UN TRATAMIENTO POSIBLE PARA EL SUJETO DESAMPARADO

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Susana Brignoni
Graciela Essebag

En Barcelona, en la Fundación Nou Barris para la Salud Mental funciona desde el año 1997 el Programa SAR (Servicio de Atención y Asesoramiento a Residencias) que trabaja con niños y adolescentes tutelados. El programa tiene dos ejes de intervención: el Soporte Técnico y la atención clínica. Ambos están anudados, dado que el trabajo clínico es posible articulado al soporte técnico (ST). El ST es un dispositivo que se ofrece como un espacio y un tiempo de lectura que intenta introducir un interrogante allí donde hay una certeza sobre lo que le pasa al niño. En el ST se deciden qué casos acudirán al tratamiento clínico. De los casos  clínicos seriamos algunos trastornos que muestran que lo que aparece repetido en su manifestación difiere en la causa. Tomamos dos grupos de trastornos y utilizamos cuatro viñetas clínicas para ejemplificar
la articulación del trabajo clínico y del ST.
Palabras Claves: Desamparo, soporte técnico, trastorno del comportamiento, causa, interconsulta


El objetivo de este trabajo es mostrar la experiencia que desde hace unos años es llevada adelante por un equipo de psicoanalistas adscriptos a la Fundación Nou Barris para la Salud Mental, de Barcelona, España, en el ámbito de lo que se conoce como el de la infancia tutelada. Se trata del Servicio de Atención a Residencias (SAR) cuyo objeto de
trabajo son los niños y adolescentes tutelados por la Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia (DGAIA), que viven en Centros Residenciales de Acción Educativa (CRAE) y niños acogidos por la familia extensa o por familias acogedoras a las que no los unen lazos biológicos. 
Este es un servicio en el que los psicoanalistas se desplazan. Nos dirigimos a las instituciones en las que los niños viven e intentamos promover una conversación sobre cada niño.
Este trabajo con los con educadores sociales convoca a los psicoanalistas a preguntarse por aquello que transmiten.
Cuestiones como qué queremos decir cuando afirmamos que el síntoma es una invención del sujeto y que hay que saber qué función cumple para tocarlo es una de ellas.
Si el trabajo educativo está orientado para abrir canales que conecten al sujeto con lo social ¿cómo trata el educador a un sujeto con un “trastorno oposicionista-desafiante” que tiene en vilo a la escuela a la que asiste? O ¿cómo intervenir educativamente cuando lo que busca el sujeto es hacerse daño o morir? Es decir ¿cómo hace para privarse de intentar educar “lo real pulsional” en juego?
El psicoanalista hace su oferta .En nuestro caso se organiza en 2 ejes:
• producir un lugar de enunciación
• introducir, donde hace su aparición un trastorno, una pregunta que apunte a la significación sintomática o a hacer emerger lo que está en causa en el trastorno.
Estos 2 ejes aparecen tanto en el dispositivo clínico como en el soporte técnico (ST). 
El ST es un dispositivo que se ofrece como un espacio y un tiempo de lectura: intenta rastrear qué operadores vuelven legibles las situaciones actuales sin quedarse enganchado con las lecturas que se efectúan desde lógicas homogeneizadoras. En el momento en que un niño es tutelado se convierte en un “heredero” directo de aquello por lo que es separado de su hogar: queda “bajo sospecha”. Intentamos en la conversación que mantenemos con los educadores dejar en suspenso esas certezas, abriendo allí un espacio en el que pueda emerger una pregunta sobre el sujeto en cuestión. Es en la apertura de ese espacio donde decidimos si es necesario derivar a un niño a  tratamiento. Ponemos un freno a las derivaciones que se precipitan cuando un niño hace síntoma a la institución en la que vive generando un malestar que intentamos reintroducir en las reuniones que se efectúan. Creemos que el
trabajo clínico es posible si está, de algún modo, articulado con el soporte técnico.


LOS TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO (TC)
A veces seriamos casos a partir de los “trastornos”. Los educadores esperan de nosotros una solución que sea  aplicable a todos los casos que presentan esos trastornos. Es interesante seriar: en lo que aparece como repetido
en su manifestación pueden observarse los puntos de falla: lo que hace a la causa.
Dos niños de 12 años presentan iguales TC:explosiones “inmotivadas”, fugas, agresiones a los compañeros o a sí mismos. 
S. revela en las entrevistas con la psicoanalista que lo que lo inquieta es la muerte. Pero no se trata de un pensar en la muerte sino de algo que aparece en su cuerpo bajo la forma del despedazamiento. Habla de una tripa podrida que puede atacarlo. Cuando esta idea lo invade necesita moverse: dice “siento un nervio que empieza en las piernas”.Hay un “no puede no moverse”que lo empuja en el sentido de un intento de vivificación.

El otro niño R.es traído a la consulta por agresividad: peleas con otros niños, les falta el respeto a los adultos. En la escuela a la que asiste no paran de expulsarlo, aunque no lo hacen definitivamente “por caridad”. R no se muestra interesado por el escándalo que provoca.
Hijo de inmigrante, desorientado respecto a sus orígenes, le propongo que traiga a la sesión un planisferio.  Empezamos a recorrer los distintos caminos que sus familiares realizaron hasta llegar a Barcelona. Trabaja en
sesión de forma decidida pero los conflictos con su entorno continúan intactos. La escuela me convoca: quieren “entender a R, pobrecito niño, con todo lo que debe haber visto”. Revelan la convicción que orienta las  intervenciones: se trata de un caso de “pre-delincuencia”, conclusión a la que llegan debido a la combinación de agresividad e historia de desamparo. Se preguntan por qué no está medicado y esperan que confirme su pronóstico.
Veo la imposibilidad de cuestionar cualquiera de estas significaciones.
Retomamos la charla con los educadores del centro en una sesión de ST y se construye una hipótesis: tal vez las conductas de R son una respuesta a la significación predelincuente que le viene de la escuela. Esta hipótesis permite poner en juego lo que E.  Laurent nombra como “desajuste de las identificaciones”, es decir no permitir que R quede fijado a la significación pre-delincuente. La pregunta por el ¿qué hacer? produce un agujero: por un lado cae el ideal en relación a la escuela y por otro lado aparece en el horizonte de las decisiones la incertidumbre. Se plantean cambiar a R de escuela pero tendrán que sostener ese acto sin tener garantías sobre las consecuencias. El ST ofrece el tiempo necesario para comprender acerca de las distintas variables en juego.Es decir,permite que una decisión sea tomada a partir de un cierto cálculo.

Vemos como en ambos ejemplos a igual manifestación no corresponde la misma causa, de un lado la vivencia de cuerpo fragmentado, del otro el TC como respuesta a lo que viene del otro bajo la significación “predelincuente”.
De esto se deriva que no será el mismo tratamiento ni en lo clínico ni en lo educativo. Sin embargo sí hay algo común: el Trastorno del Comportamiento es lo que cada niño ha construido para funcionar respecto a aquello por lo que se siente invadido. En este sentido no es lo mismo hablar de TC que preguntarse ¿de qué trastorno proviene
el comportamiento?


LOS ACTOS SUICIDAS EN LA ADOLESCENCIA
Atendemos a adolescentes, chicas que desde la pubertad llevan a cabo actos autolíticos: se cortan, ingieren pastillas u otros con el fin de apaciguar una angustia insoportable.
T. quiere “acabar con todo” e ingiere una alta dosis de paracetamol. Se halla en un estado casi permanente de nerviosismo, crisis de llanto y angustia. En el momento de laprimera entrevista hacía dos años que su madre,  toxicómana, que solía aparecer y desaparecer por largos períodos, había muerto.
Poco después de la primera sesión, me informan que ha sufrido un coma etílico. Considero que hay un alto riesgo y recomiendo un ingreso en una unidad de Psiquiatría. Cuando la paciente vuelve a sus sesiones afirma que para ella todo seguía igual: tenía miedo del mundo y en los momentos de soledad piensa en desaparecer.
El estado de angustia de la sujeto continúa y realiza un nuevo acto autolítico fallido y ella misma solicita un ingreso en la unidad hospitalaria.
Al cabo de un tiempo el Hospital da el alta con la indicación de volver a ingresar a T cuando sea necesario. A partir de allí ingresos y altas pactadas fueron la modalidad de abordaje que permitió a T, un trabajo continuado de  elaboración. La estructura de intervención en común se mantuvo todo el tiempo: durante los ingresos realizábamos
interconsultas y en los períodos de alta, continuaba con el control de la medicación en las consultas externas del Hospital. Dada la fragilidad de la paciente y el horror que le provocaban los momentos de soledad, se introdujo la figura de un acompañante terapéutico, durante los períodos de alta.
En este período, comienza a traer recuerdos que prefería, hasta ese momento omitir. Los recuerdos se refieren a su madre. Junto a la rememoración que hacía T,aparecen pesadillas, se despierta y ya no puede dormir.
Sueña que su novio la abandona. El miedo al abandono del novio la remite al abandono de su madre. Siente que su
madre puede hacerle daño. 
El relato de las idas y venidas de la madre le permiten dar un sentido a sus intentos de suicidio. Eran tentativas de separación, en este caso radicales, por la vía de la desaparición misma del sujeto.
Hace un trabajo de duelo que produce un cambio en su posición: estudia, las ideas de muerte y los pasajes al acto desaparecen y T pacifica la relación con su novio.
El trabajo del psicoanalista en el ST permitió a los educadores sostener el caso, evitar la exclusión de T y permitir la continuación de su trabajo analítico.
N. tiene 15 años. A los 12, encontró el cuerpo de su madre que se había suicidado mientras ella estaba de colonias. Al año N ingiere una dosis de tranquilizantes para conmemorar el aniversario. En ese momento es tutelada. N es indomable. No quiere ir al colegio, cualquier negativa desata ira y violencia extremas. En estos momentos de ira y angustia, los cortes en el cuerpo tienen un efecto pacificador. Comienza el tratamiento marcado por largas  ausencias en las que el trabajo con los educadores propicia el hacer presente a N en su discurso cuando ella se ausenta. Tiempo después N puede acudir regularmente y aparecen las cuestiones vinculadas a su dificultad con los otros.
También aquí se hizo necesaria la hospitalización: pero en este caso N pide ingresar cuando las cuestiones cruciales se le presentan, la llenan de angustia y la empujan a un consumo de tóxicos insoportable para ella misma. Se confronta a cuestiones que había obliterado: la muerte de la madre y su elección aparecen en un primer tiempo y N
sitúa lo que, para ella, es del orden del horror mismo: el hecho de que su madre no piense en ella y prefiera la muerte. El tiempo posterior, le permite abordar el antes de la muerte: recuerdos velados reaparecen: 2008, vol.5
de la madre amante a una madre toxicómana que maltrata a su hija y la usa para conseguir sus dosis. Esta apertura significará una pacificación para N que podrá retomar sus estudios.
El trabajo conjunto entre psicoanalistas y educadores restituye un tiempo fundamental en la experiencia del sujeto: se trata de provocar, sostener y soportar el tiempo para comprender, tiempo que habitualmente queda elidido en las actuaciones de los equipos educativos y también de los sujetos que atendemos clínicamente. El ST lo mantiene
vivo para potenciar la construcción de hipótesis que hagan de mediadoras entre los distintos sujetos que intervienen en los escenarios sociales.


BIBLIOGRAFÍA


1. LAURENT, E.
Retomar la definición del proyecto del CIEN y examinar su situación actual. En Revista El niño, 2002, Nº 10,pág. 10-18

Detalles del artículo

Sección
Articulos Cientificos
Curriculum del autor/a

Susana Brignoni

susanabrignoni@copc.es

Psicologa Clínica
Psicoanalista
Coordinadora del Servicio de Atención a Residencias de la Fundación Nou Barris (Barcelona)
Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis
Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (UCES).

Graciela Essebag

geseb@copc.es

Psicóloga Clínica
Psicoanalista
Psicóloga del Servicio de Atención a Residencias de la Fundación Nou Barris (Barcelona)
Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis
Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis