ABUSO SEXUAL INFANTIL Y EVALUACIÓN PSICOLÓGICA

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María Martha Díaz
Angélica L. Zdunic

Resumen

Para describir las posibilidades de la evaluación psicológica en el estudio de niños abusados sexualmente, se presentan los datos que resultaron significativos en la comparación de diez protocolos Rorschach. En el momento de la administración de la prueba los sujetos estaban en el rango de edad comprendido entre los 9 y los 15 años.
Los resultados señalan que en algunos protocolos aparecen características similares; ellas están vinculadas con inhabilidades sociales, pobreza de recursos y dificultades en el control, expectativas negativas en cuanto a qué pueden esperar de los demás, autoimagen también negativa, tendencia a evitar la estimulación emocional, uso excesivo de la fantasía como refugio, manera excesivamente personal de entender la información que reciben y tendencia a proponerse metas que están más allá de lo que efectivamente pueden realizar bien.

Palabras clave: abuso sexual - Rorschach - evaluación psicológica


Introducción 

Sgroi (1981) define el abuso sexual como el o los actos de naturaleza sexual impuestos por un adulto sobre un niño que, por su condición de tal, carece del desarrollo madurativo y cognitivo como para dar un consentimiento acerca del o los actos en cuestión. Esta misma autora señala que la habilidad para enredar al niño en una vinculación de tipo sexual esta basada en la posición dominante y de poder, y que es esto lo que le permite al abusador coercionar mediante presión psicológica o engaño, para lograr su participación en la actividad sexual. Son varias las formas de contacto físico que implican abuso sexual; penetrar ano o vagina con el pene, los dedos, lengua o cualquier objeto usado por el perpetrador; intentos de penetración; tocar o acariciar los genitales del menor; manosear los pechos; forzar al menor a masturbar al adulto o masturbación conjunta; hacer que el niño tenga comportamientos o conductas sexuales con personas de su mismo sexo; pedir al niño que estimule oralmente los genitales del adulto; obligar a un niño que se involucre en contactos sexuales con animales.


Si bien todos los autores consultados coinciden en que el abuso sexual es una experiencia traumática en un psiquismo en formación, porque el niño no está preparado bio-física y psicológicamente para responder frente a la sexualidad adulta, ellos también advierten que no todas las víctimas reaccionan de la misma manera ni todas las experiencias traumáticas comparten las mismas características.


Finkelhor (1988) señala que la gravedad del abuso sexual y del impacto en la víctima depende de la cercanía del vínculo entre el niño y el abusador, el tipo de abuso, la duración del abuso en el tiempo, el grado de coerción empleada y la ausencia de cualquier figura alternativa protectora.


Cuando un niño abusado llega a tratamiento, usualmente le resulta difícil describir su experiencia traumática y los sentimientos que derivan de ésta. Romper el secreto y el aislamiento que lo acompaña es uno de los primeros objetivos terapéuticos. Hacerlo, en muchos casos, es vivenciado como algo muy peligroso; la fantasía de la víctima es que podría perder el cariño de su familia y/o del abusador, podría ser tratado como mentiroso, podría concretarse la amenaza de daño físico para él o algún otro miembro de la familia (Lamberti y otros,1998). El haber obtenido beneficios secundarios como regalos, trato preferencial respecto de sus hermanos, mayor atención, lo llena de sentimientos de culpa y vergüenza.


La evaluación psicológica del menor luego de haber padecido la agresión sexual contribuye a identificar cuáles son los factores que pueden amortiguar el impacto del abuso en el desarrollo emocional posterior y cuáles contribuyen a metabolizarlo. Por otra parte, también brinda información sobre los rasgos de personalidad que propician una mayor vulnerabilidad psicológica y favorecen el desarrollo de consecuencias psicopatológicas.


Pensamos que, como afirma Exner (2000), cuando la evaluación de un paciente se centra de poner un rótulo diagnóstico, resulta posible construir un plan de intervención que contemple objetivos realistas y definidos. En ese sentido el Rorschach Sistema Comprehensivo es un instrumento adecuado de indagación de la personalidad.


 


Estudio de Casos 

Hemos estudiado diez protocolos Rorschach SC correspondientes a niños que padecieron abuso sexual infantil de larga data.


Participantes

Los sujetos, tres varones y siete niñas de nive socio cultural medio bajo y bajo, habían sido derivados por orden judicial a una dependencia estatal para recibir atención psicoterapéutica. En el momento de responder a la prueba uno de ellos la estaba recibiendo desde hacía ocho meses, el resto fue evaluado a lo sumo dos meses después de haberla iniciado. Todos estaban en el rango de edad comprendido entre los 9 y los 15 años.


Instrumento de evaluación

El material estímulo del test de Rorschach SC está constituido por láminas de manchas de tinta frente a las que el evaluado debe responder a la pregunta qué podría ser esto. Hay condiciones extremadamente precisas en cuanto a encuadre de administración y también en el proceso de codificación de las respuestas. La información así obtenida se reúne en el llamado Sumario Estructural que comprende las Agrupaciones y las Constelaciones.


Las Agrupaciones son datos que, cuando se relacionan entre sí, dan cuenta del funcionamiento de un aspecto específico de la personalidad. En el análisis del Rorschach se discriminan, tal como se muestra en la Tabla Nº1, siete Agrupaciones. Ellas brindan información sobre la capacidad de la persona para tomar decisiones e implementar conductas controladas, como sus emociones, cómo percibe a otros y cómo se desenvuelve cuando está con los demás, cómo piensa, cuán convencional es y cuánto esfuerzo pone al pensar y también cómo se ve a sí mismo.


Las Constelaciones son un conjunto de datos que, cuando están presentes, brindan información sobre características estables de la personalidad que son desadaptadas. Comprenden la Constelación Suicidio y cinco índices: de Ajuste entre Percepción y Pensamiento, de Depresión, de Inhabilidad Social, de Hipervigilancia y de Obsesividad. En la Tabla Nº 2 se sintetiza qué indaga cada una de ellas.


Resultados 

El análisis de la información permitió identificaral gunos datos que se reiteraban en los protocolos Rorschach SC; ellos se consignan en las Tablas Nº 3 a 10.


Discusión

Los valores obtenidos señalan la presencia de indicadores que describen a los niños abusados como sujetos que:


  • Son vulnerables al rechazo por parte de quienes se relacionan con ellos. El índice de Inhabilidad Social, CDI (Tabla Nº 3), puntuó positivo en seis protocolos. Este índice representa una medida de las dificultades del sujeto para manejarse con la complejidad de la vida cotidiana y, cuando es positivo, señala que la persona tiene problemas para enfrentar eficazmente las dificultades comunes de su entorno y alerta sobre cierta ineptitud o déficit para todo lo relacional; habitualmente esta inhabilidad termina produciendo sentimientos de desvalimiento o baja autoestima que facilitan la presencia de depresiones. De los cuatro protocolos que no dieron positivo el CDI, uno corresponde al niño que lleva varios meses en tratamiento, con evolución favorable; en los otros casos sería un indicador de mejores posibilidades de recuperación del trauma vivido.

  • En las relaciones interpersonales (Tabla Nº 4) tienden a desplegar conductas que son consideradas desadaptadas por los otros y sus expectativas en cuanto a qué pueden esperar de los demás son negativas.

  • Eran pobres en cuanto a sus recursos psicológicos para resolver problemas aún antes de sufrir el abuso (Tabla Nº 5). Probablemente est los hacía más vulnerables a la desorganización y a resultar presas más fáciles para la manipulación de adultos capaces de llevar adelante estrategias de seducción perversas. Tienen problemas actuales para mantenerse serenos y controlados ante situaciones de tensión. Esto podría tener que ver con la experiencia de abuso vivida, pero también hay algunos protocolos en los que se advierte que dichas dificultades eran habituales en situaciones que excedieran las demandas más comunes.

  • En la mitad de la población estudiada, la autoimagen (Tabla Nº 6) está marcada de atributos negativos, el pensamiento frecuentemente incluye un punto de vista pesimista sobre sí. El mundo es sentido como difícil, el niño lo pasa mal, inundado por la falta de esperanzas. El resto de los niños probablemente tenga mejores posibilidades de recuperación; el que lleva más tiempo de tratamiento no presentó esta característica.

  • En su mayoría evitan la estimulación emocional (Tabla Nº 7). Probablemente el impacto del abuso vivido incide en que prefieran no verse implicados en otras situaciones emocionalmente cargadas. Usan el refugio en la fantasía como estrategia habitual para evitar los problemas (Tabla Nº 8). Esto, que se da en la mitad de la población estudiada, ¿era una característica previa al abuso? En caso de ser así, ¿contribuyó a facilitar el proceso de ser elegido como objeto de seducción? ¿Esto es una consecuencia del abuso? A partir de la situación traumática: ¿el niño se refugia más en la fantasía como un intento de eludir una realidad desagradable?

  • Tienen una manera excesivamente personal, que puede resultar rara para otros, de entender a información que reciben (Tabla Nº 9). Esto también ocurre en la mitad de la población estudiada. Nos preguntamos si el niño abusado ha pasado por una experiencia que afectó sus posibilidad de percibir los datos de la realidad de una manera convencional. La pregunta a investigar es: ¿el criterio de realidad se vio afectado como una consecuencia de la situación traumática o había un déficit previo al abuso que expuso al niño a una vulnerabilidad mayor?

  • Sus ambiciones son excesivamente altas. Esta característica podría haber facilitado la elección de la víctima (Tabla Nº 10); el abusador en su estrategia de seducción apunta a la exaltación del narcisismo "sos alguien especial para mi", "si lo hacés te doy este regalo", "guardá el secreto", "esto es entre vos y yo", "los demás no entienden". Para el sujeto infantil que aspira poseer más de lo que sus propios recursos le permitirían lograr, esas palabras tienen muchas posibilidades de alcanzar su objetivo, constituyéndose en la promesa de una fuente de satisfacción narcisista muy difícil de rechazar; la fantasía es que si accede a los deseo del adulto, lo tendrá todo.

Uno de los objetivos de la atención psicoterapéutica es que los niños entiendan que, aunque ellos no son culpables de lo sucedido y la responsabilidad recae enteramente sobre el agresor, pueden encontrar estrategias eficaces para evitar que el abuso ocurra nuevamente.


Los trabajadores de la salud necesitan conocer cuales son las principales características de personalidad del paciente, tanto en sus aspectos estables como en sus estados transitorios, esto resulta fundamental a la hora de tomar decisiones sobre la psicoterapia apropiada en cada caso en particular. En este sentido, el Test de Rorschach puede ser utilizado como un valioso instrumento diagnóstico.


Si bien nos quedan muchas preguntas abiertas, esperamos con este trabajo haber contribuido a mostrar cómo la evaluación psicológica brinda información útil para pensar qué les pasa y cuáles son los factores a tomar en cuenta a la hora de planificar las intervenciones psicológicas con los menores abusados. 


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Bibliografía 

Andronikof, A.
Seminario de formación para formadores. Bs.As. 2004. 


Exner, J. y Sendín, C.
Manual de Interpretación del Rorschach. Para el Sistema Comprehensivo. Madrid. Psimática. 1995. 


Exner, J.
El Rorschach. Un sistema Comprehensivo. Madrid. Psimática. 1994.
Manual de codificación del Rorschach. Para el Sistema Comprehensivo. Madrid. Psimática. 1995. Rorschach Applications in Treatment Planning. Roschachiana. 2000.V.24, p.150-170.


 Finkelhor, D.
The trauma of child sexual abuse citado en Violencia y abuso en la familia. Sanz, D. y Molina A. Bs.As. Lumen. 1999.


Lamberti, S, Sanchez, A y Viar, J.
Violencia familiar y abuso sexual. Bs.As. Ed.Universidad. 1998.


Rojas Breedy, A.
On the Use of the Rorschach in Assessment of Psychological Functioning Following Sexual Abuse in Adolescent Girls: A Researche Note. Roschachiana. 1995. V.20, p.188-204.


Sanz, D y Molina, A
Violencia y abuso en la familia. Bs. As. Lumen. 1999.


Sgroi, S
Handbook of Clinical Intervention in Child Sexual Abuse. Lexington. Books. 1981.

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Sección
Articulos Cientificos
Biografía del autor

María Martha Díaz

diazmm@speedy.com.ar

Licenciada en Psicología con Orientación Clínica, especializada en psicoterapias breves para superación de situaciones traumáticas y post traumáticas.
Terapeuta de niños y adolescentes en el Centro de Atención a Víctimas de Violencia Sexual perteneciente a la Policía Federal Argentina. 
Perito de oficio ante las Cámaras de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Angélica L. Zdunic

azdunic@infovia.com.ar

Dra. en Psicología especializada en Rorschach.
Docente de cursos de posgrado en la Universidad de Buenos Aires. y de grado en las Universidades Belgrano, UADE y UAI.
Dictante de la materia Roschach I y II en la Carrera de Especialización en Psicodiagnóstico del Colegio de Psicólogos de Morón.
Autora del libro El Test de Zulliger en Evaluación de Personal.
Aportes del Sistema Comprehensivo de Exner. Bs.As. Editorial Paidós. 2da.edición, 2003.