecido material o, más aún, lo suponen la auténtica fuente de placer<sup>12</sup>. Su efecto modélico anula la libertad, profundidad y diversidad del erotismo, transforma lo siniestro en maravilloso, borra las fronteras entre Eros y Tanatos, y, en suma, adoctrina en una sexualidad mecánica y brutal promovida como<em>&nbsp;única verdad</em>.</p> <p style="text-align: justify;">Pero la singularidad a destacar no es el exceso de acceso sexual de los jóvenes a través de los distintos dispositivos mediáticos, sino la propia exposición de estos en los mismos –cual si fueran mercancías-, hecho particularmente notable en un universo cultural que, precisamente, propone como ideal de vida la satisfacción por medio del consumo.</p> <p style="text-align: justify;">Sostiene Bauman (2007) que es imposible subjetivarse sin haber antes devenido objeto. La sociedad insta, empuja u obliga a devenir objeto, y como tal deseable y atractivo, a todos y cada uno de sus miembros que, por ello, harán cuanto les sea posible por promocionarse como producto y en este sentido desplegarán cuanta herramienta encuentren a su alcance para acrecentar su propio valor de venta<sup>13</sup>. Y es que aquello que cada quien tiene para ofrecer en el mercado, en principio, no es otra cosa que sí mismo.</p> <p style="text-align: justify;">Así “ser famoso” equivale a ser deseado por muchos, he aquí la motivación que acompaña al anhelo de notoriedad. Ahora bien, a este anhelo subyace el temor a disolverse en una “masa insípida de productos sin rostro”; de modo que cada quien se ve forzado a devenir único, destacado, admirado, insustituible. Es este temor a la nada lo que ha dado lugar a algunas de las singularidades de nuestra cultura –exhibicionismo, narcisismo, hedonismo-, donde las diferencias generacionales se han desdibujado.</p> <p style="text-align: justify;">En efecto, las relaciones entre los adultos y los menores han sufrido considerables cambios en las últimas décadas. Dany-Robert Dufour (2007) reflexiona acerca de lo que dio en caracterizar como la “claudicación de la autoridad parental”<sup>14</sup>, en tanto predomina en nuestra cultura una ideología igualitarista que niega las diferencias generacionales. Se advierte, por ejemplo, que los maestros no pueden enseñar, ya que los alumnos no se ubican en posición de aprender, y que se confunden los derechos de los niños y los jóvenes, con la más absoluta ausencia de normas.</p> <p style="text-align: justify;">En las sociedades industrializadas la vida se ha complejizado; la escala y la velocidad del entorno adulto son absolutamente excluyentes para el niño, el narcisismo del mundo se ha intensificado con el desarrollo de la sociedad de consumo. Así, en particular entre los miembros de los grupos sociales que presentan un mayor poder económico y bienestar, existe un marcado desinterés por los niños, que literalmente se ven forzados a arreglárselas solos (Rodríguez; 1996).</p> <h3 style="text-align: justify;">Público&nbsp;o privado&nbsp;</h3> <p style="text-align: justify;">Pero reflexionemos acerca de una de las singularidades de la posmodernidad: el desarrollo de una compulsión exhibicionista cuyo escenario privilegiado son los dispositivos multimedia, pero que no ahorra ocasiones a su despliegue. En efecto, mientras la modernidad impulsó una mirada interior que se vio reflejada en el desarrollo de expresiones tales como el psicoanálisis, el “diario íntimo” en tanto género literario, las confesiones epistolares<sup>15</sup>&nbsp;o –sencillamente- escritos autorreferenciales<sup>16</sup>, llegando esta búsqueda de interioridad al autoconocimiento –incluso a través del consumo de sustancias psicoactivas, o de viajes iniciáticos-; el sujeto de la posmodernidad dedica su esfuerzo a un objetivo prioritario: salir del anonimato.</p> <p style="text-align: justify;">La intimidad se desintegra ante la certeza de existencia que aporta la mirada del otro<sup>17</sup>, mientras las personas son alentadas a prescindir de cualquier atisbo de privacidad, y actuar en público aquello que antes era protegido con pudor: la cuota de intimidad de cada uno. En otras palabras, lo que antes debía permanecer invisible –la vida interior de cada uno ahora se expone en un escenario montado, precisamente, para revelar la propia desnudez física, social y emocional, ya que invisibilidad es sinónimo de muerte social.</p> <p style="text-align: justify;">Para evitar la exclusión, los adolescentes demandan ser equipados con “confesionarios electrónicos portátiles”. La iniciación sexual de muchos de ellos ha devenido pública y las redes sociales son el pretexto para una exhibición perversa.</p> <p style="text-align: justify;">En el corazón de las redes sociales está el intercambio de información personal verdadera, la revelación de detalles íntimos probados por medio de fotografías.</p> <p style="text-align: justify;">Una creciente legión de estudiantes, jóvenes desocupadas y hasta colegialas (o principalmente colegialas) parece dispuesta a hacer o que sea<sup>18</sup>&nbsp;por lograr su pasaje del anonimato a la fama.</p> <p style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿Qué motiva este afán exhibicionista, esta compulsión incitada por la web y, al mismo tiempo, destinada a la web?</p> <p style="text-align: justify;">La novedosa afición por la confesión pública no puede, de ninguna manera, ser explicada exclusivamente por factores “propios de la edad”.</p> <p style="text-align: justify;">En la era informática, nuevas generaciones de usuarios dan por sentado que sólo tienen existencia aquellos cuya imagen aparece en la pantalla, sólo ésta crea y da consistencia a lo real: la&nbsp;<em>verdadera realidad</em>&nbsp;pasa por la red (Rodríguez; 2010). De modo que exponen con avidez y entusiasmo sus atributos con la esperanza de llamar la atención y quizás ganar algo de reconocimiento y aprobación. Sin importarles demasiado el cómo, el despliegue de la propia imagen les permite eludir, o al menos disminuir, la pérdida del sentimiento de sí, la angustiante sensación de disolución e inexistencia a que da lugar el anonimato. Pero el temor al anonimato no parece menos abrumador que el miedo a la inadecuación.&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">Identidad&nbsp;y “reinvención” del yo&nbsp;&nbsp;</h3> <p style="text-align: justify;">Luego, ya que se trata de devenir objeto, el temor a la inadecuación –y por tanto a la invisibilidad- llevará a cada individuo a convertir y reconvertir sus posibilidades, en el denodado esfuerzo por elevar su status de consumidor al de apetecible&nbsp;<em>bien de cambio</em>, pues –repito- el principal propósito de una “sociedad líquida” será la transformación del consumidor en producto.</p> <p style="text-align: justify;">Pero los mercados de consumo no dejan de generar insatisfacción hacia los productos que suponen satisfacer necesidades. El tiempo de “vida útil”, o caducidad programada es un eufemismo de la inducción a dicha insatisfacción; los mercados cultivan asimismo un permanente desafecto hacia la identidad adquirida y el conjunto de necesidades a que la misma da lugar.</p> <p style="text-align: justify;">Cuando en 1914 Freud postuló que el niño deberá eventualmente someterse al imperio de la realidad, renunciando al goce, al triunfo sobre la enfermedad y la muerte, a la omnipotencia<sup>19</sup>, no conjeturó que una sociedad lograría infundir en sus miembros no sólo la convicción de que todo ello no es imposible, sino por el contrario, que es imprescindible. Así, cambiar de identidad, esforzarse por descartar el pasado y buscar nuevos comienzos, “convertirse en otro”, reinventarse: son todas conductas que nuestra cultura promueve como<em>&nbsp;obligaciones&nbsp;</em>disfrazadas de “privilegios”.</p> <p style="text-align: justify;">Habituales reincidentes en la conformación de familias, el inicio de carreras, o la construcción de identidades, parecen proclamar que hoy no existen requisitos para los “nacimientos seriales”; que es posible –y más aún, deseable- volver a comenzar de cero. Pero sobre todo, que experimentar la vida como un sinfín de nuevos comienzos, es categóricamente fácil.</p> <p style="text-align: justify;">En nuestros días el cuerpo humano, es decir, el cuerpo tal y como lo recibimos accidentalmente de la naturaleza –el cuerpo “en crudo” y sin adornos, sin <em>piercings</em>, cirugías ni tatuajes-, es algo que “debe ser superado” y dejado atrás.</p> <p style="text-align: justify;">Una vez “<em>tunneado</em>”, el cuerpo se tornará visible<sup>20</sup>. Para aquellos que hoy la pueden costear, la cirugía estética es el instrumento de rutina en la reconstrucción permanente del yo visible. Podemos afirmar que intervenir un cuerpo equivale a hacerlo propio; aunque ninguna intervención por sí misma, garantice una absoluta y definitiva apropiación del mismo o aporte más que una seguridad transitoria -</p> <p style="text-align: justify;">Por lo tanto, en la creación de <em>un</em> look “nuevo y mejorado”, el recurso a la cirugía ha de tornarse necesariamente perpetuo, toda vez que, en cambio, ninguna de estas modificaciones –de estas sucesivas reencarnaciones- tendrá carácter definitivo.</p> <p style="text-align: justify;">Hoy en día, una cultura francamente quirúrgic alienta la fantasía de reconstrucción permanente de un cuerpo con plasticidad infinita. El mensaje que emite esta industria de la remodelación estética, es que nada puede impedir que nos reinventemos bajo la forma que querramos; no obstante, y por esa misma razón, este cuerpo “mejorado” difícilmente podrá conformarnos durante demasiado tiempo. Se devela así el auténtico –aunque inconfesado- propósito de esta actividad a la que podríamos denominar “reinvención del yo”: el descarte y eliminación de aquellos <em>productos</em> fallidos, o no del todo satisfactorios.</p> <p style="text-align: justify;">Por fortuna para quienes son adictos a la transformación identitaria, Internet abre, con mucho menor costo, perspectivas que la “vida real” hasta hace poco negaba. La fabulosa ventaja de la realidad virtual –parte de cuyo sustento es la fantasía infantil de poder serlo “todo”- sobre los espacios de vida <em>off line,</em> reside en la posibilidad de obtener reconocimiento para una identidad –tal vez fugaz-sin la necesidad, siquiera, de adoptarla efectivamente.</p> <p style="text-align: justify;">La vida <em>on line</em> permite a los habitantes de la era consumista la producción y acumulación ilimitada de identidades; tanto como su eliminación y reemplazo permanentes.&nbsp;&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">Efectividad&nbsp;de la represión</h3> <p style="text-align: justify;">En “El porvenir de una ilusión” Freud (1927) puso especial cuidado en señalar que lo característico de una ilusión, es que siempre deriva de deseos humanos. Que una cuidadosa Providencia vele por la vida de los hombres y que desagravie todas las frustraciones padecidas en ella, y que la existencia terrenal se prolongue en una vida futura llena de dicha, supone el cumplimiento de tales deseos. Todas las doctrinas religiosas, afirmó el Maestro, son ilusiones; pero sobre éstas están edificadas tanto nuestra cultura como la conservación de la sociedad.</p> <p style="text-align: justify;">Freud advirtió que el ser humano deviene neurótico porque no puede soportar las restricciones que la sociedad le impone en aras de sus ideales culturales, y en “El malestar en la cultura” (1930), señaló que la religión sería la neurosis obsesiva humana universal. Pero, concluyó, bajo ninguna circunstancia los hombres aceptarán de buena gana renunciar al llamado de sus impulsos. Así, aunque ciertos volúmenes de disenso y rebelión son inevitables, desde su punto de vista, toda civilización se sostiene gracias a la represión; más aún,&nbsp;<em>civilización</em>&nbsp;implica, por fuerza, la contención represiva de los impulsos humanos.</p> <p style="text-align: justify;">En su texto Freud declara el propósito de situar al sentimiento de culpa como el problema más importante del desarrollo cultural, al tiempo que señala que la sublimación de las pulsiones es un rasgo particularmente destacado del desarrollo cultural; aquel que posibilita que actividades psíquicas superiores (científicas, artísticas, ideológicas) desempeñen un papel absolutamente sustantivo en la vida cultural. Pero la sublimación supone una disposición particular –no muy frecuente, dirá- y, además, solo asequible a pocos seres humanos, de modo que éstos deberían apelar a otros recursos para escapar del “malestar”.</p> <p style="text-align: justify;">Es absolutamente comprensible que a partir de estas premisas considerara a todo individuo, implícitamente, como un enemigo de la cultura. Así, al llamar Ilusión a las representaciones religiosas, Sigmund Freud ya estaba anticipando su <em>porvenir</em>; pues la dicha futura debe edificarse en éstas a partir de la renuncia pulsional más inmediata.</p> <p style="text-align: justify;">Ahora bien, la “cultura” que el Maestro describió, y de la que recolectó su información, correspondía a una sociedad industrial de burgueses en ascenso, que sólo permitía las relaciones sexuales sobre la base de una ligazón definitiva e indisoluble entre un hombre y una mujer; que no aceptaba la sexualidad como fuente autónoma de placer y que estaba dispuesta a tolerarla solamente como el principio --por entonces irreemplazable- de reproducción de los seres humanos. En suma, una sociedad en la que lo no proscrito era el “amor” genital heterosexual, legitimado por el matrimonio monógamo.</p> <p style="text-align: justify;">Y puesto que no pudo dejar de otorgarle un carácter genérico a sus observaciones, le adjudicó el estatus de universal a la sociedad de su Viena contemporánea, tomándola como la cultura “en sí” para la cual, en consecuencia, solo fue capaz de concebir una alternativa: la supresión coercitiva de las pulsiones.</p> <p style="text-align: justify;">Haré una digresión para comentar que, en la antípoda freudiana, Foucault (1976) rechaza la “hipótesis represiva” al señalar que la sexualidad, lejos de ser algo reprimido en la era industrial fue, principalmente, algo producido:</p> <p style="text-align: justify;"><em>“En realidad, se trata más bien de la producción misma de la sexualidad, (…) [sexualidad] es el nombre que se puede dar a un dispositivo histórico: [a] una gran red superficial, donde la estimulación de los cuerpos, la intensificación de los placeres, la incitación al discurso, la formación de conocimientos, el refuerzo de los controles (…) se encadenan unos con otros. Las cuatro figuras principales de este dispositivo, creadas en el siglo XIX, son la mujer histérica, el niño que se masturba, la pareja que planifica la familia y el adulto perverso.”</em>&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">De acuerdo con Foucault esta “puesta en discurso” de la sexualidad ha sometido a la misma a un mecanismo de incitación creciente, que dará lugar a la diseminación e implantación de sexualidades polimorfas.</p> <p style="text-align: justify;">Dimensionemos ahora a la represión: aquellas herramientas de socialización que le dieron lugar como mecanismo neurotizante de la modernidad –el asco, la culpa y la vergüenza- han perdido actualmente su efectividad, en tanto que la represión misma ha dejado de operar como agente cultural.</p> <p style="text-align: justify;">Vivimos en una cultura secularizada donde el poder de la religión se extingue y su sentido pierde valor, toda vez que la oferta de cumplimiento de <em>deseos aquí y ahora</em> parece mucho menos ilusoria que el acceso al paraíso, después de la muerte y, por cierto, más atractiva. De modo que asistimos a una sensible disminución de las interdicciones que operan como vehículo social, y, por cierto, ahora que la cultura ya no requiere de la religión para sostenerse ofrece una nueva ilusión: la de felicidad terrenal mediante la satisfacción inmediata de los deseos.&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">La&nbsp;frustración como dispositivo&nbsp;</h3> <p style="text-align: justify;">Pero haré aquí una nueva digresión para dar cuenta de la disposición de la sociedad en que vivimos, en tanto sistema, para producir aquellos ajustes o modificaciones que le permitan conservarse viable. Esta aptitud no responde a superestructuras de voluntad premeditadas, sino simplemente a la dinámica de su auto-perpetuación. Es el propio sistema el que habrá de compensar el vacío dejado por la “ausencia de represión”. Por este motivo los destinos de la pulsión y las defensas hoy predominantes, difieren de aquellos observados un siglo atrás; la represión, la privación<sup>21</sup> y la culpa han perdido su efectividad en la posmodernidad –o modernidad líquida- y han cedido su lugar a una supuesta realización irrestricta de deseos.</p> <p style="text-align: justify;">Sin embargo, el categórico propósito de una sociedad líquida no parece ser la satisfacción de deseo o necesidad alguna, si no tan solo su generación. El paradigma de la vida de consumo ha de ser precisamente la evitación de cualquier&nbsp;<em>satisfacción duradera</em>. De hecho, pese a que el motivo del consumo figure ser la apremiante necesidad de&nbsp;<em>adquirir y acumular</em>; su verdadera razón es la compulsión a&nbsp;<em>eliminar y reemplazar</em>.</p> <p style="text-align: justify;">Cierto es que el culto al consumo se ha transformado en una válvula de escape para cualquier emoción peligrosa; un modo de poblar con objetos una vida –tal vez- vacía de objetivos. Es innegable que la angustia, el miedo, la rabia, la tristeza, la ambición social y los dilemas morales “pueden disiparse por medio de objetos materiales, mercaderías fetiche” (Rodríguez; 2011); así, el “síndrome consumista” exalta lo novedoso frente a lo perdurable, sentenciando a muerte la satisfacción del deseo<sup>22</sup>. El síndrome consumista responde a la ecuación: velocidad, exceso, desperdicio y, a la vez, abrumadora frustración; al jerarquizarse la transitoriedad en perjuicio de la duración, la lentitud ha devenido sinónimo de muerte social<sup>23</sup>. Este frenético ritmo de renovación y eliminación, que también comprende a los vínculos, no solo requiere de un aprendizaje veloz, sino además de un rápido olvido (Bauman; 2007).</p> <p style="text-align: justify;">De hecho: el vértigo del consumo abrevia sensiblemente la expectativa de vida del deseo, y convierte en efímera la distancia temporal entre aquel y su satisfacción, así como entre esta última y la “eliminación de los desechos”.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Por lo tanto, mientras en el presente los argumentos de socialización se fundan en el ilusorio ofrecimiento de satisfacer los deseos humanos en un grado tal que ninguna sociedad del pasado pudo o soñó hacerlo --al igual que ocurre con las drogas-, semejante promesa de satisfacción sólo habrá de conservar su poder de seducción mientras tales deseos permanezcan insatisfechos. Es decir, si –y solo si- el deseo aún persiste, si –y solo si- no ha sido plena y verdaderamente colmado; lo que en otros términos implica la infelicidad.</p> <p style="text-align: justify;">Diré entonces que de este modo prospera la sociedad de consumo: siempre y cuando consiga que la frustración de de los deseos de quienes la integran sea perdurable. Para lograr semejante efecto bastará con recurrir al dispositivo de denigrar y devaluar, lo más inmediatamente que sea posible, cuanto objeto se haya ofrecido al universo deseante. Empero un método aún más eficaz permite alcanzar idénticos resultados, y es: satisfacer cada deseo de modo tal que sólo pueda dar lugar a nuevas apetencias. Lo que se inicia como tentativa de mitigar una necesidad, deviene en compulsión o –más precisamente en una conducta adictiva. La vía así inducida, condensada en la forma de un hábito, conduce sin alternativas a los centros comerciales, donde se espera alcanzar solución y alivio a los problemas y angustias.</p> <p style="text-align: justify;">En efecto, desde temprana edad nuestros niños aprenden que los bienes materiales son sinónimos de seguridad, autoestima y amor; que nuestra cultura ha hecho de la sexualidad y de su desempeño artículos de consumo que responden a las exigencias del mercado; que el sexo no sería sino otra de las mercancías que pueden adquirirse en él, y que cada uno de nosotros resulta un potencial objeto de consumo.</p> <p style="text-align: justify;">Desde hace décadas, la exhibición descarada y desafiante de la sexualidad ha neutralizado a la represión, la coerción ha sido largamente reemplazada por la estimulación, y la vigilancia del comportamiento, por la exposición pública. Asistimos al proceso de desmantelamiento –cada vez más evidente y extendido- del otrora exhaustivo sistema de regulación normativa, que se ve reemplazado con efectividad por la instigación de nuevos deseos y necesidades, y la consecuente frustración de los mismos.</p> <p style="text-align: justify;">La enorme ventaja que Freud asignara al “principio de realidad” por encima del “principio del placer”, radicaba en los ingentes recursos –colectivos y sociales- de que dispone el primero, en detrimento de las escasas fuerzas con las que cuenta el segundo, ciertamente más débil –ya que es solo de carácter individual-. Pero dicha desventaja es hoy compensada ampliamente, por no decir neutralizada o superada, como resultado de cierta inversión de valores. En el curso de la socialización, el ejercicio de supuestas libertades personales, la gratificación de los deseos, la inmediatez, son apreciados por encima del bien colectivo. Ahora dependerá de cada individuo el habilitar o limitar un principio por encima del otro.</p> <p style="text-align: justify;">En suma, mientras cien años atrás el asco, la culpa y la vergüenza, en tanto agentes de socialización, operaban como bisagra entre los destinos posibles de la pulsión, y daban lugar al “malestar en la cultura” –represión mediante, de aquellas pulsiones parciales que no eran vehiculizadas a través de la sublimación-, en nuestros días dicho malestar es ocasionado por la&nbsp;<em>frustración</em>, pues mientras de algún modo se impulsa la satisfacción pulsional irrestricta, una nueva demanda –sostenida en la oferta ilimitada y permanente- no cesa de reemplazar de modo apremiante cualquier deseo que, apenas alcanzado, pierde todo valor y efectividad.</p> <p style="text-align: justify;">La frustración ha devenido el nuevo agente patógeno, aunque a la vez socializante, en una cultura promotora de adicciones que difícilmente tenga modo de satisfacer.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Podríamos entonces concluir en relación con esta nueva<em>&nbsp;ilusión</em>, que su engañoso origen contiene el germen de su destino.</p> <p style="text-align: right;"><em>Buenos Aires, mayo 2015</em></p> <h3 style="text-align: justify;">Bibliografía</h3> <ul style="text-align: justify;"> <li class="show"><em>Bauman, Zigmunt; [2003] Amor líquido; Buenos Aires; Fondo&nbsp;de Cultura Económica, 2005.</em></li> <li class="show"><em>Bauman, Zigmunt; Vida de consumo; Buenos Aires; Fondo&nbsp;de Cultura Económica,.</em></li> <li class="show"><em>Dufour, Dany-Robert (2007) El arte de reducir cabezas.</em></li> <li class="show"><em>Foucault, Michel [1976] Historia de la sexualidad. Buenos&nbsp;Aires; Siglo XXI editores; 2002.</em></li> <li class="show"><em>Freud, Sigmund; [1915] “Pulsiones y destinos de pulsión”,&nbsp;en: Obras Completas, vol. XIV; Buenos Aires; Amorrortu&nbsp;Editores, 1992.</em></li> <li class="show"><em>Freud, Sigmund; [1927] “El porvenir de una ilusión”, en:&nbsp;Obras Completas, vol. XXI; Buenos Aires; Amorrortu&nbsp;Editores, 1992.</em></li> <li class="show"><em>Freud, Sigmund; [1930] “El malestar en la cultura”, en: Obras&nbsp;Completas, vol. XXI; Buenos Aires; Amorrortu Editores,&nbsp;1992.</em></li> <li class="show"><em>Gubrich-Smitis, Ilse; “Reflexiones sobre las semillas de conceptos&nbsp;psicoanalíticos fundamentales”, Revista Psicoanálisis&nbsp;Nº 10; Editora SPP (Sociedad Peruana de&nbsp;Psicoanálisis); 2012.</em></li> <li class="show"><em>Kundera, Milan; (1995). La lentitud; Barcelona; Tusquets.</em></li> <li class="show"><em>Meler, Irene; (2013). Recomenzar: amor y poder después del&nbsp;divorcio. Buenos Aires; Paidós.</em></li> <li class="show"><em>Rodríguez, Beatriz M.; (2011). Prostitución, del tabú a la banalidad;&nbsp;Buenos Aires; Lugar Editorial.</em></li> <li class="show"><em>Rodríguez, Beatriz M.;(1996). El hijo inconcebible; Buenos&nbsp;Aires; Tekné.</em></li> </ul> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">Notas</h3> <p style="text-align: justify;"><sup>1 Algunas de las ideas expresadas en el presente trabajo fueron formuladas el 8 de octubre de 2014, en la disertación: “Acerca de la facilitación y acceso sexual de los jóvenes, a través de distintos dispositivos mediáticos, en la actualidad”, en el panel Presentaciones de la sexualidad: exceso de acceso, organizado por la Comisión Científica de la AEAPG.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>2 Sigmund Freud (1883) citado por Ilse Grubrich-Smitis en: “Reflexiones sobre las semillas de conceptos psicoanalíticos fundamentales”, para Revista Psicoanálisis Nº 10; Editora SPP (Sociedad Peruana de Psicoanálisis); 2012.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>3 Ya que ni la “fuerza de trabajo” ni el erotismo pueden ser comprados o vendidos por separado de sus poseedores.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>4 Constitución de la Nación Argentina; 1994. 5 En abril de 2014.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>6 Esta recomendación abarca incluso a los canales cuyos contenidos están dirigidos específicamente a los infantes –como Baby TV-, que figuran en la grilla del cable en Argentina.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>7 La recomendación enfatiza la necesidad de situar los ordenadores en las habitaciones de uso familiar del hogar, y no en los dormitorios de los niños, para evitar en éstos la alteración del ritmo circadiano.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>8 Referencia de Meler (2013).&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>9 La redundancia y el abrumador exceso de información disponible, hacen que la misma devenga inmediatamente superflua.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>10 http://www.bn.gov.ar/abanico/A91012/Rodriguez-virtual. html.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>11 La pornografía celebra, autoriza y legitima la violación, la humillación, la crueldad, el acoso, la tortura y hasta la mutilación, erotizando los vínculos de dominio y sometimiento (Rodríguez; 2005).&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>12 Señalaré, no obstante que, al igual que en el consumo de prostitución –donde una vez cosificado el otro es anulado (es decir: no existe)- el sexo mediático es autoerótico.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>13 Una sencilla, aunque incontestable, prueba de ello es la elaboración del CV.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>14 Por ejemplo: en la mayoría de los casos, son los mismos padres quienes, cómplices de lo que se supone una “trasgresión leve”, facilitan el acceso de sus hijos menores a las redes sociales.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>15 De las que el mismo Freud es sobrado ejemplo.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>16 Entre los que La interpretación de los sueños es paradigmática.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>17 Un incuestionable ejemplo de ello es aportado en la actualidad por la arquitectura cuando privilegia, en la construcción de residencias de lujo, enormes ventanales sin celosías ni persianas que, semejando gigantescas pantallas, permiten participar con la mirada en la intimidad de estas moradas; o bien por los moradores de tales viviendas, quienes se solazan en la exhibición de sus actos y sus pertenencias, que cobran realidad al emerger del ámbito privado; ya que es en el espacio público donde la exhibición de cualquier artículo transfiere su valor al portador o usuario.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>18 Desde subir a la red la grabación de acciones riesgosas, extremas o delictivas, hasta poner en subasta la propia virginidad.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>19 “…evoca anhelos irrealizables: la eterna juventud, la bisexualidad, la omnipotencia, el dominio sobre los pensamientos y actos de otros, el ser uno con la madre…” (Rodríguez, B.; 2010)&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>20 “El maquillaje beige, que la temporada pasada era un signo de audacia, ahora no sólo es un color pasado de moda, sino también aburrido y feo, y más aún, un estigma vergonzoso y una marca de ignorancia, indolencia, ineptitud o flagrante inferioridad.” Bauman, Z.; 2007.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>21 Freud denominó “privación” al estado producido por una prohibición.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>22 En una sociedad que proclama que la satisfacción del cliente es su motivación primordial, un consumidor satisfecho, de una vez y para siempre, resulta la más terrorífica amenaza.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;"><sup>23 “…el nivel de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido.” (Kundera; 1995).</sup></p> 2018-09-14T00:00:00-03:00 ##submission.copyrightStatement## http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/70 PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO EN LA CLÍNICA CON MENORES TUTELADOS 2019-04-05T13:20:47-03:00 graciela.esebbag@gmail.com <p style="text-align: justify;">El presente trabajo trata de mostrar cómo en un servicio de la red pública de Salud Mental de Barcelona ponemos en práctica los objetivos que se plantea la OMS. Nuestro servicio atiende a niños y jóvenes tutelados por la administración. Sujetos que, por su situación de desamparo subjetivo y social, son considerados población en riesgo. La forma en que estructuramos el servicio nos ha permitido, por un lado, realizar una intervención clínica que apunta al síntoma del niño y no al de la institución. Y por otro lado, un trabajo colectivo con los responsables de los niños para articular la lógica institucional y la lógica de los sujetos y así construir un lugar de vida que no sea iatrogénico para los para los niños y jóvenes que viven en él.&nbsp;&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Palabras clave: Prevención y promoción de la salud, desamparo subjetivo y social, articulación institución-sujeto</strong></p> <h3 style="text-align: justify;">Prevención&nbsp;y tratamiento en la clínica con&nbsp;menores tutelados</h3> <p style="text-align: justify;">La Organización Mundial de la Salud ha&nbsp;insistido en priorizar la mejora en la intervención&nbsp;en Salud Mental. Se pide hacer hincapié,&nbsp;entre otras cosas, en las acciones que permitan&nbsp;prevenir los problemas de Salud Mental.</p> <p style="text-align: justify;">La prevención de los trastornos mentales,&nbsp;señala el informe de la OMS, tiene el objeto&nbsp;de “reducir la incidencia, prevalencia, recurrencia&nbsp;de los trastornos mentales, el tiempo&nbsp;en que las personas permanecen con los síntomas&nbsp;o la condición de riesgo para desarrollar&nbsp;una enfermedad mental, previniendo o retardando&nbsp;las recurrencias y disminuyendo también&nbsp;el impacto que ejerce la enfermedad en la&nbsp;persona afectada, sus familias y la sociedad”<sup>&nbsp;(1)</sup></p> <p style="text-align: justify;">Por otro lado, se plantea la necesidad de&nbsp;favorecer la promoción de la Salud Mental.&nbsp;“Las actividades de promoción de Salud&nbsp;Mental implican la creación de condiciones&nbsp;individuales, sociales y ambientales que permitan&nbsp;el óptimo desarrollo psicológico y psicofisiológico”<sup>(2)</sup></p> <p style="text-align: justify;">Estos grandes objetivos que se plantean&nbsp;como líneas de actuación generales en&nbsp;el contexto de los Estados, ¿Cómo pensarlos&nbsp;en el ámbito de un Servicio de Salud Mental?&nbsp;&nbsp;¿Cómo entendemos la prevención en las&nbsp;actuaciones cotidianas en un Centro de Salud&nbsp;mental Infanto-juvenil? ¿En qué medida&nbsp;podemos prevenir la aparición de la patología&nbsp;psíquica? ¿Cómo los clínicos podemos incidir&nbsp;en la promoción de la llamada Salud Mental?&nbsp;En nuestro caso, trabajamos con niños y jóvenes tutelados por la administración.</p> <p style="text-align: justify;">Este grupo es considerado de riesgo y&nbsp;entra en la categoría de los grupos con los&nbsp;cuales hay que observar una prevención&nbsp;selectiva. La Prevención Selectiva –siempre&nbsp;según el informe de la OMS- se dirige a individuos&nbsp;o subgrupos de la población cuyo riesgo&nbsp;de desarrollar un trastorno mental es significativamente&nbsp;más alto que el promedio, según&nbsp;evidencia comprobada por los factores de&nbsp;riesgo psicológico o social.<sup>&nbsp;(3)</sup></p> <p style="text-align: justify;">Teniendo en cuenta que éste es un grupo&nbsp;considerado de riesgo, ¿Qué acciones clínicas&nbsp;específicas podemos desarrollar? El objetivo&nbsp;de este trabajo es intentar reflejar cómo&nbsp;damos respuesta a estos interrogantes.&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">Antecedentes</h3> <p style="text-align: justify;">En 1997 se puso en marcha el programa&nbsp;SAR en la Fundación Nou Barris, fruto de un&nbsp;acuerdo entre el Programa de Salud Mental y&nbsp;la DGAIA (Dirección General de Atención a la&nbsp;Infancia y la Adolescencia). El objetivo era dar&nbsp;atención en Salud Mental a los niños y jóvenes&nbsp;tutelados por la administración y, que, en&nbsp;la mayoría de los casos, viven en centros de&nbsp;menores. Así también el programa incluía el&nbsp;soporte y el asesoramiento en cuestiones de&nbsp;Salud Mental a los educadores que trabajan&nbsp;con estos chicos.</p> <p style="text-align: justify;">La creación de este programa estaba&nbsp;impulsada justamente por esta idea de población&nbsp;en riesgo. Riesgo de padecer trastornos&nbsp;mentales por haber vivido situaciones de&nbsp;malos tratos, de violencia familiar, de abusos.</p> <p style="text-align: justify;">Estos chicos constituyen un conjunto que&nbsp;debe ser atendido por su presunta fragilidad&nbsp;psíquica producida, supuestamente, por las&nbsp;múltiples situaciones traumáticas que padecieron.&nbsp;<sup>(4)</sup></p> <p style="text-align: justify;">Nuestra preocupación era que la idea de población de riesgo no pudiese devenir en una sospecha de patologización generalizada, impidiéndonos ver qué estrategia convenía utilizar en cada caso.&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">Cómo&nbsp;intervenimos</h3> <p style="text-align: justify;">Estructuramos nuestra intervención en&nbsp;dos niveles:</p> <p style="text-align: justify;">La atención clínica a los niños y adolescentes que viven en estos centros y el Soporte Técnico (ST).</p> <p style="text-align: justify;">Así llamamos al trabajo de conversación que realizamos periódicamente con los educadores.</p> <p style="text-align: justify;">Estas dos intervenciones están articuladas. Me centraré en el segundo nivel.</p> <p style="text-align: justify;">El Soporte Técnico no es una supervisión, ni&nbsp;una clase, ni un asesoramiento en Salud Mental&nbsp;dado por un experto desde un lugar donde&nbsp;uno sabe y los demás aprenden,&nbsp;<sup>(5)</sup>es una conversación&nbsp;que gira en torno a un caso. Es un&nbsp;espacio donde cada uno puede hablar, donde&nbsp;cada uno tiene algo que decir. Es un encuentro&nbsp;donde el clínico conversa con los educadores&nbsp;manteniendo cada uno la especificidad de su&nbsp;discurso, de su campo de intervención.</p> <p style="text-align: justify;">La elaboración empieza antes de la llegada&nbsp;del terapeuta al centro. Primero, los educadores&nbsp;eligen el caso. El educador responsable del&nbsp;niño hace un trabajo de lectura y también de&nbsp;escritura: relee los informes, construye la historia&nbsp;del niño, escribe un texto con los datos&nbsp;que recoge y agrega las cuestiones que le preocupan&nbsp;a él y al equipo.&nbsp;<sup>(6)</sup></p> <p style="text-align: justify;">Vemos entonces que, antes del encuentro,&nbsp;hay una elaboración en torno al niño o al&nbsp;adolescente. Este trabajo le permite poner en&nbsp;cuestión aquello que daba por supuesto y así&nbsp;reconsiderar sus intervenciones en un ejercicio&nbsp;que contribuye a evitar las precipitaciones&nbsp;en la intervención educativa.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Todo este trabajo de reflexión que realizan&nbsp;los educadores permite introducir una diferencia:&nbsp;un caso es distinto del otro. Afirmación&nbsp;simple que requiere de una elaboración para&nbsp;que, a partir de la constatación de esta diferencia,&nbsp;también surjan respuestas educativas&nbsp;diferentes. Intentamos transmitir que el diagnóstico&nbsp;es una herramienta clínica y no una&nbsp;verdad que da cuenta de todas las conductas&nbsp;de un chico.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Un interrogante: no es tan claro que lo&nbsp;que le pasa al niño sea producto de su desamparo&nbsp;social. El momento evolutivo, las particularidades&nbsp;del centro, la pérdida de los&nbsp;referentes anteriores, por ejemplo, pueden&nbsp;estar jugando un papel en la problemática&nbsp;actual.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">El síntoma del joven. Aquello que se presentaba&nbsp;como un problema se redefine como&nbsp;la respuesta que cada chico encuentra a su&nbsp;malestar. Así, se mantiene abierto lo enigmá-&nbsp;tico de la conducta, para hacer surgir la invención&nbsp;de los educadores en la intervención.&nbsp;Cada caso, cada niño, requerirá de respuestas&nbsp;particulares que eviten la cronificación bajo&nbsp;un diagnóstico.<sup>(7)</sup></p> <p style="text-align: justify;">Un pequeño ejemplo para ilustrar estas&nbsp;cuestiones: en una sesión de ST los educadores&nbsp;presentaron el caso de una chica de&nbsp;12 años que les preocupaba por sus cambios&nbsp;de humor y a quien querían derivar porque&nbsp;temían que pudiese padecer una depresión.&nbsp;Era buena estudiante, mantenía buenos lazos&nbsp;con los iguales y con los adultos. Pero, algunas&nbsp;veces esto cambiaba: la joven se encerraba&nbsp;en el lavabo, lloraba, se aislaba y se mostraba&nbsp;muy irritable. El trabajo sobre la vida de&nbsp;la chica y su recorrido vital condujo a hacer&nbsp;evidente una situación que se repetía sistemáticamente&nbsp;y a la que los educadores no&nbsp;habían dado demasiada atención: la madre&nbsp;tenía unas visitas semanales que no cumplía.&nbsp;Cada sábado la joven esperaba en vano que&nbsp;su madre viniera. Sólo de vez en cuando la&nbsp;madre aparecía. La elaboración conjunta permitió&nbsp;introducir una regulación en estas visitas,&nbsp;espaciarlas y no dejar a la joven frente a &nbsp;la repetición de esta ausencia materna y esto&nbsp;redujo su respuesta sintomática.</p> <p style="text-align: justify;">La conversación es un espacio donde cada&nbsp;uno puede hablar y donde se crea un saber&nbsp;nuevo sobre la intervención.</p> <p style="text-align: justify;">Algunas veces, después de este trabajo&nbsp;con cada caso, podemos concluir que el chico&nbsp;padece una sintomatología que requiere la&nbsp;derivación al dispositivo clínico. Otro terapeuta&nbsp;acogerá al niño, con su problemática&nbsp;particular.&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">La&nbsp;prevención en acto</h3> <p style="text-align: justify;">Promovemos un trabajo colectivo sobre&nbsp;cómo articular la lógica institucional y la lógica&nbsp;de los sujetos que la institución acoge, construyendo&nbsp;un lugar de vida que no sea iatrogé-nico para los niños y jóvenes que viven en él.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">En estos espacios de interlocución, promovemos&nbsp;la Salud Mental, en tanto que&nbsp;ponemos en acción a los educadores que se&nbsp;pueden hacer activos en la lógica del acto&nbsp;educativo, teniendo un espacio donde conversar&nbsp;sobre sus dudas en la intervención. El&nbsp;resultado suele ser dar más lugar a las diferencias&nbsp;individuales creando una nueva forma de&nbsp;intervenir en cada caso.</p> <p style="text-align: justify;">A partir de que se instala el dispositivo del&nbsp;Soporte Técnico, las derivaciones masivas al&nbsp;espacio clínico han cesado. Las derivaciones&nbsp;se trabajan con los educadores y los niños llegan&nbsp;a la consulta, la mayoría de las veces, consintiendo&nbsp;al tratamiento.</p> <p style="text-align: justify;">Retomando el ejemplo anterior, la chica&nbsp;sorprendió unos meses después de la presentación&nbsp;en el ST, porque por iniciativa propia&nbsp;pidió ir al psicólogo por “una dificultad para&nbsp;pronunciar ciertas frases”. Ella puede acceder&nbsp;a una psicoterapia en el momento oportuno y&nbsp;por la vía de su propio síntoma.</p> <p style="text-align: justify;">Esto permite “reducir la incidencia, prevalencia,&nbsp;recurrencia de los trastornos mentales&nbsp;y el tiempo en que las personas permanecen&nbsp;con los síntomas” tal como nos sugiere el&nbsp;informe de la OMS (Prevención y tratamiento&nbsp;de los trastornos mentales, 2004).&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">Impacto&nbsp;Social, resultados</h3> <p style="text-align: justify;">La intervención del clínico promueve&nbsp;la construcción de una red específica para&nbsp;cada caso que incluye a aquellos que en un&nbsp;momento determinado participan en la toma&nbsp;de decisiones sobre la vida de los chicos. La&nbsp;experiencia muestra que las intervenciones&nbsp;son más elaboradas y los equipos pueden llegar&nbsp;a trabajar de manera conjunta, orientándose&nbsp;en la lógica del caso.</p> <p style="text-align: justify;">La construcción de un saber sobre cada&nbsp;chico permite diferenciar lo que es del orden&nbsp;de la patología y lo que en cambio está vinculado&nbsp;con el momento evolutivo, con las contingencias&nbsp;vitales de cada niño o joven.</p> <p style="text-align: justify;">En los casos de Trastorno Mental Grave&nbsp;(TMG), se ha logrado disminuir el número de&nbsp;ingresos y el trabajo interdisciplinar ha permitido&nbsp;aprovechar mucho mejor los recursos&nbsp;de Salud Mental y de educación para evitar la&nbsp;segregación de los sujetos.&nbsp;</p> <h3 style="text-align: justify;">Enseñanzas&nbsp;del trabajo</h3> <p style="text-align: justify;">El trabajo de conversación con los educadores&nbsp;me ha enseñado que es un dispositivo&nbsp;aplicable a todas las instancias que intervienen&nbsp;con el niño: escuela, servicios sociales,&nbsp;y otros. Siempre que es posible, invitamos&nbsp;a la conversación. En algunos casos, introducimos&nbsp;la duda sobre el diagnóstico (por&nbsp;ejemplo: “Usted dice que es un Trastorno Opo-sicionista-Desafiante, pero, ¿qué le pasa a este&nbsp;chico?) Sostenemos la pregunta sobre la particularidad&nbsp;del malestar del niño, manteniendo&nbsp;abiertos los espacios donde los profesionales&nbsp;también puedan expresar sus dificultades en&nbsp;cada caso. Para encontrar, así, una forma de&nbsp;intervención diferente a la de la segregación&nbsp;o la medicalización compulsiva.&nbsp;<sup>(8)</sup></p> <p style="text-align: justify;">Me ha enseñado, además que ningún protocolo&nbsp;puede sustituir al acto clínico, a la intervención&nbsp;responsable de un psicólogo o un&nbsp;psiquiatra. Y vuelvo a la recomendación de la&nbsp;OMS, “Las actividades de promoción de Salud&nbsp;Mental implican la creación de condiciones&nbsp;individuales, sociales y ambientales que permitan&nbsp;el óptimo desarrollo psicológico y psicofisiológico”&nbsp;para resaltar que cada uno&nbsp;puede ser responsable en la aplicación de las&nbsp;grandes líneas de actuación en la Salud mental,&nbsp;dando lugar a la particularidad.</p> <p style="text-align: justify;">Este trabajo también me ha permitido&nbsp;entender que cada niño y cada joven nos sorprende&nbsp;y nos confronta con los límites de la&nbsp;homogeneización: cada uno rompe la norma&nbsp;e inventa una forma peculiar de soportar la&nbsp;complejidad de su existencia.&nbsp;</p> <p style="text-align: right;"><em>&nbsp;Barcelona, diciembre de 2014</em>&nbsp;</p> <h3>Bibliografía:&nbsp;</h3> <ul> <li class="show">(1) Organización Mundial de la salud. Prevención de los trastornos&nbsp;mentales .Intervenciones Efectivas y opciones&nbsp;de políticas. Informe Compendiado. Ginebra.&nbsp;En http://www.who.int/mental_health/evidence/&nbsp;Prevention_of_mental_dis orders_spanish_version.pdf<em>&nbsp;</em></li> <li class="show">(2) Ibid</li> <li class="show">(3) Ibid</li> <li class="show">(4) Esebbag, G. &amp; Brignoni, S. (2002) Del “menor” maltratado &nbsp;a la producción de un sujeto: una experiencia &nbsp;del diálogo entre el psicoanálisis y la pedagogía. &nbsp;En Revista Freudiana Nº 36 Revista de Psicoanálisis &nbsp;de la ELP-Catalunya Barcelona septiembre diciembre &nbsp;2002</li> <li class="show">(5) Esebbag, G. Construir espacios de conversación. Sinergias &nbsp;entre los profesionales (2012) En Revista&nbsp;L’Interrogant nº12, Revista de salud Mental de la&nbsp;Fundación Nou Barris para la Salud Mental. Barcelona, &nbsp;febrero 2013</li> <li class="show">(6) Navas Díaz, G. Psicoanàlisi i pedagogía? (2012)en Revista &nbsp;L’Interrogant nº 12 Revista de Salud Mental de la &nbsp;Fundación Nou Barris para la Salud Mental, Barcelona,&nbsp;febrero 2013</li> <li class="show">(7) Lacan, J. Nota sobre el niño (1969), en Otros escritos, Paidós,&nbsp;Buenos Aires, 2012</li> <li class="show">(8) Laurent, Eric “Estado, Sociedad, Psicoanálisis” en Uno &nbsp;por uno. Barcelona. N 40 (otoño 1994)&nbsp;</li> </ul> 2018-09-14T00:00:00-03:00 ##submission.copyrightStatement## http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/71 COMENTARIO SOBRE CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN DE PSIQUIATRAS ARGENTINOS (APSA) MAR DEL PLATA, ABRIL 2015 2019-04-05T13:20:52-03:00 gabrielkunst@hotmail.com <p style="text-align: justify;">En el contexto del Congreso de APSA, realizado en la ciudad de Mar del Plata, se llevó a cabo un simposio nacional cuyo título fue “¿Estamos los psiquiatras infantiles patologizando la infancia?”.</p> <p style="text-align: justify;">El pensamiento psiquiátrico actual no puede ser definido en base a una sola teoría principal a la cual todos los psiquiatras adhieren.Existe un pluralismo a nivel teórico donde diferentes modelos conviven en tensión. La propuesta del simposio ha sido presentar el tema de la patologización de la infancia desde diferentes perspectivas y generar debate y discusión.</p> <p style="text-align: justify;">Al comparar los recursos actuales con los que contábamos los psiquiatras infantiles, algunas décadas atrás, el contraste es marcado. Nuestra disciplina ha tenido un gran desarrollo.</p> <p style="text-align: justify;">El uso de psicofármacos con fines clínicos en niños y adolescentes se ha instalado como tema polémico en nuestra sociedad. En algunos de estos debates se han podido observar algunos callejones sin salida al entrecruzarse argumentaciones ideológicas y argumentaciones clínicas. Resulta oportuno poner en debate el uso de los fármacos. Es indudable el potencial terapéutico del recurso farmacológico, pero no debemos perder de vista el gran entorno de negocios que subyace a nuestra práctica</p> <p style="text-align: justify;">Con la coordinación del Dr. Marcelo Armando, miembro del Colegio de Psicoanalistas y supervisor de residencias de psiquiatría infantil, fueron expositores la Dra. Marcela Armus, psiquiatra y psicoanalista de reconocida trayectoria en el campo de la salud mental infanto juvenil y miembro del Programa Mirar y Prevenir del Ministerio de Salud de la CABA, el Dr Pedro Kestelman, especialista en psiquiatría de niños y adolescentes, médico principal y consultor del Hospital de Pediatría JP Garrahan y el Dr. Gabriel Kunst psiquiatra y psicoanalista de niños y adolescentes y psiquiatra de la Sección niños y adolescentes del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario CEMIC de Buenos Aires.</p> <p style="text-align: justify;">Las cuestiones de la psiquiatría infantil relacionadas con la realización de diagnósticos y la indicación de tratamientos farmacológicos vienen debatiéndose en el ámbito de la opinión pública y los medios de comunicación tanto como en foros profesionales. En los últimos años han surgido voces críticas hacia cuestiones diagnósticas y terapéuticas muy vinculadas a las tareas de los psiquiatras de niños y adolescentes (“La medicalización de la infancia” Informe final. Diciembre 2008).</p> <p style="text-align: justify;">“Suele describirse como medicalización al proceso por el cual problemas no médicos pasan a ser definidos y tratados como problemas médicos” (Whalberg, Costa, Triskier). Se dice que la medicina avanzaría sobre diferentes fenómenos que forman parte de las conductas las emociones y los pensamientos que responderían más a determinaciones socioculturales y de mercado que a verdaderas necesidades de salud mental. Los dos temas que concentran las mayores críticas a los psiquiatras de niños y adolescentes son el uso de una serie de categorías diagnósticas y la utilización de procedimientos medicamentosos, prácticas, ambas, que se apartan de los paradigmas predominantes durante gran parte del siglo pasado. Estos temas han sido también objeto del dossier de la revista Vertex del año 2014 (Vertex Revista Argentina de Psiquiatría. 2014, Vol. XXV: 274-278) bajo la coordinación del Dr Ernesto Whalberg, el Dr Juan Costa y el Dr Fabián Triskier. En la presentación de este dossier se menciona un artículo muy interesante publicado por la Dra Judith Rapoport en la edición de junio de 2013 de la revista World Psychiatry (publicación oficial de la Asociación Mundial de Psiquiatría). En dicho artículo Rapoport reseña los cambios en la psicofarmacología de los últimos cuarenta años. Se refiere a una etapa inicial de oposición hacia la medicación entre los profesionales de los Estados Unidos de fuerte influencia psicoanalítica y luego la aparición de estudios doble ciego con resultados muy positivos y su consecuencia: una posición más favorable hacia la indicación de fármacos. La farmacología pasaba a mostrarse eficaz. La autora enumera desafíos y distorsiones que aparecieron luego de la aceptación de la psicofarmacología pediátrica. La polifarmacia y el no prestar la debida atención a la evidencia de efectos adversos a corto y largo plazo fueron solo algunas de las reconocidas limitaciones inherentes a dichos tratamientos, y sugiere que mucho de la aceptación fue hecha con una actitud poco crítica por parte de los profesionales. Contrariamente, Rapoport destaca la complejidad del campo en cuestión y alerta sobre ciertas modalidades observadas en estos tratamientos, fundamentalmente la potencial sobre indicación de los mismos, fundamentalmente en los Estados Unidos. Menciona en especial la utilización de antipsicóticos en niños que no tienen diagnóstico de trastornos psicóticos y la gran cantidad de niños medicados con psicoestimulantes como algunos de los ejemplos citados en su argumentación.</p> <p style="text-align: justify;">En el trabajo de la Dra Armus se abordan una serie de contrapuntos conceptuales en torno a diversos temas relevantes para la Salud Mental Infantojuvenil. La cuestión del diagnóstico, en sus dimensiones de inestabilidad y provisoriedad. La detección y la intervención temprana, en tensión con la posibilidad de diagnósticos apresurados. Los diálogos posibles o imposibles entre psicoanálisis y neurociencias y ciencias congnitivas. La problemática de los autismos y sus diferentes modelos teóricos de abordaje. En el desarrollo de a cada uno de estos puntos de complejidad de la práctica está planteada la cuestión del riesgo del deslizamiento hacia una objetalización -patologización del niño y su padecimiento desde las distintas miradas, disciplinas y discursos que se proponen abordarlo. La propuesta finalmente es crear puentes de diálogo, transitar las diferencias, buscando evitar las rupturas.</p> <p style="text-align: justify;">A modo de conclusión, el tema de la patologización de la infancia fue una interesante invitación a pensar en la relación que existe entre dos campos (el neurobiológico y el psicológico) que muchas veces se describen, equivocadamente, como enfrentados. Se observa la necesidad de espacios de colaboración entre todas las corrientes clínicas que muchas veces se describen en tensión u oposición. Pero para ello es necesario correr la mirada desde los contenidos hacia los criterios de evidencia que los sostienen. Se debería procurar poner mayor énfasis no tanto en lo que se dice o en quién lo dice sino en cómo se lo ha obtenido. Si bien se ha instalado una fuerte polémica en torno al riesgo de patologizar la infancia con clasificaciones y medicaciones, no hay que olvidar que venimos de un largo período de hegemonía y predominio de lo opuesto. “No tapar los síntomas” fue una frase muy difundida con la que desde una argumentación teórica se desaconsejaban, no solo los tratamientos psicofarmacológicos, sino también, otros tratamientos psicosociales diferentes al abordaje psicoanalítico.</p> <p style="text-align: justify;">Todas las corrientes, de manera sucesiva, han llegado a puntos muertos en el intento de dar respuesta a todo el espectro de problemáticas psicológicas. Por el lado de los medicamentos y por el lado de los tratamientos no farmacológicos, todos terminaron encontrándose con límites difíciles de atravesar.</p> <p style="text-align: justify;">Pero mientras se van dilucidando todos estos temas deberíamos prepararnos para sortear algunas trampas que podrían estar tendiéndonos las ideologías, los personalismos, las certezas y quizás también los fanatismos. Será importante que nos pongamos a trabajar en fundamentos empíricos, en demostraciones, en argumentos y en la búsqueda de consensos.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <ul> <li class="show" style="text-align: justify;"><em>Armus M, Costa J; (2014).”Entre la clínica exagerada y la clínica exasperada. Puentes, diferencias y rupturas en Salud Mental Infantojuvenil”. Vertex Revista Argentina de Psiquiatría. 2014, Vol. XXV: 279-289.</em><em>&nbsp;</em></li> <li class="show" style="text-align: justify;">Kunst G; (2014) “¿Estamos (los psiquiatras infantiles) patologizando la infancia?” Vertex Revista Argentina de Psiquiatría.. 2014, Vol. XXV: 304-307</li> <li class="show" style="text-align: justify;"><em>Mayes R, Horwitz V (2005) “DSM-III and the revolution in the classification of mental illness”, Journal of the History of the Behavioral Sciences Volume 41, Issue 3, pages 249–267, Summer 2005.</em></li> <li class="show"><em>“La medicalización de la infancia. Niños, escuela y psicotrópicos”. Informe final. Diciembre 2008. Campo Salud. Equipo de investigación. Directora: Silvia Faraone. investigadoras principales: Alejandra Barcala y Flavia Torricelli y colbs&nbsp;</em> <ul> <li class="show" style="text-align: justify;"><em>Whalberg E, Costa J, Triskier Vertex Revista Argentina de Psiquiatría. 2014, Vol. XXV: Dossier pags 274-278</em></li> </ul> </li> </ul> 2018-09-14T00:00:00-03:00 ##submission.copyrightStatement## http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/75 CONVERSANDO CON RICARDO RODULFO 2019-04-05T13:20:28-03:00 revistadiagnosis@fundacionprosam.org.ar <p style="text-align: justify;">Ricardo Rodulfo es Profesor Nacional de Música. Doctor en Psicología. Psicoanalista con especialidad en niñez y adolescencia. Catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Profesor Consulto Titular y Profesor Regular Titular Plenario. Ha obtenido el Premio “Gran Maestro” a la trayectoria como Catedrático de la Universidad de Buenos Aires en el Centenario de su fundación. Director de la Carrera de Especialización en Prevención y Asistencia Psicológica en Infancia y Niñez. Profesor Titular de Psicopatología y Psicopatología Infanto Juvenil en la Universidad Siglo 21 Córdoba. Es Profesor invitado en la Pontificia Universidad Católica de San Pablo, Brasil. Profesor invitado de Universidades nacionales e internacionales. Evaluador CONEAU. Autor de múltiples publicaciones de su especialidad. Página Web: HYPERLINK “http:// www.rodulfos.com”www.rodulfos.com</p> <p style="text-align: center;"><strong>HISTORIAS DE VIDA<br></strong>LIFES STORIES<br>HISTÓRIAS DE VIDA<br><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/admin/ricardoroduflo.png"><br>Septiembre 2015</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;&nbsp;Muchísimas gracias profesor Rodulfo por habernos dado esta entrevista. La idea es conversar con Ud. en el marco de una serie de entrevistas que venimos haciendo a distintas personalidades que han hecho aportes en estos años a distintos ámbitos fundamentalmente del psicoanálisis, la epistemología y demás…</p> <p style="text-align: justify;">Quería preguntarle sobre su primera formación, si no me equivocó fue en relación a la música… eh ¿tiene algún titulo primero en relación a eso? Quiero preguntarle sobre la articulación… si piensa que ¿eso incidió de alguna manera en su modo de entender el psicoanálisis?</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Mucho y cada vez mas. Fue un descubrimiento digamos que yo hice con el tiempo. Yo soy profesor Nacional de música me forme en lo que es la facultad de música, el ex IUNA ex Conservatorio Nacional, entonces estudie no solo en instrumento, el piano en ese caso, sino tuve toda una formación en armonía, historia de las estructuras musicales, acústica, una serie de disciplinas, que siempre me interesaron mucho, particularmente la evolución de las estructuras musicales en occidente, desde el barroco en adelante. Eso quedo en la música pero con el tiempo descubrí que todo eso que había ido aprendido me servia para pensar, me proporcionaba modelos para pensar situaciones subjetivas, cuestiones de temprana estructuración subjetiva, muy en particular, este: el bebé no habla pero el bebé suena, es en si mismo un instrumento, es sonoro de gritos, laleos y cantitos y datos sonoros que va haciendo y que preparan luego, van dando material para que entre luego al lenguaje en particular.</p> <p style="text-align: justify;">Yo fui además tratando nuevas patologías tempranas que cuando ese proceso musical se resentía o se lesionaba por alguna razón, cuando entre la madre y el bebé reinaba digamos el silencio, el acceso al lenguaje era imposible. Esa precondición musical digamos, es una capa anterior al lenguaje y que por otra parte forma parte por que la diferencias entre los idiomas entre las lenguas no solo son diferencias de vocabulario o de estructuras gramaticales, son diferencias de sonoridades…no?… la entonación, el ritmo y toda la vida cuando uno habla, el sentido de una palabra a veces lo da el tono en que uno la dijo. Es un fenómeno musical, cada palabra es un matiz de censura y de aprobación, de pregunta.</p> <p style="text-align: justify;">Eso también me fue haciendo ver… fue aproximándome a Derrida y a su critica del egocentrismo occidental que en el Psicoanálisis había a veces un excesivo énfasis en el lenguaje verbal en el sentido mas lingüístico del lenguaje donde la referencia seria la lingüística con un descuido muy grande en el ámbito musical, entre otras cosas porque muy pocos psicoanalistas tienen una formación musical propia que les permita hablar.</p> <p style="text-align: justify;">Winnicott sabia tocar en piano todas las canciones de los Beatles, porque era un fan de los Beatles, pero ese es un fenómeno raro. Freud en cambio no quería música en su casa porque decía que lo iba a distraer... en su casa nadie podía tocar el piano... algo raro en un vienés.</p> <p style="text-align: justify;">Entonces fui viendo que esto era mucho mas que una aproximación clínica que había toda una serie de problemas teóricos, digamos todo lo que el mundo de los afectos es un mundo que se deja mejor pensar con referencias musicales, con conceptos como por ejemplo, ritmo intensidad, acentos, lugares de los silencios, de los intervalos, timbres toda una serie de conceptos que hay que tomar prestados a la música y el mismo concepto de variación que es una categoría fundamental de la música y que permite estudiar todas las cuestiones de repetición y diferencia, de secuencias de juego, etc. de una manera enriquecedora.</p> <p style="text-align: justify;">Así que fui viendo eso al mismo tiempo que veía que en muchos pacientes la principal vía de acceso es musical. En pacientes muy perturbados a veces, la música es el único recurso que nos queda... Pero en cualquier tratamiento... Lacan empezó con la cuestión de la voz pero Lacan estaba muy tomado por la idealización de la lingüística como Freud por la idealización de la física pero nunca salio de la Lingüística y empezó a hablar de la voz y la voz es un fenómeno eminentemente sonoro hay cosas mas importantes en la voz que el significado de lo que se dice.</p> <p style="text-align: justify;">O muchas veces el significado esta en la voz. Por ejemplo la voz del analista, la misma interpretación puede no llegar por su excesiva distancia en un plano musical o ser una frase envolvente y penetrante para el paciente. Puede ser también una voz que de algún.</p> <p style="text-align: justify;">modo acuse y, reproche, una voz que interrogue, una voz que acompañe...bien y siempre instintivamente muchos analistas aunque no sepan de música saben que cada paciente necesita una modulación de voz particular,… no es lo mismo hablarle a un depresivo que a un paciente que esta en una idea muy resistencial o muy distanciado simplemente de la sesión.</p> <p style="text-align: justify;">Así que bueno, empezó todo un intercambio porque yo toda la vida seguí siempre muy próximo a la música aunque no me he dedicado profesionalmente y siempre seguí estudiando lo musical y frecuentando la música y siempre me viene proporcionado muchos elementos y lo sigue haciendo.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Es interesante lo que plantea porque precisamente es el efecto de resonancia que tiene que ver con la voz en el cuerpo del niño y como eso va y vuelve digamos entre la madre y el niño como es fundamental con el otro que cuida, con el que cumple esa función.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;claro bueno la voz de la madre sabemos que es una cosa que el chico la reconoce de inmediato. Pero no solo porque en situaciones mucho mas tardías o sofisticadas la voz de un profesor dando clase a veces un profesor es aburrido aunque diga cosas interesantes, porque es monocorde, habla de una manera monocorde, sin acentos, sin subrayados, sin matices tímbricos y alguien entonces empieza a adormecer y tiene somnolencia y otras a veces un profesor sabe hacer como dijeramos un ejecutante con un instrumento, sabe hacer una interpretación de lo que está diciendo donde hay acentos, palabras que tienen una tonalidad mas colorida, pasajes mas rápidos, pasajes mas lentos, cambios de ritmo, cambios de entonación, y esa clase entonces es mucho mas interesante. Incluso a veces hay profesores que con esos recursos pueden disimular ciertas debilidades.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Esta muy bien es un recurso.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Sí un recurso un tanto teatral, un tanto histérico … digamos pero valido</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Me gusto esta idea que dijo al pasar de garabatos sonoros, me pareció algo hermoso para pensar después el nacimiento del dibujo incluso no? una conexión allí no?</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Si lo dije pensándolo tal cual así como la música se puede reproducir ... lo que hace un bebé cuando se pone esos sonilugios en la cuna antes de despertar antes de llamar, uno escucha que el bebé esta ahí hablando a lo mejor con su muñequito o con su puño, con su mano … son auténticos garabatos sonoros, que luego tienen que ver con el garabato en el plano del dibujo que es una forma de dibujo no figurativo muy interesante.</p> <p style="text-align: justify;">También en el caso del dibujo se puede ver que los chicos que no pasan por el garabato y por una fase de aproximación a la hoja para hacer trazos ahí algún tipo de dibujo, luego tienen muchas dificultades para llegar a la lecto escritura no se puede llegar de un salto sin pasar por todo ese territorio tan rico de formas, colores, luego círculos, y siluetas humanas, casas, soles, nubes... todo esas cosas que va haciendo un chico cuando dibuja.</p> <p style="text-align: justify;">O sea que aunque el chico luego abandone el dibujo y no tenga mayor talento es una etapa necesaria.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Por otra parte la música me mostró también otra cosa.</p> <p style="text-align: justify;">En la música la precocidad también es normal, es muy difícil encontrar un pintor de doce años o un novelista de diez años. Pero en cambio tenemos mucha gente entre ellos grandes figuras en Argentina en este momento como Barenboim o Marta Argerich. O los mismos Beatles cuando empezaron que eran adolescentes. Mucha gente que antes de la pubertad ya es un músico consumado.</p> <p style="text-align: justify;">Esto nos enseña algo, que la música está más cerca del cuerpo y de la subjetividad que otras manifestaciones. Es más primario. Por eso no es un caso raro como antes se decía: el niño prodigio o el niño Motzart, en realidad esta lleno de chicos que incluso muchos que luego eso se desactiva por falta de estimulación o por excesiva.. a veces la cultura nuestra se centra demasiado en el lenguaje como que si fuera de las palabras uno no pudiera manifestarse.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Muy interesante, Ud. Nombraba ahí algunos autores que lo han marcado que han resonado en Ud. Decía Derrida, decía Winnicott.¿Que recorta de esos autores como cuestiones centrales más allá de la cuestión del lenguaje que planteaba en relación a la crítica a la lingüística que tomaba el psicoanálisis que hace Derrida de Winnicott? Por ejemplo ¿Que cree Ud. que le enseño fundamentalmente Winnicott?</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Bueno de Winnicott muy particularmente todo lo que hace a la función muy decisiva del jugar en la formación de los procesos subjetivos en los procesos de subjetivación.</p> <p style="text-align: justify;">La manera que el tomo el jugar fue nueva y única en su momento. Empezó de nuevo a pensar el psicoanálisis desde la perspectiva del jugar. No hay que olvidar que Winnicott era pediatra y lo fue siempre además de psicoanalista y vio una enorme cantidad porque además trabajaba en el Hospital, de bebés con mamás. Cosa que la mayoría de los psicoanalistas. listas ve un bebé cuando tiene un hijo o un nieto no es frecuente. O el bebé de un amigo.En cambio Winnicott veía bebés de verdad no bebés de libro y mamas de verdad con las cosas que pasaban y se puso a ver entre otras cosas el lugar del juego. Esto es muy esquemático pero sería un punto fundamental.</p> <p style="text-align: justify;">De Derrida además de que la filosofía fue siempre para mi, después de la música una pasión muy anterior al psicoanálisis que se despertó en la adolescencia y de Derrida aprendí una manera de lectura, un método de lectura que el llama deconstrucción, que además no deja de tener en él huellas de Freud, huellas del Psicoanálisis.</p> <p style="text-align: justify;">Derrida es alguien que no ha leído mucho a Freud y bueno eso me ayudo en una cuestión que sigo empeñado que es bueno una revisión a fondo de la teoría Psicoanalítica clásica, de sus presupuestos y de sus limitaciones y un empeño mío de renovar a fondo la estructura teórica del Psicoanálisis, algo en lo que vengo trabajando vía el juego hace unos cuantos años ya.</p> <p style="text-align: justify;">Me parece que el Psicoanálisis tiene un desafío en el Siglo XXI que es transformarse o quedar como algo anacrónico, como algo de otra época como un combate de retaguardia y seria una lástima porque el Psicoanálisis es una disciplina que tiene cosas muy valiosas y clínicamente incomparable en relación a otras terapias. Pero tiene que renovarse muy profundamente porque quedo muy fijado el Psicoanálisis a ciertos postulados o presupuestos del siglo XIX, no del XX. Freud en lo esencial era un hombre del siglo XIX y como todo en la vida, para volver a florecer las flores viejas tiene que caer y dejar lugar a las nuevas. Alguien que tiene flores sabe que si no corta las flores secas no da lugar las nuevas. Creo que esto hay que hacer y vengo tratando de hacer&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;¿ Ud. cree que a los psicoanalistas esto los asusta mucho, abandonar ciertos presupuestos o ciertos dogmas porque en algún punto se transforman.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Si porque dogmas sobran… no se si los asusta pero yo diría que les da pereza. Que les da fiaca, como que hay una cierta inercia profesional. Además yo trabajo con adultos también por supuesto no solo con niños. Somos muchos menos los que trabajamos con niños, pero el que trabaja con niños se ve empujado a formatos muy distintos.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;coincido totalmente, corporalmente nada mas.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Actualmente tiene que hablar con los padres, tiene que ver a los padres, tiene de pronto que hablar con la escuela, la escuela le pide ayuda para tal cosa. O que la escuela deriva directamente. En Argentina, es un fenómeno muy propio de nosotros que en otros países no se da. Que la escuela sea un agente derivador, la escuela le dice a los padres o hacen una consulta con el psicólogo o el chico se va de acá no se lo vuelve a inscribir, entonces emplaza muchas veces y denuncia cosas que la familia calla o naturaliza.</p> <p style="text-align: justify;">Entonces el psicoanalista se ve ahí, por fuerza o por conservador que sea, se ve enfrentado a otros discursos y además tiene que poder leer de algún modo juegos, dibujos. No le basta con escuchar palabras porque hay chicos que hablan muy poco, que juegan mucho, que hacen dibujos muy ricos pero cuando uno les pregunta sobre eso son muy parcos. Hay chicos que no! que usan mucho el lenguaje pero otros chicos para sus cosas mas intimas recurren a otros medios y no dan mucha información verbal. Entonces hay que aprender otras lenguas, otros discursos, otras prácticas , otros decires.</p> <p style="text-align: justify;">Es como en la vida del adulto. Si uno no puede jugar con el chico, los adultos que han perdido la capacidad de jugar no se pueden acercar al chico, uno tiene que entrarle por la vía de poder jugar con el, de buscarle la vuelta tenga la edad que tenga.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Bueno de hecho Freud llego a reconocer su imposibilidad creo que en el premio Goethe explica algo de esto cuando dice que cree que fue una limitación de él no poder abordar a los niños y no un problema del Psicoanálisis. Sino una cuestión de empatía que el no lo lograba.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Sí sí, Freud es muy racionalista pero por otra parte bueno a nadie le podemos pedir que haga todo.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Pero es interesante la posición de él que pueda haber ubicado, esto de los nuevos aportes… por esto de la pereza, Freud no era un perezoso justamente.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Pero una corporación profesional a veces tiene su propia inercia.</p> <p style="text-align: justify;">Se supone que por su contenido el Psicoanálisis debería ser muy revolucionario pero en las prácticas se ha vuelto a veces muy conservador, muy apegado a sus sistemas teóricos.</p> <p style="text-align: justify;">Freud también reconoció y lo dejo planteado su incapacidad para la música.</p> <p style="text-align: justify;">Él habla de una incapacidad para la música y es interesante como la explica en un trabajo sobre Leonardo Da Vinci. Él dice que tiene una propensión racionalista que hace que no se pueda entregar a la música porque no sabe lo que la música le esta diciendo digamos, lo cual es interesante porque lo que él esta auto diagnosticando es un obstáculo logo centrico. Yo no puedo traducir la música en palabras. Estoy escuchando una sinfonía y acá no puedo traducir en palabras y él lo que no puede traducir en palabras se queda perdido se queda como afuera. La música es independiente de las palabras, por que se puede combinar, se puede ensamblar y de hecho lo hace continuamente pero a la vez tiene su propia autonomía. Uno escucha un tango de Piazzola de los que no tienen voz, o una fuga de Bach y ahí no hay manera de explicarlo.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;De hecho si uno lo quiere explicar se pierde el efecto que efectivamente ha tenido sobre el cuerpo.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Eso del cuerpo es fundamental. Esa llegada al cuerpo, que tiene la música pega en la panza de una manera que hace poner la carne de gallina, pega en la panza, el más quieto se empieza a mover, a mover un poco el pie o tiene ganas de bailar.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Bueno cuantas veces eso es interesante cuando uno trabaja con niños autistas, cuando aparece algo de eso, cuando aprende algo de la música empieza a aparecer algo en el cuerpo, la sonrisa o el acercarse o el moverse.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;O hay chicos que espontáneamente se ponen a danzar.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Me pareció interesante alguna de las cuestiones retomando un poco el tema del jugar que Ud. en algún lugar lo plantea al jugar como un suplemento. Me gustaría que lo abra un poco si fuese posible.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Sí es un concepto que tomo de Derrida. Un suplemento allí implica que es algo que excede un sistema teórico, interviene sobre un sistema teórico sin formar parte de él.</p> <p style="text-align: justify;">En la teoría psicoanalítica clásica existe de pronto analizar ciertos juegos, leer ciertos juegos como el mismo Freud trató de hacer pero no hay una consideración sobre el jugar como piensa Winnicott el jugar, cómo acción, cómo práctica.</p> <p style="text-align: justify;">El jugar interviene como suplemento en la teoría clásica, no integrándose, sin integrarse a él, más bien interviniendo de una manera, embrollándolo, conflictuándolo, poniendo en cuestión sus presupuestos.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Conmueve la teoría más que ajustarse...</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Claro, no es una cosa que se suma, como un complemento que se ajusta nuevamente sino algo que es un excedente, algo que excede un sistema, lo desborda y lo interroga y ayuda en todo caso a enriquecerlo.En ese sentido.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Me pareció además muy interesante la conexión que Ud. hace entre el jugar y el trabajar que también marca esto de cómo en el trabajar habría que poder recuperar algo de la capacidad lúdica para que no quede el trabajo subsumido a una cosa penosa, me parece que va también en la vía de tomar algo de la alegría que Ud. plantea.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Bueno una cosa que yo he trabajado que no está, que va más allá, que Winnicott no avanzó en esta dirección en todo caso dejo abiertas cosas.</p> <p style="text-align: justify;">Si uno dice el jugar se abren dos direcciones: una es el jugar en el sentido más estricto propiamente como: el niño está jugando, el jugar como una actividad que alguien reconoce, estos chicos están jugando, están jugando a la pelota, están jugando a un jueguito en la compu o están jugando a la escuela o al doctor o al ta-te-ti.</p> <p style="text-align: justify;">Y otra dimensión que creo que yo soy el que ha conceptualizado hasta ahora. Es el jugar como una cualidad que inviste procesos y actividades que no son juego, no son jugar. Pero que cambia mucho su naturalaza si reciben como una transfusión del jugar fundamentalmente el aprendizaje y el trabajo.</p> <p style="text-align: justify;">Aprender no es jugar, aprender implica otras cosas. No se puede reducir el aprendizaje al juego. Pero si en un aprendizaje no hay algo de placer lúdico es muy difícil que el niño…</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Se conecte con eso.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;... disfrute de aprender o le guste o tenga curiosidad exploratoria.</p> <p style="text-align: justify;">Creo que con trabajar pasa lo mismo. Obviamente el trabajo no es un juego. Pero si en el trabajar no hay algo del juego como si uno dijera un cierto coeficiente, el trabajo se vuelve una adaptación más o menos penosa, más o menos necesaria.</p> <p style="text-align: justify;">Yo siempre recuerdo a un paciente de más de cincuenta años que tenía un trabajo que era muy difícil, teóricamente muy estresante. Porque él era asesor de Bancos y de empresas en negociaciones. Por ejemplo en una empresa que solicita un crédito a un Banco extranjero y él estaba como mediando ahí, que la operación se pudiese realizar. Eran siempre negocios donde había siempre mucho dinero en juego, mucha tensión empresarial, bueno todo ese mundo de las altas finanzas.</p> <p style="text-align: justify;">Y él me decía: “sabe lo que pasa Dr. para mí esto es un juego, para mí es como una puesta como ir a jugar una cosa... si sale... si no sale”, porque él trabajaba por su cuenta, no era empleado. Él hacía esto, terminaba su función y se buscaba otro negocio así. Armaba negocios pero no participaba luego en ellos. Él no quería que lo nombraran como director de una empresa,… esto para él era un juego, él se divertía mucho, en una cosa que teóricamente tendría que dar ulcera o infarto.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Bueno pero esto de poder mantenerse por fuera le daba como una libertad.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;El era contador pero jamás había trabajado de contador porque pensaba que era muy aburrido. Como contador, se inventó con el tiempo no sé cómo se las arregló, ese tipo de actividades en la cual su título le servía de fundamento pero no trabajaba nunca de contador, como un contador común que alguien lo llama para hacer una declaración impositiva.</p> <p style="text-align: justify;">Esas cosas lo aburrían a muerte y no las quería hacer, nunca las había querido hacer, se divertía con esto.</p> <p style="text-align: justify;">Bueno el trabajo más humilde.,.. hay trabajos donde lo creativo, lo lúdico se puede ver más obviamente: un chef, alguien que inventa recetas, juega con los ingredientes, un etnólogo que juega…pero hasta en los trabajos más sencillos, más humildes puede haber dimensiones lúdicas, en algunos puede ser más difícil. Pero si no hay nada de eso, el trabajo puede cumplir ahí su función social, dar su rédito en cuanto a ganarse la vida, o tener un buen pasar o hasta buen nombre en su trabajo alguien. Pero falta esa dimensión creativa de ser algo que yo siento como mío, por eso hay tanta gente que con el trabajo tienen una relación de exterioridad, de extrañeza... “mi vida empieza cuando termina mi horario de trabajo”... que no es lomismo que decir que mi trabajo me cansa, pero mi vida está allí.</p> <p style="text-align: justify;">… Aunque a veces yo maldiga el trabajo.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Bueno esta cualidad es decisiva porque a veces uno encuentra pacientes adultos que les está yendo bien en lo convencional, les va bien, ganan bien, viajan donde quieren, un buen pasar, una buena posición pero hay una profunda insatisfacción y lo traen como … yo no puedo disfrutar.</p> <p style="text-align: justify;">Bueno creo que hay muchos síntomas adultos donde esta dificultad para jugar… porque obviamente el jugar no es algo que termina con la niñez. Se debe continuar de otros modos.</p> <p style="text-align: justify;">Lo mismo está el profesor que se divierte escribiendo, se divierte en un sentido profundo, no light preparando sus clases o que cada clase sea algo distinto, o cada paper que está escribiendo. Obviamente en la actividad intelectual cuando se dice jugar con las ideas, yo lo tomo a eso muy literalmente no como una mera metáfora o analogía, pienso que realmente alguien creativo puede jugar con las ideas. Y no solo repetir las que aprendió&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Claro es la idea de Peirce, que para que surja alguna idea nueva hay que poder conectar cosas que hasta ese momento no se habían conectado.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Claro, un biólogo molecular me decía, que trabajaba en un laboratorio extranjero, me que para poder tener alguna idea en relación a qué investigar, investigar algo, hay que poder tener primero las ideas más locas, más absurdas, poder libremente hasta que aparece algo que sea posible de ser investigado, hay que tener una libertad de hacer borradores, sin buscar el resultado… Y aparece nuevamente esa dimensión lúdica.</p> <p style="text-align: justify;">Sino decía él... tengo que repetir experimentos que ya hicieron otros, confirmo lo que ya hicieron otros.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Bueno y le decía esto que me pareció interesante que Ud. planteaba en algún momento de esto de ir en busca de la alegría y una idea que me pareció interesante también esto de ir de la angustia a la alegría no? Que también me parece que es una orientación para la clínica porque el Psicoanálisis tiene a veces en su transmisión esta idea de una dimensión trágica. Me parece que Ud. lo piensa en otra vía, más “spinozeada” me sonó, más a la vía de Spinoza de las pasiones alegres y me pareció interesante esto y cómo piensa el humor como un afecto incluso entre la angustia y la alegría.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Sí Spinoza y Nietzsche habría también que mencionar allí y…. Bueno…. Quizá uno tenga que justificar diciendo que el Psicoanálisis clásico empezó en tiempos de Freud con una clínica de gente que estaba muy mal y pacientes que venían a ver a Freud porque habían fracasado todos los tratamientos de la época que no eran por otra parte demasiado eficaces ni muchos.</p> <p style="text-align: justify;">Venían como último recurso pacientes que estaban con neurosis muy graves o a veces algo más y en esos casos estos pacientessufrían de angustias, inhibiciones, depresiones. Había poco lugar para la alegría y eso podría justificar que el Psicoanálisis se hubiera quedado demasiado pegado a esos procesos. Si bien Freud escribió un temprano libro sobre el chiste y el humor no? Cosa que no tendríamos que olvidar.</p> <p style="text-align: justify;">Pero lo cierto es que creo que ahí hay una cuestión más amplia que es más occidental, que es más nuestro trasfondo judío – cristiano. La angustia y la culpa, la angustia y la culpa que son la moneda con que hay que pagar todo.</p> <p style="text-align: justify;">Mi poco de libertad o de placer lo tengo que pagar con culpa o con angustia. Muy caro a veces impositivamente hablando y creo que eso explica que si uno busca bibliografía sobre la alegría en Psicoanálisis tiene muy pocos textos a los cuales referirse, poquísimos.</p> <p style="text-align: justify;">Mientras si uno busca literatura sobre la angustia y la culpa tiene pilas y pilas, volúmenes enteros, esa disparidad creo que es hora de corregirla.</p> <p style="text-align: justify;">Porque una cura no solo puede ser que el paciente este menos angustiado o que se sienta menos culpable, menos propenso a la culpa también debería ser que la capacidad del paciente para la alegría crezca, se desarrolle significativamente en la cura, que el humor que no es un opcional como es opcional de los autos, “ con o sin humor”, sino que la dimensión del humor en un paciente hasta cambia el pronóstico que nos hacemos de él. Y si tiene capacidad y uno reconoce en él potencial para el humor es distinto que si no.</p> <p style="text-align: justify;">El humor es toda una actitud existencial, una manera de trabajar las cosas. Eso es un déficit que debe ser urgentemente tratado, tendríamos que ocuparnos más de la alegría y no tomarla como una especie de defensa o de fenómeno secundario.</p> <p style="text-align: justify;">Conceptualizarla más. Creo que la alegría…. Derrida permite una conceptualización bastante nueva de la alegría en la medida que la alegría, Derrida permite pensarla como la alegría esta como ligada a gozar de la diferencia, gozar del encuentro con la diferencia, a disfrutar de la diferencia en vez de que la diferencia se vuelva una amenaza o un enemigo potencial, algo extraño a mí y disfrutar de esa diferencia.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Bueno es coherente también con esta idea de deconstrucción, de salir de lo logocentrico, tolerar lo hetero, lo diferente...</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Claro y si. La música también puede ayudarnos mucho a pensar esto... Paul Mc Cartney decía que lo que ellos habían traído con los Beatles era aumentar la cantidad de alegría en el mundo. La función del rock decía él había sido traer más alegría al mundo, una idea interesante.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Porque no sólo en el Psicoanálisis, la Filosofía Occidental salvo excepciones, como las que Ud. mencionó, Spinoza, se ocupó muy poco de la alegría, se ocupó mucho más incluso los pensadores existencialistas de pensar la angustia, siempre el ser en la angustia.</p> <p style="text-align: justify;">La angustia no es una cosa menor. Yo creo que la alegría tiene que estar en un pie de igualdad allí y realmente uno puede leer un autor entero y si encuentra algún párrafo sobre la alegría mejor que lo subraye y no lo pierda…</p> <p style="text-align: justify;">Y es interesante que Freud en un texto muy corto pero muy luminoso que es el humor va a ese tema, ¿a qué liga el humor?, lo liga al jugar sin darse cuenta porque él dice que en el humor, la actitud del Superyó es como decirle al Yo: “Mirá este mundo que te preocupa tanto es un juego de niños”, hay que tomarlo como un juego de niños.</p> <p style="text-align: justify;">Está cercando la actitud del humor, al jugar con las cosas, “esto que tanto te apesadumbra es un juego de niños”, invita a una actitud lúdica allí ¿no? Es un texto breve pero muy jugoso en ese punto y bueno…</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Es interesante porque Ud. decía también ahí como el jugar como un desvío en el ser de la cosa, que alude un poco esto también permite poder posicionarse diferente frente a eso que se vuelve tan tremendo a veces y tan agobiante.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Sí porque el jugar siempre produce alguna mutación en las cosas. Un niño pequeño agarra esto cuando todavía ni sabe para qué és y empieza a hacer esto … golpearlo o empieza a chuparlo ya empieza a convertirlo en un juguete. Esa transformación, esa creación de un nuevo objeto ahí, a partir de otro socialmente dado, es todo un núcleo esencial</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Claro juega un montón de funciones además para que eso pueda ser posible no?</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Sí</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Me parecía también interesante pensar …Ud decía esto del Psicoanálisis un poco aggiornado a la época, y le quería preguntar como piensa Ud, en este sentido también la articulación entre Psicoanálisis y Neurociencias o los nuevos avances en relación a las Neurociencias, qué posición tiene respecto de eso digamos, que hay grandes debates.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Sí este bueno, en un primer pantallazo uno diria que lo interesante podrian ser las convergencias espontáneas vienen a confirmar intuiciones clínicas que el psicoanalista pudo hacerse pero que no podía fundamentar. Por ejemplo la manera en que la Neurociencia trabaja hoy el hecho de que un proceso, no basta con que algo sea genético sino que tiene que activarse porque puede no activarse nunca aunque sea genético y esa activacion…</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;las neuronas en espejo por ejemplo</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;y que esa activación depende del encuentro con el medio donde ya no hay oposición entre lo hereditario y lo ambiental sino que se imbrincan estas como en banda de moebius, coincide mucho con todo lo que desde Winnicott en adelante en particular se trabajo como medio facilitador, medio interferidor, medio que ataca al sujeto temprano, cosas así.</p> <p style="text-align: justify;">No hay ninguna oposición de fondo ahí, no hay porque asustarse de las Neurociencias. Sí hay que asustarse de los reduccionistas. Por ejemplo, muchos neuro pediatras que hacen enseguida una concepción biologista de la subjetividad o aquellos psicólogos o psicoanalistas que prefieren rechazar eso o tratarlo como algo extraño que no tienen que ver conmigo y mantener distancia cuando me parece que hoy es una época de fronteras móviles entre las disciplinas, de fronteras porosas donde lo que conviene es... todo lo que sea aprender del otro viene bien. Pero hay que decirlo que los psicoanalistas no son los únicos corporativos que se cierran, esto pasa en todos lados.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;pasa en todos lados, son cuestiones de poder además no?, de negocios…</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;si son cuestiones de poder, de mercado, de creencias que hace que lo interdisciplinario siempre, todos se declaran a favor pero pocos lo practican.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Difícil de sostener la interdisciplina</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;si difícil de sostener porque hay que aceptar que mi disciplina no es el centro, la del otro tampoco, pero sobretodo a mi me preocupa que la mía no lo sea. Y esta propensión de cada especialista de poner su disciplina en el centro, la mía es la importante y las otras son auxiliares.</p> <p style="text-align: justify;">Por otro lado el psicoanalista en la práctica ha tenido que ir incluyendo… sin ir mas lejos cuando yo empecé a trabajar en 1968/ 9 en comparación con ahora la medicación psicofarmacológica era muy escasa. Ahora es abundantísima</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Sí porque los neurolépticos son de los 50 o por ahí..</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;sí de los 50’ claro. La medicación ahora se ha hecho mucho mas refinada , mas fina , mas todo. Alguien puede hacer su vida normal, manejar un auto y todo y estar tomando ansiolíticos.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;El psicoanalista encuentra ahora que un paciente puede ser ayudado mucho mas con cierta medicación y que el paciente mismo recurre espontáneamente o no a eso y se hace veces necesario porque hay sufrimientos que son inútiles y tampoco ayudan al tratamiento.</p> <p style="text-align: justify;">El psicofármaco colabora muchas veces, bien dado colabora. Entonces hay una mayor aceptación de eso.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Sí hay que pensar el uso racional del fármaco digamos. El problema es el para todos, sobre todo en tiempos de infancia que es lo que estamos viendo por lo menos con lo que uno se encuentra es con la medicación como una cuestión rápida.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;No y eso puede ser muy peligroso. Ese psiquiatra que recibe un paciente en una Obra social, en un consultorio y a los quince minutos le extiende una receta… ese es un peligro.</p> <p style="text-align: justify;">Los psiquiatras serios con los que uno procura trabajar en equipo… Bueno el psiquiatra con el que yo trabajo, por principios, salvo que sea una urgencia vital, jamás va a medicar al paciente la primera vez que lo ve. Lo ve y lo vuelve a citar y me escribe y cambiamos ideas.</p> <p style="text-align: justify;">Entonces todo eso es un campo muy rico que no amenaza al Psicoanálisis en realidad. &nbsp;El Psicoanálisis se tiene que preocupar más de sus propios enemigos internos. Que no esté de moda ahora, no está de moda como lo estuvo en otro momento, en la década del 60 en los Estados Unidos, no me preocupa mucho porque las modas vuelven, de repente no está mas de moda la mini falda o las polleras largas…&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;…Claro se recicla&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:</strong>&nbsp;Luego reaparece con otros nombres otras cosas y por lo demás yo no creo que el Psicoanálisis sea la panacea ni que sirva para todo. Pero sí es cierto que hasta ahora no ha aparecido ningún método psicoterapéutico que lo supere.</p> <p style="text-align: justify;">Ciertas cosas del Psicoanálisis, como cierta manera de hacerse cargo de la subjetividad mas allá del síntoma o del resultado que hay que obtener es una manera que vale la pena defender y conservar porque en otras terapias vemos enseguida como se trata de una técnica, una técnica que se aplica. El Psicoanálisis no es una técnica, tiene algunos procedimientos técnicos pero no es una técnica y una técnica nunca se interroga por lo que hace.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;Se aplica.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:&nbsp;</strong>El Psicoanálisis en cambio&nbsp;por mas tímido que sea en algún momento&nbsp;se pregunta por, digámoslo en términos clásicos,&nbsp;por el ser del ser humano por el ser&nbsp;del hombre en sociedad en esta época. Hay&nbsp;un preguntar, una disposición a la pregunta&nbsp;y además el Psicoanálisis sigue siendo una&nbsp;barrera de resistencia a la medicalización de&nbsp;la vida y a esos reduccionismos.</p> <p style="text-align: justify;">Bueno uno trabaja para que todo eso siga&nbsp;vivo. El mismo trabajo en derechos humanos&nbsp;en las últimas épocas también lo ha mostrado.&nbsp;El Psicoanálisis pudo pensar de alguna&nbsp;manera muy distinta la cuestión los niños&nbsp;robados por la dictadura, el problema de su&nbsp;restitución. Es decir tiene armas para pensar&nbsp;eso mucho mas sutiles y delicadas.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong>&nbsp;En ese sentido tiene una&nbsp;incidencia en la cultura que es muy valiosa.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:&nbsp;</strong>Muy valiosa. Hay un aspecto&nbsp;también ahí interesante:</p> <p style="text-align: justify;">Por mucha gente que se analice siempre&nbsp;va a ser poca. Porque un psicoanalista puede&nbsp;tener una cantidad de pacientes limitada y&nbsp;por muchos psicoanalistas que hubiera con&nbsp;tantos millones de personas. Entonces por un&nbsp;lado pareciera que la incidencia clínica del Psicoanálisis&nbsp;seria muy escasa, pero el Psicoanálisis&nbsp;se comunicó, irradió e influyó mucho en&nbsp;muchas producciones artísticas del siglo 20.</p> <p style="text-align: justify;">Hay muchas películas, novelas, obras de&nbsp;teatro donde uno reconoce huellas del pensamiento&nbsp;psicoanalítico y la gente lo ve y alguien&nbsp;que nunca en su vida se analizo ni se va a&nbsp;analizar de repente ve muchas películas que&nbsp;tienen la marca de un pensamiento psicoanalitico&nbsp;en su director, en el autor, en el creador.&nbsp;Explicita o implícita y eso es una manera&nbsp;también de influir sobre la gente, en el modo&nbsp;de pensar de la gente. Los medios de difusión&nbsp;también ayudan, el Edipo se volvió algo con&nbsp;mucho rating, que todo el mundo lo conoce,&nbsp;o cree conocerlo. Eso se banalizó pero también&nbsp;es un buen signo de difusión que todo&nbsp;el mundo puede decir mi nena tiene un Edipo&nbsp;conmigo.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:&nbsp;</strong>Se ha tramado en lo discursivo&nbsp;cotidiano.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:&nbsp;</strong>En Argentina eso es muy&nbsp;notorio, en otros lugares incluso en Austria&nbsp;mismo es bastante más raro, pero existe.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:&nbsp;</strong>yo creo que tiene que&nbsp;ver con esta cosa que tenemos de mezcla, de&nbsp;razas, esta cosa inmigrante. Tenemos una permeabilidad&nbsp;al psicoanálisis particular.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:&nbsp;</strong>y puede ser porque es cierto&nbsp;que llama la atención que seamos la primera&nbsp;comunidad psicoanalítica. Realmente en el&nbsp;mundo, Buenos Aires tiene una densidad en&nbsp;ese sentido que no tienen ni Paris, ni Londres, ni&nbsp;New York. Uno ve gente muy humilde que si el&nbsp;hijo se hace pis en la cama va a consultar al hospital&nbsp;y no piden en seguida un medicamento.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:&nbsp;</strong>Bueno profesor, muchísimas&nbsp;gracias, la verdad que ha sido un gusto&nbsp;esta entrevista.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Dr. Rodulfo:&nbsp;</strong>Bueno para mí también ha&nbsp;sido un intercambio y un diálogo interesante<strong>.</strong><strong>&nbsp;</strong></p> <p style="text-align: center;"><em><strong>&nbsp;</strong></em></p> 2018-09-14T00:00:00-03:00 ##submission.copyrightStatement## http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/74 CALENDARIO DE CONGRESOS 2019-04-05T13:20:41-03:00 revistadiagnosis@fundacionprosam.org.ar <h3><strong>2015</strong></h3> <p><strong>Noviembre</strong></p> <p>12 al 15 NEI Psychopharmacology Congress. Orlando, Estados Unidos. http://www.neiglobal.com/Congress/CNGOverview/tabid/147/Default.aspx</p> <p>25 al 28 &nbsp;VII Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XXII Jornadas de Investigación. UBA. http://ji.psi.uba.ar/xxii/esp/index.php</p> <p>&nbsp;</p> <h3><strong>2016</strong></h3> <p><strong>&nbsp;</strong></p> <p><strong>Febrero</strong></p> <p>1 al 29 XVII Congreso Virtual Internacional de Psiquiatría</p> <p>http://interpsiquis.com/</p> <p><strong>&nbsp;</strong></p> <p><strong>Marzo</strong></p> <p>14 al 18 IV Congreso Internacional Red Iberoamérica &nbsp;de Apego – Rio Bogotá, Colombia Pontificia Universidad Javeriana</p> <p>www.congresoapegoria2016.com/</p> <p>24, 25 al 26 XVI Congreso Argentino de Psicología, Mendoza, Argentina</p> <p>http://psicologosdemendoza.com.ar/</p> <p>30 al 2 de abril XV Congreso Nacional Psicología de la Actividad Fisica y del Deporte y I encuentro Internacional entrenamiento mental en el deporte. Valencia, España</p> <p>http://www.fustertalens.com/</p> <p><strong>&nbsp;</strong></p> <p><strong>Abril</strong></p> <p>27 al 30 XXXI Congreso de Psiquiatría, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.</p> <p>http://www.apsa.org.ar/</p> <p>28, 29 al 30 XVI Congreso de Psicología, Mendoza, Argentina</p> <p>http://www.xviargentinopsi.org/</p> <p><strong>&nbsp;</strong></p> <p><strong>Mayo</strong></p> <p>23 al 27 VII Congreso Latinoamericano de Psicología de la Salud – ALAPSA, Cali, Colombia</p> <p>http://www.javerianacali.edu.co/</p> <p>&nbsp;</p> <p><strong>Junio&nbsp;</strong></p> <p>15 al 17 VIII Congreso Internacional de Psicología y Educación. Alicante , España.</p> <p>http://www.cipe2016.com/es/</p> <p>&nbsp;</p> <p><strong>&nbsp;Julio&nbsp;</strong></p> <p>28 al 30 XVII CLAMOC PANAMA 2016. Congreso de la Asociación Latinoamericana de análisis, modificación del comportamiento y terapia cognitivo – conductual (ALAMOC)</p> <p>Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Panamá, Campus Harmodio Árias Madrid - Curundu http://clamocpanama2016.com/</p> 2018-09-14T00:00:00-03:00 ##submission.copyrightStatement## http://revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/73 REVISIÓN DE NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS RECOMENZAR: AMOR Y PODER DESPUÉS DEL DIVORCIO 2019-04-05T13:20:42-03:00 revistadiagnosis@fundacionprosam.org.ar <p><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/admin/20-10-2015_12-59-422.png"></p> <p style="text-align: center;"><strong>COMENTARIO:&nbsp;</strong><strong>Adriana Bersi</strong></p> <p style="text-align: center;"><em>Psicóloga UBA. Especialista en Metodología de la Investigación Científica UNER. Ex docente regular de Metodología de la Investigación Científica UBA. Ex Prof. Adjunta Teoría y Práctica Sistémica CAECE Terapeuta de familias, parejas y adultos Fundación Prosam. Directora Editorial Revista Diagnosis.<br></em></p> <h3>Comentario:&nbsp;Adriana Bersi &nbsp;</h3> <p>&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Presentamos en esta oportunidad el texto de Irene Meler Recomenzar: amor y poder después del divorcio publicado por Editorial Paidós. La autora es Doctora en Psicologíapor UCES, coordina el Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, es codirectora de la Maestría en Estudios de Género en la UCES, docente e investigadora. Autora de diversas publicaciones.</p> <p style="text-align: justify;">En este trabajo Irene Meler trasmite los resultados de su tesis doctoral. En la misma realiza aportes para comprender “el complejo panorama familiar contemporáneo” que se ha transformado aceleradamente en los últimos años. Refiere que los cambios sociales y culturales, entre ellos la pérdida del carácter indisoluble del matrimonio y el auge del divorcio, son acompañados por una gran inestabilidad en las uniones matrimoniales promoviendo recomposiciones familiares. En el marco de este escenario, pone el foco de su análisis en las familias ensambladas de sectores poblacionales medios. Los ensamblajes se producen entre sujetos de los cuales -por lo menos uno- ha tenido una unión conyugal que se disolvió y que, ante la disolución del primer proyecto familiar, vuelven a intentar una relación conyugal heterosexual y la crianza conjunta de los descendientes.</p> <p style="text-align: justify;">El libro está organizado en tres apartados. En el primero de ellos presenta una exhaustiva indagación del estado del arte del asunto al que se aboca. Si bien existen múltiples estudios que indagan las transformaciones familiares y su impacto en la subjetividad desde distintas disciplinas, poniendo el acento en diferentes sujetos de la red familiar, con diversidad metodológica y valoración de los investigadores que valoran esta transformación desde la tragedia al optimismo; la autora no ha encontrado estudios que analicen a la pareja conyugal en segundas o terceras nupcias considerando “las relaciones de género como relaciones de amor y de poder en un contexto cultural donde la dominación masculina, si bien se encuentra en crisis, mantiene su vigencia”. El trabajo intenta llenar este vacío de conocimiento.</p> <p style="text-align: justify;">Dado que el divorcio registra en Occidente un incremento sostenido, lo que implica una crisis de la institución matrimonial, se estima que una gran cantidad de niños y adolescentes, así como los cónyuges, están expuestos a vivir situaciones familiares cambiantes. El conflicto en estas familias es elevado y el ejercicio de la parentalidad puede verse deteriorado en forma transitoria o permanente, por cuanto el problema adquiere gran relevancia social a fin de lograr comprender y desarrollar herramientas para afrontarlo.</p> <p style="text-align: justify;">El segundo apartado desarrolla la trama conceptual que modela el abordaje del objeto en estudio. Comienza especificando que su trabajo se inscribe dentro del campo interdisciplinario de los estudios de género. Da cuenta de la evolución del concepto género como herramienta teórica y del sistema sexogénero como dispositivo de regulación social. La autora refiere “En este estudio, el recurso al concepto de género ha permitido comprender el modo en que los sujetos han construido su sentimiento íntimo de femineidad o de masculinidad, y el modo en que esa construcción, que es a la vez social-histórica y biográfica, ha contribuido a configurar sus deseos, sus valores e ideales y sus proyectos de vida. Las relaciones conyugales analizadas se han establecido dentro del actual universo de prácticas, representaciones e instituciones, y el sentido que encontremos a sus conflictos, rupturas y recomposiciones solo puede ser captado en ese contexto”.</p> <p style="text-align: justify;">Expone las diversas formas en que se ha configurado la familia a través de los tiempos sosteniendo que en nuestros días atraviesa un período de transición. Las familias premodernas constituidas por intereses de linaje y las conyugales nucleares de la modernidad, con jefatura masculina y una clara división sexual del trabajo, ofrecían mayor estabilidad familiar porque se desarrollaban en un contexto conservador de las tradiciones aunque funcionaran inequitativamente al estar estratificadas por género y edad. Las familias posmodernas se caracterizan por la inestabilidad, coexistiendo diversos modos de familiaridad entre los que se encuentran las familias ensambladas, objeto de análisis de este trabajo.</p> <p style="text-align: justify;">Deconstruye críticamente la teoría psicoanalítica desarrollada por Freud sobre la femineidad describiendo los sesgos androcéntricos y sexistas del modelo psicoanalítico y realiza un recorrido por los desarrollos contemporáneos señalando su compatibilidad o no con los estudios de género. Rescata las líneas teóricas constructivistas del psicoanálisis y destaca la necesidad de apuntar a una articulación entre los estudios psicoanalíticos y los estudios sociales. En este sentido desarrolla aportes de autores que posibilitan analizar los aspectos sociales y su articulación con la producción de subjetividad: Foucault, Bourdieu, Castoriadis, Badinter, G. H. Mead, entre otros.</p> <p style="text-align: justify;">Dedica un capítulo para abordar la complejidad de los procesos de conocimiento señalando, a diferencia de posturas positivistas, la implicancia subjetiva en la construcción del objeto de estudio y el recurso al consenso y la intersubjetividad para reemplazar la pretensión de un saber objetivo. Menciona el valor de la metáfora, las emociones y el poder en la producción científica y destaca el aspecto pragmático de las narraciones. Refiriéndose específicamente a su trabajo sostiene invocando a Foucault “Los sentidos que constituyen el objeto de este estudio no son entonces el resultado de la captación objetiva de un sujeto que se ha abstraído de las tensiones que atraviesan la sociedad, sino un esfuerzo que se suma al constante interjuego donde diversos sectores luchan por la construcción de significados que den racionalidad a su particular posición dentro del campo social”. Continúa “Dado que, en términos bourdianos, el poder de cualquier campo deriva en parte del capital simbólico que se haya logrado acumular, esta propuesta tiene el propósito de sumarse a esa acumulación y construcción de sentidos, y contribuir de ese modo a una reestructuración de las representaciones y prácticas hegemónicas para promover una mayor equidad entre los géneros”.</p> <p style="text-align: justify;">En el tercer apartado trasmite los hallazgos de la investigación realizada. El objetivo de la misma fue explorar “el modo en que, bajo las formas de familiarización producto de los divorcios y las nuevas uniones conyugales, se desarrollan las actuales relaciones entre los géneros”, sosteniendo que, “en estos vínculos se ponen en juego los aspectos más íntimos del deseo, pero también se construyen de modo conjunto las inserciones sociales de cada sujeto”. Para este fin la autora entrevistó en profundidad a los integrantes de diez parejas conyugales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires unidos en segundas nupcias que convivieran al menos con el hijo de uno, de otro o de ambos cónyuges y que se encontraran en edades centrales del desarrollo vital –entre 30 y 50 años de edad- realizando un minucioso análisis de los datos obtenidos desde la perspectiva del psicoanálisis, los estudios de género y desarrollos de las ciencias sociales.</p> <p style="text-align: justify;">El texto de Irene Meler aporta herramientas de gran utilidad para el trabajo clínico y comunitario en el campo de la Salud Mental al analizar las nuevas formas de familiarización y sus vulnerabilidades. En lo que respecta a la producción de conocimiento científico, su libro se presenta como un paso ineludible para aquellos investigadores que trabajen en el área de familia desde la perspectiva de género.</p> <p style="text-align: justify;"><em>&nbsp;</em></p> 2018-09-14T00:00:00-03:00 ##submission.copyrightStatement##