REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL DE POBLACIÓN CON TRASTORNO MENTAL GRAVE EN SITUACIÓN DE CALLE Fecha de recepción 30/4/2015                                                                                Fecha de aceptación 26/5/2015

Contenido principal del artículo

Angela Pagot
Vanina Escopelli Ferretjans

Este trabajo se propone  presentar una experiencia en el cuidado en salud y rehabilitación psicosocial  que se desarrolla en Porto Alegre (Brasil) con la población en situación  de calle, con trastornos mentales graves. Ese hacer ocurre desde un CAPS que son servicios creados con la ley de la Reforma Psiquiátrica, (Ley 10.216 de 6 de abril de 2001) que re direcciona el tratamiento en salud mental y presenta esos espacios como siendo la alternativa a los hospitales psiquiátricos. El articulo expone el cuidado que ocurre desde la calle, o sea, desde la construcción del vínculo hasta la inclusión del paciente en el servicio y sus sociedades intersectoriales con otros servicios, integrando una red de atención que, entonces, posibilita el acceso a la salud y a la rehabilitación psicosocial y, en muchos casos, a la salida de la situación de calle. Aún, busca traducir un perfil de los casos atendidos, durante los diecinueve años de su existencia.
Palabras clave: Población en situación de calle, intersectorialidad, trastornos mentales en situación de calle, rehabilitación psicosocial, CAPS.


1. Introducción 

El trabajo con la población en situación de calle, con los denominados “locos” que se encuentran en ese territorio, sin lazos familiares y sin tratamiento, siempre fue uno de los campos de acción de ese CAPS (.Centro de Atención Psicosocial).


Esto se justifica entendiendo que la atención en el territorio es independiente de si la población tiene o no familia, o de las condiciones de vida. Y se percibe que ante tantas demandas, el servicio que puede dar abasto, con una tarea compleja y con tantas interfaces es un CAPS no aislado sino más bien integrado en una RAPS4.De esa forma, en ese territorio de intervenciones somos muchos más con la mirada puesta en la salud. Salud e integración son conceptos indisociables en la práctica, por lo que no se puede pensar uno sin el otro.


En enero de 1996, el Centro de Atención Integral de Salud Mental -8 (CAIS Mental-8) inició sus actividades. En febrero de 2002, a través del decreto 336 del Ministerio de Salud, pasó a ser regulado como Centro de Atención Psicosocial II (CAPS II Casi Mental Centro). Dentro de las actividades, constituidas en el servicio desde la formación del equipo, se incluye la atención a la población adulta de calle con trastornos psíquicos graves, en conjunto con la Fundación de Asistencia Social y Ciudadanía/ Atención Social de la Calle (FASC/ASR).
En el desarrollo del trabajo conjunto, la Secretaría Municipal de salud (SMS), CAIS Mental 8 y FASC/ASR, la Prefectura Municipal de Porto Alegre (PMPA)/ Secretaría de Gobierno Municipal (SGM) iniciaron el proyecto Programa de Atención Integral a la Población Adulta de la Calle (PAI-PAR). En noviembre de 2003 se formó un Grupo de Trabajo (GT/Rua).


El PAI-PAR apuntaba a contemplar las posibilidades y alternativas de atención de forma integrada en un conjunto de acciones inter-secretarías que hiciera viable el acceso de la población en situación de calle a las diversas políticas sociales, culturales y de salud en la ciudad. El objetivo era garantizar los derechos humanos fundamentales y las intervenciones de rehabilitación psicosocial.


En ese período, comenzaron los debates sobre la necesidad de constituir un equipo de salud clínica itinerante que atendiera a esa población en el mismo lugar donde se encontraba, en este caso, la calle. Debido a cuestiones político-administrativas, ese equipo se organizó como Estrategia de Salud de Familia/ sin domicilio (ESF/sin domicilio) con sede en el Centro de Salud Santa Marta.


Ese equipo se constituyó en otros dos integrando los Consultorios en la Calle y de la Calle para atender a esa población. También tuvo lugar una nueva estructuración de la FASC, en virtud de la cual se crearon los Centros Regionales de Asistencia Social (CRAS) y los Centros Regionales Especializados de Asistencia Social (CREAS) regionalizados.
De esta forma, hoy la atención a la población en situación de calle llevada a cabo por el CAPS Cais Mental Centro se desarrolla de manera itinerante en el mismo lugar donde se encuentra el paciente, semanalmente, a través de un trabajo intersectorial con el Consultorio en la Calle y el CREAS Centro, dentro del marco del RAPS.


La atención de personas con trastornos mentales graves y en situación de calle implica desarrollar tareas diversas tales como atender al paciente en el lugar donde se encuentra; lo cual es paradójico en esa situación, ya que lo que buscamos  es que el sujeto nos reciba una vez que nos adentramos en un espacio que le pertenece a él. Otra cuestión es la vinculación al equipo y a los servicios tanto de salud como de asistencia. Estas son las tareas iniciales que se llevan a cabo en la etapa más difícil a superar, por lo cual suelen ser lentas y graduales.


2. El Trabajo del CAPS

El CAPS Cais Mental Centro junto con el Consultorio en la Calle y el CREAS Centro produjeron una gran innovación que es la inter sectorialidad en el trabajo, no a través de directivas, que es lo que se acostumbra a ver entre servicios de la misma secretaría o de secretarías distintas  La modalidad de inter sectorialidad que construimos tiene lugar en la realización en conjunto del mismo trabajo en todas sus etapas.


El sujeto es paciente de los tres servicios juntos, de modo que  no es dirigido, pues ya pertenece y puede tener acceso a: alojamiento, refugio, Centro POP, baños, vestimenta, bolsa familiar, pase libre, beneficio de la LOAS, atención clínica y exámenes, internaciones, atención en salud mental psiquiátrica, psicoterapéutica, servicio social, terapia ocupacional, enfermería, talleres  y alimentación.


En la medida que sea necesario, se abre la posibilidad de ducha y ropa limpia. 


Entendemos que son tres miradas que se establecen en el contacto con esa población, para que las decisiones sean más rápidas aunque los movimientos en sentido de mejoría de la situación encontrada, en términos de salud y rehabilitación psicosocial, sean lentos.


Esto es importante, ya que partimos de la concepción de que toda atención a pacientes en situación de calle es urgente, pues fue la falta de atención lo que ocasionó la ida y permanencia en la calle. A modo de aclaración: las personas con trastorno mental grave llegan a la calle por haber sufrido un brote psicótico por la falta de tratamiento, asociado a la ausencia de vínculos y de un ambiente familiar encontrándose, entonces, en un ambiente de total desprotección, donde ha pasado a ser nadie, donde todo puede ocurrir.


La calle se convierte en una institución en su totalidad, según Broide (2002), ya que una vez que se han roto los vínculos, esos que hicieron parte del crecimiento y desarrollo inicial de la vida de un sujeto en el núcleo familiar, lo que queda es una prisión, un todo, una muerte total de sí mismo.
Además, de acuerdo con Ferretjans (2003), se considera que la población en situación de calle denota las condiciones de abandono total: vulnerabilidad biopsicosocial, exclusión de la ciudadanía y cronificación de las enfermedades.


El trabajo intersectorial continúa  incluso cuando el paciente haya salido de la situación de calle, en función del conocimiento que los equipos adquirieron a lo largo del tiempo con esa población, considerando que estamos hablando de personas con un grado extremo de vulnerabilidad y lazos sociales que otrora existían, ahora rotos.


Así constituimos, muchas veces, su único vínculo que justifica la importancia de mantener una RAPS, entre los servicios y entre los servicios y la comunidad, dado que es un trabajo intensivo y permanente. Pagot (2012) subraya que “la ruptura de los lazos familiares de convivencia es una de las condiciones desencadenantes tanto de la enfermedad mental como de la condición de pasar a vivir en la calle, y también de permanencia en la misma”.


El CAPS, en el trabajo con la población con trastorno mental grave en situación de calle., después de evaluar al paciente, procede a darle acogida e inserción en el tratamiento. Esos pasos son comunes para todos, entretanto las diferencias se hacen en la práctica. Según la autora:


Cuando pensamos servicios sustitutivos que asistan a una clientela bastante diversificada, creemos que no debe ser el sujeto quien deba adecuarse a una propuesto clínica, sino lo contrario, que el servicio sea capaz de absorber demandas que exigen los abordajes más diversos (SANTOS-ALMEIDA-VENANCIO, 2000:50)


En ese sentido, el equipo realiza un esfuerzo colectivo para que el sujeto permanezca y sea atendido, prioritariamente, por el servicio psiquiátrico. Esto se debe a que con la medicación inyectable, en general, tenemos la posibilidad de avanzar en la estabilización de los síntomas del trastorno, ya que consideramos que el estar en la calle es uno de ellos.


La acogida se inicia en la calle y luego al paciente lo trae el miembro del equipo a quien ya conoce y con quien construyó cierto vínculo, siendo esa la persona de referencia que le presentará al servicio y a los demás miembros del CAPS.


Sabemos que esa aproximación debe ser lenta y gradual, así avanzamos en su inserción, en la medida de su aceptación. Para que haya un buen acompañamiento del paciente, mantenemos un dialogo frecuente con él, para poder percibir cuánto y de qué manera está aceptando permanecer.


Esta población vive en condiciones de mucha inestabilidad en relación con  el entorno, tales como: el tiempo, hechos a los que están expuestos como violencia, robos, hambre, frio, además de las acciones de los agentes de la EPTC, Guardia Municipal y Brigada Militar que trabajan para que se retiren del lugar donde se encuentran – sustrayéndoles sus pertenencias-  y expulsarlos de la comunidad.


Tomando en cuenta estos elementos, viven una inestabilidad emocional como consecuencia de la vulnerabilidad social y emocional que se reflejará en el modo de relacionarse con el CAPS, muchas veces facilitando, y otras dificultando el trabajo.


El CAPS va trazando una organización del día a día del paciente a través de los elementos y dispositivos de trabajo que posee y que, a través de la evaluación del caso, entendemos que se pueden adecuar al mismo.


Nunca se descarta la necesidad de una directiva para emergencia psiquiátrica, a pesar de que trabajamos, siempre, con la idea de evitarla al máximo. Muchos pacientes que viven en la calle no aceptan la medicación psiquiátrica prescripta. En esos casos, evaluamos el grado de riesgo de estar con otros en las actividades que se llevan a cabo en el CAPS.


Tenemos ejemplos de casos atendidos que pasaron a frecuentar el CAPS sin uso de la medicación, inicialmente; entendemos que lo más importante es la construcción de un vínculo para esa población con lazos sociales tan escasos y tan frágiles.


El mismo hecho de permanecer en la calle no impide su inserción en el CAPS, más aún dado que la salida de la misma es gradual, tanto en el sentido de despertar ese deseo en la persona como de la existencia de disponibilidad en los refugios municipales o en la posibilidad de que cada uno encuentre una vivienda.


3. Las modalidades de atención en la construcción del ciudadano y  rehabilitación

El equipo trabaja de forma interdisciplinaria  para fortalecer su inserción, tratamiento y salida gradual de la situación de calle.


La primera modalidad de atención es el Centro de Atención Diaria (CAD) y, en ese sentido, el equipo de enfermería es fundamental para este esfuerzo. Teniendo en cuenta que los profesionales de enfermería acompañan a los pacientes en su día a día en el CAPS de manera integral y constante, el objetivo de la acogida diaria es una interacción que proporcione el desarrollo de un vínculo terapéutico, considerando la singularidad del sujeto y tejiendo la comunicación dentro del equipo y con los demás servicios que atienden al usuario, promoviendo intervenciones en el plano del tratamiento.


Esa entrada en el CAPS y la acogida por parte del equipo de enfermería debe ser entendida como una práctica articulada en el trabajo del CAPS, que sigue en la cuestión de la rehabilitación, pues, según Goldberg deben considerarse los síntomas pero también, y principalmente, a la persona que está allí, su historia, sus hábitos, sus creencias, su forma de ser en el día a día, para que los procedimientos tengan sentido en relación al tratamiento.


El equipo de enfermería es el primero en ser presentado al paciente, siendo necesario, cuando no es posible el acceso al centro POP, brindarle ducha y muda de ropas; además, tiene derecho a participar de las meriendas y del almuerzo. Por otra  parte son los profesionales quienes están atentos al ambiente y a cualquier movimiento de salida del servicio del paciente antes del tiempo y de la forma pactada. Todos los demás miembros del equipo dan el apoyo necesario. La idea es que las idas y vueltas tengan inicio en su día a día. Contamos con la compañía del transporte del CREAS o un suministro de vales de transporte para que eso ocurra.


La atención psiquiátrica se agenda dentro del equipo, y de ser posible, en el mismo día. Mientras no se haya suministrado una medicación, su capacidad de organización se ve bastante limitada. Así, mientras la misma no esté haciendo efecto, buscamos ampliar nuestra capacidad de acogida, ya que las interacciones siempre son difíciles por lo general y la dirección del tratamiento es el fortalecimiento del vínculo como única posibilidad de continuar.


En ese inicio, sabemos que muchas cosas pueden ocurrir, deconstruyendo el trabajo y recomenzarlo tal vez de un modo diferente, más adecuado a los límites que el paciente señala.


En caso de interrumpirse la medicación, la preocupación es retomarla, por lo que la enfermería tiene entonces un papel preponderante para ayudar a pensar cómo mejorar la adhesión del paciente al tratamiento y para continuar con la administración de la prescripción médica.


La etapa siguiente es conocer las actividades, lo que delinea ya una manera personal de inserción en el CAPS y que se construye a partir de sus elecciones. Como desconocemos cuánto funcionará y trabajamos en una apuesta continua del surgimiento de un sujeto, vamos gradualmente, y -de haber interés- se define un taller. De esa forma, el equipo va acompañando esa nueva trayectoria. Luego el servicio social pasa a atenderlo procurando saber, y conocer sus vínculos familiares en caso de haber apertura para avanzar en este sentido.


El CREAS tiene la facultad de proveer la confección de documentos, vales de transporte; tramitamos en conjunto el beneficio de la prestación continuada (BPC), siempre como un facilitador en la dirección de la rehabilitación psicosocial.


El Consultorio en la Calle construye su accesibilidad y acompaña al paciente en la realización de exámenes clínicos y consultas especializadas, en colaboración con el CAPS, también en la administración de medicamentos prescritos por otras especialidades médicas.


El servicio social busca disponibilidad de refugios cuando existe la decisión del paciente de dejar la calle como hogar, lo que acostumbra a pasar de acuerdo a su inserción al CAPS y su organización psíquica como resultado del tratamiento.


A medida que avanzan las etapas, puede haber indicación de psicoterapia que siempre promueve nuevas posibilidades de construcción, no solo a partir de la organización del equipo y del RAPS, sino del sujeto mismo. En ese trabajo, gran parte de la historia del paciente puede ser resignificada por él mismo, lo que vivió antes de la calle, como así también los factores que lo llevaron a esa salida radical y cómo se sitúa en el presente.


De la misma manera, pueden surgir intereses en relación a obtener una renta a través de una actividad laboral o de realizar un curso, lo cual es recibido por el equipo del proyecto INSERE o CAPACITAR.


El camino de rehabilitación psicosocial va a ocurrir de forma diferente para cada uno, con retrocesos muchas veces, lo que también debe ser aceptado ya que los sujetos que atendemos presentan una estructura psíquica grave y, por lo tanto, posible de inestabilidades emocionales.


Colaborando con nuestra experiencia, cabe destacar el texto de Goldberg (44-5) donde considera que “La rehabilitación es un proceso que no tiene fin definido (…) tratar y rehabilitar son perspectivas indisociables.” y que comenzamos a pensar en el momento de los intentos de aproximación del sujeto. Agrega además, que el tratamiento requiere un proyecto individualizado que no pierda la noción de conjunto con perspectivas de promover la autonomía, incrementar el manejo de sus vidas y la capacidad de escoger, en el tiempo y en la medida de cada sujeto (GOLDBERG). Para eso, no se puede abordar la cuestión de la rehabilitación psicosocial si no ampliamos nuestras acciones en un trabajo conjunto, interdisciplinar, en red e intersectorial. 


4. La importancia de la red (RAPS)

La red de atención psicosocial debe contar con acciones que permitan que el sujeto transite desde sus necesidades más básicas en la promoción de su salud hasta las más peculiares, tales como sus intereses sociales, culturales y económicos.


Según Costa-Rosa et Al (2003:20) es necesario estar atento a algunos términos en el campo de la salud mental colectiva como “Psicosocial, atención, rehabilitación y apoyo”. A nuestro entender, como el de los autores referidos, “el concepto de Atención Psicosocial, considerando la diversidad de sus prácticas y la tónica impresa a su ética, se presenta como potencialidad de incluir, más allá de su propio sentido, lo de los demás conceptos (Apoyo Psicosocial y Rehabilitación Psicosocial)…”.


La red de atención psicosocial viene a corroborar nuestra práctica de acciones en  salud mental desde que iniciamos el trabajo con esa población, ya que no es posible atender al individuo trabajando en la lógica de su mayor autonomía si no ampliamos su red de apoyo. Para que esto ocurra, la configuración del trabajo debe realizarse integrando un trabajo interdisciplinario entre los servicios de salud como con la atención básica, emergencias y consultorio de la calle, e inter secretaría del municipio.


En el trabajo con esa población, Pagot (2012:209) resalta que todas las acciones interconectadas con la comunidad, como los servicios de asistencia social, de salud, con ONGs e instituciones religiosas se deben desarrollar incrementando las intervenciones que rodean la rehabilitación psicosocial de aquel sujeto que está allí, en situación de calle.


Al atender personas con trastornos mentales graves en situación de calle, entendemos la cuestión de la rehabilitación psicosocial como un proceso que se inicia desde el momento de la aproximación al individuo, cuando nos presentamos, en un intento de ampliar su red de atención psicosocial.


Ese trabajo demanda estar involucrado por mucho tiempo, y siempre en un grado de complejidad que excede a la capacidad de atención del CAPS, por lo que cada caso nuevo que, viniendo de la calle, pasa a frecuentar el servicio, desencadena cierta crisis en el equipo.


Es interesante notar esto, y surge de manera repetitiva;  aunque se trata de un equipo experimentado con esa población, al principio el equipo siempre se sorprende y resiste a determinadas demandas. , luego es capaz de acoger de forma apropiada. Sucede que los pacientes de la calle se presentan como una demanda de todo eso y despierta angustia ya que nos sentimos impotentes.


Pareciera que dentro del CAPS tiene lugar una reproducción de lo que sucede en las comunidades, en la ciudad donde se encuentran personas en situación de calle, según la autora: 


“el hecho es que la locura expuesta en el “teatro de la vida” hace parar y sorprende a quien pase por ella. Es como si tocara la razón, haciendo que cada uno se pregunte sobre sí mismo (…) en lo que se refiere a lo que se es y a lo que se hace” (PAGOT, 2012:147) 


Efectivamente para atender a esa población es necesaria una red de atención que funcione. Tal vez por todas estas razones somos el único CAPS de la ciudad que se compromete con su zona y área de cobertura.


Las entidades ya citadas como el Consultorio en la Calle y CREAS Centro son fundamentales, pero también contamos con el Centro POP 1 y 2, con el Refugio Marlene y con los Albergues municipales y otros, así como  con la comunidad.


Incluso con la división de responsabilidades, huelga decir que en varias situaciones los límites del servicio se imponen cuando no es posible ofrecer una respuesta satisfactoria y adecuada. Por ejemplo: dejarlos en la calle, muchas veces resfriados, en el invierno y con lluvia por la falta de disponibilidad en los albergues o refugios, no tener ropa para ofrecerles, no poder acompañarlos en las consultas y exámenes clínicos, saber que no podrán tomar la medicación de la noche. 


5. Población Atendida

La población atendida está constituida por adultos con trastorno mental grave, excluyéndose la prevalencia de alcohol y drogas, de la región centro. A lo largo de los años, hubo pacientes que consiguieron ser tratados,  otros no salieron de la condición de calle o retornaron a la calle tras un largo tiempo de acompañamiento,  ya contando con un vínculo con el equipo.


A partir de una investigación cualitativa que se está desarrollando en el CAPS II Cais Mental Centro, que busca conocer y estudiar los factores que intervienen en el trabajo de atención en salud mental y rehabilitación psicosocial a las personas en situación de calle con trastornos mentales graves, hicimos un recorte del perfil de esa población, de acuerdo con la muestra distribuida en tres grupos.


Los datos siguientes se refieren al GRUPO 1 – vínculo con el CAPS / salida de la condición de calle-; GRUPO 2 – vínculo con el CAPS / permaneciendo en la situación de calle-; GRUPO 3 – sin vínculo con el CAPS / en situación de calle.


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 Gráficos y tablas de las autoras.


 
6. Resultados del Trabajo 

En el Grupo 1 (vínculo con el CAPS/salida de la calle), el sexo femenino prevaleció en el 57% de la muestra. La edad entre 30 y 49 años correspondió al total del 57% de la muestra. También, el  57% es oriundo de Porto Alegre y el 43% de otras ciudades. En relación con el estudio, la totalidad de la población estudiada es alfabeta, el 43% posee la primaria incompleta y 28,5% tienen la primaria incompleta  con el mismo porcentaje para la secundaria incompleta


El contacto con familiares está ausente en el 74,1% según lo obtenido en nuestros registros, y solamente 28,5% posee algún contacto con la familia, lo que evidencia la ruptura y posterior ausencia de lazos familiares. No obstante, la mayoría de ese grupo posee vínculo con la comunidad (57%), lo que posteriormente aparecerá como un componente facilitador en la aproximación al CAPS.


La mayoría tiene pertenencias en la calle (71,4%); y 57% no consume sustancias psicoactivas. El tiempo de calle es prolongado, el 86% posee 15 a 24 años y 11 meses en situación de calle y 14,3% con 25 años o más. 


Los planes de vida aparecen en el 85,7% de los registros investigados, siendo que 26,6% tiene interés en mantener cuidados personales; un 13,3% manifiesta interés en cuidar su salud y el 13,9%  expresa gustar de la música. Los demás intereses representan cada uno 6,7% de la población en estudio, estos son: interés en confeccionar su documentación, interés en ir a la Iglesia, ver películas, bailar, leer, tener actividades físicas y juegos de cartas.


Los facilitadores identificados para aproximación e ingreso al CAPS fueron: cuidados de salud, 43%; unión/vínculo con la comunidad, 28,5%; cuidados personales, 14,3% y posibilidad de ingreso al CAPS sin imposición de medicación 14,3%.


Las barreras que dificultaron la aproximación de los profesionales e ingreso al CAPS fueron: trastorno mental en un 75%; cambios constantes de lugar de permanencia, 25%.


En el Grupo 2 (vínculo con el CAPS/permanencia en la calle), el sexo femenino también prevaleció: 83,3% de la población estudiada, mientras que los hombres correspondieron al 16,7%. El intervalo de edad de mayor prevalencia se concentró entre 20 a 34 años, representando un 66,7%; los demás se situaron entre 55 a 60 años con el 33,3% del total. En ese grupo, el 66% es oriunda de otras ciudades de Brasil y el 33,3% es de Porto Alegre.


Con respecto a la escolaridad, 66,6% posee la primaria incompleta; 16,7% la primaria completa y 16,7% la secundaria incompleta.


El registro de aquellos que mantienen contacto con los familiares es alto, correspondiendo al 83,3% de la población estudiada; solamente el 16,7% no mantiene ningún contacto con familiares. También registran un alto nivel aquellos que mantienen vínculos con la comunidad (83,3%); solo un 16,7% no mantiene ningún vínculo con la comunidad. Pagot (2012:31) en su estudio, ya afirma que las personas con trastorno mental tienen un fuerte vínculo con la comunidad local, aunque sea de manera indirecta y anónima, y agrega: “la comunidad mantiene siempre una relación espontanea de visibilidad con los “locos” (…) se entiende por visibilidad el hecho de que existen manifestaciones, reacciones de simpatía, desagrado, actitudes de comunicación, rechazo, ayuda y agresión entre otras”.


La mitad de la población estudiada consume sustancias psicoactivas; de igual manera, mitad tiene pertenencias en la calle. El tiempo en la calle también es prolongado, no obstante no sobrepasó 24 años y 11 meses, siendo que el 16,7% tiene de 0 a 1 año de situación de calle.


La falta de planes de vida aparece en un 66,6% de los investigados; solamente un 33,3% tiene algún plan de vida. Los intereses: 66,6% en cuidados personales, 50% describe a la música como un interés, 33,3%, diseño; 33,3% cuidados de salud; 33,3%, películas; 33,3%, cocina.


Los facilitadores en el vínculo con el CAPS fueron el interés en los cuidados personales (66,6%); unión/vínculo con la comunidad (50%); cuidados de salud (33,3%); asistencia para trabajo (16,7%); estar cerca del servicio (16,7%).


Las barreras encontradas para la salida de la calle fueron: trastorno mental, 33,3%; la no adhesión al tratamiento (fuga), 33,3%; consumo de sustancias psicoactivas, 16,7%; miedo a perder sus pertenencias al dejarlas para ingresar al CAPS, 16,7%; distancia del CAPS, 16,7%; problemas físicos que dificultan la locomoción, 16,7%; indicación de uso de medicación, 16,7%; sentimiento de inutilidad en el CAPS, 16,7%.


En el Grupo 3 (sin vínculo con el CAPS/en situación de calle), el 70% correspondió al sexo masculino y 30% al femenino, siendo la franja etaria de mayor prevalencia la de entre 30 a 45 años (60%), seguida de la franja etaria entre 60 a 65 años (20%) y sin información, 20%. En el 90% de la población estudiada, no existe información respecto del lugar de nacimiento; y 10% de la muestra corresponde a otras ciudades.


En relación con la escolaridad, en el 60% de los registros, no existe información; 20% consta como alfabetizado; 10% con primaria incompleta, siendo el mismo porcentaje para la secundaria incompleta.


No posee contacto con la familia, 80%; el resto mantiene contacto con familiares. 60% tiene vínculo con la comunidad, 30% no tiene, y 10% no posee información.


El consumo de sustancias psicoactivas aparece en el 50% del estudio; 20% no consume y en 30% de los registros no hay información. El tiempo de permanencia en la calle, de 0 a 25 años se encuentra en el 70% de la muestra, 20% sin información, y 10% en 40 años o más.


Tener planes de vida aparece en el 50% de los registros; 40% no tiene información, y 10% no tiene planes de vida. Con respecto a los intereses: sin información 30%; el resto, cada uno representa 10%: cuidados de salud, trabajo, volver a la ciudad natal, hacer servilletas de papel, esperar un abogado, tener una renta, en plantas.


Con respecto a los facilitadores: sin información, 60%; ningún facilitador identificado: 20%; ESF/sin domicilio, 10%; unión/vínculo con la comunidad: 10%.


En relación con las barreras: trastorno mental, 50%; miedo de internación/dificultad en la relación con instituciones, 20%; evasión a la aproximación/dificultad en la relación con el otro, 20%; substancia psicoactiva, 10%.


Este grupo, con la dificultad de aproximación y, consecuentemente, de acompañamiento debido al trastorno psíquico grave que presenta, perjudica los registros, por lo que el porcentaje de datos sin información es  elevado.


7. Conclusión

La atención a sujetos provenientes de una situación de calle es vulnerable, como lo es la población atendida. Por esto, son muchos los casos de citas sin comparecencia; tratamiento médico interrumpido, y combinaciones de citas para que vuelvan, sin éxito.


Percibimos la existencia de un vínculo construido cuando el paciente vuelve o, después de un tiempo de interrupción. Esto nos da más espacio para hacernos un replanteo de la atención, repensar algunos elementos propuestos anteriormente. Por otro lado, todo dependerá del estado del paciente al volver.


El acompañamiento en la calle no escapa a estos encuentros y desencuentros. A veces conseguimos aproximarnos a quien está en la calle; otras veces los encontramos, pero por rehusarse o ante la negativa de establecer contacto con nosotros no podemos aproximarnos; y otras veces, vamos al lugar donde la persona suele estar pero no la encontramos.


La investigación que se está realizando busca traducir, a través de datos, el conocimiento que acumulamos sobre la atención a esta población; pero siempre buscamos respuestas ya que carecemos de ellas y es muy habitual encontrarnos en  callejones sin salida. A partir de los datos recogidos podemos identificar algunas cuestiones que sirven para dirigir las reflexiones sobre nuestra labor.


El análisis de los datos recabados revela que el grupo que consiguió salir de la situación de calle, a través del trabajo del CAPS, presentaba planes de vida y no mantenía ningún contacto familiar. El interés en cuidados personales y de salud también surge como una estrategia importante de adhesión de los sujetos atendidos.


En los tres grupos apareció el interés por mantener cuidados personales; en salud; algunas actividades como escuchar música, ver películas, actividades culinarias, de diseño, plantas, artesanía, de trabajo. También apareció el interés por tener una renta económica y de volver a su ciudad natal. Estos intereses muchas veces facilitaron el ingreso al CAPS, mediante los talleres terapéuticos que se desarrollan en el servicio.


Otros facilitadores que aparecieron con mayor frecuencia fueron el interés en cuidados personales y en cuidados de salud, en los Grupos 1 y 2. En el Grupo 3, el equipo de salud (PSF/sin domicilio) y la comunidad fueron los facilitadores señalados con mayor frecuencia; en 60% de los casos, no hubo ningún facilitador identificado en ese grupo.


Las barreras evidenciadas más fuertes –con mayor porcentaje- fueron el trastorno mental grave; la no adhesión al tratamiento; cambios constantes del lugar de permanencia; consumo de sustancias psicoactivas; lugar lejano al CAPS – dificultades de locomoción; miedo al robo de sus pertenencias en su ausencia; temor a la internación; dificultades en la relación con instituciones y evasión de la aproximación.


El grupo que se mantiene en la calle, a pesar del vínculo construido con el servicio, no presenta planes de vida y mantiene algún contacto con la familia, siendo muchos de otras ciudades y de sexo femenino. Así, la cuestión del género aparece en los Grupos 1 y 2, con prevalencia femenina y sin consumo de sustancias psicoactivas, no obstante, con síntomas de trastorno mental grave que dificultó y, en algunos casos imposibilitó la aproximación y el acompañamiento de los equipos en el lugar se encontraban.


No obstante, donde el trastorno mental apareció como la mayor barrera para el acompañamiento y posterior atención en el CAPS fue en el Grupo 1, que es el grupo que, a pesar de eso, consiguió vincularse con el CAPS y salir de la situación de calle.


Podemos pensar que en algunos casos la evaluación en la guardia psiquiátrica y/o clínica/quirúrgica fue necesaria, con la posterior internación y acompañamiento semanal en el hospital por el CAPS. Además, con el facilitador de permanencia regular en un determinado lugar, fue posible una atención sistemática y una construcción gradual del vínculo con el profesional, y posteriormente, con el servicio. Y esto se debió al trabajo integrado entre los servicios de salud e intersecretarías.


La población investigada se encuentra en la franja etaria de 30 a 49 años, siendo todos los de los Grupos 1 y 2 alfabetos. El tiempo en situación de calle que tuvo  mayor concentración fue en el intervalo de 0 a 25 años, lo que denota un largo tiempo de permanencia. Por nuestra experiencia práctica y por lo que consta en la bibliografía estudiada, sabemos que éste es un componente que agrega mayor dificultad a la aproximación y respuesta a las intervenciones terapéuticas.


La gran mayoría de los grupos mantiene pertenencias en la calle, lo que habla de su relación con la comunidad, de su forma de estar en la calle y de sus intereses personales. Los datos comunes entre los tres grupos fueron: la existencia de un vínculo con la comunidad, representando siempre un facilitador para los equipos y, muchas veces el único, ya que los síntomas del trastorno mental son una barrera que en algunos casos impide la aproximación de la comunidad.


La investigación arroja que el consumo de sustancias psicoactivas existe en gran parte de la población, sin embargo, no representa un factor definitorio del éxito o no del trabajo.


Buscamos ser parte de su trayecto por las calles de la ciudad, en su rutina diaria, no importa la razón por la cual acceden a nosotros, ya que una vez que somos parte de sus vidas podemos construir una demanda de tratamiento o simplemente de cuidado, mediante el esfuerzo y el trabajo del equipo intra e intersectorial.


Sin duda, son muchos los trabajadores involucrados que realizan gran esfuerzo en el acompañamiento de cada individuo en situación de calle con sufrimiento psíquico. No obstante, ya sabemos cuál es la dirección y conocemos las dificultades que surgen en el camino.


Porto Alegre, diciembre 2014 


 


Bibliografía
  • BROIDE, Jorge. (2002) Oficina de Sensibilização para o Atendimento à População de Rua. Porto Alegre, Secretaria Municipal de Saúde, DST – AIDS, 30 ago. .

  • COSTA-ROSA, Abílio; LUZIO, Cristina Amélio; YASUI, Silvio. (2003) “Atenção psicossocial: rumo a um novo paradigma na saúde mental coletiva”. In: AMARANTE, Paulo (coord.). Archivos de Saúde Mental e Atenção Psicossocial. Rio de Janeiro: NAU editora.

  • FERRETJANS, Vannia Salete E. (2003) População de Rua com Transtorno Psíquico Grave – segmento de um trabalho em saúde mental. Trabalho de conclusão do curso de pós-graduação em enfermagem em saúde mental. Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Porto Alegre.  

  • GOLDBERG, Jairo. Reabilitação como Processo:o centro de atenção psicossocial – CAPS.

  • PAGOT, Angela Maria. (2012) O Louco, a Rua, a Comunidade: as relações da cidade com a loucura em situação de rua. Rio de Janeiro: Editora FIOCRUZ.

  • SANTOS, Núbia S.; ALMEIDA, Patty Fidelis de; VENANCIO, Ana Teresa, (2000) “A Autonomia do Sujeito Psicótico”, In Psicologia Ciência e Profissão, Conselho Federal de Psicologia:20,n.4, p.46-53 

Detalles del artículo

Sección
Articulos Cientificos
Curriculum del autor/a

Angela Pagot

angepagot@gmail.com

Dra. en Psicología y Salud Mental Comunitaria (UNLA-ARG), Magíster en Psicología Social e Institucional (UFRGS),
Especialista en Psicología Clínica, Técnica Superior 

(Prefectura de Porto Alegre-Secretaría Municipal de salud-CAPS Cais Mental Centro)

Vanina Escopelli Ferretjans

vannia.sef@terra.com.br

Enfermera Especialista en Salud Mental; Especialista en terapia individual, de pareja y familiar; 
Técnica Superior (Prefectura de Porto Alegre-Secretaría Municipal de salud-CAPS Cais Mental Centro)