DESEMPLEO DIMENSION SOCIAL Y PROBLEMATICA CLINICA

Contenido principal del artículo

Victoria Barrutia

Este artículo desarrolla algunos de los resultados obtenidos en una investigación de carácter exploratorio-descriptivo, cuyos principales objetivos consistieron en: indagar los principales trastornos y afecciones psíquicas atribuibles a la pérdida de empleo; relacionar los distintos tipos de conflictos y la intensidad de los mismos con la valoración que el sujeto tenía de su empleo y pesquisar las diferencias de género; diferenciar los efectos producto de la carencia económica y los efectos simbólicos, concibiendo al desempleo como un proceso en el que se pueden visualizar distintas etapas. Las principales hipótesis ligan los efectos mencionados a la concepción de que ésta pérdida, en esta población y contexto, posee las características de un trauma psíquico donde el sujeto queda avasallado y sin posibilidad de respuesta simbólica ante lo sucedido.
Palabras clave: Desempleo - Afecciones psiquicas - Trastornos en las relaciones familiares y sociales - Trauma psíquico


 


Introducción
Algunas referencias a la dimensión del fenómeno del desempleo  

"Una de las más hermosas páginas de la filosofíaoccidental es la Fenomenología del Espíritu, donde Hegel, hablando de la formación de la conciencia de sí mismo en el conflicto entre el amo y el siervo, atribuye justamente al trabajo la función de formar la conciencia del siervo para hacerle capaz, -y más aún, digno- de derribar su propia condición de esclavo y afirmarse como sujeto libre y como interlocutor de pleno derecho del amo."


GIANNI VATTIMO


El presente artículo está basado en un estudio realizado en el contexto de una beca de investigación de UBACyT entre los años 1998/99 y, su objetivo principal fue indagar los efectos psíquicos que la pérdida de un empleo genera en un sujeto. Es decir, abordar una problemática que, en general, es estudiada en su dimensión social desde una perspectiva que incluya también una mirada psicológica y cínica que abone al trabajo terapéutico, otorgando herramientas conceptuales.


Es indiscutible que la falta de empleo es actualmente, uno de los temas de mayor relevancia a nivel mundial y que el debate acerca del mismo se encuentra instalado con gran fuerza en el seno de la sociedad. En los últimos tiempos, gran parte de la población ocupada ha perdido su empleo, en especial sectores que tradicionalmente eran considerados de un alto nivel de estabilidad.


Tradicionalmente las investigaciones referentes al tema centraban su atención en las clases marginales, obreras o pauperizadas que eran las más afectadas por el desempleo o por la precarización del trabajo. Hoy en día la mayor parte de los estudios se están abocando también a nuevos grupos que parecen afectados por esta situación. La población desempleada se distribuye, según cifras del Indec, en mayor medida entre los sectores medio-bajos y medios, pero en estos últimos años ha empezado a ser un fenómeno más generalizado. "La significación cuantitativa de las tasas de desempleo de los no pobres aumenta cualitativamente si se compara con el cuadro de unos pocos años atrás, cuando era un fenómeno casi desconocido - y mayormente friccional- en esos hogares. Esto explica que el 43% de los que tienen trabajo se declaran muy preocupados por la posibilidad de perderlo, y, que un 32% adicional sienta alguna preocupación por esta eventualidad"1 .


El sector social sobre el que trabajó el presente estudio incluye profesionales, empleados calificados, comerciantes; hombres y mujeres con nivel socio-cultural y nivel de instrucción medio. Este grupo social ha sido nominado por algunos autores como "los nuevos pobres" o descrito como el fenómeno social de "la desestabilización de los estables". Lo que caracteriza a este grupo social no es la pobreza, sino el desamparo (Castell. R, 1990).


Cabe recordar que el contexto de este estudio tiene lugar en un momento previo a la crisis política y social del 2001 donde el grupo social descrito se hallaba en un aumento casi vertiginoso y que luego la crisis y despidos generalizados fueron modificando alternativamente el panorama social de la Argentina. De todos modos, los resultados de esta investigación se consideran vigentes ya que este grupo social sigue siendo aún muy considerable en cifras estadísticas. La proporción de hogares con jefes desempleados ha aumentado sensiblemente.


Trabajo y familia han sido considerados a partir de la modernidad los dos articuladores sociales por excelencia y en tanto tales deter-minantes de la particular inclusión del sujeto en la trama social y, constituyéndose de esta manera en los soportes identificatorios privilegiados. Actualmente vemos, con la entrada en la posmodernidad, el debilitamiento de ambos lazos y por lo tanto un movimiento y posterior reacomodamiento de las relaciones societarias.


Si como todo parece indicarlo se marcha "de un trabajo sin futuro a un futuro sin trabajo."2 , se torna indispensable el planteo de ciertos interrogantes: ¿Cuáles son los efectos de la pérdida del empleo y las posibilidades de reacomodación por parte de los sujetos a la nueva lógica del mercado y contratación laboral? ¿Qué efectos está produciendo la falta de trabajo en la producción de subjetividad? ¿Cómo se plasma esta situación en la génesis de "nuevos aspectos del malestar en la cultura"? ¿Qué nuevos articuladores permitirán la constitución del lazo social en estas nuevas formas societarias? ¿Qué podría sustituir al trabajo como base de la construcción de la personalidad? ¿Qué tipo de sujeto psíquico subyace a estas nuevas lógicas de mercado?


Si, como se afirmaba anteriormente, el trabajo ha sido a partir de la modernidad el productor privilegiado de lazos sociales, la idea de una sociedad no basada en el trabajo resulta aún impensable para nosotros.


Estas preguntas permiten pensar la temática del desempleo en primer término como un problema estructural que atañe a un momento particular en la historia de los procesos socioeconómicos mundiales y que produce efectos en el área de la subjetividad.


En segundo término, los efectos de la pérdida de trabajo han sido en esta investigación una vía de entrada privilegiada para investigar el lugar del trabajo en los procesos identificatorios3 en que ancla el sujeto; y, en tanto productor de subjetividad, los movimientos y cambios producto del efecto traumático que significa esta pérdida y que obliga al sujeto a nuevas recomposiciones fantasmáticas y, cambios en su posicionamiento subjetivo.


En tercer término comienza a abrirse otra línea que ubicaría los lugares del sujeto en el malestar en la cultura y que empieza a prefigurar lo que serán las nuevas lógicas y de las particularidades de lazo social, donde el desapego, la flexibilidad y la cooperación superficial parecen ser los atributos dominantes. 


 


Aspectos Metodológicos 

El recorrido del "estado del arte" generó un resultado muy distinto al esperado. Siendo esta temática de alta relevancia e impacto social se esperaba hallar un profuso material en la bibliografía existente en nuestro país y en el mundo y sin embargo esto no fue así. Más aún cuando se intenta abordar el fenómeno desde su perspectiva psicológica y no sociológica, los distintos profesionales que trabajan en el tema con grupos terapéuticos señalan las pocas herramientas teóricas disponibles.


Al abordar los efectos psíquicos producto de la pérdida del empleo en el área de la subjetividad existen dos modalidades muy distintas de hacerlo. La modalidad más frecuente de delimitar este objeto de estudio, es la descripción sintomática de los efectos que produce la pérdida del trabajo y sus consecuentes derivaciones, a partir de una correlación lineal entre la pérdida y una determinada manifestación sintomal o patología4. Estas investigaciones arrojan resultados tales como el 80% de los desempleados sufren de depresión o el 70% sufren trastornos del sueño o alcoholismo.


Pero nos preguntamos aquí:


¿Qué tipo de información aportan estas inves-tigaciones?¿Qué efectos trae aparejado el desempleo? ¿Cómo se ordena, clasifica esta información? ¿Qué líneas de trabajo abre? ¿Cuál es su potencia explicativa?


A pesar de la pertinencia y los aportes de nivel descriptivo y epidemiológico de estos estudios, los mismos no generan hipótesis explicativas acerca del mecanismo subjetivo en que se sostienen dichos efectos ni las variables a las que se encuentran asociados. Es decir, las condiciones en que la pérdida de trabajo produce los efectos descriptos.


Una segunda modalidad aparece representada por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales5. Es este un intento de ligar los síntomas que encuentran en la población sin trabajo bajo una categoría de mayor nivel explicativo.


La descripción de síntomas que se realiza aquí es exhaustiva, y ha servido como guía para pesquisar algunas de las manifestaciones sintomáticas a contemplar, sin embargo, es clara la inespecificidad que plantea este síndrome para pensar el fenómeno del desempleo. Como contracara de lo mismo, las investigaciones nombradas anteriormente, con su visión parcializante, tampoco aportan especificidad debido al particular recorte que hacen del objeto de estudio.


Al hablar de especificidad no se está planteando de ninguna manera que existan síntomas, afecciones o trastornos como modalidades de padecimiento exclusivas de la situación de desempleo. Cristophe Dejours señala que, contrariamente a lo que se podría esperar, la explotación del sufrimiento por la organización del trabajo no fabrica enfermedades mentales específicas. Las psicosis de trabajo no existen como así tampoco las neurosis de trabajo. En coherencia con sus estudios, lo encontrado en esta investigación confirma que tampoco existen patologías propias del desempleo.


A partir de problematizar los discursos y posiciones existentes en este campo, en la vía de complejizar sus respuestas al problema, se abre la hipótesis traumática como una línea heurística. Esta permite no sólo trabajar sobre en la línea descriptiva del efecto sintomal del desempleo, sino también una línea explicativa subyacente.


Dadas estas características antes descriptas (tipo de material teórico existente y objetivos buscados) se trabajó en un nivel exploratoriodescriptivo. La búsqueda de esta investigación fue obtener información de tipo cualitativo que permita otro tipo de abordaje de la problemática. Cabe recordar que las estrategias exploratorias no pretenden en primera instancia tanto la producción de evidencias para la verificación de una hipótesis cuanto el descubrimiento y elaboración de nuevos observables (Samaja, J. 1993).


Así, este estudio constituyó una primer etapa necesaria en la construcción de categorías de análisis más ricas y complejas, para, en un segundo momento, en el contexto de una investigación mayor, poder aplicar las categorías construidas a poblaciones más amplias. 


Los objetivos de esta investigación se encaminaron hacia la detección de las condiciones en que la pérdida de trabajo se presentifica como un hecho traumático. Individualizar, discriminar, describir e interpretar las peculiaridades de este sector social, ya que el desempleo en esta población, -donde el trabajo ocupa un lugar central-, tiene efectos por entero diversos que en aquellos sujetos que nunca han tenido un empleo, o por lo menos un empleo estable.


El universo de Unidades de Análisis estuvo constituido por sujetos sostén de familia de entre 35 y 60 años de edad con un período de desocupación mayor a seis meses y cuyo empleo anterior garantizara un alto nivel de estabilidad (al menos cinco años). De esta manera se buscó indagar el impacto que la pérdida del empleo tiene en grupos sociales como los descriptos con anterioridad y en los que el sujeto se enfrenta a una situación totalmente inesperada. La población escogida representa un sector social para el cual el trabajo adquiere un valor fundante y dónde los efectos económicos y pérdidas materiales irán perdiendo peso en contraposición con los efectos simbólicos.


Por otro lado las clases medias profesionales o con acceso a empleos calificados han sido en la Argentina sectores de elevada importancia tanto cuantitativamente como por su injerencia social.


El tipo de muestra escogida, como este tipo de investigación requiere, ha sido de tipofinalística o intencional. El grupo evaluado fue dividido por estratos buscando que la muestra escogida sea homogénea en cuanto a los siguientes aspectos: trabajo estable no menor que cinco años, sea sujeto sostén de familia (aún cuando no sea el único), con alta intensidad de desocupación (6 meses como mínimo) y que sea heterogénea, es decir que contenga variación en cuanto a sexo, edad (dentro del intervalo), tipo de empleo anterior, hijos a cargo.


En estas muestras el número de sujetos a entrevistar es evaluado en el transcurso del trabajo: "mientras que en la muestra estadística el numero de entrevistados se determina antes de la investigación y es imposible rectificar estos criterios luego de comenzada la misma, en la muestra cualitativa la elaboración de la misma forma parte del propio proceso de la investigación. Son los resultados que se van obteniendo los que indican la mayor o menor necesidad de ampliar el universo de la muestra (...) de este modo, tanto el tipo como la cantidad de entrevistados será definitivamente fijada al terminar la investigación"6 .


Esta cita alude explícitamente al concepto de "saturación" en metodología cualitativa que ha sido tomado en cuenta para la delimitación de la presente muestra.


Los instrumentos utilizados fueron la observación simple de talleres de trabajo con grupos de desempleados, entrevistas a profesionales que coordinaban estos grupos y entrevista semi-dirigida a personas desempleadas. El material recogido a partir de los dos primeros instrumentos mencionados fue utilizado como primer acercamiento al terreno y permitió evaluar la pertinencia y sutileza de los indicadores construidos para el segundo instrumento. La utilización de un instrumento que contiene indicadores abiertos fue fundamental para captar la riqueza y heterogeneidad de los valores. Así también, en el Plan de Análisis y Tratamiento de los datos, esto permitió mediante un análisis centrado en el valor, evaluar la pertinencia de algunas categorías y reagrupar o agregar otras variables.   


   


Algunos resultados

Efecto Traumátoco o Duelo: Caminos distintos y posibilidades en la elaboración de la pérdida


Las entrevistas muestran como en ésta población y contexto, (resultado no generalizable de manera directa a otras poblaciones de desempleados) la pérdida del empleo reviste una intensidad tal que deja al sujeto avasallado y sin posibilidad de respuesta frente a lo sucedido.


El desempleo, en su vertiente traumática, produce un efecto masivo de arrasamiento de la barrera de protección antiestímulo, que impide que el aparato psíquico pueda ligar la experiencia. El "yo" no puede realizar el trabajo de ligadura, se queda "sin palabras" en tanto función simbólica protectora que transforme ese quantum de energía traumática en energía ligada.


Una de las sensaciones más frecuentes descriptas por los sujetos es la falta de respuesta con la que se encuentran. Hay una ruptura en la base de sostén, en el sujeto que es sostén, en el que le dice a otros que hay futuro posible. Lo cual lo deja "impotente" frente al mundo y frente a los otros. 


Algunos autores como G.Ferchstut concibe a la experiencia del desempleo como un duelo en la cual la pérdida del trabajo produce una desorganización de la capacidad de encontrar sentido a la experiencia y el duelo representaría la lucha por recuperar éste sentido.


Es decir que a partir de este corte abrupto, con los cambios que conlleva, es necesario un momento posterior de significación de lo sucedido, para luego, si es posible para el sujeto, poder realizar los trabajos de desinvestimientos e investimientos libidinales propios del trabajo de duelo (Freud,1917)7. La hipótesis del duelo es coherente con la traumática ya que se trata, en términos psicoanalíticos, de procesos de ligadura y desligadura que debe realizar el aparato psíquico luego de la pérdida.


Los siguientes recortes empíricos son representativos de esta "sensación de quiebre y caída" y hacen alusión a este primer momento de choque que representa el trauma y que deja al sujeto "sin palabras", sin poder "ligar" lo sucedido. Ilustran la ruptura de redes identificatorias de sostén y los efectos de la misma.


"Yo sentía que se me venía todo abajo, mi casa, el alquiler, recibirme y básicamente lo que empecé a tener al poco tiempo fueron ataques de pánico. Me medicaron, tenía tembladera de piernas, no podía dormir, diarreas, ataque de angustia, llanto, fobia de no poder salir a la calle, impotencia sexual, miedo, estaba paralizado". Hombre 35 años.


"Por primera vez me desperté un día de la cama sobresaltado, sobresaltado, loco digamos. Mi señora no quería que supiera nadie, tenía que quedarse ahí conmigo y lo único que me aliviaba era caminar, caminar y tenía una cosa acá (en el pecho) que era impresionante, es algo, mirá, que no se puede explicar es una angustia es una cosa acá que no se va tan fácilmente y eso se me iba cada tanto y me vino 3, 4 veces y me vino unos cuantos días, tomaba Alplax, "... yo necesitaba caminar tenía una angustia terrible una cosa acá que no te lo digo si vos con esto duras 10 días podes llegar a suicidarte ... " (Hombre 52 años).


Las imágenes o descripciones aportadas por los actores mismos ilustran "La pérdida de un lugar". Lugar de "padre", lugar social, lugar del "ser", de "ser persona" (una entrevistada refiere que ella antes de perder el trabajo se veía así misma como una persona lo que evidentemente devela que sin trabajo pierde esta condición), "ser alguien", tener identidad, un nombre,lugar en el que la palabra propia tenga valor, pérdida de la autoridad.


"Perdí tantas cosas, perdí tantas cosas en la vida que últimamente no pierdo más nada (...) te cambia no por ahí por más que no quisiera ... generalmente sentirte mal ante tus hijos que vengan, te ayuden. Que vos estés en tu cada como un parásito, prácticamente es difícil estar, no poder darle algo y estar en tu casa, si no trabajar y hacer prácticamente changas es como que estas mucho tiempo fuera de tu casa pero no traes lo que tenés que traer para vivir, viste, fijate el carácter yo tengo una forma de ser que trato de echarle tanto la culpa a los otros, pero te cambia el carácter, tenés más discusiones con tu pareja, tenés más problemas de sexo con tu pareja..." Hombre 49.


"Te sentís una porquería y te volvés malo... me dan ganas de volver para atrás y ser previsor... de a poco uno se da cuenta que vivió mal. Antes me llevaba el mundo por delante (...) era el rey, siempre invitaba yo. Ahora soy un negro de mierda. Antes me llevaba el mundo por delante y de a poquito te van aplastando ..." Hombre 48 años.


"Me ponía triste, me angustiaba, pero físico no, mental sí, lo físico no llegó a repercutirme, pero a veces me sentía mal porque veía que no podía poner los límites dentro de mi casa, como que a veces le daba cosas a ellos y después me veía que yo no tenía ningún lugarcito de mi momento, no tenía un momento, o sea me costaba encontrar mi lugar, mi momento de mi día, algo para mi que quizá en el trabajo era..." (Mujer 45 años).


Esta entrevistada refiere que incluso sentía que molestaba en la cocina al marido, ocupando el lugar. Estos recortes empíricos develan como la desocupación cuestiona la identidad, produce un desapuntalamiento masivo con la consecuente crisis de identidad.


Si el trabajo ocupa este lugar, en el que la identidad se apuntala, es de esperar que el desempleo produzca un movimiento desequilibrante en el aparato psíquico del sujeto.


"Ninguna otra técnica de conducción de la vida liga al individuo tan firmemente a la realidad como la insistencia en el trabajo, que al menos lo inserta en forma segura en un fragmento de la realidad, a saber la comunidad humana... La realización satisfactoria de trabajo satisfactorio es sustancial para el desarrollo y estructuración del psiquismo"8 .


"el tener una ocupación, el tener algo que hacer, sentirme que no me valía por mí misma, empezaba a cuestionarme toda mi vida, digamos flagelándome, diciéndome que en realidad siempre había dependido de algo o de alguien y que en mi vida eso... eso puedo pensar ahora que fue cierto o no, por ahí en unos momentos sí y en otros no, en esa temporada veía todo mal, me molestaba por momentos ser abogada pero no sabía que otra cosa podía ser..." Mujer 57 años.


"X (nombre de la empresa) fue mi vida... porque yo toda mi carrera laboral la hice ahí... empecé desde abajo(...) yo me acuerdo de que cuando recién entré a trabajar, la consigna era ponerse la camiseta de la empresa (...) te ensalzaba tanto que vos eras el que estaba sosteniendo la empresa (...) hoy la empresa no tiene identidad, no tiene identidad no le importa... todo eso se perdió, se perdió totalmente, ahora la gente no tiene identidad, lo que tiene es temor y bueno agacha la cabeza a cualquier cosa" Mujer 45 años.


Se ve en este caso una indiferenciación tal entre el uno (sujeto) y el otro (trabajo), que si la empresa no tiene identidad la gente tampoco la tiene. No es extraño encontrar que la pérdida del trabajo desestabilice en estos casos. 


 


Caída de la imagen de si mismo y sentimiento de autodenigración

"Fue terrible, te sentís muy mal. Sentís que no servís para nada, que no sabes nada, que tenés que saber todo" (Hombre, 48 años)


"Cuando salí estaba totalmente perdida ... salir así como si uno fuera un delincuente que no sirve para nada, haber sido responsable, haber trabajado bien". Mujer, 42 años


"Ser un desocupado hoy en día es ser un paria, no exactamente, no diría eso, pero a mi edad es como ser algo descartable" Hombre 55 años


"Y, un decaimiento, porque uno ya se empieza a sentir inseguro y digamos, ya al no tener un ingreso, al no poder mantener a la familia causa una devaluación de uno mismo, de su autoestima... una denigración de jefe de familia, de ser humano" Hombre, 48 años.


"Salía a la calle todos los días a la mañana a la misma hora, me vestía como para ir a trabajar, daba vueltas, me daba vergüenza quedarme en casa, por mis hijos, por los vecinos" Mujer, 47 años.


 


Sentimientos de desamparo, inseguridad e incertidumbre por el futuro

"Ahora siento que todo el mundo te lleva por delante... me siento menos independiente, más limitada" Mujer 40 años.


"Tengo sentimientos de desesperanza, tristeza y desamparo (...) tuve un cambio anímico fuerte mío y de toda mi familia, vivimos peleando" Hombre 50 años.


"Uno se queda sin jubilación, sin obra social, se queda en medio de la calle en una edad en la que no te podés jubilar y no te dejan trabajar" Hombre 56 años.


Seguir siendo uno mismo, conservar la mismidad a través de las circunstancias, forma la base del sentido de la identidad, es responsable por la integración del yo e indirectamente mide su fuerza (Ferchstut, 2000). Esta es una de las grandes pérdidas que produce el desempleo, ya que el sujeto no se reconoce a sí mismo en el tiempo, se produce tanto un borramiento de su historia (personal y laboral) como de la posibilidad de pensarse a sí mismo en el futuro, fundamentalmente porque no se reconoce tampoco en el presente. Una parte del sí mismo se ha perdido con la pérdida del trabajo. 


La autoestima, pensada de esta manera, y no simplemente como valoración del sujeto de sí mismo, depende de la posibilidad de reconocer al yo actual, aquellas potencialidades que cumplen o cumplirán las exigencias del ideal. (Horstein, L.1996).


Algo llamativo en los relatos de la población, es que la sintomatología no aparece en concreto en los relatos relacionada a las carencias reales (como por ejemplo cada vez que llegaba la fecha de vencimiento de alguna cuenta). Por el contrario, aparecen angustias mucho más indiferenciadas, angustia indiferenciada frente a algo que irrumpe sin tramitación simbólica, angustia más por la fantasía que desencadena que por la carencia real.


En Estudios sobre la histeria Freud sostiene una concepción de traumatismo psíquico que deja de ser copia del traumatismo físico. Señala que el acontecimiento para devenir traumático debe despertar una excitación de origen endógeno. En este sentido, esta concepción freudiana prepara el camino hacia la idea según la cual la eficacia de los acontecimientos externos proviene de las fantasías que activan, y del aflujo de excitación que desencadenan. La fantasía no posee el límite y el poder de acotar que tiene la realidad.


Consecuentemente con el impacto, tiene lugar una vacilación en la fantasmática del sujeto, el modo fantasmático de percibir el mundo flaquea ante la imposibilidad de dar una significación simbólica a lo sucedido. Acorde a esta situación, surgen fantasías más primarias ligadas a posiciones infantiles consecuencia de la caída de la identificación al lugar paterno y de un proceso regresivo concomitante. Las fantasías que priman son de vacío, desprotección, imposibilidad radical, inexistencia de futuro, muerte.


"Tenía fantasías, la plata, el trabajo, la desocupación, el hambre, fantasías de miseria una película de que me hundía, que me iba a vivir a una villa, que me quedaba en la calle...yo lo vivía como que era el fin del mundo, llegué a fantasear el suicidio". Hombre 37 años.


"Tenía una sensación de miedo que me paralizaba, tengo miedo de caer, mi familia, qué vamos a hacer, a dónde vamos a para, nunca voy a salir adelante...no sé quién soy, no me reconozco". Mujer 42 años.


"A veces me dá miedo de enfermarme...y no sé en qué puede terminar" Hombre 58 años.


Para la teoría psicoanalítica el hecho de que la fantasía pueda tener mayor eficacia que la realidad no es una novedad, pero que esto pueda visualizarse en las entrevistas abona en la confirmación de las hipótesis acerca de que lo que se trata en este caso es de un efecto traumático y cuyos efectos guardan mayor relación con esta imposibilidad simbólica más que con las carencias materiales objetivas.


El análisis de las entrevistas permitió también la construcción de perfiles en los que principalmente aparecieron relacionadas dos variables o aspectos relevantes: el modo en que el sujeto fue construyendo su historia laboral, y su "posicionamiento subjetivo" en el/los distintos trabajos donde el sujeto se desempeñó, y, la manera en que fue tramitando la situación de estar sin trabajo.


Es decir que más allá de los condicionantes sociales y el desempleo como un fenómeno generalizado es interesante pesquisar el posicionamiento singular ya que será lo que luego permitirá intervenir terapéuticamente con un sujeto. La manera en que un sujeto vivía su situación de desempleo se correspondía en la mayoría de los casos con el modo en que había abordado su situación laboral. Posiciones de mayor pasividad o actividad y de vinculación con los otros (jefes y compañeros).


En el caso de una entrevistada puede verse por ejemplo como ella podría haber buscado otros trabajos pero su trabajo era su vida, llevaba a su hija allí, estaba integrada: "desde los tres meses a los tres años la nena venía conmigo. "La empresa me dio todo lo que tengo me dio la posibilidad de haber criado a mi hija... yo lo hacía porque lo sentía ...ojo que yo también hago mi examen de conciencia por ahí yo tendría que haber seguido avanzando, tendría que haber buscado otras cosas. Hubo épocas que si vos querías irte del trabajo, te ibas y conseguías otro diez veces mejor. Sino que yo me sentía cómoda y tendría que haberme seguido capacitando, entonces no del todo le puedo echar la culpa a la empresa, otras personas se capacitaron, yo también podría haberlo hecho". Esta misma entrevistada tiene más de media carrera de Economía hecha y aún así se siente poco capacitada.


¿Posee la categoría género carácter explicativo? 
Trabajando específicamente en los efectos que el desempleo acarrea en los sujetos, la bibliografía existente afirma que puede comprobarse y fundamentarse teóricamente la presencia de una clara diferencia cualitativa en el impacto de esta situación en hombres y en mujeres.9


La investigación que se toma como base de este artículo, en concordancia con lo expuesto pero enfatizando su propia perspectiva, hipotetizaba que los efectos traumáticos del desempleo se verían más acentuados en la población masculina que en la femenina producto de las representaciones simbólicas relativas a la función paterna.


A pesar de esto se preveía que las diferencias podrían verse atenuadas por diversas circunstancias y variables intervinientes e incluso que esta situación podría estar variando en la actualidad, 


Estas hipótesis no parecen confirmarse. Los resultados de esta investigación apuntan en otra dirección. En la población estudiada en la muestra (y sólo generalizable al grupo de pertenencia definido) no se presentan diferencias ni en cuanto al nivel de la intensidad ni en el tipo de efectos o reacción por la pérdida del empleo. Los sentimientos asociados a la vergüenza y a la autoculpabilización, por ejemplo, no se encuentran atenuados en grado alguno apareciendo en hombres y en mujeres con igual intensidad.


Asimismo, cabe agregar que el retorno a las tareas domésticas no proporciona una estructuración del tiempo, ni organización de la vida cotidiana en las entrevistadas, como aparece en los resultados de la investigación antes mencionada. Por el contrario, esta desorganización está presente de la misma manera que en los entrevistados de sexo masculino.


Rediscutiendo acerca de las hipótesis planteadas y los resultados hallados se plantea: ¿a qué estábamos denominando femenino y masculino? En las entrevistas ¿se ha preguntado por masculinidad y femineidad o por actividad y pasividad?


Esta reflexión lleva a extender y complejizar el planteo realizado en un primer momento, la pregunta sería: ¿cómo se pensaba encontrar rasgos diferenciales en hombres y en mujeres cuando lo que se intentaba indagar eran aspectos masculinos, viriles o activos (según denominación de distintos autores) en las mujeres entrevistadas? El universo de análisis escogido implicaba necesariamente la inclusión de mujeres de las que se podía inferir cierta identificación de tipo "viril" en el trabajo, ya que, el ser sostén de familia es una posición tradicionalmente masculina. Los resultados obtenidos parecen ser absolutamente coherentes con esta situación.


Las diferencias existentes entre los entrevistados no se juegan en relación con el género, sino en una doble vertiente o como dos caras de una misma moneda: por un lado el lugar que el trabajo tenía para cada uno de esos sujetos, y por otro, al compromiso (subjetivo) de cada uno de ellos puesto en juego en su situación laboral.     


 


Síntesis y Conclusiones Finales 

Retomando los puntos desarrollados hastaaquí y otros ejes trabajados que no pudieron ser presentados en el presente artículo, a modo de síntesis se puede sostener que:


  • El momento en que el sujeto "se ve a sí mismo" como desempleado, no coincide con el mo-mento mismo de la pérdida de trabajo.

  • El valor que tiene esta pérdida se significa retroactivamente. La dimensión de la misma no es registrada en un primer momento ya que el sujeto no puede significar lo sucedido.

  • No hay representaciones ni preanuncios que amorticen la sensación de caída y los efectos psíquicos. Ni siquiera en los casos en que la persona se acogía al retiro voluntario, o despidos con preaviso o por cierre de la fuente laboral donde había registro de la inminente pérdida. El "efecto de impacto y sorpresa" era el mismo.

  • Los momentos de máxima crisis emocional en esta población no coinciden necesariamente con los mayores momentos de crisis económicas, sino que están en relación con los dis-tintos tiempos de la vivencia subjetiva del desempleo. Dato que abona en favor de la hipótesis traumática y el significado eminentemente simbólico de lo perdido.

  • La vivencia subjetiva del desempleo y las etapas en la búsqueda de trabajo están intrínsicamente relacionadas.

  • Existe una mayor dificultad en conseguir un empleo por la imposibilidad de tramitar la pérdida y visualizar y aceptar los cambios en las condiciones de empleo.

  • El sujeto en situación de desempleo se encuentra ante la imposibilidad, como dijimos anteriormente, de recuperar aquello que perdió, motivo por el cual esta experiencia puede ser analogada a la del duelo. Esta perdida es irreductible en ambas direcciones, por un lado porque toda pérdida es en sí misma irrecuperable, y por otro ya que es también el contexto mismo y los modelos de contractualidad laboral lo que se encuentra en un proceso de cambio en la actualidad.

En relación con la hipótesis auxiliar que pronosticaba la diferencia que se presentaría en los efectos en hombres y mujeres, parece interesante agregar una distinción. Retomando las hipótesis sustantiva y los sustentos teóricos de la investigación (teoría del trauma, lugar del trabajo en la constitución de la identidad, etc.) se puede reafirmar que lo encontrado en el trabajo de campo apunta en esta dirección y reafirma la coherencia de los mismos -ya que si se trata de posiciones subjetivas éstas nada tienen que ver con el sexo del sujeto. Lo que parece definir el efecto traumático y sus efectos y trastornos es la posición del sujeto frente al trabajo, la cual se independiza de la pertenencia sexual o de género. 


1 Consejo Empresario Argentino. Un trabajo para todos. Empleo y Desempleo en la Argentina. El gran desafío. Pag. 131.
2 Juan Gervasio Paz, "Trabajo: dignidad o maldición" Revista realidad económica N° 136, pág.16
3 Tomo aquí particularmente el modo en que Piera Aulagnier conceptualiza a la identificación, el proceso identificatorio, y el proyecto identificatorio.
4 M. Fagin por un lado y P. Crepet y F. Florenzano por otro, estudian la relación entre suicidio y pérdida de trabajo; Bundía Vidal hace lo propio conla depresión; J. S. Sepúlveda con los cambios en hábitos y costumbres y con los trastornos somáticos; y M. Jahoda con los trastornos psiquiátricos. 
5 El DSM-IV incluye al desempleo dentro del eje IV, es decir, el correspondiente a los problemas psicosociales y ambientales que pueden afectar eldiagnóstico, tratamiento y pronóstico de los trastornos mentales (Ejes I y II). Son problemas relacionados con el contexto que pueden desempeñar unpapel importante en el inicio o en la exacerbación de un trastorno mental. Como contrapartida de la anterior pueden también, en la dirección opuesta.
6 Saltalamachia, Homero (1992) "Historias de vida". Ediciones CUUP.
7 Freud, S. Duelo y Melancolía. Obras Completas. Ed Amorrortu. Tomo 14. (1917)
8 Schlemenson, Aldo. Hombres no trabajando. La crisis a escala humana. Revista encrucijadas. U.B.A. Pág.73 (extraído de Freud Psicología de las Masas y análisis del yo). 
9 Los estudios de V.Galli y R.Malfé (1996) atribuyen estas diferencias al grado de "involucración" personal mayor en el trabajo por parte del hombre, M.Jahoda (1987) a la posibilidad que tiene la mujer de volver al rol de ama de casa y L.Fagin(1992) a la mayor "adaptabilidad" y apertura al diálogo de la mujer.   


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Desocupados, precarizados y estables... 


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Detalles del artículo

Sección
Articulos Cientificos
Curriculum del autor/a

Victoria Barrutia

vbarruti@psi.uba.ar

Psicóloga. Terapeuta.

Investigadora y Docente de Metodología de la Investigación (UBA).

Miembro de SPS (Sociedad Psicoanalítica del Sur).