COMENTARIO SOBRE CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN DE PSIQUIATRAS ARGENTINOS (APSA) MAR DEL PLATA, ABRIL 2015

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Resumen

En el contexto del Congreso de APSA, realizado en la ciudad de Mar del Plata, se llevó a cabo un simposio nacional cuyo título fue “¿Estamos los psiquiatras infantiles patologizando la infancia?”.


El pensamiento psiquiátrico actual no puede ser definido en base a una sola teoría principal a la cual todos los psiquiatras adhieren.Existe un pluralismo a nivel teórico donde diferentes modelos conviven en tensión. La propuesta del simposio ha sido presentar el tema de la patologización de la infancia desde diferentes perspectivas y generar debate y discusión.


Al comparar los recursos actuales con los que contábamos los psiquiatras infantiles, algunas décadas atrás, el contraste es marcado. Nuestra disciplina ha tenido un gran desarrollo.


El uso de psicofármacos con fines clínicos en niños y adolescentes se ha instalado como tema polémico en nuestra sociedad. En algunos de estos debates se han podido observar algunos callejones sin salida al entrecruzarse argumentaciones ideológicas y argumentaciones clínicas. Resulta oportuno poner en debate el uso de los fármacos. Es indudable el potencial terapéutico del recurso farmacológico, pero no debemos perder de vista el gran entorno de negocios que subyace a nuestra práctica


Con la coordinación del Dr. Marcelo Armando, miembro del Colegio de Psicoanalistas y supervisor de residencias de psiquiatría infantil, fueron expositores la Dra. Marcela Armus, psiquiatra y psicoanalista de reconocida trayectoria en el campo de la salud mental infanto juvenil y miembro del Programa Mirar y Prevenir del Ministerio de Salud de la CABA, el Dr Pedro Kestelman, especialista en psiquiatría de niños y adolescentes, médico principal y consultor del Hospital de Pediatría JP Garrahan y el Dr. Gabriel Kunst psiquiatra y psicoanalista de niños y adolescentes y psiquiatra de la Sección niños y adolescentes del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario CEMIC de Buenos Aires.


Las cuestiones de la psiquiatría infantil relacionadas con la realización de diagnósticos y la indicación de tratamientos farmacológicos vienen debatiéndose en el ámbito de la opinión pública y los medios de comunicación tanto como en foros profesionales. En los últimos años han surgido voces críticas hacia cuestiones diagnósticas y terapéuticas muy vinculadas a las tareas de los psiquiatras de niños y adolescentes (“La medicalización de la infancia” Informe final. Diciembre 2008).


“Suele describirse como medicalización al proceso por el cual problemas no médicos pasan a ser definidos y tratados como problemas médicos” (Whalberg, Costa, Triskier). Se dice que la medicina avanzaría sobre diferentes fenómenos que forman parte de las conductas las emociones y los pensamientos que responderían más a determinaciones socioculturales y de mercado que a verdaderas necesidades de salud mental. Los dos temas que concentran las mayores críticas a los psiquiatras de niños y adolescentes son el uso de una serie de categorías diagnósticas y la utilización de procedimientos medicamentosos, prácticas, ambas, que se apartan de los paradigmas predominantes durante gran parte del siglo pasado. Estos temas han sido también objeto del dossier de la revista Vertex del año 2014 (Vertex Revista Argentina de Psiquiatría. 2014, Vol. XXV: 274-278) bajo la coordinación del Dr Ernesto Whalberg, el Dr Juan Costa y el Dr Fabián Triskier. En la presentación de este dossier se menciona un artículo muy interesante publicado por la Dra Judith Rapoport en la edición de junio de 2013 de la revista World Psychiatry (publicación oficial de la Asociación Mundial de Psiquiatría). En dicho artículo Rapoport reseña los cambios en la psicofarmacología de los últimos cuarenta años. Se refiere a una etapa inicial de oposición hacia la medicación entre los profesionales de los Estados Unidos de fuerte influencia psicoanalítica y luego la aparición de estudios doble ciego con resultados muy positivos y su consecuencia: una posición más favorable hacia la indicación de fármacos. La farmacología pasaba a mostrarse eficaz. La autora enumera desafíos y distorsiones que aparecieron luego de la aceptación de la psicofarmacología pediátrica. La polifarmacia y el no prestar la debida atención a la evidencia de efectos adversos a corto y largo plazo fueron solo algunas de las reconocidas limitaciones inherentes a dichos tratamientos, y sugiere que mucho de la aceptación fue hecha con una actitud poco crítica por parte de los profesionales. Contrariamente, Rapoport destaca la complejidad del campo en cuestión y alerta sobre ciertas modalidades observadas en estos tratamientos, fundamentalmente la potencial sobre indicación de los mismos, fundamentalmente en los Estados Unidos. Menciona en especial la utilización de antipsicóticos en niños que no tienen diagnóstico de trastornos psicóticos y la gran cantidad de niños medicados con psicoestimulantes como algunos de los ejemplos citados en su argumentación.


En el trabajo de la Dra Armus se abordan una serie de contrapuntos conceptuales en torno a diversos temas relevantes para la Salud Mental Infantojuvenil. La cuestión del diagnóstico, en sus dimensiones de inestabilidad y provisoriedad. La detección y la intervención temprana, en tensión con la posibilidad de diagnósticos apresurados. Los diálogos posibles o imposibles entre psicoanálisis y neurociencias y ciencias congnitivas. La problemática de los autismos y sus diferentes modelos teóricos de abordaje. En el desarrollo de a cada uno de estos puntos de complejidad de la práctica está planteada la cuestión del riesgo del deslizamiento hacia una objetalización -patologización del niño y su padecimiento desde las distintas miradas, disciplinas y discursos que se proponen abordarlo. La propuesta finalmente es crear puentes de diálogo, transitar las diferencias, buscando evitar las rupturas.


A modo de conclusión, el tema de la patologización de la infancia fue una interesante invitación a pensar en la relación que existe entre dos campos (el neurobiológico y el psicológico) que muchas veces se describen, equivocadamente, como enfrentados. Se observa la necesidad de espacios de colaboración entre todas las corrientes clínicas que muchas veces se describen en tensión u oposición. Pero para ello es necesario correr la mirada desde los contenidos hacia los criterios de evidencia que los sostienen. Se debería procurar poner mayor énfasis no tanto en lo que se dice o en quién lo dice sino en cómo se lo ha obtenido. Si bien se ha instalado una fuerte polémica en torno al riesgo de patologizar la infancia con clasificaciones y medicaciones, no hay que olvidar que venimos de un largo período de hegemonía y predominio de lo opuesto. “No tapar los síntomas” fue una frase muy difundida con la que desde una argumentación teórica se desaconsejaban, no solo los tratamientos psicofarmacológicos, sino también, otros tratamientos psicosociales diferentes al abordaje psicoanalítico.


Todas las corrientes, de manera sucesiva, han llegado a puntos muertos en el intento de dar respuesta a todo el espectro de problemáticas psicológicas. Por el lado de los medicamentos y por el lado de los tratamientos no farmacológicos, todos terminaron encontrándose con límites difíciles de atravesar.


Pero mientras se van dilucidando todos estos temas deberíamos prepararnos para sortear algunas trampas que podrían estar tendiéndonos las ideologías, los personalismos, las certezas y quizás también los fanatismos. Será importante que nos pongamos a trabajar en fundamentos empíricos, en demostraciones, en argumentos y en la búsqueda de consensos.


 


  • Armus M, Costa J; (2014).”Entre la clínica exagerada y la clínica exasperada. Puentes, diferencias y rupturas en Salud Mental Infantojuvenil”. Vertex Revista Argentina de Psiquiatría. 2014, Vol. XXV: 279-289. 

  • Kunst G; (2014) “¿Estamos (los psiquiatras infantiles) patologizando la infancia?” Vertex Revista Argentina de Psiquiatría.. 2014, Vol. XXV: 304-307

  • Mayes R, Horwitz V (2005) “DSM-III and the revolution in the classification of mental illness”, Journal of the History of the Behavioral Sciences Volume 41, Issue 3, pages 249–267, Summer 2005.

  • “La medicalización de la infancia. Niños, escuela y psicotrópicos”. Informe final. Diciembre 2008. Campo Salud. Equipo de investigación. Directora: Silvia Faraone. investigadoras principales: Alejandra Barcala y Flavia Torricelli y colbs 
    • Whalberg E, Costa J, Triskier Vertex Revista Argentina de Psiquiatría. 2014, Vol. XXV: Dossier pags 274-278


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Articulos Cientificos
Biografía del autor/a

gabrielkunst@hotmail.com

Médico Psiquiatra y Psicoanalista de Niños y Adolescentes. Miembro de APSA (Asociación de Psiquiatras Argentinos).Miembro de AAPI (Asociación Argentina de Psiquiatría Infantil). Psiquiatra del Servicio de Niños y Adolescentes del Departamento Psiquiatría CEMIC. Candidato en formación APDEBA (Asociación Psicoanalítica de Bs As) 

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