LA IDENTIDAD PROFESIONAL DEL PSICOLOGO

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Maria Teresa Lodieu
Hector Scaglia

Este trabajo forma parte de una serie de investigaciones iniciadas en el año 2000, acerca de la representación social del psicólogo. Analizamos las representaciones profesionales en estudiantes de la Carrera de Psicología de las Universidades Nacionales: Buenos Aires (UBA), La Plata (UNLP), Rosario (UNR), San Luis (UNSL) Tucumán (UNT). Además se analizan investigaciones realizadas con profesionales psicólogos. En cuanto a los resultados encontramos una predominancia del área clínica: hemos caracterizado esa prevalencia como Modelo Psicológico Psicoanalítico Hegemónico. En esta presentación enfocamos el estudio del proceso de socialización profesional y de la identidad profesional. Fuentes de datos: cuestionario secuencial, grupos focales, entrevistas y técnicas gráficas. 

Palabras claves: Identidad profesional del psicólogo - Modelo psicológico-psiconalítico-hegemónico - Representación social del psicólogo


Introducción 


A fin de iniciar una reflexión sobre a la identidad profesional del psicólogo en nuestro país, partimos de la consideración de que el espacio teórico que posibilita intelegir la conformación de las identidades profesionales, es producto de la intersección de saberes provenientes de las ciencias sociales, en particular de la sociología, de la psicología y de la psicología social. Este espacio disciplinar sustenta el marco teórico de este trabajo. La base empírica es el resultado de una serie de investigaciones sobre la representación social del psicólogo en estudiantes de las carreras de psicología realizadas con el apoyo y el subsidio de la Universidad de Buenos Aires (*). 


Panorama actual de la psicología 


El elevado número de estudiantes de psicología y de psicólogos, el crecimiento de las Instituciones de Enseñanza Superior en psicología, el predominio de la orientación clínica como ámbito de elección profesional y el auge en el medio sociocultural de la psicología y del psicoanálisis muestra la particular forma de propagación y enraizamiento de esta disciplina en la Argentina. 


El Informe preliminar sobre el relevamiento de psicólogos realizado por Modesto M. Alonso (2)consigna un total de 55.853 psicólogos egresados. La razón entre psicólogos y habitantes, aporta los siguientes datos: 154 psicólogos por 100.000 habitantes. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay unos 828,5 psicólogos cada 100.000 habitantes. La comparación con los datos de otros países brinda la posibilidad de dimensionar el impacto de esta disciplina en nuestro medio. En Brasil, la relación es de 87 psicólogos por 100.000 habitantes, en Chile 50, en México 98 y en USA 45, siempre sobre 100.000 habitantes. Mónica Abramzón(1) en sus estudios sobre la formación de recursos humanos en salud muestra el crecimiento y el alto número de Instituciones de Enseñanza Universitaria en Salud. En el año 2004, psicología y a enfermería contaban con el mayor número de establecimientos universitarios, 31 cada una de estas disciplinas; seguía luego medicina con 25 establecimientos; bioquímica y farmacia contaban con 17 instituciones de enseñanza. Dentro de las Ciencias de la Salud, psicología es la que contabiliza el mayor número de instituciones de enseñanza superior privadas. 


Si bien existen diferentes ámbitos (educacional, forense, laboral, social-comunitario) en los que los psicólogos pueden ejercer su profesión, el 85% se dedica a la clínica. La fuerte pregnancia del enfoque clínico determina que incluso en ámbitos no clínicos, la perspectiva con la que se encara la actividad profesional es clínica; las investigaciones de Cristina Eurasquin (7) sobre el rol del psicólogo en las instituciones educativas muestra claramente este perfil clínico. 


Modelo Psicológico Psicoanalítico Hegemónico


A fin de indagar los determinantes de la masiva orientación hacia la clínica de los estudian- tes y de los egresados realizamos una serie de investigaciones en las carreras de psicología de las Universidades Nacionales. El concepto teórico que nos permitió operacionalizar nuestras indagaciones fue el de representación social. Una representación social es una organización de imágenes y de lenguaje porque recorta y simboliza actos y situaciones que son o se convierten en comunes. Serge Moscovici(9) considera que las representaciones sociales constituyen sistemas de valores, ideas y prácticas que cumplen una doble función: establecer un orden que les permita a los miembros de la comunidad orientarse en un mundo social y facilitar la comunicación proporcionándoles un código para nombrar y clasificar los diversos aspectos de su mundo. 


En la tarea investigativa hemos utilizado distintos instrumentos metodológicos: un cuestionario secuencial semiestructurado, grupos focales, técnicas gráficas, entrevistas a estudiantes, a egresados y a informantes claves de las carreras. Hemos analizado los planes de estudio de las carreras y documentos relacionados con la historia de la conformación del campo psicológico- psicoanalítico en nuestro país. 


Los resultados obtenidos nos permiten construir una representación hegemónica del psicólogo que puede ser descripta de la siguiente manera: el psicólogo está en una habitación (“consultorio propio”) sentado en un sillón, y recostado en un diván o sentado en una silla se encuentra el paciente. Esta imagen, que es la que habitualmente grafican los estudiantes frente a la consigna: “dibuje como se imagina trabajando”, es también la que prima en las respuestas a la pregunta del cuestionario: ¿Cuál sería su trabajo ideal como psicólogo/a? Un ingresante del CBC de la UBA responde: “Yo no tengo idea de lo que es el tratamiento pero me gusta... el consultorio.... el diván”. Un estudiante de 5º año de la Universidad de La Plata sintetiza en dos palabras esta representación:“Clínica-diván”. 


Moscovici al estudiar la construcción del pensamiento social, en especial las representaciones sociales, elige como objeto de estudio la apropiación de la teoría psicoanalítica por el medio sociocultural francés. En el pasaje de una teoría científica al colectivo social, dos conceptos son centrales para la descripción de este proceso: objetivación y anclaje. 


La objetivación consiste en la transformación de entidades abstractas en elementos concretos, de los conceptos en imágenes. El consultorio, el diván el sillón, en el caso de la representación social del psicólogo, materializan la disciplina psicológica. En cuanto al anclaje, que es una asignación de sentido porque inserta la nueva representación y la relaciona con elementos previamente existentes del universo simbólico, la psicología se encuadra en el campo de la clínica médica y en la terapéutica propuesta por el psicoanálisis.


Tomando en consideración otras respuestas de los estudiantes a interrogantes del cuestionario, encontramos acentuadas estas líneas que remiten a la clínica y al psicoanálisis. Las respuestas frente a las preguntas relacionadas con las materias preferidas y los autores estudiados en la carrera que más les han interesado, suelen concentrarse en: “psicoanálisis”, “psicopatología” y en cuanto a los autores, en primer término es “Freud”, seguido de “Lacan”. En el caso de los estudiantes de la UBA el porcentaje que elige Freud como primera opción alcanza al 73,7%; en los estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata llega al 76,8% mientras que en Universidad Nacional de Tucumán el porcentaje es mucho más bajo 38,9%. En UNT si se tiene en cuenta en forma exclusiva los alumnos más avanzados de la carrera, la elección que recae sobre este autor asciende al 54,8% de los casos. La explicación de esta elección por parte de un estudiante de la UNT es elocuente:“En 1er. Lugar Freud; creo q´ es imposible salir de esta facultad sin q´ te guste x q´ lo vemos en todas las materias y aparte toda su teoría se termina impregnando”. En La Plata, un estudiante contesta: “Freud, es lo que más vemos en esta Facultad”. 


En relación a los autores elegidos, la gama de autores nombrados en mucho más reducida en la UBA, en la UNT es mucho más amplia incluyendo más menciones de autores nacionales. Cuando se interroga a los estudiantes sobre las instituciones en las que puede trabajar un psicólogo predominan las del área clínica. En un porcentaje mucho más bajo aparecen respuestas del área educacional, forense, social-comunitario o laboral. La acentuación de alguna de estas áreas, por parte de los estudiantes de las universidades del interior del país, tiene relación con situaciones contextuales relacionadas con la historia de la creación de las carreras de psicología y/o con posibilidades de inserción laboral. 


En relación con los egresados, una cuestión relevante es que el grado de satisfacción laboral no está en relación con los beneficios económicos provenientes del ejercicio de la profesión sino con la actividad que se desarrolla, siendo la clínica la que motiva el más alto nivel de gratificación, incluso en los casos en que esta actividad se desarrolla en forma gratuita. 


Una investigación de María Cecilia Andrés(3) en egresados de la UBA confirma esta situación.


María Inés Pacenza (11), investigadora de la Universidad de Mar del Plata, registra la misma información: "En el análisis de las encuestas se ha observado que los egresados que tienen trabajos de tipo administrativo o comercial ante la pregunta de cuál es el trabajo más importante, contestan que el trabajo en la clínica es el más importante aunque este trabajo consista en atender uno o dos pacientes semanales. Esta apreciación tiene que ver con la búsqueda y el logro de una identidad profesional que funcionaría en forma independiente de los ingresos percibidos”. 


La búsqueda de la inclusión en una actividad clínica y la necesidad de capacitarse en esta área es lo que determina el alto porcentaje de egresados que se inscriben para las residencias o las concurrencias, siendo estas últimas actividades ad honorem. Julián Antman (4) informa que en el año 2002, se inscribieron para el examen de la Residencia en Psicología Clínica del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 1083 psicólogos, existiendo como vacantes 26 puestos para residentes y 302 para concurrentes. 


La información relevada nos permitió condensar en un término los resultados investigativos: hemos denominado Modelo Psicológico- Psicoanalítico Hegemónico, esta representación social del psicólogo, que se caracteriza por un modelo asistencial individual y que tiene como sustento teórico al psicoanálisis. 


Ecuación Psicólogo-Psicoanalista 


Los títulos académicos otorgados por las Universidades Nacionales consignan “Licenciado en Psicología” o “Psicólogo” siendo equivalentes en la actualidad ambos títulos. Sin embargo, muchos Licenciados en Psicología de la UBA, se presentan en Congresos o Jornadas, o en sus tarjetas personales como Psicoanalistas. Si bien se estudia en la Facultad de Psicología, la psicología está degradada en relación al psicoanálisis. En ese sentido el psicólogo no se identifica como psicólogo sino como psicoanalista. A fin de nominar este hecho hemos adoptado el constructo Ecuación Psicólogo-Psicoanalista. Psicólogo refiere entonces al título académico y Psicoanalista a la identidad social-profesional con la que se identifican. Los aportes de Henri Tajfel (14) y de Claude Dubar (6) nos permiten reflexionar sobre la construcción de las identidades sociales y la socialización profesional.  


La adquisición de una categoría profesional implica un proceso de socialización específico normativizado acorde a las reglamentaciones pautadas para cada profesión, condicionadas también por los contextos socio históricos. La socialización profesional llevará las marcas de los desarrollos científicos, de los contextos socioculturales y de los sistemas de poder imperantes en cada una de las sociedades en que se desenvuelvan las distintas profesiones. La socialización profesional significa para el aprendiz-estudiante un pasaje por una institución que desarrolla una programación sistematizada destinada al aprendizaje de los contenidos teóricos-prácticos de la profesión y de las normativas ético-legales. Al mismo tiempo, esta socialización conlleva una serie de representaciones: ideas, valores, imágenes, comportamientos -todos ellos explícitos o implícitos que configuran la matriz simbólica de la profesión. En este proceso de socialización profesional intervienen tanto las instituciones de formación académica como otros múltiples agentes socializadores. En el caso de la psicología, en nuestro medio, las características particulares de la amplia difusión del psicoanálisis connotaron de manera particular al campo de lo psicológico.


La identidad profesional será el resultado de una convalidación académica, de una identificación personal y de un reconocimiento social. En este reconocimiento social, presente cotidianamente en todos los medios masivos de comunicación, el psicólogo, si bien es habitualmente nominado “psicólogo”, las atribuciones que se le confieren remiten al psicoanálisis. En ese sentido, abrevan a la representación hegemónica de psicólogo-psicoanalista. En los lugares de interacción social, en especial en ámbitos académicos, se ponen en juego las representaciones relativas al quehacer profesional y allí en función de procesos valorización y de poder se convalidan y se fortalecen las representaciones e identidades hegemónicas que muchas veces responden también a intereses corporativos. En los procesos de adquisición de identidad, en este caso de identidad profesional, la identificación con una categoría profesional convalidada y valorada otorga un reconocimiento y una pertenencia social. Las características de esa identidad profesional estarán determinadas por la singularidad de cada sujeto y por situaciones contextuales. La identidad profesional implica el “autoconcepto” que un sujeto tiene sobre sí mismo derivado de su pertenencia a un grupo profesional, - imbuido de un significado valorativo y emocional asociado a dicha pertenencia- y un reconocimiento de ese colectivo profesional y de la sociedad de su pertenencia profesional. 


Perspectiva histórica en la construcción de la identidad profesional   


Gervasio Noailles(10) estudia el perfil de los egresados de la UBA de la década del 60 al 90. Considera que los cambios en las prácticas profesionales se relacionan con los acontecimientos históricos y políticos acaecidos en el país. Lucía Rossi (13) analiza los cambios en los planes de estudio de la carrera de psicología de la UBA y los relaciona con los cambios institucionales producto de los cambios de gobierno. Teniendo en cuenta los aportes de estas investigaciones, desde una perspectiva histórica en la construcción social de la identidad del psicólogo, vamos a considerar 4 momentos: 1) Creación de las carreras de psicología, 2) Corte institucional producido por la Dictadura Militar, 3) Reapertura institucional con el advenimiento de la democracia, 4) Perspectivas actuales. 


1) Creación de las carreras de Psicología.


Sintéticamente podemos decir que en los años 1956 y 1957 cuando se crearon las primeras carreras, en Rosario y luego en Buenos Aires, la lucha por su creación, por la definición del rol profesional, por la defensa de las incumbencias propias y el enfrentamiento con los psicoanalistas en relación a las posibilidades del psicólogo para ejercer la psicoterapia, fortalecieron una fuerte identidad profesional, identificada en ese entonces con la denominación “Psicólogo”. Múltiples publicaciones sobre el rol del psicólogo dan cuenta de este lugar y esta reivindicación identitaria. El psicólogo se identificaba como psicólogo lo que no impedía que el modelo teórico fuese el psicoanálisis. En el año 1975, Norberto Litvinoff y Silvia K. Gomel (8) publican un estudio realizado con egresados entre 1961 y 1970 afiliados a la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, en donde afirman que un 90% de los afiliados se dedicaba a la clínica. Esta clínica de orientación psicoanalítica concebía un psicoanálisis no restringido al ámbito del consultorio privado ni al tratamiento individual. En ese entonces, la psicoterapia de grupo, las comunidades terapéuticas tenían una amplia convalidación y difusión. 


2) En 1976 la irrupción de la Dictadura Militar acarrea diferentes situaciones en las carreras de psicología existentes: cierre provisorio de las carreras, cambio de planes de estudio, cupo cero (no ingreso de nuevos alumnos), a esta situación se unió la persecución y desaparición de profesionales y el exilio de otros muchos. El terror reinante, la imposibilidad del ejercicio profesional en ámbitos institucionales o de realizar actividades grupales, obligó a los psicólogos y a los psicoanalistas a refugiarse en sus consultorios privados y reducir la tarea al marco asistencial individual. La modificación en las prácticas profesionales puede graficarse con esta cita de Norma Baldrés de Carreras y Marta Guerrero de Puppio(5): “A fines de los ´60 y comienzos de los ´70 se observa en muchos países la inserción del psicólogo como agente de salud en equipos interdisciplinarios, con una práctica profesional que se traduce en abordaje a nivel grupal y comunitario, experiencias que también se inician en nuestro país. Posteriormente, con el cierre de las carreras de Psicología en varias Facultades, vuelve el psicólogo al abordaje individual en su práctica de la psicología, es decir al paciente atendido en el ámbito del consultorio. En esta práctica el acento está puesto en la enfermedad y la orientación es predominantemente psicoanalítica”. 


3) La apertura democrática traerá la creación de nuevas carreras de psicología, el ingreso masivo de estudiantes, la promulgación, en 1985, de la Ley 23.277 de Ejercicio Profesional. Sin embargo, el modelo de atención convalidado en la época de la Dictadura persiste y se torna hegemónico. Los cambios realizados en los planes de estudio con el fin de ampliar el horizonte teórico de la carrera o incentivar la investigación como en el caso de la carrera de Mar del Plata chocan -como explicitan Susana Cordero y María Inés Pacenza(12) - contra la “representación de la profesión (que) seguirá circulando en la institución y pregnando la formación de los psicólogos y su práctica laboral”. 


4) Perspectivas actuales. Si bien continúa existiendo un predominio del modelo clínico y de la teoría psicoanalítica, motivos relacionados con el mercado académico, investigativo y laboral están determinado acercamientos a otros ámbitos profesionales y a modelos teóricos no psicoanalíticos. 


A modo de conclusión


Las problemáticas actuales en el campo de la salud mental: las violencias, el incremento de los accidentes, de los homicidios y suicidios, el malestar social, la marginalidad social, la exclusión nos interrogan sobre nuestro quehacer cotidiano en el campo de la formación de profesionales y en nuestra práctica profesional. Estas temáticas no suelen estar presentes en las materias obligatorias de los planes de estudio de psicología. La complejidad del campo de la salud mental requiere un trabajo intersectorial e interdisciplinario y la formación actual de los psicólogos no parece responder a estas demandas. .


(*) Los títulos de las investigaciones son: “Representación del quehacer profesional del psicólogo en estudiantes ingresantes a la carrera de Psicología” (UBACyT AU18), año 2000 dirigida por el Dr. Héctor Scaglia; “Prevalencia de la representación clínica en los ingresantes y en los estudiantes de la carrera de Psicología” (UBACyT U012) año 2001-2003, “La representación del quehacer profesional del psicólogo en estudiantes de psicología de Universidades Nacionales” (UBACyT U015), año 2003-2005, las dos últimas dirigidas por el Dr. Héctor Scaglia con la codirección de Mgter. María Teresa Lodieu. Investigaciones subsidiarias de becarios conforman la base teórica y empírica. 


Bibliografía


1- Mónica Abramzón
Argentina: Recursos Humanos en Salud en 2004. OPS/OMS Nº 62. Año 2005.


2- Modesto M. Alonso
Los Psicólogos en la República Argentina. Poster presentado en el 30º Congreso Interamericano de Psicología, Bs. As. Argentina, 2005.


3- María Cecilia Andrés
“Representación Social del Psicólogo en Jóvenes Graduados de Psicología en la Universidad de Buenos Aires” Beca estímulo. CBC-UBA, 2001-2002.


4- Julián Antman
“La concurrencia en Salud Mental en la Ciudad de Buenos Aires: La inserción profesional y el trabajo ad honorem en los psicólogos recién  graduados” en X Anuario de Investigaciones. Secretaría de Investigaciones. Facultad de Psicología. UBA, 2002.


5- N. Baldrés de Carreras y M. Guerrero de Puppio
“Algunas consideraciones estadísticas sobre la carrera de Psicología de la UTN” en PSICOLOGOS. Revista de Psicología de la Universidad de Tucumán. Año I Nº 1, 1991.


6- Claude Dubar
La socialisation. Construction des identités sociales et professionnelles. Paris. Armand Colin, 1991.


7- C. Eurasquin; S. Cameán; R. Bur, R.; B. Greco; A. Alonso; M. Cabrera y E. Btesh
“Psicólogos en instituciones educativas: representaciones del rol y modalidades de intervención” en VIII Anuario de Investigaciones de la Facultad de Psicología. Secretaría de Investigación de la Facultad de Psicología de la UBA., 2000.


8- N. Litvinoff, N. y S. Gomel
El psicólogo y su profesión. Buenos Aires: Nueva Visión, 1975.


9- Serge Moscovici
El psicoanálisis, su imagen y su público. Buenos Aires, ANESA- HUEMUL, 1979.


10- Gervasio Noailles
“Representaciones sociales acerca del quehacer profesional del psicólogo en psicólogos egresados de la UBA en la década del 60 a la década del 90” UBACyT Beca de Maestría. CBC- UBA 2004-2006.


11- M. I. Pacenza y S. Cordero
Contrato Fundacional, Perfil del Egresado e Inserción Laboral. Estudio de caso: “Los egresados de la Facultad de Psicología 1992-1995”. Mimeo, 2003.


12- M. I. Pacenza y S. Cordero
“Incidencia de la formación académica en la inserción laboral. El caso de los psicólogos egresados de la UNMDP” en M. I. Pacenza y S. Cordero (comp.) Universidad y Sociedad. Trayectorias laborales de los psicólogos egresados de la UNMdP. Ediciones Suárez. Mar del Plata, 2003.


13- Lucía Rossi
”Instituciones de psicología aplicada según períodos políticos y cambios demográficos en Argentina. Vestigios de profesionalización” en Rossi, L. y col. Psicología: su inscripción universitaria como profesión. Una historia de discursos y prácticas. Bs. As. EUDEBA, 2001.


14- H. Tajfel
“Grupos humanos y categorías sociales”. Estudios de Psicología Social. Barcelona. Herder, 1984.

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Articulos Cientificos
Curriculum del autor/a

Maria Teresa Lodieu

mtlodieu@arnet.com.ar

Licenciada en Psicología UBA 
Magíster en Salud Pública UBA 
Profesora Adjunta Cátedra de Psicología Ciclo Básico Común UBA 
Investigadora UBA 

Hector Scaglia

hscaglia@psi.uba.ar

Licenciado en Psicología UBA 
Doctorado de Estado en Letras y Ciencias Humanas. Universidad de Paris X. Francia. 
Investigador UBA