LA PERSPECTIVA DE LA COMPLEJIDAD Y LOS NIVELES DE INTEGRACIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO. CRÓNICA DE UNA EXPERIENCIA DE INVESTIGACIÓN

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Cecilia Ross

El siguiente artículo relata una experiencia de investigación en el campo de la salud mental/subjetividad y el trabajo, desde la perspectiva de las decisiones que contribuyeron a identificar de manera compleja los diversos planos en que se expresó el objeto de estudio.
Para ello, se apoya en el concepto de “sistema de matrices de datos” y lo aplica, haciendo explícita la vinculación entre modelos teóricos y construcción de pautas de observación,propia de toda experiencia investigativa.


Palabras clave: investigación, subjetividad, complejidad, metodología.


 


INTRODUCCIÓN
Las siguientes notas se apoyan sobre una experiencia de investigación ya lejana (Wlosko, Ros, 1996). Por lo tanto, resultan del efecto de decantación que opera en la memoria, cuando el tiempo ya ha pasado.
Como consecuencia, el relato se desarrolla desde el punto de llegada - desde el “conocimiento ya formado”1 - y no en un sentido histórico cronológico. Es decir, obviamos al lector las innumerables vicisitudes que llevaron a la toma de algunas decisiones, cambios de ruta, idas y venidas, durante la investigación e intentamos dar cuenta de lo que resultó como objeto de estudio, más que de lo que imaginamos al comienzo que iba a resultar.
En este sentido podemos decir que de las fatigosas acciones que dan cuenta del “contexto de descubrimiento” se tiene noticias cuando se las expone “en el contexto de justificación o validación”2.
Lo que se presenta a continuación es un ejercicio reconstructivo del objeto de estudio, con fines didácticos,que pretende volver visibles los diversos planos en que puede expresarse un objeto de estudio. Se pone a discusión - se exponen algunos fundamentos - de lo que ha sido una forma de entender y construir el objeto de investigación, sin que esta sea la única - “ni verdadera” - forma de abordar el problema en cuestión.
Al hablar de objeto de estudio estamos refiriendo al mediador entre el desarrollo de reglas de teoría y de patrones de observación. “Las actividades sistemáticas de descripción del objeto de investigación suponen de manera inevitable el doble movimiento entre la teoría y la observación, pero dicha descripción no las presupone a aquellas, sino que las va creando o, si se quiere, poniéndolas de relieve (“revelándolas”, en el sentido de la técnica fotográfica), en el acto mismo de decidir las estrategias descriptivas” (Samaja, 2004)
El objeto de estudio resulta así de un proceso de investigación que comienza con una delimitación hipotética del mismo y culmina con la validación de dicho recorte, exponiendo un modelo fundado para comprender y/o explicar un problema.


LOS NIVELES DE INTEGRACIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO
El mayor desafío ante el cual nos encontramos al delimitar el objeto de estudio de una investigación, una vez que ya hemos seleccionado los modelos teóricos que consideramos que permiten comprender con mayor riqueza al problema, es cómo traducir la complejidad reconocida conceptualmente a un conjunto de pautas de observación que la expresen y no la reduzcan o empobrezcan.

“Casi por definición los sistemas verdaderamente complejos escapan a una descripción completa y detallada. Cuando hemos de describir algo, el dilema con que nos encontramos es el que existe entre la sencillez, que es uno de los requisitos previos de la comprensión, y la necesidad de tener en cuenta numerosos aspectos de un sistema complejo. (…) Es posible intentar una vía de salida a tal dilema mediante una descripción jerárquica: se describe el sistema mediante una familia de modelos, cada uno de los cuales se ocupe de su comportamiento mirado desde un nivel de abstracción distinto”
(Mesarovic y Macko 1969)

Es importante advertir, sin embargo, que aunque podamos atribuir la complejidad como condición de cualquier objeto, la misma no se expresa si no somos capaces de hacerla visible y desarrollar sobre ella un tratamiento sistemático.


“Si las características de un sistema complejo no están dadas, no son “observables” en el sentido que postuló el positivismo lógico, es decir, accesibles a la “experiencia directa”, es porque no hay tal cosa como una “lectura directa” de la experiencia. El filósofo e historiador de la ciencia, Russell Hanson (1958),  acuñó a este respecto, una expresión feliz: “Toda experiencia está cargada de teoría”
(García, R. 2006)


Tal como expusiéramos en otra oportunidad3, Rolando García afirmaba que todo objeto tiene al menos un mínimo de complejidad. Pero en sus conferencias suele aclarar que esta característica, sin embargo, no debe considerarlo como inabordable. De lo contrario, se denominaría "complicación".
La complejidad, puede y debe ser inteligida, es decir, captada para su comprensión.
Impulsa al científico a producir un giro en su manera de entender las entidades que analiza, las relaciones internas de sus componentes y las relaciones que mantiene con otros objetos también complejos con los que comparte ciertos contextos.


Esta inteligibilidad está sostenida en la posibilidad de los sujetos de analizar los fenómenos o procesos sociales, de pensarlos a partir de la identificación de los distintos planos de análisis que los componen y de las particulares relaciones que se establecen entre dichos planos.


Juan Samaja ha contribuido notablemente a hacer posible en el terreno metodológico este desafío al proponer que el objeto de estudio puede ser expresado como un “Sistema de Matrices de Datos”4 . Cada plano o “nivel de integración” del objeto supone un recorte particular del mismo que, sin embargo, guarda con los otros relaciones
constructivas (unos niveles devienen de otros) y regulativas (ciertos niveles actúan como contextos determinantes de los ya formados), en un movimiento de génesis y estructura que permite la integración de los estratos y da entidad al objeto como complejo; reintegra la totalidad.


Revelar en el objeto de estudio al menos tres planos en el que éste se expresa, no pretende ser una posición prescriptivista del diseño sino descriptiva y hasta heurística,en el sentido de que - como esperamos quede expuesto a lo largo de este escrito - invita a reflexionar sobre contextos y componentes que no siempre se vuelven evidentes para quienes investigan.


LA INVESTIGACIÓN 5
A fines de 1987 el Sindicato de Trabajadores de una Municipalidad del conurbano bonaerense solicitó a un equipo
de investigación un estudio sobre las condiciones y medio ambiente de trabajo del cementerio de su localidad, y de sus consecuencias sobre la salud. El sindicato necesitaba obtener información técnica que sirviera para impulsar la reconsideración del estatuto legal de dicho trabajo como insalubre.
Habían, sin embargo, motivos más inmediatos: algunos miembros del sindicato estaban preocupados por ciertas conductas delos trabajadores que asociaban al impacto de este trabajo sobre la salud mental. Por su parte,el aspecto central en el que insistían los trabajadores no era el de conseguir el estatuto de "trabajo insalubre" sino la necesidad de modificar las condiciones de trabajo.
La pregunta central a la que era menester responder era: ¿Cómo influye este tipo articular de trabajo en la salud/salud mental de los trabajadores? ¿Existe una forma de padecimiento que podamos atribuir específicamente a este trabajo?


Objetivos
Los objetivos con los que se inició la investigación podrían resumirse de la siguiente forma:


- Identificar y describir las patologías o afecciones a la salud que poseen los trabajadores del cementerio X, identificando diferencias de acuerdo al puesto, antigüedad y edad.


- Explorar y analizar la vivencia subjetiva del trabajo en el personal municipal del cementerio, identificando diferencias - si las hubiere - por puesto de trabajo y antigüedad.


- Analizar formas de padecimiento subjetivo específicas al tipo de trabajo e identificar - si las hubiere - estrategias de afrontamiento o defensa contra la ansiedad y la angustia. 


Metodología
En el curso de esta investigación se utilizaron diferentes estrategias para la producción y devolución de la información, dirigidas a indagar tanto las condiciones y medio ambiente de trabajo, como la vivencia subjetiva del mismo. Por una parte, se implementaron observaciones de los puestos, que permitieron obtener un primer diagnóstico de condiciones y medio ambiente de trabajo. Esta estrategia constituyó una fuente importante para contextualizar y contrastar los comentarios y vivencias de los trabajadores, así como para identificar aspectos no discursivos de sus prácticas. Por otra parte, la revisión de historias clínicas médicas proporcionó un primer perfil de la situación de salud de la población; mientras que las entrevistas a grupos de trabajadores por puesto, permitieron contextualizar y especificar las vivencias subjetivas del trabajo, obtenidas mediante el instrumento epidemiológico de "Vivencia Subjetiva del Trabajo", aplicado individualmente a cada trabajador.


MODELOS TEÓRICOS Y PAUTAS DE OBSERVACIÓN. EL SISTEMA DE MATRICES DE DATOS
Como hemos anticipado, la construcción del objeto de estudio u objeto modelo6 supone la puesta en relación de determinadas reglas o modelos teóricos7 con una parcela de la realidad a comprender, describir o explicar; fruto de lo cual deben precisarse pautas de observación - es decir, unidades de análisis y variables, con su consecuente operacionalización - que permitan analizar de manera sistemática y fundada un conjunto de situaciones o hechos.
Es por ello que, como hemos señalado, una vez que se han formulado las hipótesis sustantivas (soportadas sobre el marco teórico) de un proyecto y es posible anticipar el conocimiento que se pretende producir (objetivos de investigación) hay que producir el salto cualitativo que supone el pasaje del concepto al dato.


EL NIVEL DE ANCLAJE8: EL TRABAJADOR
En nuestro ejemplo, lo que podría haber sido una pregunta de claro corte epidemiológico que indagara la prevalencia de enfermedades (de índole somáticas o psicológicas, a través de algún instrumento que permitiera un screening de patología en salud mental) dio lugar a un abordaje que, sin dejar de pretender una información de índole colectiva en salud mental, incorporó la pregunta por la vivencia subjetiva del trabajo.
En otras investigaciones (Wlosko, Ros 1990-91) hemos planteado cómo las condiciones “objetivas” del proceso de trabajo (ritmos y tiempos, división de tareas, condiciones ambientales) no son suficientes para analizar el impacto de un cierto trabajo sobre los sujetos. Es necesario incluir una dimensión simbólica, representada por la vivencia subjetiva del trabajo (VST), que pone en relación a cada sujeto con la tarea que realiza haciendo intervenir su historia singular (familiar, laboral, dentro del grupo social de pertenencia), sus expectativas y anhelos, sus condicionamientos psíquicos (sistemas de defensa individuales, características de personalidad).
Como planteáramos en aquella oportunidad, en la vivencia se involucran más funciones que la percepción: es una totalización,en la singularidad del sujeto, de una realidad significada en el marco de experiencias anteriores.
Por tanto, en la misma se pone en juego una operación hermenéutica por parte del propio sujeto, en la cual hay “algo más” que el objeto mismo, algo distinto.
El concepto de VST integra la conflictiva relación entre organización del trabajo y funcionamiento mental, y su riqueza estriba en que muestra esta contradicción operando al interior mismo del sujeto, encarnada en una problemática concreta y singular.
Dicho concepto fue desarrollado en 1980 por Christophe Dejours (1992). Allí, expuso el surgimiento de una disciplina - la Psicopatología del trabajo - cuyo objeto era “el análisis del sufrimiento psíquico resultante de la confrontación de los hombres con la organización del trabajo”. Desde esta perspectiva, se consideraba que en cada situación de trabajo se ponía en juego una dinámica en la que se relacionaban la organización psíquica de cada trabajador (sus sistemas de ideales, expectativas, modelos identificatorios, mecanismo de defensa contra el displacer, etc.) y la organización del trabajo. De la mejor o peor articulación entre ambas, surgía la posibilidad de que el trabajo fuera un motor de satisfacción (vía la sublimación de pulsiones) o que fuera un obstáculo sistemático,generando así sufrimiento y síntoma.El trabajo era así definido como “mediación privilegiada entre el sujeto y lo real”,“posible compromiso satisfactorio entre exigencias del inconsciente y restricciones de las relaciones sociales”.
Si bien este modelo estaba atravesado por una cierta posición determinista, fruto de haberse apoyado en la idea de la patología profesional (estudiada por la medicina del trabajo y la toxicología industrial) permitió, de la manera más clara hasta entonces, establecer alguna articulación entre los aspectos organizacionales del mundo laboral y la subjetividad de los trabajadores, brindando algunas herramientas conceptuales que permitieron incluir en el campo de la salud a la salud mental.
Esto llevó a otro concepto fundamental en este campo teórico: el de estrategias de defensa. Las mismas podían ser tanto de índole individual (por ejemplo, la represión de las pulsiones - la automatización - en tareas repetitivas con restricciones de tiempo; el alcoholismo en el trabajo de la construcción, entre otras) como colectiva (más adelante, desplegaremos este caso).


“Entre sufrimiento y enfermedad pueden intercalarse las estrategias defensivas  que han sido reveladas desde comienzos de la psicopatología del trabajo en el ensayo
de 1980”(Dejours, 1998).


Volviendo a la pregunta central de la investigación, la misma orientaba necesariamente a transitar en algún momento por el plano individual: el del trabajador. De dicha Unidad de Análisis - que podemos identificar como del nivel de anclaje - era posible conocer aspectos tales como: valoración de las condiciones de trabajo y de la tarea realizada, satisfacción con su trabajo, acompañadas de variables más clásicas en estudios de este tipo como: edad, tarea que desarrolla, puesto de trabajo en el que se inscribe esa tarea, antigüedad en el cementerio y en el puesto de trabajo actual, composición familiar, nivel de escolaridad, padecimientos orgánicos o enfermedades (crónicas o agudas) registradas en los últimos años, entre otras.


EL NIVEL SUB-UNITARIO O DE LOS COMPONENTES: LA VIVENCIA SUBJETIVA DEL TRABAJO
Sin embargo, algunas variables, como lo era la VST, requerían - a efectos de lograr un sistema de valores posibles9 - detener la mirada no ya en el sujeto y sus vicisitudes sino en una unidad menor, parte y componente de él, como lo era la vivencia frente a un conjunto de situaciones.
El concepto de vivencia subjetiva del trabajo no es de fácil aprehensión. ¿Cómo preguntar por una vivencia que no siempre está del todo explícita o reconocida por parte del trabajador? Surgió así - de manera exploratoria - un instrumento (de aplicación individual) destinado a indagar las diversas formas o aspectos a los que podía estar asociada la vivencia, de manera de poder llegar a un único valor que reflejara a la vivencia como variable global del mismo.
Esto nos llevó a considerar como UA la vivencia del trabajo; es decir, a tomar como objeto lo que podría considerarse una parte del sujeto-trabajador, desmenuzándola, abriéndola cual abanico para desplegarla y luego sintetizarla, a través de un conjunto de alrededor de 60 afirmaciones- ordenadas conceptualmente - que respondían a 12 tipos diversos de ámbitos o formas en los que era esperable encontrar efectos del trabajo asociados al sufrimiento y la ansiedad10. La expresión de cada vivencia según la escala de presencia-ausencia e intensidad de la misma - casi siempre, a veces o nunca - permitía, a través de la construcción de un índice sumatorio, “cuantificar” cada vivencia y, luego, agregándolas (sumándolas) cuantificar la variable global VST, para llegar a exponer para cada trabajador (ya ubicados en el nivel de anclaje) en qué medida su vivencia denotaba “alto sufrimiento”, “sufrimiento medio”, o “no evidenciaba impacto negativo”.
Es decir, en variables complejas, compuestas de dimensiones o sub-variables, se hace necesario “poner el foco” sobre esos elementos con intensidad para luego - bajo alguna forma que pueda explicitarse de manera clara y fundada - sintetizar dicha información para que describa a la unidad de análisis del nivel de anclaje.
Los resultados obtenidos tanto fueron confirmando supuestos como contradiciéndolos.
Una de las hipótesis de trabajo que orientaban la búsqueda podía sintetizarse de la siguiente forma:“dado que el objeto de trabajo no es un objeto cualquiera, sino que porta desde condiciones vividas como “insalubres” hasta marcas de una significación simbólica angustiante o ansiógena - como lo es la muerte -, es esperable que aquellos trabajadores que se encuentran en contacto con dicho objeto se vean mas afectados que los que no lo están”.
Es decir, que trabajadores pertenecientes a los puestos de “sepultureros” y “traslados” 11 evidenciarían - a través de las variables que indagaban la afectación en su salud (afecciones padecidas en los últimos años, VST, entre otras) mayores consecuencias negativas que trabajadores como los administrativos o los encargados del cuidado
de los parques.
Sin embargo, observamos que si bien los trabajadores que desarrollaban tareas en dichos puestos de trabajo (sepultureros, traslados) manifestaban un mayor grado de “carga psíquica”, mayor impacto del trabajo en las relaciones familiares y sexuales, sin embargo, no resultaban ser los de mayores consecuencias somáticas, ni quienes manifestaban depresiones, alcoholismo u otras formas de padecimiento individual más cronificado y encarnado; tal vez más “sordo”.
Esta situación llevó a que la variable puesto de trabajo requiriera de un análisis más profundo que no solo categorizar cada puesto desde sus tareas, sino que incluyera
otras dimensiones, centrales en la interpretación del problema.


EL NIVEL SUPRA-UNITARIO O CONTEXTUAL: EL COLECTIVO DE TRABAJO POR PUESTO
La Ergonomía, disciplina que estudia la relación entre el hombre y su puesto de trabajo, contribuyó a incluir en los estudios sobre el trabajo al puesto como unidad de estudio.
Fue la Psicodinámica del Trabajo, la que complementó la pregunta de la psicopatología del trabajo (por qué y cómo se enferman los trabajadores) con otra más compleja y rica: ¿cómo es que algunos trabajadores, bajo las mismas condiciones de trabajo, no se enferman?, ¿qué mecanismos, estrategias desarrollan para no padecer, aún cuando la rigidez de la organización laboral o - en este caso - el tipo de objeto de trabajo, es presumiblemente fuente de sufrimiento y ansiedad?
Si la psicopatología detiene su mirada sobre la relación entre el funcionamiento psíquico y la dimensión de las condiciones y organización laboral, la psicodinámica pone en juego además los aspectos intersubjetivos, la dimensión del colectivo como escenario de la subjetividad en el trabajo.
En esta dirección, una de las claves para comprender cómo es que ciertos sujetos no enferman resulta de la ecuación entre expectativas y oportunidades de trabajo. Es decir, la valoración de la propia calificación y su reconocimiento, por parte del empleador, de los pares, y de las personas significativas para el sujeto.
Otra de las pistas para responder a dicho interrogante fue la identificación de estrategias defensivas, tanto individuales como colectivas. Las mismas contribuyen a “soportar” el sufrimiento producido por el trabajo (bajo sus diversas formas: miedo, ansiedad, carga psíquica), aunque bajo estrictas condiciones, como veremos luego. Las estrategias de defensa constituyen una solución de compromiso frente al sufrimiento en general y, en particular, respecto de la ansiedad resultante del miedo frente al riesgo -real o presumido-. Su función es ambivalente; tanto permiten “resistir” y sostener el trabajo, como enmascaran y ocultan la ansiedad, poniendo en riesgo - en ocasiones - al trabajador, en tanto lo exponen al peligro real12.
Las estrategias de defensa individuales, ponen en funcionamiento el disposicionamiento psíquico. Así, mientras que algunos apelan - esta claro que esto no es acto voluntario de elección - a la “negación” de ciertas realidades o situaciones, otros desarrollarán sintomatologías psicosomáticas, o acudirán a la ingesta desmedida de medicamentos o alcohol.
Las estrategias colectivas de defensa solo pueden sostenerse cuando existe un colectivo de trabajadores. Al referirnos a “Colectivo” no estamos apelando a un concepto de masa o agrupamiento como conjunto de individualidades, sino, refiriéndonos a un nivel de integración que de alguna manera opera de forma independiente
como una entidad, funcionando como una construcción imaginaria y real que tiene efectos simbólicos en la relación entre las personas que comparten diariamente una organización de trabajo. Sólo un grupo capaz de compartir un sistema de reglas implícito, riguroso, basado en estrictas prohibiciones de comportamientos, en el silencio cómplice, en ritos comunes, puede funcionar como un colectivo.
Si existe un colectivo, hay lugar para la cooperación. La cooperación surge de las relaciones de confianza. Esta última tiene que ver principalmente con la construcción de acuerdos, de normas, de reglas que encuadran la manera de ejecutar el trabajo y de relacionarse con él, dando lugar a las “reglas del oficio” (Ch. Dejours , 1998). Estas últimas resultan de un desfazaje irreductible entre la tarea prescripta y la actividad real de trabajo, entre el deber ser de la tarea, su secuencia teórica y validada por los ingenieros del trabajo y el ser de la misma, soportado sobre el “saber hacer”de los trabajadores y los “trucos del oficio”.
Las mismas son mecanismos de defensa elaborados por un grupo social particular en específicas condiciones de organización del trabajo; para ser eficaces, deben contar con la participación de todos los implicados frente a un mismo riesgo; para ser funcionales, deben estar dotadas de cierta coherencia; lo que deriva en adaptaciones que ignoran sus consecuencias. Se expresan como sistemas de prohibiciones de ciertos comportamientos, de silencio en todo lo que haga referencia al miedo, de valorización del discurso heroico, de comportamientos de bravura y desafío contra el peligro.
Esto llevó a tomar como unidad de análisis al colectivo de trabajo por puesto;es decir a la comunidad de pares que comparte una tarea. El colectivo aparece como el eslabón fundamental y el punto sensible de la dinámica intersubjetiva de la identidad en el trabajo.
Observando las tareas cotidianas de los trabajadores por puesto algunas cosas permitieron comprender las diferencias encontradas.
La primera, es que justamente estos dos puestos - junto con un tercero (en el que trabajaban de a pares) tenían organizado el trabajo bajo la modalidad de cuadrillas.
Estos grupos, además, tenían ya historia; es decir, mucha antigüedad en el trabajo compartido. Compartían reglas, al margen de las prescriptas (por ejemplo, le ganaban un franco a la semana, reemplazando rotativamente a un compañero por día, fuera de su día libre), conocían historias propias, no se volvía significativa la diferencia jerárquica entre capataz de cuadrilla y el resto de los trabajadores. Eran los únicos que hablaban de la “gran familia” que constituían los compañeros del Cementerio,expresada en situaciones tales como “venir a tomar mate”fuera de su horario de trabajo. En suma, funcionaban como “colectivos laborales”.
Una segunda observación nos permitió reconocer lo que se montaba sobre la realidad de esos colectivos. En los momentos en que el trabajo se volvía más sórdido (reducción de los restos y traslado de los mismos a urnas, por ejemplo) surgía de manera reiterada y casi natural el chiste, el humor negro.
A esto se le sumaban ciertos ritos colectivos de purificación: como bañarse con español (que compraban haciendo una “vaca” o pozo común), no comer ciertas cosas antes de realizar esas tareas, fumar (sólo en ese momento), entre otros.
Una situación bien distinta era la de los trabajadores que no desarrollaban tareas organizadas bajo la modalidad de cuadrillas de trabajo (los levantadores de monumentos, los encargados del mantenimiento de parques y jardines, los administrativos); es decir, todos los que no tenían ningún contacto con el objeto-cadáver/resto. Entre ellos, era habitual la presencia de alcoholismo, las licencias psiquiátricas, las enfermedades gástricas crónicas, el consumo de fármacos.
En la lógica de las ideologías colectivas de defensa, el grupo permitió en el primer caso el despliegue de formaciones del inconsciente y mecanismos vinculados a elaborar la ansiedad y la angustia, al servicio de evitar efectos mas graves; mientras que en el segundo caso, el trabajo individual, no permitió dicho despliegue.
Surgía así una vivencia recurrente y generalizada frente a la cual algunos habían adoptado estrategias compartidas que actuaban atemperando la ansiedad, mientras que otros adoptaban estrategias particulares que, en general, resultaban más nocivas: la vivencia de infección.Esta vivencia constituye el núcleo mismo de la significación subjetiva de este trabajo, y permite explicar algunos de los mecanismos psíquicos que allí se ponen en práctica.


 A MODO DE CONCLUSIÓN
A través de esta crónica de investigación, hemos intentado dar cuenta, por una parte, de la relación entre los modelos teóricos y el recorte empírico de un objeto de estudio.En este caso, el trabajador como portador de de ciertas características, así como de los efectos del trabajo sobre su salud, parecía ser la unidad obligada de estudio. Sin embargo, el surgimiento de ciertas evidencias o indicios, sumados a la existencia de conceptualizaciones con potencia de interpretación de ciertos hallazgos, permitieron “revelar” al menos dos planos más: a.- el colectivo de trabajadores por puesto, como uno de los contextos significativos para este estudio; y b.- la vivencia subjetiva del trabajo, como el ámbito de intersección entre las condiciones y organización del trabajo y la subjetividad individual. Ninguno de estos niveles se hubiera vuelto explícito sin poner en diálogo teorías y hechos - situaciones, evidencias, acontecimientos significativos para el que observa,“cargados de sentido”- .
Por otra parte, hemos intentado exponer cómo una mirada jerárquica y constructiva del objeto de estudio, expresada a través del sistema de matrices de datos, permite hacer visible la complejidad puesta de manifiesto no sólo en los estratos en que se concibe el objeto de estudio sino en las operaciones de producción y síntesis de información. Dicho sistema de matrices, contribuye a no reducir el análisis a un único estrato - cayendo en errores de atribución lógica, pretendiendo describir unidades que no son tales -, tanto como a comprender y prever las operaciones necesarias para generar la información así como para analizarla y exponerla.


 


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Notas al pie de página: 


1- Juan Samaja (2004), distingue - retomando a Marx - los conceptos de “conocimiento en formación”, como aquel proceso de génesis que se plantea como un “llegar a ser” de algo nuevo, apoyado sobre el uso de inferencias como la analogía y la abducción y el “conocimiento ya formado”; el cual se plantea como una configuración estructurada que pone en relación las teorías - a través de un cuerpo de hipótesis - y la base empírica. En este último caso, operan validando las inferencias inductiva y/o deductiva.
2- Por contexto de descubrimiento se entiende las condiciones que dan lugar a la generación de ideas, desde los modelos pre-científicos o práxicos - poniendo en operación la abducción y la analogía -. Según posiciones que no son las que nos motivan a esta distinción, el descubrimiento no obedece a una lógica científica; sino a razones que sólo pueden explicarse en términos psicológicos o históricos (K. Popper fue uno de los más conocidos defensores de esta postura). Mientras que el contexto de justificación expresa las operaciones lógicas de producción y validación de conocimientos que se incluyen dentro del campo de la ciencia - operaciones articuladas a las inferencias inductiva y deductiva. Sobre el tema, Gaeta, R. (2000).
3- Yanco, D. Ros, C. (2006) 
4- La noción de Matriz de Datos alude a la estructura invariante del dato científico, que posee cuatro elementos: Unidades de Análisis, Variables, Valores e Indicadores. El Sistema de Matrices de Datos incluye la perspectiva de que al tratar con objetos complejos, en toda investigación científica siempre es posible identificar y escoger datos de distintos tipos y de diferentes niveles de integración. La articulación entre unos niveles y otros supone atender a dos principios básicos: el de participación (de un todo en un todo mayor del cual es parte) y de partición (de un todo en partes o componentes). Así, se reconoce un nivel denominado de “anclaje” en el que el estudio se centra de manera prioritaria, mientras que existen un nivel contextual o “supra-unitario” que incorpora el o los contextos significativos a explorar para dicho objeto y un nivel “sub-unitario” definido por aquellos aspectos o elementos del nivel de anclaje que requieren un análisis en profundidad, de manera de constituirse - a su turno - en nuevos “entes” a ser observados. El sistema de matrices de datos supone así una estructura jerárquica, relacionada entre niveles. Una mayor explicitación de este concepto puede encontrarse en J. Samaja (1993) Cáp. III.
5- La información que conforma el inicio de este apartado, constituye parte del artículo que fue publicado con el nombre “Subjetividad y trabajo: el caso de los trabajadores del cementerio” (1996) M. Wlosko, C. Ros.
6- El concepto de Objeto Modelo permite apoyarse en la doble connotación del término “modelo”: como resultado de un “modelaje”, de un recorte explícito y particular sobre una parcela de la realidad y como “molde”, estructura universal que permite la producción de sucesivas réplicas.  Por su parte, dicho concepto expresa el Sistema de Matrices de datos de una investigación. Samaja (2004:28-32).
7- Nótese que no hablamos de Teoría - en singular - sino de teorías sobre un objeto o problema.
8- Se recomienda seguir esta presentación apoyándose en el Cuadro Final.
9- Nos referimos a un sistema de clasificación exhaustivo y excluyente para la variable V.S.T.; del estilo de: “VST que denoTa alto sufrimiento”, “VST que denota un sufrimiento medio”, “VST sin impacto negativo”.
10- Es necesario aclarar que dichas categorías o dimensiones en que se expresaba la VST surgieron luego de un arduo trabajo de recopilación bibliográfica e investigaciones sobre el tema, a partir del cual fue posible establecer esta tipología de escenarios o expresiones que claramente podían ser invariantes a todo tipo de trabajo (a pesar de lo cual, cada vez que se aplicó este instrumento en otras poblaciones laborales, se adaptaron los indicadores en su formulación). Una descripción más detallada de dicho instrumento y algunos de los resultados se encuentran en “Salud Mental y Trabajo”Wlosko, M. y Ros, C. (1990-91).
11- Ambos puestos de trabajo eran los únicos que tenían contacto con los “restos humanos” en alguna parte del proceso de trabajo.
12- Tal es el caso de los trabajadores de la construcción, los cuales en medio de la ideología del machismo, desafían, a través de competencias, el peligro y se exponen no utilizando medidas de seguridad.


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9.WLOSKO,M. Y ROS, C. (1996) Subjetividad y Trabajo: el caso de los trabajadores del Cementerio.Anuario de Investigaciones,págs.408-425. Facultad de Psicología,Universidad de Buenos Aires - (1992-93) La vivencia subjetiva del trabajo en el personal de enfermería. En Anuario de Investigaciones Nro. 3, págs. 199-206. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. - (1990-91) Salud Mental y Trabajo, Anuario de Investigaciones Nº2, págs. 93-101. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires.
10.YANCO, D.ROS, C. (2006) Introducción a las perspectivas socioculturales, epistemológicas y metodológicas de la evaluación de los programas y proyectos sociales. En:“Viviendo redes. Experiencias y Estrategias para fortalecer la trama social”. Elina Dabas (comp.) Editorial Ciccus.

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Articulos Cientificos
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Cecilia Ross

roscecil@gmail.com

Directora de proyectos de investigación en la U.N. de Lanús;
Co-Directora de proyectos de investigación UBACyT;
Asociada Regular de Metodología de la Investigación UNLa;
Adjunta Interna de Metodología de la Investigación, Fac. Psicología, UBA;
Co-coordinadora Programa Salud y Trabajo UNLa;
Docente de posgrado en U.N.Comahue, U.N.Rosario;
Investigadora en el área de salud/salud mental/subjetividad y trabajo.007-2010)