CONVERSANDO CON JOSE LUIS BONET Jose Luis Bonet: Médico Psiquiatra de la Fundación Favaloro y Co Director de la Mae- stría de Psicoinmunoneuroendocrinología de la Universidad Favaloro, Profesor de Salud Mental en la Facultad de Medicina, Profesor de Psicoinmunoneuroendocrinología de la Fac- ultad de Psicología, ambas de la Universidad Favaloro. Profesor invitado en diversas universida- des del país y del exterior, y conferenciante en congresos nacionales e Internacionales. Ha escrito Estrés y Procesos del enfermar, capítulos en varios libros, y publicó diversos artículos científicos. Miembro del Comité Científico de varias revistas de psiquiatría y psicología de la República Argentina. Presidente de la Sociedad Argentina de Psicoinmunoneuroendocrinología (SAPINE), Miembro Titular de la Asociación de Psiquia- tras Argentinos, de la Asociación Médica Argentina, International Membership de la American Psychiatric Association. Actualmente, además de su actividad docente y de investigación clínica en proyectos relacionados con las hormonas, la inmunidad, la enfermedad coronaria, y el estrés, ansiedad, y depresión, continúa su trabajo como psiquiatra y psicoterapeuta.

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Ruth Alterman
Marcela Pastocchi

Resumen

Entrevistadora: Buenos días, gracias por habernos recibido. Lo primero que quería preguntarle es cómo surge la Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) y en qué punto se encuentra usted con esta disciplina 


Entrevistado: Bueno, esa es una pregunta muy interesante. La Psiconeuroinmunoendocrinología tiene origen en una idea central que ha permanecido a lo largo de los paradigmas científicos, y las modas en la medicina y la psicología, que es que el cerebro, la mente, las emociones, los pensamientos y el ambiente influyen en el funcionamiento del cuerpo y, por lo tanto, inciden en la aparición de la enfermedad o en que mantengamos la salud. La ecuación salud-enfermedad. Durante muchos años se investigó en cuáles podrían ser los mecanismos a través de los que se entendiera, se comprendiera cómo es esta influencia, ya sea de la mente o del ambiente en la salud corporal y en la salud mental. O sea, cómo el ambiente se “mete” bajo la piel.


Uno de los caminos en que se pensó para entender esta acción fue inicialmente el tema del estrés. Cuando empezó a trabajar Selye en la década de 1930-1940, él comprendió rápidamente la relación del estrés con el ambiente, y del estrés con la inmunidad. Pero no se sabía mucho, no había evidencias científicas y de investigación claras sobre cómo era esta relación. Lo que le dio un empuje muy grande a la relación psiconeuroinmune es la aparición, paradójicamente, de una epidemia mundial como fue el HIV; en donde, como sabemos, el virus tiene una predilección por dos tipos de células: por las células del sistema inmune, los linfocitos y también por células del sistema nervioso central. Esto a partir de que los primeros pacientes, antes de que se descubriera el tratamiento para el HIV (bastante efectivo como el que tenemos hoy), eran pacientes en general jóvenes, que se morían con cuadros demenciales, e infecciones del cerebro, etc.


Entonces ahí se dispuso mucho  esfuerzo y dinero en investigación para conocer a fondo  cómo  era  el  funcionamiento  del  sistema inmunológico y se empezó a ver la relación que tiene el sistema nervioso con el sistema inmune y la relación que tienen diferentes estados emocionales como es el duelo, la depresión, la ira, etc., la ansiedad, el estrés asociados a la función inmunológica.


Yo me cruzo con esto porque inicialmente me formé como clínico, trabajaba en un Hospital General en  La  Plata,  después  empecé  a hacer otra residencia en psiquiatría. Más o menos coincidió eso en el momento en que  se empezaron a ver los primeros casos de HIV en Buenos Aires. Y entonces como yo había sido médico clínico y era psiquiatra, me dijeron: “bueno, hacete cargo vos de los prime- ros pacientes con HIV” que llegaban al lugar donde yo trabajaba. Fueron épocas muy difíciles porque era una epidemia desconocida con muchísimas dificultades sociales  porque la familia tenía interrogantes y, por ejemplo, era muy complicado hacer certificados para los lugares de trabajo; además como era una epidemia totalmente desconocida no se tenía tratamiento. Así que eran personas jóvenes -en general homosexuales- que habían viajado o viajaban frecuentemente y que se morían rápidamente con cuadros demenciales, con cuadros psiquiátricos gravísimos y  con el cerebro con infecciones oportunistas, con cáncer, etc. Eran cuadros dramáticos.


Y empecé con el tema de la relación del cerebro, la conducta, las emociones y la inmunidad. Ahí me crucé, un poco fortuitamente. También yo había estudiado  bastante  sobre la medicina psicosomática anteriormente, así que se juntaba esa idea de la medicina psicosomática al ser ex médico clínico y psiquiatra y después también psicoterapeuta, es decir confluían esas corrientes.


Entrevistadora: ¿Qué desarrollos fueron necesarios en cada una de las ciencias, para que la articulación fuera posible? para que surja la PNIE como disciplina, hubo algunos desarrollos científicos en cada una de las ciencias que la componen.


Entrevistado: Sí, bueno, es muy importante todo el desarrollo de  investigación  y  de clínica que tiene el tema del estrés, ese es el primero a partir de las investigaciones de Selye y Walter Cannon acerca de la homeostasis, iniciales de las décadas del 20’ y del 30’. Son desarrollos centrales que hablan de la relación entre el sistema nervioso autonó- mico fundamentalmente, el sistema simpático y el parasimpático sobre la inmunidad, los efectos que tiene la relación de estrés sobre la inmunidad, este es un desarrollo muy importante también.


El segundo grupo de trabajos importantes para la PNIE, parte de un desarrollo marginal para la época, de un psicólogo experimental que se llamaba Robert Ader. Él descubre que el sistema inmunológico puede ser condicionado. Así como se pueden condicionar los reflejos en los perros, por ejemplo desde la época de Pavlov, él descubre de una manera casual -y lo publica en un trabajo en Physco- somatic Medicine en el año 76- que el cerebro inmune podía ser condicionado, es decir que las células inmunológicas aprenden y tienen memoria. Más tarde Ader publicó en el año 80 el primer libro de Psychoneuroimmunology (que es como la Biblia para la PNIE) y siguió publicando cada diez años un libro que es como una especie de compilación de lo desarrollado en esos diez años.


Otro desarrollo importante es el de Besedovsky, que es un investigador argentino que trabaja en Alemania y Suiza. Descubre la relación entre la activación del sistema inmune y el sistema endócrino, por ejemplo frente a una infección las células inmunológicas producen señales que se llaman citoquinas, son como señales químicas pero cuando la célula del sistema inmune detecta un estímulo infeccioso, bacteriano, inmediatamente manda la  señal al cerebro. El cerebro recibe, decodifica esta señal y lo que descubre Besedovsky es que a esa señal, que es la interleuquina 1, es como  si la célula del sistema inmune le mandara un email o un WhatsApp al cerebro. Esta produce en el cerebro la activación de la respuesta de estrés. Llega la interleuquina 1, y en el cerebro se activa la producción de una hormona, una neurohormona, que es la hormona liberadora de corticotrofina en el hipotálamo. Y ésa es la hormona que despierta, inicia, la reacción neurohormonal del estrés, produciendo cortisol por las glándulas adrenales. El cortisol –esto ya se sabía de antemano, desde la época del estrés en Selye– una de las acciones importantes que tiene, es frenar la respuesta inmunológica. Clínicamente se sabía que los corticoides tinen un efecto antiinflamatorio muy importante, o sea uno de los frenos mas importantes de la respuesta inmune, es el cortisol, una hormona. Ahí ya se fue armando la idea de red funcional.


Después hay otros hallazgos muy  importantes como el de Dantzer, investigador que fue director de la revista Psiconeuroendocrinology y otros, en donde por ejemplo la activación inmunológica despliega una reacción emocional y conductual, es decir una respuesta conductual que se llama “conducta de enfermedad” para afrontar de una manera óptima y mejor el estímulo infeccioso. Es, básicamente, cómo nos sentimos cuando estamos enfermos, con una gripe, o un resfrío. Así como el miedo es una conducta o una emoción para enfrentar mejor un peligro, la conducta de enfermedad es una conducta que tiene su contenido emocional y corporal para enfrentar un desafío infeccioso o inmunológico; y otra serie de desarrollos que se están haciendo.


Entrevistadora: ¿Cómo piensa el estrés dentro de la PNIE? ¿Como un ejemplo, como una forma de funcionamiento? Digamos, es algo que tiene un lugar central que me parece importante situarlo.


Entrevistado: El estrés es la forma de explicar un mecanismo fundamental en el funcionamiento corporal, en la fisiología corporal. Porque sería como la descripción de un mecanismo que sucede en el cuerpo y que permite mantenernos, adaptarnos y sobrevivir como especie, como personas o sucumbir. El estrés es una descripción, desde mi punto de vista, central para entender la fisiología, para entender la evolución y el funcionamiento de la humanidad. Tiene un lugar central, quizás sea como una parte clínica fundamental en la red Psiconeuroinmunoendocrinológica, si bien son dos concepciones separadas pero que se articulan en muchos puntos, sobre todo en la clínica.


Entrevistadora: Doctor, la influencia del entorno y las vivencias tempranas en relación al desarrollo del estrés y a las consecuencias emocionales o mentales, ¿cómo se piensan desde esta concepción?


Entrevistado: En esto ha habido una evolución gigantesca, en muchísimas publicaciones y cada vez más. En Salud Mental siempre se supo, se pensó, se teorizó, inclusive antes de Freud, Freud mismo, la importancia de los primeros años de la vida. Es un momento de ventana, es un momento de mucho desarrollo fisiológico, neural y emocional. Por lo tanto, lo que suceda en ese período es muy importante, tiene una influencia muy grande. 


Entonces, si bien se conocía de antemano la importancia que tenía ese período para la salud física y mental en el adulto, hubo una serie de trabajos y de investigaciones en animales, preclínicas, en humanos clínicas y epidemiológicas, en donde se ve claramente que el estrés temprano, los eventos traumáticos en los primeros años de la vida son fundamentales y van a determinar cómo va a reaccionar, si bien esto es un poco determinista, pero es como si el organismo según como sea, como detecta, como sensa el ambiente en el que va a vivir, determina.


Entonces, si el ambiente temprano es un ambiente de carencia, hostil, de estrés, de necesidades, se producen cambios neurobiológicos y físicos, que hacen que la reacción de estrés se prepare, se optimice, para vivir en un ambiente así. Queda como una reacción  de estrés sensible que va a ser diferente a la reacción de estrés de un sujeto que se desarrolla en un ambiente facilitador, adecuado, más amigable, sin ese nivel de deprivación y trauma.


Entrevistadora: Esos cambios no solamente van a impactar sobre la neuroplasticidad sino a nivel de la respuesta inmunológica.


Entrevistado: Exactamente, hasta la década del 2000 se sabía que esos cambios producían esto que se llama una reacción exagerada frente al estrés, no se conocía qué pasaba dentro de las células, más interiormente cuáles eran las señales que comandaban este mecanismo. A partir de la década del 2010 o un poquito antes, se empieza a ver que hay ciertas señales, marcas llamadas epigenéticas, que determinan ciertos cambios en la disposición de algunos nucleótidos, que llevan a que se activen o no determinados genes y produzcan o no ciertas funciones biológicas, o, que se genere una reacción de estrés más adecuada o no.


Lo interesante para nosotros es que estas marcas epigenéticas, son funciones químicas determinadas por el ambiente. O dicho de una manera muy sencilla, por lo tanto incompleta, que el ambiente determina que se activen ciertos genes o no. Se ve muy claramente en el riesgo a presentar estrés postraumático, el riesgo a la depresión, el riesgo al suicidio y al mismo tiempo, esto viene de la mano o conjuntamente con otra teoría muy importante, que es la Teoría del programming; es la programación del desarrollo que en general se realiza en el último trimestre del embarazo, en los primeros momentos de la vida. Según cómo sean el contexto y el ambiente, se va a determinar que ese desarrollo programado continúe o se modifique. Se va a modificar según sea el ambiente, o sea que esto claramente determina una forma muy plausible, un mecanismo muy claro de cómo el ambiente se mete bajo la piel, o cómo el ambiente se encarna, se hace carne en el sujeto, porque es fácil decir que el ambiente interfiere con la salud, lo que es difícil de mostrar es cómo son esos mecanismos.


Hay una articulación entre lo que es la Psiconeuroinmunología, lo que es el estrés temprano y lo que es esta teoría del Programming o la programación del desarrollo. Que sería cómo los eventos sucedidos en los primeros años de la vida -que es un momento ventana muy importante- van a determinar el riesgo de enfermedades en la adultez o no.


Entrevistadora: Sería interesante tomar ejemplos de esto porque hay algunos ejemplos muy interesantes en relación con la obesidad…


Entrevistado: La obesidad es la primera enfermedad que plantean. La teoría del Programming fue postulada por el epidemiólogo JP Barker de Inglaterra. En un estudio en una población muy grande de Gales vio que había una fuerte relación estadística entre los naci- dos con muy bajo peso y cuando crecen y son adultos desarrollan hipertensión arterial, obesidad y diabetes.


Esto fue tomado por lo científicos, neurocientíficos, los psiquiatras y los psicólogos y vieron las ideas que ya venían de Freud, de Bowlby sobre el apego, entonces concluyeron que la calidad del apego de alguna forma también va a determinar el tipo de psicopatología en el adulto.


Esto fue tomado para investigar otra experiencia muy clásica, es la experiencia de Ana Freud y el psiquiatra Spitz, que se llama la Depresión anaclítica. Se observaba que niños con un ambiente facilitador en un hospital, con buen alimento, al faltar el toque materno y el toque de estimulación afectiva, se deprimían y se morían por hambre, desnutrición, se dejaban morir.


Se fueron juntando estas cuestiones, y este es un ejemplo, se llama la Teoría del gen ahorrador de la obesidad, porque el organismo dicen ellos, al tener bajo peso se prepara, se optimiza para obtener el máximo de recursos posibles de los alimentos disponibles que hay. Entonces ahí se produce lo que se llama un Missmatch, se prepara para un ambiente de carencia y se encuentra con un ambiente de abundancia, por ejemplo se van al quiosco y se compran un alfajor que tiene 2000 calorías y encima se junta con un metabolismo prepa- rado para correr en fórmula 1. Así que en ese entrecruzamiento, en ese Missmatch, se produciría la obesidad.


Entrevistadora: ¿Cuáles son hoy los campos de investigación de PNIE más importantes?


Entrevistado: Estamos trabajando en diferentes temas de investigación relacionados. En la Fundación Favaloro, en el Centro de Estrés hace mucho, tenemos un grupo que trabaja en los aspectos psicosociales que intervienen en el desencadenamiento, curso  y pronóstico de la enfermedad coronaria, ese es uno. Como ciertos factores psicosociales y la adherencia o no a los planes de rehabilitación, ahora nos acaban de publicar un artículo en una revista, Archives of Psychology. Tenemos otro grupo que investiga las hormonas vinculadas con la conducta, Hormonas, Vitamina D, tiroides, asociada con la depresión. También investigamos lo que se llama carga alostática, estudiamos la carga alostática y el riesgo a enfermar. Trabajamos la operacionalización del concepto de carga  alostática. La carga alostática es un predictor de enfermerdad en el mediano plazo, cómo detectar  y hacer el diagnóstico de la carga alostática para prevenir esa enfermedad, detectar esos estadios antes de que se transformen en una enfermedad mental o una enfermedad física. Es decir, cuando aparece la enfermedad mental: la depresión, o el trastorno de ansiedad, o un infarto, o la diabetes; ahí ya hay que tratar la enfermedad, se puede tratar la carga alostática pero es más importante tratar la enfermedad. Lo que nosotros estamos intentando es determinar la carga alostática como predictor de riesgo, sería como una especie de medicina preventiva o medicina predictora. Los cardiólogos tienen muy desarrollado esto y son los índices de framingham y otros en donde tratan de estratificar el riesgo del paciente. La idea es hacer lo mismo con las “enfermedades mentales”. Lo digo con comillas porque desde la PNIE pensamos que las enfermedades son de la mente, del cuerpo y del cerebro, no es que son de la mente o del cuerpo, pero estamos tan acostumbrados que decimos mentales o físicas. Otro gran área de investigación que tiene publicaciones en todas las revistas más importantes, es el impacto de la epigenética en la enfermedad mental, en la psiquiatría, y sobre todo en la medida que va avanzando    la tecnología molecular, detectar cuáles son los cambios molecularesproteínas,  factores nucleares, que permiten o no que ciertos genes se prendan o se apaguen. Ese es otro factor central.


Entrevistadora: ¿Cuál es el aporte de PNIE a los tratamientos de estas enfermedades?¿no solo a la comprensión?


Entrevistado: Cuando ya está declarada la enfermedad hay que seguir con las Guías Internacionales del Tratamiento de las enfermedades.


Entrevistadora: Claro yo digo ¿cuál es el aporte de PNIE a la terapéutica?


Entrevistado: Yo creo que uno de los aportes de PNIE, en primer lugar, sería esta idea de tratar de predecir el riesgo a enfermar e intervenir antes de que se manifieste la enfermedad. Si bien no tiene solamente el nombre PNIE pero es una de las líneas. Sabemos que hay formas de intervenir, llamémosle intervenciones mente-cuerpo, que están muy de moda; hay mucha investigación que se esta llevando a cabo en esto, que son las intervenciones venidas desde el antiguo Oriente, como era la antigua meditación trascendental, ahora se ha occidentalizado con el nombre del Mindfulness, el Tai Chi, el Yoga y de la actividad física, en donde hay cada vez más evidencias del efecto que tienen estas prácticas mente-cuerpo, en donde favorecen, por ejemplo, la respuesta de relajación, es decir enseñan o reentrenan la respuesta de relajación. Y se sabe que el Tai Chi tiene un impacto muy claro, como antiinflamatorio, o disminuye el nivel de  citoquinas  en  la  sangre,  o la actividad física, hay análisis importantes publicados en revistas como JAMA o Lancet que tiene un nivel de seriedad muy grande, eso por un lado.


Por otro lado,  la  psicoterapia.  Intervenir y ayudar a la persona antes que contraiga la enfermedad, porque si ya tiene un trastorno, por ejemplo de ansiedad, entonces habrá que tratar el trastorno de ansiedad, pero si detectamos antes un nivel alto de estrés y de carga alostática, sabemos que la sinapsis se estresa y el cerebro se engrana, deja de tener ese funcionamiento armónico y plástico. Por ejemplo, el hipocampo, disminuye su tamaño y la amígdala lo agranda en una especie de proceso dinámico, adaptativo, plástico; esta función “neuroplasticidad” se puede perder, “engranarse”, como un auto se encaja en el barro. Entonces si usted se encaja con el auto, la primera reacción es acelerar más, y cuanto más acelera, más se hunde. Entonces llega un punto en donde es necesario algo que “desengrane”, una ayuda externa, como las intervenciones mente-cuerpo, las intervenciones psicoterapéuticas, o intevenciones psicofarmacológicas. Por ejemplo una que se esta estudiando mucho  de  estas  intervenciones, mas allá de la psicoterapia clásica, que para mí tiene que tener dos objetivos claros  la psicoterapia: uno, mejorar la capacidad de evaluación cognitiva y dos, incrementar la capacidad de afrontamiento, y yo creo que hay un tercero que se está trabajando muchísimo que se llama eudaimonia que significa encontrar nuevos sentidos en la vida, es una palabra que ya la usaba la medicina antigua, que significa encontrar nuevos  objetivos  en la vida. Aquí vemos que la filosofía y la ciencia, coinciden en que el bienestar se consigue tratando de conseguir una vida llena de significado, de objetivos, de la conexión con uno mismo y con los demás, y espiritualmente plena. Involucrarse en actividades placenteras, que otorguen bienestar. O remover, quitar los frenos internos que impidan que se des- pliegue todo el potencial biológico y psicológico. Y la tercera manera de intervenir sería con fármacos. Por ejemplo, desde la PNIE, se está investigando -pero ya contamos con bastante certeza- que un grupo de pacientes con depresión también tienen una inflamación, leve de bajo grado, pero de largo plazo. La inflamación es uno de los mecanismos inmunológicos más importantes, es un mecanismo normal destinado a eliminar la presencia del agente o célula extraña patógena, pero que    a veces se altera su funcionamiento. Antes, la humanidad se moría por enfermedades transmisibles, por epidemias, pandemias, infecciones, gérmenes, etc. Hoy día las personas se mueren por enfermedades crónicas, complejas, en donde intervienen muchas variables, por ejemplo la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad coronaria, la diabetes, la depresión, el cáncer, la obesidad, etc.


Una  de  las  variables  que  interviene en casi todas estas enfermedades es la inflamación. Ahora hay muchos trabajos que señalan que la depresión es una enfermedad inflamatoria, no es así, la depresión no es una enfermedad inflamatoria pero hay un grupo de pacientes con depresión que tienen un alto nivel de inflamación. Entonces, la idea es descubrir nuevas drogas y fármacos que colaboren en la inflamación que interviene en la depresión.  Además  del  tratamiento  antidepresivo, encontrar nuevas drogas en este sentido. Y también ayudantes o coayudantes en el tratamiento de la depresión como es utilizar a veces la hormona tiroidea o utilizar la vitamina D, o algunos compuestos como el ácido fólico y otros, en determinados subgrupos de pacientes depresivos. Estos serían los aportes PNIE que completarían o serían un coayudante en el tratamiento clásico de la depresión. Estas son investigaciones PNIE que están colaborando en dilucidar el mecanismo de enfermar, y mejorar el tratamiento.


Entrevistadora: Dado que uno ve alta comorbilidad entre ansiedad y depresión y enfermedades inflamatorias o auto inmunes, ¿cómo podría la PNIE colaborar terapéuticamente desde esta visión complementaria?


Entrevistado: En este sentido, uno sería intentar “ayudar” la respuesta inmunológica con intervenciones  mente-cuerpo.  Cuando se activa el sistema nervioso autónomo, estamos más acostumbraros a la respuesta de activación, a la respuesta de estrés, eso es una respuesta fundamentalmente de la rama simpática del sistema nervioso autónomo, nos ponemos alertas, nos preparamos para actuar o escapar. Pero nos olvidamos de lo que es la respuesta de relajación, que es tan importante la una como la otra. Muchas veces en mis clases pregunto: ¿cuándo fue la última vez que estuvieron totalmente relajados? Si vos preguntás: ¿Cuándo fue la última vez que estuvieron alertas y estresados? Todo el mundo se acuerda, ahora si vos les decís ¿cuándo fue la última vez que estuvieron totalmente relajados? Se ríen, les parece un chiste. Pero es así, se va perdiendo la experiencia de relajación. Uno de los componentes de esta  experiencia de relajación se llama reflejo neural colinérgico antiinflamatorio, fue descubierto hace muy poco, en el año 2007, en donde la activación del sistema nervioso parasimpático tiene una relación directa con los macrófagos, que son unas células del sistema inmune con un rol central en la respuesta inflamatoria; cuando llega acetilcolina al macrófago se producen una serie de mecanismos intercelulares que hace que el macrófago no produzca más citoquinas inflamatorias, esto se llama reflejo neural colinérgico antiflamatorio. Lo segundo sería, si bien no hay una psicoterapia específica, aunque se intenta hacer una psicoterapia específica PNIE que de alguna manera ponga el acento, por ejemplo, en eventos traumáticos tempranos. En este sentido, la entrevista psiquiátrica actual, se ha tornado muy breve, una especie de “med-check”, como dice Gahemi, en la cual muchas veces se pasan por alto ciertos eventos centrales para el resultado del tratamiento, incluso, farmacológico. Es notable, en el consultorio, hace años, me propuse preguntar directamente por ciertos eventos (como parte de esto, estamos tratando de hacer una especie de entrevista personalizada PNIE). Le digo a los pacientes: voy a hacerle tres preguntas muy difíciles: una si consume drogas o si tiene algún problema con las drogas; dos, si tiene algún problema romántico, o del corazón”, inconfesable, ja ja; y tres, si sufrió abuso en la infancia o algún evento abusivo o sexual en la infancia. Me sorprendo cada vez más de la cantidad de personas que me dicen sí que es la primera vez que lo dicen. Indudablemente hay un contexto que está favorecido en estos últimos años. Porque es difícil preguntar ese tema y es difícil decirlo. Probablemente las personas se animen a decirlo mucho más, sobre todo las mujeres que son las más victimizadas en este punto por todo este contexto que facilita hablar del tema. Pero bueno, esto sería como una pregunta específica, apunta a situaciones traumáticas en los primeros años de la vida o situaciones traumáticas de la madre en los últimos momentos del embarazo. Eso sería aportes que podrían considerarse de la PNIE.


Entrevistadora: Quería pedirle si puede contarnos un poquito sobre el concepto de carga alostática que es tan importante en cuanto a la prevención.


Entrevistado: Siempre fue difícil la clasificación del estrés. La más sencilla es entre estrés agudo y estrés crónico. El estrés agudo, en general, se hace inmediatamente después que se produce el estímulo, el estímulo estresante. Ahí también es complicado porque la palabra “estrés” es un poco ambigua. La misma palabra se refiere al estímulo, el evento que produce el estímulo de estrés y   la respuesta, que sería la respuesta corporal y mental al estrés.  Ahí ya hay una primera ambigüedad.  Antes se decía estrés normal o estrés anormal.


Ahora la Sociedad Americana de Pediatría creo que trata de definir el estrés en tres tipos: normal, tolerable, y tóxico. Después, la clasificación psiquiátrica define solamente el estrés agudo y el estrés postraumático, que esa ya es una clasificación clínica, de casos clínicos. Y en los DSM no figura en ningún lugar más la palabra estrés, salvo en el estrés postraumático, en el trastorno agudo del estrés, e, indirectamente, en el trastorno de ajuste. En este contexto, alostasis es un concepto que se empezó a utilizar en la década del ´80 por cardiólogos que estaban trabajando sobre el tema de la hipertensión y se hablaba de tensión arterial “normal” cuando era 120/80, pero ellos veían que lo  normal era que la tensión arterial se “ajustara” a la actividad que se estaba desarrollando, que  no estuviera estática sino realizando pequeños ajustes para acomodar el organismo al ambiente cambiante. Entonces se define la alostasis como la acomodación necesaria  para adaptarse a ambientes constantemente cambiantes, es decir realizar pequeños ajustes continuos para adaptarse a la situación ambiental que se está viviendo. Por ejemplo, si yo estoy hablando ahora sentado, mi sistema que controla la hipertensión arterial está más o menos estable. Si yo me parase     o si yo escuchase un ruido fuerte, entonces inmediatamente se produce un ajuste para estar adaptado  a  lo  que  está  sucediendo  en el ambiente. Entonces la alostasis serían pequeños cambios que se van produciendo continuamente, como una afinación de pequeños cambios que permiten adaptarse a un ambiente permanentemente cambiante. Rápidamente fue tomado por McEwen, un neuroedocrinólogo investigador que produce muchísimo en Estrés y Psiconeuroendocrinología, e introduce el concepto de carga alostatica. Si la alostasis logra una consonancia con el ambiente permanentemente cambiante, lo cual permite seguir funcionando adecuadamente, se consigue o se logra el “estado alostático”. Aunque el ambiente, los estímulos puedan ser estresantes, el organismo se adapta, aún a las situaciones para  las que no viene preparado o por fuera del rango para el que viene preparado, es decir nos adaptamos. Por ejemplo todos estamos preparados para trabajar ocho horas, eso con lo que venimos de fábrica, ahora la mayoría trabajamos más de ocho horas, entonces nos adaptamos a situaciones para las cuales no venimos preparados de fábrica. Eso se llama estado alostático. Ahora bien la “carga alostática” se produce por el tiempo que pasamos adaptados a situaciones por fuera del rango para las cuales venimos preparados. La carga alostática sería el costo o el precio que paga el organismo, el cerebro, la mente, por estar adaptado a situaciones que exceden el rango fisiológico para el cual venimos preparados. Utilizo muchas veces el ejemplo de un aire acondicionado -lo puse en libros-, me parece muy gráfico. Traemos un aire acondicionado de China preparado para los veranos de Buenos Aires, que son entre 28° y 33°, pero por el cambio climático vienen veranos en  donde  se modifica el rango y en lugar de ser 33°, se va a 36°,  entonces todo el aparato se adapta  y enfría, funciona, pero por adaptarse a ese nivel fuera del rango para el que viene preparado, se paga un costo, que se va sumando en el tiempo y luego, produce daños y esos daños  son  consecuencias,   enfermedades, de la carga alostática. La depresión, los tras- tornos de ansiedad, las enfermedades coro- narias, la pérdida de la neuroplaticidad y enfermedades cerebrovasculares, inflamatorias, inmunológicas, etc. se alteran los circuitos fisiológicos encargados de la adaptación  y la supervivencia.


Entrevistadora: ¿Usted diría que sobre la carga alostática están pensadas las investigaciones a futuro?


Entrevistado: Yo creo que sí. Hay muchos grupos de investigadores trabajando en el mundo. Me parece que es un concepto muy rico porque permite hacer una estratificación del riesgo, permite dividir en subgrupos de personas con determinada vulnerabilidad y con determinados factores de protección. Es muy importante.


Entrevistadora: Nosotras le agradecemos muchísimo, una entrevista muy linda y muy clara. Muchas gracias.


 


Mayo, 2018



 



 



 


 



 



 


 


 

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Entrevistas